DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

domingo, 10 de septiembre de 2017

Estamos cerca del arrebatamiento, ¡PREPARA TU CORAZÓN! Por Claudia Juárez Garbalena


Vemos a nuestro alrededor suceder cosas estremecedoras: rumores de guerras, cambios climáticos, convulsiones económicas, políticas y sociales. Vemos un mundo desmoronándose en total deterioro y decadencia, un mundo que gime con dolores de parto esperando su redención.

Hay gran expectativa entre muchos cristianos hoy por la gran señal de Apocalipsis 12 que será visible en los cielos el próximo 23 de septiembre de este 2017, y mientras nos acercamos al inminente arrebatamiento, observamos básicamente dos actitudes entre los creyentes hoy:

1)     Están distraídos, o

2)     Tienen temor.

Los incrédulos, pero también muchos hijos de Dios, viven como en “los días de Noé”, cada uno en lo suyo, en sus actividades diarias pasando totalmente desapercibido que la venida de Cristo se acerca. Oro para que Dios despierte a aquellos que no velan. Esta es la exhortación de la Palabra:

1 Tesalonicenses 5:4 Mas vosotros, hermanos, NO ESTÁIS EN TINIEBLAS, PARA QUE AQUEL DÍA OS SORPRENDA COMO LADRÓN.

5:5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

5:6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

También hay aquellos que están despiertos y velando, orando, estudiando y gozándose en que aquel Día se acerca.

Ahora, es comprensible que nos sintamos estremecidos por lo que vemos suceder a nuestro alrededor, pero nuestro Padre que es FIEL guarda de los Suyos. Hay un relato tremendo en el libro de Éxodo. Una de las plagas de Egipto fue la de las tinieblas:

Éxodo 10:21 Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que cualquiera las palpe.

10:22 Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas sobre toda la tierra de Egipto, por tres días.

10:23 Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.

Esta luz en las casas de los hijos de Israel en definitiva fue sobre natural, una protección y bendición divina, así que EL DIOS QUE HIZO LOS CIELOS Y LA TIERRA y que es nuestro Padre, VELA POR LOS SUYOS HOY Y SIEMPRE.

Salmos 91:1 El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
91:2 Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
91:3 El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
91:4 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.
91:5 No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
91:6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.
91:7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
91:8 Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.
91:9 Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
91:10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.
91:11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.
91:12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.
91:13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.
91:14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
91:15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.
91:16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.

¡Cree este Salmo! ¡Confiésalo y decláralo sobre ti y sobre los tuyos! ¡DIOS, TU PADRE ES FIEL Y NUNCA DE NINGUN MODO VA A DESAMPARARTE! ¡Pide sabiduría! Hoy MAS QUE NUNCA la necesitamos, Y Dios promete que SIN REPROCHE te será dada.

Isaías 41:10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Isaías 30:15 Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza.

Salmos 46:10 Estad quietos, y conoced que YO SOY DIOS;
Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.

Y recordemos también la exhortación de nuestro Señor Jesucristo:

Mateo 10:8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.

Lucas 10:19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

Recordemos que:

Efesios 6:12 ...no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Y que debemos “orar en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.”

Antes de ascender Jesús dijo a sus discípulos:

Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

¡No nos amedrentemos ante el enemigo! Seamos valientes, sobrios y recordemos usar nuestra autoridad en el nombre de Jesucristo ante los embates del enemigo. Así que no temamos y velemos.
Me han hecho llegar algunas preguntas interesantes respecto al tema del Rapto, una de ellas que quiero cubrir aquí es:

“Los cristianos tienen dos pensamientos: Los que estamos seguros de que la salvación es por gracia y que de acuerdo a cómo hayamos vivido u obrado recibirán diferentes coronas; y los que piensan que el galardón es la salvación y que las coronas son todas por igual. ¿Qué opina usted?"

Según el testimonio claro de las Escrituras, la salvación definitivamente es por gracia al creer en nuestro Señor Jesucristo, pero qué hacemos con esa gracia recibida, puede proporcionarnos recompensas si la "administramos apropiadamente". La parábola de los talentos nos brinda una clara idea de esto aunque no es una escritura dirigida directamente a la Era de Gracia, sin embargo el principio es el mismo: se nos ha otorgado: un don, y nuestra bendición, privilegio y deber es administrarlo para recibir recompensas que serán eternas.

El mundo, y tristemente muchos hijos de Dios, valoran las cosas del mundo como lo más importante a guardar y administrar, pero Dios dice que sobre toda cosa guardada debemos guardar el corazón, porque de él mana o proviene la calidad de vida que manifestamos. El administrar el don de espíritu santo, que es el talento que nos ha sido dado, brinda recompensas hoy y en la vida venidera.

Hay cinco coronas mencionadas en las Escrituras:

Apocalipsis 3:11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

1)     La corona de gozo. A los que ganan vidas para Cristo. 1Tesalonicenses 2:19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida?

2)     La corona de justicia para los que aman la venida de Cristo. 2 Timoteo 4:8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

3)     La corona de gloria para aquellos que apacientan la grey de Dios “cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey.” 1 Pedro 5:4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

4)     La corona incorruptible para aquellos que corren la buena carrera del creyente. 1 Corintios 9:25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.

5)     La corona de vida para aquellos que sufren por el nombre de Cristo. Apocalipsis 2:10 No temas en nada lo que vas a padecer…Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida.

Después que seamos transformados y arrebatados entre las nubes, y nos reunamos con el Señor, iremos a morar con él a la casa de nuestro Padre, donde él ha preparado moradas para nosotros (Juan 14:1,2). Mientras tanto, la tierra atravesará por el periodo de tribulación mas extrema y dolorosa que haya vivido jamás, el periodo de Apocalipsis o el Día del Señor. Eruditos entienden que este periodo es “la semana setenta de Daniel”, y en base a eso calculan el periodo durará 7 años. Lo que es cierto, es que Dios dice que esos días “serán acortados a causa de los escogidos”.

Al terminar ese periodo, Cristo vendrá como Rey de reyes y Señor de señores a esta tierra para reinar por mil años, y nosotros vendremos con él. Satanás con sus huestes será atado por mil años. Este será el periodo más próspero, pacífico y bendito que haya vivido esta tierra, ya que tendrá un Gobernante justo, amoroso, fiel y conforme al corazón de Dios. El renuevo de David, tomará su trono, y gobernará la tierra en donde habrá gente que haya sobrevivido del Apocalipsis, los hijos de Dios transformados en el rapto y a la gente que haya vuelto a la vida en la Primera Resurrección, la de los justos, que sucederá al comienzo de este periodo, en ella, volverán a la vida todos aquellos que han tenido su esperanza en Cristo desde el principio de los tiempos hasta los que hayan perecido en el tiempo de la Gran Tribulación, esto incluye a los Patriarcas y todos los hombres y mujeres de Dios mencionados en el A.T.

La siguiente es una de las profecías que hablan de ese periodo de tiempo:

Isaías 11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.
11:2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
11:3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;
11:4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.
11:5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
11:6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.
11:7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.
11:8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.
11:9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
11:10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.

El tiempo del Milenio descrito en la Palabra será glorioso, y es parte de nuestra esperanza futura. Al terminar este periodo, satanás será desatado y engañará a las naciones intentando derrocar a Dios y a Su Cristo del trono, lo cuál por supuesto no lograrán, habrá una gran batalla en donde Satanás con sus huestes serán finalmente anulados:

Apocalipsis 20:7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,
20:8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.
20:9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.
20:10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
20:11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.
20:12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
20:13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
20:14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
20:15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Este pasaje habla de la Segunda Resurrección, la de los injustos.

Finalmente será instaurado el Paraíso de nuevo, y Juan describe lo que vio:

Apocalipsis: 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
21:2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
21:3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
21:4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
21:5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
21:6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

21:23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.
21:24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.
21:25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.
21:26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.

Tremendas profecías que sin duda alguna SE CUMPLIRÁN y todos aquellos que hemos creído en Cristo seremos parte de ellas.

Nuestra salvación es un hecho (si has creído en Cristo), pero una exhortación que te hago hoy es a CUIDAR TU CORAZÓN, Busca a Dios en oración, busca la paz de Cristo descansando y confiando en su obra finalizada. Pasa tiempo con Dios y Su Palabra. Perdona a quien te haya ofendido como has sido perdonado en Cristo. Serás reconocido y premiado por la forma en que hayas administrado la gracia que te ha sido dada. Regocíjate en ello y glorifica a Dios y a Su Cristo con tus palabras y, sobre todo, ¡con tu andar!

¿Qué harías tu si vas a encontrarte con la reina de Inglaterra, con el presidente de tu país, con tu cantante o actor o deportista favorito? ¿qué harías si tuvieras una cita preparada con una de estas personalidades? Seguramente vestirías tus mejores galas, buscarías lucir impecable, buscarías las palabras más adecuadas para expresarte, pensarías y meditarías mucho en el momento y lo atesorarías, ¿no es así? Bueno…  ¡en breve vas a estar delante de tu Dios, Señor y Rey!!!!! ¡Cuánto más debes meditar y prepararte para un momento tan sublime como este! Sabemos que, como venimos a este mundo, nada podremos sacar…entonces ¿de qué forma nos preparamos? Con la única ofrenda que podemos brindar a Dios sin NADA en nuestras manos: ¡NUESTRO CORAZÓN RENDIDO Y LLENO DE AMOR, GRATITUD ALABANZAS Y ADORACIÓN A ÉL!

¿Te has preguntado porqué la ofrenda de Abel fue acepta y porqué la de Caín no? Abel ofreció un cordero, tal como Dios lo había pedido y ordenado, ese cordero representaba al Mesías venidero y la necesidad de él. Caín en cambio quiso ofrecer el fruto del trabajo de sus manos porque pensó que sería mejor. Uno obedeció a Dios, el otro actuó como le dio la gana. Uno fue acepto, el otro no.

Si eres hijo de Dios, ya eres salvo, pero puedes ofrendar a Dios tu vida y corazón en alabanza y adoración a Él. ¡Dios a final de cuentas nos hizo, formó y creó para Su gloria y alabanza! Y realmente ANHELA tener una relación estrecha, intima, muy cercana con Su gente.

El libro del Cantar de los cantares habla de un hombre y una mujer que se aman apasionadamente, pero este libro en su profundidad representa la relación tanto de Dios con Sus hijos, como de Jesús con su Amada Iglesia.

Cantares 4:8 Ven conmigo desde el Líbano, oh esposa mía;
Ven conmigo desde el Líbano.
Mira desde la cumbre de Amana,
Desde la cumbre de Senir y de Hermón,
Desde las guaridas de los leones,
Desde los montes de los leopardos.
4:9 Prendiste mi corazón, hermana, esposa mía;
Has apresado mi corazón con uno de tus ojos,
Con una gargantilla de tu cuello.
4:10 ¡Cuán hermosos son tus amores, hermana, esposa mía!
¡Cuánto mejores que el vino tus amores,
Y el olor de tus ungüentos que todas las especias aromáticas!
4:11 Como panal de miel destilan tus labios, oh esposa;
Miel y leche hay debajo de tu lengua;
Y el olor de tus vestidos como el olor del Líbano.
4:12 Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía;
Fuente cerrada, fuente sellada.
4:13 Tus renuevos son paraíso de granados, con frutos suaves,
De flores de alheña y nardos;
4:14 Nardo y azafrán, caña aromática y canela,
Con todos los árboles de incienso;
Mirra y áloes, con todas las principales especias aromáticas.

Cantares 2:10 Mi amado habló, y me dijo:
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
2:11 Porque he aquí ha pasado el invierno,
Se ha mudado, la lluvia se fue;
2:12 Se han mostrado las flores en la tierra,
El tiempo de la canción ha venido,
Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.
2:13 La higuera ha echado sus higos,
Y las vides en cierne dieron olor;
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
2:14 Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes,
Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz;
Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.
2:16 Mi amado es mío, y yo suya;
El apacienta entre lirios.
2:17 Hasta que apunte el día, y huyan las sombras,
Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo
Sobre los montes de Beter.

Ese es el amor de Cristo por su Iglesia y así la mira, contempla y anhela, y así debería la Iglesia anhelar a su Amado.

¡Hoy más que nunca busca a tu Dios que te ama y a nuestro Señor Jesucristo! Descansa en Su amor que es mejor que el vino más exquisito, confía en Él que ha dado TODO por ti entregando a Su Hijo. Tu vida y la de los tuyos están seguras en Sus manos. ¡Él vela por ti, y anhela recibirte en casa y bendecirte como nunca jamás has soñado!

Cantares 1:2 ¡Oh, si él me besara con besos de su boca!
Porque mejores son tus amores que el vino.
1:3 A más del olor de tus suaves ungüentos,
Tu nombre es como ungüento derramado;
Por eso las doncellas te aman.
1:4 Atráeme; en pos de ti correremos.
El rey me ha metido en sus cámaras;
Nos gozaremos y alegraremos en ti;
Nos acordaremos de tus amores más que del vino;
Con razón te aman.

Hermano, hermana, es tiempo de velar en oración y de confiar, de descansar en El, de meditar profundamente en Su Palabra y de vivir Su Palabra. Nuestro testimonio hablado y sobre todo, viviente, puede alcanzar a muchos aun. Nuestras vidas después del rapto van a cambiar súbitamente, en un abrir y cerrar de ojos seremos libres de la corrupción de este mundo, del pecado, de la muerte y pasaremos literalmente al reinado de Dios donde viviremos conforme a Su sabiduría, amor, gracia y justicia y no con las reglas de este mundo.

Allá no importaran tus títulos, posición social y económica, serás un hijo de Dios y tu obra en el Señor será manifiesta y tendrás recompensas o perdida, según lo que hayas hecho. Tu salvación está garantizada si eres hijo de Dios, pero tus tesoros eternos los recibirás de acuerdo a tu administración de la gracia que te ha sido otorgada.

Un aspecto importante que Dios me pide recalque es EL PERDÓN. Muchas enfermedades físicas son resultado del rencor. Perdona como Cristo te ha perdonado y pon en paz tu corazón. Ofrece eso como una ofrenda a Dios. No mires si la otra persona lo merece o no, CUIDA, OCÚPATE DE TU CORAZÓN que es el tesoro que puedes ofrecer a Dios al llegar a Su Presencia. No hacemos esto para ser salvos, sino porque somos salvos.

Es como los preparativos para una boda. En el Oriente, como en Occidente, se hacen una serie de rituales y preparativos para un matrimonio, sin embargo, en el oriente o tiempos bíblicos, los preparativos eran más de orden espiritual, aunque claro que incluían asuntos físicos. El compromiso era profundo y sumamente serio, y hasta solemne. Entre los ritos que hacían, se encontraba el pacto de sal que consistía en un compromiso delante de Dios a hablarse siempre con la verdad y a portarse con rectitud y honorabilidad en uno con el otro, y no hablo de un compromiso superficial como suelen ser los matrimonios en Occidente, sino de un verdadero compromiso, profundo y sublime.

Quiero compartir con ustedes lo que escribió sobre el matrimonio el maestro de costumbres bíblicas K.C. Pillai:

“La luna de miel se prolongaba durante un año. La pareja vivía un mes primeramente con los padres de la novia y en el mes siguiente con los del novio. Ellos comían siempre juntos. En el Oriente, si a un hombre se le invita a cenar en el transcurso de un año desde el día de su casamiento, contestará diciendo: “Acabo de casarme, por tanto, no puedo aceptar la invitación.”  (Lucas 14:20). Los europeos y los americanos piensan, sin embargo, que esta es realmente una excusa muy infantil y endeble; sin embargo no es para nada una débil excusa; aceptar comer fuera del hogar y alejado de su esposa es impensable. Simplemente es algo que no hacen los orientales.

Al final del periodo de los doce meses, tiene lugar el inicio de una nueva ceremonia. La pareja se ha pasado el último mes en la casa de los padres de la novia. Tanto la familia como los amigos, así como muchas de las vírgenes que fueron damas de honor y que puedan ser localizadas, se juntan de nuevo para esta ocasión. El marido se aproxima a la esposa y le hace una solemne declaración en presencia de toda la asamblea:

Y le dice: No se turbe tu corazón; crees en Dios, cree también en mí. En la casa de mi padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo te lo hubiera dicho. Y si me fuere y te preparare lugar, vendré otra vez, y te llevaré conmigo, para que donde yo estoy, tú también puedas estar. Y sabes a dónde voy, y sabes el camino.

Estoy seguro de que estas palabras te suenan muy familiares. Son las palabras que Jesús les refirió a sus discípulos en la última cena (Juan 14:1-4).

La pareja establecerá entonces su residencia permanente en la casa del esposo. Él debe partir y preparar allí un lugar donde tengan su nido apropiado. Ellos podrán comer con el resto de la familia, pero este sitio será su nido privado. El novio está dándole garantías a su novia de que sale para preparar su nido, y que a su debido tiempo regresará por ella para que también pueda vivir allí con él.

La novia escucha muy cuidadosamente esta solemne declaración, y después le da su respuesta.
Ella le dice: “Todo lo que tu digas haré”.

A mí me sorprende que muchos cristianos de hoy en día no sean capaces de creer la promesa que Cristo nos hizo y que no estén tan sosegados y gozosos como la esposa en el Oriente con respecto a su marido. Yo creo que eso se debe a que no conocemos a Cristo como la esposa conoce a su marido. Ellos habían pasado un año entero juntos; no habían aceptado ninguna invitación de fuera para pasar el tiempo necesario en conocerse.

Si nosotros los que confesamos a Cristo pasásemos un año entero creciendo en los asuntos y pensamientos del Espíritu, no tomando una sola comida sin orar primero, y siempre pensando en cómo agradar al Señor, podríamos perfectamente creer en las promesas que nos ha hecho.”
De “Costumbres sobre el matrimonio”, de K.C Pillai.

Como vemos, la declaración y promesa que hace el marido a su esposa es muy hermosa, pero lo más hermoso es que nuestro glorioso señor Jesucristo dijo estas mismas palabras poco antes de ofrendar su preciosa vida por nosotros:

Juan 14:1-4 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.  En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

¡Que el Padre alumbre nuestro entendimiento para que así como la novia en el oriente se rinde al novio en su casamiento, nosotros nos rindamos a nuestro Señor y salvador Jesucristo y digamos: “Todo lo que tu digas, haré”, tal y como las orientales prometen a sus maridos en su casamiento!

Efesios 5:29-32 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,  porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.

GRANDE ES ESTE MISTERIO; MAS YO DIGO ESTO RESPECTO DE CRISTO Y DE LA IGLESIA.

¡Esperemos con gozo a nuestro Señor entre las nubes, porque El Día se acerca!

A nuestro Dios brindamos toda nuestra admiración, alabanza, honra y honor. Nuestra más rendida adoración al Dios eterno.

En Su amor,

Claudia Juárez Garbalena

"Costumbres sobre el matrimonio", del Obispo K.C. Pillai:



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