DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

jueves, 1 de octubre de 2015

LA TIERRA PROMETIDA. SEGUNDA PARTE. (Audio) Por Claudia Juárez Garbalena




He encontrado que hombres y mujeres de Dios que han hecho conexión con esta tierra prometida, ha sido al entender y creer su identificación con Cristo. Cuando un hijo de Dios sabe que sabe que es amado por Dios incondicionalmente y que la sangre de Cristo los ha limpiado de todo pecado, eso le permite vivir una vida plena y llena de gozo. Esta es la verdadera vida abundante que nada tiene que ver con las posesiones materiales.

Dios ha derramado de Su gracia y nos ha dado toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús. (Efesios 1:3).

El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, nos ha derramado gracia sobre gracia y cualquier presión o sentimiento negativo de éste mundo palidece ante el poder que hay en Cristo. Cuando decidimos creer que nuestro Padre ES ABSOLUTAMENTE FIEL y que Sus maravillosas promesas ciertamente se cumplen, eso…!LO ECLIPSA TODO!! ¡TODO!! Un creyente no debe guiarse por lo que ve o siente o por las circunstancias. Andamos por fe y no por vista. El justo vive por la fe, ¡por creer en Aquel que todo lo puede y que guarda nuestras vidas en Sus poderosas manos de amor!

Por medio de Cristo, hemos sido reconciliados con Dios (2Corintios 5:18) y recibimos vida eterna (Efesios 2:4,5), y con ella una herencia hermosa y riquísima, todo POR GRACIA, ¡por el favor inmerecido de Dios!

En el Antiguo Testamento, los hijos de Israel debían observar la Ley y sus preceptos. ¡Hoy el hijo de Dios debe simplemente CREER en la obra completa y finalizada de Cristo!

Romanos 8:17:
Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.

La Biblia dice que irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios (Romanos 11:29). El hombre podrá negar aquello que le ha sido dado por Dios en Cristo o vivir como si no lo tuviera, pero el maravilloso don que ya es nuestro, permanecerá  por toda la eternidad, y eso es algo simplemente maravilloso.
La sabiduría de Dios

Mis hermanos,  aun teniendo esta riquísima herencia, y sabiéndolo y creyéndolo, tendremos días difíciles en los que nuestros sentimientos y las circunstancias nos dirán lo contrario a lo que la Palabra de Dios dice, pero debemos rehusarnos a escuchar a la mañosa y vieja serpiente –satanás- quien siempre contradice las maravillosas promesas de Dios. Debemos persistir en mirar sólo a nuestro bendito Padre Celestial absolutamente persuadidos de que Él es fiel y poderoso para cumplir Su Palabra en nuestras vidas. Somos lo que Dios dice que somos y tenemos lo que Dios dice que tenemos a través de la obra completa y finalizada de nuestro glorioso Salvador Jesucristo. Debemos tener la fe o creencia de un niño y el corazón del profeta David, es decir, nos es necesario aceptar con humildad y mansedumbre lo que Dios nos dice en su incomparable Palabra.

Marcos 10:15
De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

Salmos 25:4 ,5
MUÉSTRAME, oh Jehová, tus caminos; ENSÉÑAME tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.

Hay cientos de promesas en la Palabra de Dios, miremos una de ellas:

Jueces 5:31b
…Mas los que te aman, sean como el sol cuando sale en su fuerza…

La NBLA dice: “Pero sean los que Te aman como la salida del sol en toda su fuerza”.

Podemos pensar: “pero es que yo no me siento así, me invade el desaliento, la tristeza, me faltan fuerzas…”, bueno tenemos un Dios llama a las cosas que no son como si fuesen. A Abraham lo llamó “padre de muchedumbre” cuando era un hombre de casi 100 años y con una mujer estéril y de edad avanzada también. Fue decisión de Abraham creer lo que Dios decía o creer lo que sus cinco sentidos le decían. Abraham se fortaleció en Dios hasta que llegó a estar plenamente convencido de que Dios es poderoso para hacer lo que ha prometido, cuando Dios promete algo, Él ciertamente lo cumple. Hoy esa promesa es una completa realidad. ¡Abraham es padre de una gran muchedumbre! ¿En dónde fijó sus ojos Abraham? ¿En las circunstancias o en la promesa y fidelidad del DIOS TODOPODEROSO?

Ahora, el tema de la Palabra de Dios desde Génesis 3:15 hasta Apocalipsis 22:21, es Cristo. En el Antiguo Testamento, Cristo está representado por varios temas en cada libro, sabemos por un maravilloso estudio del Dr. Víctor P. Wierwille llamado “El hilo rojo”, que Cristo representa “la sabiduría de Dios” en el libro de Proverbios:

Proverbios 8:10-21:
10 Recibid mi enseñanza, y no plata; y ciencia antes que el oro escogido.
11 Porque mejor es LA SABIDURÍA (Cristo) que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella (con la vida en Cristo).
12 Yo, la sabiduría (yo, Cristo), habito con la cordura, Y hallo la ciencia de los consejos.
13 El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.
14 Conmigo (con Cristo) está el consejo y el buen juicio; Yo soy la inteligencia; mío es el poder.
17 Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan.
18 Las riquezas y la honra están conmigo (en Cristo); Riquezas duraderas, y justicia.
19 Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; y mi rédito mejor que la plata escogida.
20 POR VEREDA DE JUSTICIA GUIARÉ, POR EN MEDIO DE SENDAS DE JUICIO,
21 PARA HACER QUE LOS QUE ME AMAN  TENGAN  SU HEREDAD, Y QUE YO LLENE SUS TESOROS.

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Fil. 4:19). El que no escatimó a Su propio Hijo, ¿no nos dará con él todas las cosas? La VIDA EN ABUNDANCIA que nuestro hermoso Salvador Jesucristo vino a hacer disponible por la gracia y misericordia de Dios, es extraordinaria, muy rica, plena, deleitosa. Las benditas promesas de Dios se cumplen, son “si y amen” porque es FIEL Quien las prometió. Les recuerdo Lucas 12:15, “la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. Las verdaderas riquezas que hay en Cristo, son muy superiores a cualquier cosa que el dinero pueda comprar.

Mateo 11:12
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.

Mateo 11:12 (BLA)
Desde los días de Juan Bautista hasta ahora el Reino de Dios ES COSA QUE SE CONQUISTA, y LOS MÁS DECIDIDOS SON LOS QUE SE ADUEÑAN DE ÉL.

Este versículo enfatiza el denuedo, la decisión, el coraje, la fuerza con la que debemos apropiarnos de las promesas de Dios. A los hijos de Israel les fue ofrecida por gracia la tierra prometida, pero ellos rehusaron creer y tomarla. Se dejaron tomar por el miedo y decidieron mirar las circunstancias en vez de la promesa de Dios y que Su poder los respaldaba y no su propia fuerza. ¡Ellos se perdieron la oportunidad de gozar la herencia de Dios! Conquistamos las promesas de Dios a través de la fe o creencia, así de sencillo.

La Tierra Prometida

El pasaje que veremos a continuación, está dirigido al pueblo de Israel en la administración de la Ley, pero sabiendo que TODO el tema de la Palabra de Dios es Cristo, podemos aprender y deleitarnos muchísimo en mirar lo que habla de la Tierra Prometida que ellos recibieron cuando finalmente creyeron que Dios sería fiel para cumplir Su promesa.

En el libro de Deuteronomio Cristo está representado entre otras cosas por “las Leyes de Dios”. 

Deuteronomio 7:
6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.
7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos;
8 SINO POR CUANTO JEHOVÁ OS AMÓ, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.

Por el sacrificio de Cristo, hemos recibido simiente incorruptible (1ª Pedro 1:23) y una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible (eterna) sólo por la bendita gracia de Dios y porque Él nos amó (1Pedro 1:3,4). Nuestro Padre nos rescató de la servidumbre del faraón de éste mundo.

9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;
10 y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago.
11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas.

Cristo fue el fin de la Ley, ya no vivimos a través de estos mandamientos, ahora nos esforzamos en vivir en LA GRACIA que es en Cristo Jesús. (2 Timoteo 2:1).

Si permitimos que Cristo viva su vida a través de nosotros (Gálatas 2:20,21), viviremos a través de una realidad mayor que la Ley: el amor de Dios, y entonces andaremos en esta vida nueva que automáticamente cumple con la Ley (Romanos 13:8-10). La gracia no es un “permiso para pecar”, sino que en ella somos constreñidos a vivir en el amor.

En Cristo hay una nueva ley: la ley del espíritu de Vida en Cristo Jesús que nos ha librado de la ley del pecado y de la muerte (Romanos 8:2), ahora vivimos en la realidad del sublime amor de Cristo: “un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.” (Juan 13:34,35). Estas verdades son las que ahora guardamos en Cristo.

12 Y POR HABER OÍDO estos decretos y HABERLOS GUARDADO y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres.
El decreto que debemos guardar ahora es creer en la gran liberación que Cristo logró para nosotros con su asombroso sacrificio.

13 Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.
14 Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados.
15 Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú conoces, no las pondrá sobre ti, antes las pondrá sobre todos los que te aborrecieren.

¿Acaso Dios, nuestro Padre perfecto y amoroso, hará menos por Sus amados hijos en ésta Administración de Gracia que lo que hizo por el pueblo de Israel?

16 Y consumirás a todos los pueblos que te da Jehová tu Dios; no los perdonará tu ojo, ni servirás a sus dioses, porque te será tropiezo.
17 Si dijeres en tu corazón: Estas naciones son mucho más numerosas que yo; ¿cómo las podré exterminar?
18 no tengas temor de ellas; acuérdate bien de LO QUE HIZO JEHOVÁ TU DIOS con Faraón y con todo Egipto;
19 de las grandes pruebas que vieron tus ojos, y de las señales y milagros, y de la mano poderosa y el brazo extendido con que Jehová tu Dios te sacó; así hará Jehová tu Dios con todos los pueblos de cuya presencia tú temieres.

Cristo ya ha vencido al faraón de este mundo, y nos ha dado la Vara de autoridad para ordenarle en él nombre de Jesucristo que se aleje de nuestras vidas. Tenemos todo el derecho y la autoridad para traer la voluntad de Dios en concreción en nuestras vidas, en las vidas de los que amamos y en las vidas de los que Dios nos acerque. ¡Tenemos autoridad en el nombre de Jesucristo! Todo lo puso Dios debajo de los pies de Cristo y nosotros somos parte del  Cuerpo de Cristo, aún si fuéramos parte de la planta de sus pies, somos parte del Cuerpo de Cristo, y todo principado y autoridad y poder y señorío está de bajo nuestro una vez que hemos aceptado a Cristo como el señor y salvador de nuestras vidas (Efesios 1:20-23). Parte de nuestra herencia en él, es la autoridad de representar a Cristo en la tierra y esto lo hemos recibido por gracia (Efesios 1:16-23). El diablo no tiene derecho de perseguirte, en cambio tú, EN CRISTO, tienes derecho a perseguirlo a él y de ordenarle, andando por el espíritu que deje de afligir tu vida, las vidas de los que tu amas y las vidas de los que Dios te acerca para que les des testimonio de Su gran poder y gloria. La autoridad no es nuestra, sino parte de nuestra herencia que recibimos con el espíritu de Cristo que llevamos dentro. ¡Podemos ejercer nuestra autoridad en Cristo cuando así se nos revele!

Hechos 1:8
Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Deuteronomio 7
20 También enviará Jehová tu Dios avispas sobre ellos, hasta que perezcan los que quedaren y los que se hubieren escondido de delante de ti.
21 No desmayes delante de ellos, porque Jehová tu Dios está en medio de ti, Dios grande y temible.
22 Y Jehová tu Dios echará a estas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás acabar con ellas en seguida, para que las fieras del campo no se aumenten contra ti.
23 Mas Jehová tu Dios las entregará delante de ti, y él las quebrantará con grande destrozo, hasta que sean destruidas.

Cristo es el absoluto vencedor en cada y toda batalla espiritual que enfrentamos. Al reclamar lo que ya es nuestro por derecho a través de él, disfrutamos de esta Victoria. Amado de Dios,  tu señor y salvador murió por ti en aquel muy cruel y diabólico sacrificio, fue escarnecido, burlado, humillado y brutalmente torturado para librarnos a ti y a mí de todo yugo, de toda culpa, de toda enfermedad. En Cristo tú eres libre de toda opresión, el ganó este privilegio para ti y para mí y nosotros lo reclamamos en el poderoso nombre que es sobre todo nombre que se nombra: Cristo Jesús.

Lucas 4:
17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;
19  A predicar el año agradable del Señor.
20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Jamás permitas que el acusador te engañe haciéndote creer que no eres digno o merecedor de la herencia que has recibido en Cristo POR LA GRACIA DE DIOS. Tú puedes pararte delante de Dios sin ninguna conciencia de pecado, culpa o condenación debido a la obra completa y finalizada de Cristo. No lo ganamos, no lo merecíamos, pero a Dios le plació regalarnos su justicia habiendo sido limpiados por la sangre de Cristo.

Romanos 3:21-26:
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,
3:26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Deuteronomio 8:1:
Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres.

Nuestro mandamiento hoy es vivir en Cristo, en la nueva naturaleza, permitir que él reine y gobierne absolutamente en nosotros. (Gálatas 2:20,21). ¡Él es nuestro Señor!

Los israelitas debían obedecer la ley de Moisés y sus mandamientos, nosotros hoy debemos CREER EN LA OBRA COMPLETA Y FINALIZADA DE CRISTO.

Después de la caída de Adán, necesitábamos ser rescatados de la miserable condición de muerte en que nos encontrábamos, por eso Dios tuvo que pagar con el altísimo precio de la sangre preciosa de Cristo por nuestra redención, para librarnos del yugo opresor del faraón de este mundo. 
Israel, por su incredulidad y dureza de corazón vivió todos aquellos 40 años sin disfrutar lo prometido, teniendo la Tierra Prometida a la mano, aun así, Dios siempre estuvo con ellos y proveyó todo lo que necesitaban. Dios nunca ha deseado ni desea afligir a nadie, mucho menos a Su pueblo.
El Todopoderoso le mostró a Su pueblo en el desierto que Él era su suficiencia. Ellos fueron instruidos por Dios ha recoger sólo el maná suficiente para cada día. Cuando intentaron guardar más alimento para el siguiente día, éste se agusanó. Sólo el día que DIOS les había ordenado guardar una doble porción (un día antes del día de reposo) es que el maná duraba intacto para dos días, su DIOS les mostró Quién los sustentaba y cómo debían obedecer Su instrucción. Nuestro Dios también nos instruye amorosamente a cada uno de Sus hijos para que entendamos que Él y sólo Él  es nuestra suficiencia, que Su plenitud y gracia es suficiente para todo.

Deuteronomio 8
6 Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole. (Teniendo respeto por Él).
7 PORQUE JEHOVÁ TU DIOS TE INTRODUCE (Él, Él y sólo Él) en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes;
8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel;
9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre.
10 Y COMERÁS Y TE SACIARÁS, Y BENDECIRÁS A JEHOVÁ TU DIOS POR LA BUENA TIERRA QUE TE HABRÁ DADO.

Después de “comer” y  “saciarnos” de todo lo excelente en gran manera que nos ofrece la “Tierra Prometida”, el resultado  es que bendecimos el Nombre de nuestro Dios, porque no es posible mirar y disfrutar tantas riquezas tan abundantes que son parte de nuestra herencia y no caer rendidos a los Pies de nuestro Padre para bendecirlo, adorarlo, alabarlo y decirle ¡GRACIAS! Con todo nuestro ser.
Nuestra Tierra Prometida, Cristo en nosotros, es buena en gran manera, es una Tierra fértil donde abunda, todo lo excelente: una liberación que jamás soñamos, el amor, la sabiduría, la paz, el regocijo, una gran quietud y muchas otras joyas más que vienen en esta herencia que Él  nos ha otorgado, riquezas que no perecen, como las vanas riquezas de este mundo, y que sólo Dios puede y quiere darnos.

SÓLO POR LA GRACIA DE DIOS, se puede disfrutar lo que Cristo ganó con su perfecto sacrificio. No llegamos a la Tierra Prometida por nuestra lucha y esfuerzo,  sino  por CREER en lo que Cristo ganó por y para nosotros y que está disponible para cada uno. Debemos como niños acudir a nuestro Padre y permitirle que nos guíe. Todo aquel que pide, recibe según Mateo 7:7. ¡CRISTO ES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA!

No fue el Pueblo de Israel que ganó la Tierra Prometida. No fue su esfuerzo y lucha lo que se las entregó en sus manos. No fue por su propia sabiduría y destreza que tomaron su herencia. ¡No! Fue por la misericordia y amor de Dios que la heredaron y ellos la recibieron hasta que murió toda aquella generación incrédula que se negó a recibir estas riquezas y se levantó una nueva generación que SÍ se apropio por creencia de su herencia. Pelearon sus batallas, es cierto, ellos hicieron su parte obediente y creyentemente, pero fue SIEMPRE DIOS quien les daba Su guía, Su fuerza y Su victoria. Así también necesita morir “en el desierto” nuestro viejo hombre (viejos hábitos y pensamientos), ¡considerarlo muerto! (Romanos 6:11) y reconocer y entender que hay una  nueva vida que Cristo ganó para nosotros.

2 Corintios 5:17:
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

¡Es hermosísima la heredad que hemos recibido los hijos de Dios por el sacrificio de Cristo! ¡De ninguna manera se compara con la Tierra Prometida que recibió el pueblo de Israel! Nuestro legado es mucho más rico, pleno, eterno y lleno de frutos excelentes.

La “Tierra Prometida”, tu herencia en Cristo te pertenece, ¡Toma posesión de ella!

Dios no hace acepción de personas aunque pareciera que ÉL favorece especialmente a algunos. (Efesios 6:9).

El Todopoderoso y Altísimo Dios riega con Sus misericordias toda la Tierra cada mañana (Lamentaciones 3:22,23), hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos (Mateo 5:45). Dios es muy bueno y generoso, Él es Quien sustenta toda la vida en ésta Tierra, Él hace que los árboles reverdezcan en primavera, Él riega la tierra para hacerla germinar y producir, Él llena de flores los campos, Él es Quien alimenta a los animales silvestres, El Padre Celestial sustenta a toda Su creación en todo el Universo. Sólo el ser humano por decisión propia se ha alejado de Dios neciamente sufriendo las consecuencias de su extravío.

Es la mujer o el hombre mismo quien decide  aproximarse y cobijase en Dios y recibir Sus bendiciones, o quien decide rechazar a Dios creyendo La Mentira que la vieja serpiente les dijo en el paraíso a Adán y a Eva: que desobedeciendo al Creador serian como Dios, sabiendo el bien y el mal.
La humanidad ha creído por siglos esta mentira de Satanás: ¡que puede ser como Dios sabiéndolo todo y resolviéndolo todo por si mismo! Pero eso sólo le ha llevado a su autodestrucción. Vivimos en un mundo lleno de ciencias humanas y tecnologías muy avanzadas, pero también vivimos en un mundo lleno de miseria y podredumbre donde gobierna la maldad, el dolor, la ambición, la vanidad, la enfermedad, la depravación, la ambición y toda obra perversa que hunde al hombre en la más terrible esclavitud, dolor y miseria.

Cristo vino para librarte a ti y a mí de toda esclavitud del pecado y de las consecuencias del pecado. Él entregó por amor su preciosa vida por toda la humanidad.

Salmos 1
1Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.

Aquel que busca al Creador, es hallado por Él. No es que Dios favorezca a algunos, sino que, aquellos que se le acercan deseando conocerlo y reconocerlo, Él en Su amor, misericordia, fidelidad y poder los atrae a Sí Mismo y les muestra Su grandeza.

Dios ha dado la demostración del más grande y sublime amor a toda la humanidad con la ofrenda perfecta, el sacrificio de Su Hijo en aquel madero. De ti depende si lo buscas para que te muestre las Riquezas que hay en Cristo. Dios te ama entrañablemente, ÉL te escogió desde antes de la fundación del mundo, te tejió en el vientre de tu madre y esperó con paciencia recibirte en Sus Brazos. Él anhela mostrarte que es un Padre bueno, generoso, fiel, compasivo, tierno y muy amoroso.

La humanidad se equivoca terriblemente creyendo que Dios es castigador, vengativo, intolerante y cruel. DIOS ES AMOR y derrama ese amor en toda la humanidad y busca favorecer las vidas de Sus hijos.

Aférrate al Autor de la vida porque no hay nada que ÉL anhele más que traerte a Su Casa donde hay una hermosa chimenea encendida esperando para recibirte y cobijarte de todo el frio que hay en este mundo. ¡Nunca has imaginado ser amado como tu Padre Celestial te ama! ¡El amor de Dios excede todo conocimiento! Y Quien realmente puede contarte en la cámara más secreta esta bendita y sublime historia de amor jamás contada, es Dios mismo.

Sólo al Dios eterno y glorioso corresponden justamente toda la gloria, la honra, el honor y el poder. ¡Bendito seas  Padre, desde la eternidad y hasta la eternidad!


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