DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

martes, 6 de febrero de 2018

Tú tienes una justicia de primera clase. Devocional. De Joseph Prince




2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.


Algunos cristianos creen que tienen que hacer obras para llegar a ser más justos. Y se dan de topes contra la pared cuando hacen algo mal. No se dan cuenta de que al hacer obras, no están buscando la justicia de Dios, sino que están tratando de establecer SU PROPIA justicia mediante el cumplimiento de la ley y su conducta correcta.

La justicia no se trata de un comportamiento correcto. Es un regalo de Dios para nosotros a través de Jesús. Y dado que es un regalo, no podemos ganarlo con nuestro guardar la ley y nuestra conducta correcta. ¡Solamente podemos recibirlo!

¿Cómo recibimos este regalo? Lo recibimos a través de la cruz. Dios, "al que no conoció pecado [Jesús], por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él". Así que hoy, somos la justicia de Dios en Cristo. ¡Somos tan justos como Jesús lo es!

Pero algunos piensan que en el Cuerpo de Cristo existen diferentes clases de justicia, como clases de asientos en un avión. Ellos piensan que algunos de nosotros tenemos justicia de clase económica, otros tienen justicia de clase empresarial y unos pocos tienen justicia de primera clase.

¡Eso no tiene sentido! Cuando Dios nos dio a Jesús, él se convirtió en nuestra justicia. Entonces tenemos SU justicia. ¡Esto significa que somos 100% justos a los ojos de Dios! ¡No podemos sino tener una justicia de primera clase!

Tú podrías decir: "Pastor Prince, no entiendo". ¿Cómo puedo yo ser justo cuando he hecho mal?". Piensa en esto: Jesús, que no conoció ningún pecado, llegó a ser pecado por nosotros. Jesús no conoció pecado, no pecó y en él no hubo pecado. Pero en la cruz, él recibió nuestro pecado y se hizo pecado por nosotros.

De la misma manera, nosotros, que éramos pecadores, no conocíamos la justicia, no hacíamos justicia y en nosotros no había justicia. Pero en la cruz, recibimos SU justicia y llegamos a ser la justicia de Dios en Cristo Jesús.

En la cruz, el intercambio divino tuvo lugar. Jesús tomó nuestro lugar para que nosotros podamos tomar su lugar. Él no mereció ser hecho pecado, pero fue hecho pecado en nuestro lugar. No merecíamos ser justos, pero fuimos hechos justos porque recibimos su justicia. ¡Qué buena noticia! ¡Qué asombrosa gracia!

Traducción por Claudia Juárez Garbalena

2 comentarios:

Donato Acosta dijo... Responder

Buenos días mi querida hermana en Cristo Jesús, hermana Claudia estoy de vuelta, estaba sin computadora y sin celular, gracias por envíame sus enseñanzas, bendecida seas por tu gran corazón y por siempre estar firme la iglesia del cuerpo de Cristo. Saludos de parte de Aleida, agradecido por sus Oraciones para su sanidad total en el nombre de Jesucristo.

Claudia Juárez dijo... Responder

@Donato Acosta Dios los bendice en el nombre de Jesucristo Donato! Nuestro amado Dios restaure a perfección a tu amada Aleida! Saludos y bendiciones!

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