DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

jueves, 29 de junio de 2017

Dios te da un trato inmerecido y preferencial. De Joseph Prince


Romanos 1:7b Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Cuando vuelas en primera clase en un avión, el personal de cabina te da un trato de primera clase. Te dicen: ¿todo está bien con usted señor? Si quieres leer, te dan una revista, te dan una cobija si tienes frio, te sirven la mejor clase de comida, te dan un trato preferencial en comparación con aquellos que viajan en clase económica.

La gracia de Dios es definida como favor que no puedes ganar, que no puedes merecer, y que no puedes hacer nada por tenerlo. Una de las definiciones para favor es: trato preferencial.

Hoy Dios quiere que sepas que tú tienes Su favor en ti, Él quiere que sepas que te da un trato preferencial que aunque no lo merezcas, Él quiere que tomes completa ventaja de esto en tu vida.

Dios también quiere que sepas que en tu vida esto puede incrementar, que puedes experimentar más de Su favor día tras día. ¿Cómo? La Biblia nos dice en 2 Pedro 1:2 Gracia (o favor) y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.

Lo más que contemplas a Jesús y su amor por ti, lo más que vas a creer y a confesar el favor de Dios en tu vida, y vas a ver a Dios trabajando en ti.

Entonces, si eres un médico encontraras que tus pacientes se favorecen, y tendrás más pacientes de los que puedes atender. Si eres un hombre de negocios, encontraras a gente esperando para hacer negocios contigo porque les agradas. Ellos van a encontrar que hay algo bueno en ti, entonces verás que tienes más propuestas de negocios de los que puedas manejar y que necesitaras hacer una expansión.

Cuando el favor de Dios brilla en tu iglesia, encontraras que es demasiado pequeña para la gente que hace fila el fin de semana para entrar a tu servicio, así que la gente se admirará y se preguntará ¿qué está pasando aquí? Y tú podrás responder: ¡es el favor de Dios multiplicado en nosotros! y no es algo merecido, no es algo ganado y no hay nada que puedas hacer para obtenerlo.


 Extraído del sitio “Joseph Prince Ministries”

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