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Mateo 10:8

jueves, 24 de marzo de 2011

OSEAS: LA HISTORIA DE LA MISERICORDIA REDENTORA DE DIOS

Por Sam A. Smith
Traducción: Claudia Juárez y Juan Luis Molina
Si Dios te pidiera que te casases con alguien que supieses que te va a ser infiel, ¿Qué es lo que pensarías? ¿Qué es lo que harías? Esto fue exactamente lo que le sucedió al profeta Oseas del Antiguo Testamento. Por supuesto que hay algunos antecedentes que necesitas comprender para apreciar su historia y yo sólo te voy a hacer un resumen. ¿Listo?
Si volvemos a Génesis, leemos que Dios escogió a un pueblo que se les conoce como "la simiente de Abraham", y que son los descendientes que vienen de Abraham, Isaac y Jacob. Por supuesto recordaras que el nombre de Jacob fue cambiado por "Israel", por lo que a sus descendientes se les denomina "los hijos de Israel." No sé explicarte por qué Dios escogió tener una relación especial con éste pueblo - Él nunca nos dio una razón. De hecho, el apóstol Pablo dijo que Dios escogió a este pueblo, incluso antes de que naciera y sin relación alguna con ningún tipo de mérito previsto de parte de ellos (Romanos 9:6-29). Por lo tanto, la elección de Dios de tener una relación especial con Israel se basó únicamente en Su gracia.
Dios eligió dar a los descendientes de Abraham algo que no merecían y que nunca podrían haber ganado por méritos propios. Prometió hacer a los descendientes de Abraham tan numerosos como las estrellas del cielo, para hacer de ellos una gran nación, para bendecirlos de una manera única y especial, para darles en herencia una tierra para siempre, para mantener con ellos una relación única y especial que duraría para siempre, e incluso para bendecir al mundo entero a través de ellos. Por supuesto, esto no pone a los gentiles a un lado; en los evangelios y las epístolas del Nuevo Testamento escritas específicamente por Pablo, leemos que la salvación de los gentiles y la existencia misma de la Iglesia, es parte de la manifestación externa de la promesa de Dios para bendecir al mundo entero a través de los descendientes de Abraham. Dios hizo muy claras estas promesas en Génesis capítulos 12 a 22, y el sentido de estos once capítulos son el corazón mismo de la Biblia. Lo que viene antes de Génesis 12 sirve como antecedente a las promesas de Dios, y todo lo que viene después de Génesis 22, de alguna manera describe su cumplimiento. En otras palabras, toda la historia de la Biblia trata acerca de cómo Dios opera en la vida de su pueblo Israel para lograr el cumplimiento de las promesas hechas a Abraham y a su descendencia. La Biblia es un drama épico que quiere mostrarnos el amor de Dios por su pueblo elegido, y Él quiere hacerlo mediante el cumplimiento de las promesas específicas que les hizo -pero hay un inconveniente, el cumplimiento sólo puede darse siempre y cuando el pueblo de Dios elija amarlo a cambio.
Uno no tiene que ser un genio para descubrir que los pecadores no regenerados nunca van a amar a Dios - ¿no es así? Así, pues, para que Dios cumpla Sus promesas a Israel como nación, de alguna manera Dios tiene que atraer a la nación de Israel al arrepentimiento y la fe. Ahora bien, yo creo que estamos de acuerdo en que la salvación de toda una nación es un desafío épico. No sé de ninguna nación en toda la historia del mundo que haya sido salva.
Ahora, necesito aclarar algo antes de continuar, y yo espero que no sea confuso: Las promesas que Dios hizo a Israel fueron a "una simiente", o "un pueblo", es decir, que la "simiente" se extiende a través de Abraham, Isaac y Jacob hasta el pueblo judío de nuestros días que tiene una conexión física con Abraham; Sin embargo, las promesas no se cumplirán con los incrédulos en esa línea. De hecho, muchos de los descendientes de Abraham ya han muerto y vivieron en la incredulidad. Las promesas se cumplirán a una generación de Israel, en el futuro, que se volverán al Señor con todo su corazón. Por lo tanto, para que las promesas puedan llegar a cumplirse, será necesario que Israel como nación sea regenerada, ya que el cumplimiento de las promesas implica una relación íntima y personal con Dios. Por lo tanto, no es ninguna sorpresa que el tema de la Biblia sea sobre cómo Dios está operando en las vidas de su pueblo, Israel, para traerlos a la fe en Él, Su palabra, y Su Mesías (sin este requisito, ellos no pueden nacer de nuevo, Juan 3:1-21).
Ahora bien, con respecto al mensaje de Oseas, los eventos registrados en este libro sucedieron en los años inmediatamente anteriores de que el reino del norte de Israel fuese llevado en cautiverio en el 722 A.C. (cerca de 2700 años atrás). La historia del libro trata de cómo Dios, que encuentra a Israel siendo espiritualmente rebelde, obstinado e infiel y tuvo que permitir que experimentaran las consecuencias de su alejamiento y desobediencia. Dios no permitió que esto sucediera porque los dejó de amar, o porque se le acabase la paciencia con ellos –sino como parte del plan de redención de Su pueblo. Dios es muy paciente, y este plan está todavía en marcha hoy en día, y no se cumplirá del todo hasta que Israel venga a la fe en Cristo, lo cual la Biblia dice que va a suceder en los últimos días, –es decir, los últimos días anteriores a la venida de Cristo con sus santos sobre la tierra.
Vamos a comenzar en el capítulo uno de Oseas:
1:2 El principio de la palabra de Jehová por medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová. (Reina Valera 1960)
(Traducción literal del la versión en inglés “New American Standard Bible”):
1:02 Cuando el Señor habló por primera vez a través de Oseas, el Señor dijo a Oseas: "Ve, tómate una mujer fornicaria, y engendra hijos de prostitución, porque la tierra se prostituye flagrante, abandonando el Señor."
No sé cuántos de nosotros estaríamos encantados de tener una asignación de este tipo, pero se le ordenó a Oseas casarse con una mujer de quien Dios le dijo que no sería fiel. Obviamente, esto no es un pasaje que debemos utilizar para obtener asesoramiento sobre cómo encontrar un compañero. Podemos encontrar esa clase de consejos en el libro de Proverbios, así como en el Nuevo Testamento. El propósito de Dios para el matrimonio de Oseas con Gomer era confrontar a Israel con su pecado de infidelidad. Así, con respecto al matrimonio, este es un caso especial, con un propósito especial. Es muy difícil describir lo mal que se encontraba la condición espiritual de Israel en este momento por lo que en este libro se haya registrado, sólo voy a ir a través de la lista de las cosas que se mencionan en el libro en sí, sobre todo del capítulo cuatro. Dios dijo que no había verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Él (4:1), que mentían, perjuraban, mataban, robaban y adulteraban (4:2), que los profetas y sacerdotes eran corruptos (4:4); que los sacerdotes no enseñaban el conocimiento de Dios (4:6), que los líderes religiosos se había convertido en meros oportunistas, y que en su codicia se beneficiaban de los pecados del pueblo (4:7), había prostitución, y embriaguez (4:11) , el pueblo se había convertido en adoradores de ídolos (4:12), sabemos de 2 Reyes 17 que hubieron allí sacrificios humanos. Prácticamente cada colina y árbol de sombra en Israel se había convertido en un lugar para las juergas inmorales que participan en el culto de Baal y Ashtart (los ídolos de la fertilidad masculina y femenina, 4:13), y se nos dice que el pueblo de Israel se había hundido tan bajo que amaron lo que avergüenza (4:18). Eran, en efecto, jactanciosos de lo "malos" que eran. No había letreros para sus coches que decían “malos hasta los huesos” o “No tememos” (a Dios), ¡Pero les habrían encantado!
La primera parte del matrimonio de Oseas se relaciona con nosotros en el siguiente pasaje.
1:3 Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.
1:4 Y le dijo Jehová: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí a poco yo castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel, y haré cesar el reino de la casa de Israel.
1:5 Y en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel.
1:6 Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel, sino que los quitaré del todo.
1:7 Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por Jehová su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes.
1:8 Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo.
1:9 Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios.
Oseas hizo exactamente lo que Dios le ordenó. Se casó con Gomer, y en el transcurso del tiempo, tres hijos nacieron. Mientras cada uno de los niños nacieron, les fue dado un nombre por Dios, y cada uno de sus nombres simbolizaban algún aspecto de la relación de Israel con Dios. El primer hijo fue nombrado, de Jezreel. Jezreel era a la vez la ciudad y el territorio situado en el corazón de Israel, y fue desde el corazón de Jezreel que gran parte de la maldad asociada con la historia de Israel se originó. No podemos estar seguros, pero el nombramiento de este niño puede haber sido la forma de Dios de decir a Israel: "¿Sabes qué? Estás podrido en toda forma hasta la médula”, malo hasta los huesos.
La segunda hija fue llamada Lo-ruhama. Este nombre proviene de dos palabras hebreas: “Lo” en hebreo, es una negación y significa "no" o "de ninguna forma", y “Ruhama” significa "tener compasión." Así que el nombre de "Lo-Ruhama" significa "no tener compasión”. "El nombre de esta niña se refiere al inminente fallo de la nación de Israel. No pasaría mucho tiempo después de esta profecía, que Israel sería invadido por los asirios, esta invasión ocurrió en el año 722 A.C. Los asirios, sin duda, fueron uno de los más crueles pueblos de la historia. De hecho, podrás recordar al profeta Jonás que fue enviado a proclamar la sentencia sobre la ciudad de Nínive, la antigua capital del imperio asirio. La razón por la que Jonás no quería ir, era porque los asirios eran tan violentos y despiadados que en realidad Jonás quería que fueran destruidos, él no quería ver como tenían la oportunidad de arrepentirse y de que fueran perdonados. Cuando los asirios invadían una tierra, no tenían piedad de los pueblos que conquistaban. Cuando conquistaban una ciudad, eran conocidos por lanzar a los niños frente a las murallas de la ciudad, o si no había pared, ellos los llevaría a un barranco cercano y los echarían abajo a las rocas. Entre la gente que ellos conquistaron, los que pensaban que no serian buenos esclavos, o cualquier persona particular que no les gustaba los atravesaban o ensartaban en posición vertical en el suelo. Eran expertos en hacer sufrir mucho a sus víctimas, el mayor tiempo posible. Aquellos que sobrevivían a los ganchos de metal, eran conducidos a través de sus mandíbulas, unidos con cadenas y llevados al cautiverio. Así que el nombre de "Lo-ruhama" es profético hablando de a donde la decisión de Israel de abandonar el refugio de la protección de Dios está a punto de llevarlos. Yo no creo que Dios hizo que estas cosas horribles sucedieran, sino que sólo eran parte de la realidad de alejarse del cuidado protector de Dios. Si Dios hubiera seguido protegiendo a Israel de las consecuencias de sus pecados, nunca hubieran entendido la verdadera naturaleza de sus opciones.
Por lo tanto, Dios estaba diciendo poniendo ese nombre a esta niña, "Yo no voy a protegerlos por más tiempo de las consecuencias de sus decisiones pecaminosas. Si ustedes van a adorar a otros dioses, entonces van a tener que depender de aquellos dioses para que les provean, y vamos a ver si son capaces de cuidar de ustedes”, por supuesto, no podían, porque estos "dioses" eran sólo de madera y piedra. Ahora bien, esto puede parecer cruel, pero es una dosis de realidad, y la realidad es lo que la gente a veces necesita. Si tuviéramos que poner esto en términos modernos, podríamos imaginamos a Dios diciendo algo así: "Yo no voy a permitir y a facilitar su degeneración espiritual, ustedes tienen que aprender que hay consecuencias por las decisiones que toman. Adelante, comparen el amor, el suministro, la provisión y la protección que Yo les he dado, con lo que sus ídolos pueden hacer por ustedes. "
El tercer niño fue llamado Lo-ammi, que significa "no es mío" o “no es pueblo mío”. Este  nombre parece tener dos significados: Uno para el matrimonio de Oseas y el otro con respecto a la relación de Israel con Dios. No sabemos cuáles fueron las  circunstancias precisas acerca de este niño, pero sugiere de alguna manera que Oseas se dio cuenta de que este niño no era suyo, y bien podemos imaginar la devastación personal que eso le causó. Por supuesto, el simbolismo profético es que, así como Gomer dio a luz a una niña nacida de su prostitución, así igualmente Israel había engendrado a sus hijos en prostitución espiritual yendo tras los ídolos. Ahora bien, el nombre de Lo-ammi no es simplemente un reconocimiento al hecho de que Israel había consumado la prostitución, sino que es también una declaración de repudio a su deshonra. Israel, habiendo sido infiel, está a punto de experimentar el pleno efecto o consecuencias de su separación de Dios.
Cuando una persona peca persistentemente y nunca tiene que pagar una pena, ¿qué es lo que pasa? Bueno, lo que sucede es que a menudo desarrolla un punto de vista distorsionado de la realidad. Comienza a pensar que puede pecar sin que haya consecuencias. Así que, aunque puede llegar a ser muy doloroso, el tener que lidiar con las consecuencias del pecado puede ser algo positivo, si es que conduce al arrepentimiento.
La historia de Oseas continúa en el capítulo dos...
2:5 Porque su madre se prostituyó; la que los dio a luz se deshonró, porque dijo: Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida. 2:6 Por tanto, he aquí yo rodearé de espinos su camino, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos. 2:7 Seguirá a sus amantes, y no los alcanzará; los buscará, y no los hallará. Entonces dirá: Iré y me volveré a mi primer marido; porque mejor me iba entonces que ahora. 2:8 Y ella no reconoció que yo le daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el oro que ofrecían a Baal. 2:9 Por tanto, yo volveré y tomaré mi trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón, y quitaré mi lana y mi lino que había dado para cubrir su desnudez. 2:10 Y ahora descubriré yo su locura delante de los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano. 2:11 Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus días de reposo, y todas sus festividades. 2:12 Y haré talar sus vides y sus higueras, de las cuales dijo: Mi salario son, salario que me han dado mis amantes. Y las reduciré a un matorral, y las comerán las bestias del campo. 2:13 Y la castigaré por los días en que incensaba a los baales, y se adornaba de sus zarcillos y de sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice Jehová.
Lo que viene después en esta historia no está muy claro y tenemos que procurar leer entre líneas, pero parece que en algún momento posterior al nacimiento de la tercera hija, el matrimonio entre Oseas y Gomer se vino abajo y Gomer se fue de casa. Tal vez Gomer abandonase a Oseas y siguiese en pos del padre de su último hijo - no sabemos. Gomer parece haber pasado de un hombre a otro, hasta que en algún punto de su camino se convirtió en la mujer de alguno que no tenía los medios o la voluntad de satisfacer sus necesidades. Otro hombre cualquiera podría haberse sentido feliz de ver caer a su mujer en esos momentos tan difíciles, pero Oseas no. Sabemos que Oseas, de alguna manera u otra, encontró la forma de secretamente proveer lo que Gomer necesitaba. Así, pues, mientras Gomer estaba viviendo en su relación adúltera, Oseas se mantuvo por detrás de la escena asegurándose de que ella tuviera ropa, comida y dinero. En algún momento, Oseas llegó a darse cuenta de que proveer las necesidades de Gomer no iba a ayudarla a menos que ella se arrepintiera en lo más profundo de su corazón; de hecho, eso sólo potenciaría que continuase con su estilo de vida rebelde, por eso tuvo que tomar la muy difícil decisión de retirarle su apoyo. Con el tiempo, las graves consecuencias de las que había sido protegida comenzaron a aparecer. Finalmente su amante vendió a Gomer como esclava, y ella descubrió la triste verdad que muchos otros también han descubierto: Que a menudo lo que se presenta como una oportunidad para la autorrealización, termina en esclavitud y  desesperación.
Ahora bien, a pesar de que Gomer se merecía lo que le ocurrió, esta es una historia triste. Es triste para Oseas porque se rompió el lazo familiar y le fue robado el amor que anhelaba. Es triste para Gomer porque su pecado le provocó la pérdida de su familia y, finalmente, la llevó a la esclavitud. Pero, por supuesto, la verdadera historia de este libro no es simplemente la historia de Oseas y Gomer, sino la historia de Dios e Israel. El amor de Oseas por Gomer es exactamente una ilustración del amor de Dios por Israel, porque durante todo el tiempo que Israel fue infiel a Dios, Él siguió proveyéndolos y sustentándolos, pero ellos emplearon todas Sus bendiciones para adorar a sus ídolos. Pero es importante que reconozcamos que, así como Oseas nunca dejó de amar a Gomer -sin importarle cuán bajo llegó a comportarse, así Dios nunca dejó de amar a Israel, aunque no pudo hacer nada viéndolos derrumbarse en las terribles consecuencias de su pecado.
Si bien el libro de Oseas continúa con varios capítulos más, la historia de la relación de Oseas y Gomer llega a su fin en el capítulo 3. En el capítulo 3, versículos 1-5, dice así:
3:1 Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas. 3:2 La compré entonces para mí por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada. 3:3 Y le dije: Tú serás mía durante muchos días; no fornicarás, ni tomarás otro varón; lo mismo haré yo contigo.3:4 Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines. 3:5 Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días.
Gomer fue vendida como esclava, pero Oseas nunca la olvidó y nunca dejó de amarla y Dios le reveló que, en su momento adecuado, Oseas por fin redimiría a Gomer de su esclavitud. Ahora debes estar pensando, "!Oh!, que final tan maravilloso para una historia de amor" – pero este no es el final de la historia, porque un matrimonio no puede pasar por lo que Oseas y Gomer pasaron sin haber causado un montón de ruinas y miseria. Su relación precisaba de muchos ajustes antes de que pudiesen volver a vivir juntos de nuevo como marido y mujer. Nos damos cuenta que Gomer, aunque fue comprada y redimida, no fue restaurada inmediatamente a su anterior condición como esposa, y las cosas se mantendrían igual hasta que su corazón mudase de actitud. Lo mismo sucede con Dios e Israel. Dios permitió que Israel experimentase las consecuencias de su infidelidad. 
Él les permitió a ellos experimentar la destrucción de su nación y la cautividad; y aunque Él pagó por su rescate y los redimió, ellos han permanecido sin arrepentirse durante todos estos años hasta hoy. Así, pues, ¿qué es lo que Dios espera? Él está esperando por su arrepentimiento de corazón, y eso no ha sucedido todavía - pero sucederá. ¿Te diste cuenta cuando ocurrirá? El versículo 5 dice: "en los últimos días." Si volvemos a leer el capítulo dos, esta es la explicación que se nos da:
2:14 Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. 2:15 Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. 2:16 En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali. 2:17 Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres. 2:18 En aquel tiempo haré para ti pacto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra; y quitaré de la tierra arco y espada y guerra, y te haré dormir segura. 2:19 Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. 2:20 Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová. 2:21 En aquel tiempo responderé, dice Jehová, yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra. 2:22 Y la tierra responderá al trigo, al vino y al aceite, y ellos responderán a Jezreel. 2:23 Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama; y diré a Lo-ammi: Tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío.

Copyright 2005, The Biblical Reader / Sam A. Smith
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LA BUSQUEDA INCANSABLE DE OSEAS
TESTIMONIO DE MICHELLE PERRY
TRADUCCIÓN: JUAN LUIS MOLINA
En medio del resurgimiento de una nueva nación, he venido meditando sobre la historia de Oseas.
La nación que componen los estados del Sur de Sudán tiene aspectos que están embebidos de la religión cristiana, pero nada podría estar más lejos de un conocimiento real, personal e intimo de Jesús. El pasado domingo, mientras enseñaba en una iglesia aquí en la ciudad pregunté: "¿Cuántos de vosotros sabéis quién es Salva Kir?" (El actual presidente del Sur). Todos levantaron las manos. “¿Y cuántos de vosotros lo conocen suficientemente bien como para tener su número de teléfono personal, o lo han convidado para tomar un café con él en casa?" Ninguno.
En la iglesia es muy común pensar que porque sabemos quién es Jesús, eso nos basta y es suficiente. ¡Pero existe una diferencia abismal entre saber quién es alguien y tener una intima amistad con él! Así les hice ver mi punto de vista.
Y mientras esta nación ultima sus preparativos para hacerse un estado independiente, el estado en que se encuentra la Novia va creciendo en mi corazón. Y nuevamente hace eco el refrán. No basta con el Referéndum, queremos la celebración de la victoria.
Viene la historia de Oseas a mi memoria otra vez. Oseas, cuyo nombre significa "salvación," tomó por novia a una prostituta llamada Gomer, cuyo nombre significa "fracaso." Tomarla por esposa es un acto que se describe como uno de los mayores sacrificios proféticos registrado en las Escrituras. La “salvación” salió en busca del “fracaso”, es decir, una prostituta que corre atrás de otros amores, es una bellísima ilustración que demuestra el corazón de Dios saliendo y yendo al encuentro de Su pueblo - como nación - cuando se encontraba en la condición más baja y distante de Él. Oseas es un libro de pocas páginas que es muy digno de leerse en caso de que no estés familiarizado con  su contenido.
Soy amiga de mujeres que son prostitutas. Mi corazón se parte en dos viendo la condición en la que viven. La mayoría de ellas cayeron en ese estado debido a  terribles circunstancias que enfrentaban y NINGUNA de ellas disfruta lo que hace. Sus bellos corazones están hambrientos y desesperados por un amor genuino. Mientras escucho sus historias y lo que han pasado en sus vidas, no puedo dejar de pensar que la iglesia aquí se vende tantas veces a la tradición y a las ceremonias religiosas hechas por las manos de los hombres, persiguiendo antes  posiciones de prestigio y de poder para llenar el vacío dentro de sus corazones. Una belleza que puede ser comprada y vendida es una "cosa barata" en el mejor de los casos. Pero la belleza interior es eterna. Mientras tanto, Cristo sigue procurando incansablemente aquellos por quienes él entregó su vida entera.
La historia de Gomer es la de una novia prostituta entregada a sus caprichos, que aun en medio de su quebrantamiento y rebeldía conquistó el corazón de Jesús. Todos hemos tenido momentos o rincones en nuestro corazón en que nos hemos inclinado a perseguir otros amores. Yo se que seguramente los he tenido. Y el amor de Dios salió en busca de mí mucho más rápidamente y más allá de lo que yo podría haber corrido atrás esos amores. Yo estoy muy agradecida a Dios por haber salido en busca de mí y por Su increíble bondad.
La prostitución espiritual se encuentra íntimamente ligada a una alma huérfana. "Yo iré tras mis otros amantes para satisfacer mis deseos y necesidades." "Yo tengo que atender a mis necesidades, porque si no, nadie más lo hará." Este es el clamor de un corazón huérfano. ¿Qué es lo que Dios hace entonces? Él se nos acerca y nos envuelve con Su amor, permitiéndonos la libertad de buscar lo que juzgamos necesitar, pero que nunca alcanzamos, aquello que procuramos y no hallamos, hasta que toda la paga y los beneficios prometidos por nuestros falsos amores hayan sido destruidos.
 Ahí, Él nos conduce y nos guía a un encuentro con Él en el desierto, donde la restauración del daño es posible. En el desierto, donde se carece de todo tipo de soporte y mantenimiento, encontramos la intimidad y de nuevo se nos devuelve la abundancia. Aquí, en el valle de lágrimas se nos abre una puerta de esperanza y la intimidad surge entonces como una realidad de amistad, y no como el producto de una obediencia servil. Él remueve los falsos amores de nuestras conversaciones y de nuestros corazones. La guerra queda abolida de la faz de la tierra y la creación por fin reposa en confianza y seguridad. Cada uno de nosotros, como si fuese una novia, se encuentra comprometido con Él para siempre y hechos justificación, justicia, bondad y compasión.
Esta es mi oración para esta nueva nación acabada de nacer. Que la iglesia aquí, como si fuese una novia de Jesús esté realmente preparada, purificada, hecha íntegra y que el espíritu de prostitución y de esclavitud religiosa sea para siempre removido y se queme en el fuego de Su amor.
Vivimos verdaderamente en un tiempo que se caracteriza por perseguir los mismos objetivos que Oseas abrazó en su generación, donde la salvación sale al encuentro de aquellos que son los "últimos", los "menores" y los "perdidos" en este lugar, y el reavivar de la llama está para aparecer en breve. Continúa, por favor, orando por nosotros, que amamos a los que nos persiguen y que vamos al encuentro de aquellos que Dios también procura incesantemente.
Michelle Perry