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MATEO 10:8

sábado, 10 de febrero de 2018

!Regocíjate, oh estéril! Devocional. De Joseph Prince




Gálatas 4:27 …Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto…

Esterilidad. Qué condición tan dolorosa y frustrante. Sin embargo, en Isaías 54, la Palabra de Dios para aquellos que están experimentando esterilidad es que se regocijen: "¡Levanta canción, oh estéril!"

¿Por qué? Porque en el capítulo anterior, nos dice que el castigo por nuestra paz cayó sobre Jesús (Isaías 53:5). La palabra "paz" aquí en hebreo significa completitud, bienestar, salud, seguridad y provisión. En otras palabras, todos estos beneficios son tuyos hoy porque Jesús ya ha sido castigado en la cruz por tu paz. Es por eso que puedes comenzar a regocijarte.

Entonces Dios quiere que en este momento, en cualquier área donde estés estéril, comiences a regocijarte como si el fruto o beneficio que quieres ver ya hubiera llegado. Él quiere que comiences a pensar, hablar y actuar como si la esterilidad ya no existiera.

Si eres financieramente estéril, comienza a planificar lo que harías cuando aumenten tus finanzas. No estoy diciendo que salgas y gastes imprudentemente, sino que comiences a hacer planes para aumentar. El tiempo para hacer esto es cuando todavía estás en lo que tus ojos naturales ven como un escenario estéril.

Puedes decir: "Pastor Prince, usted no entiende, los bancos me están persiguiendo".

Dios dice: "Regocíjate porque estás bien provisto en Cristo". En Cristo, ya has sido bendecido con toda bendición espiritual, incluida la provisión financiera (Efesios 1:3). "Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos" (2 Corintios 8: 9).

Si estás enfermo, comienza a planear hacer lo que no has podido hacer. No te regocijes solo cuando la sanidad se manifieste y el dolor ya no exista. Regocíjate ahora en tu sanidad porque Jesús ya ha cargado tus enfermedades y llevado tus dolores, y por sus llagas tú ya has sido curado (Isaías 53: 4-5).

Cualquiera que sea la situación de esterilidad en la que te encuentres, regocíjete y díle a Dios: "Padre, por el sacrificio de tu Hijo, fui bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Ya me diste todo. ¡Así que voy a actuar de acuerdo a eso y a regocijarme!"



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