DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

viernes, 23 de febrero de 2018

Tu "trabajo" es entrar en Su reposo. De Joseph Prince. Devocional




Hebreos 4:10, 11 …el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos [seamos diligentes KJ], pues, entrar en aquel reposo…

Un bebé aprende primero a sentarse antes de comenzar a pararse y caminar. La vida cristiana también comienza con sentarse. Dios "nos resucitó y nos hizo sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús" (Efesios 2:6). Qué tan bien caminamos después de eso depende de cuán bien nos sentemos y descansemos en la obra finalizada de Cristo.

La tierra prometida era una tierra de descanso donde Dios prometió a su pueblo "ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste" (Deuteronomio 6:10-11).

Pero durante 40 años, el pueblo de Dios vagó por el desierto porque se negaron a creer que Dios les había dado una tierra donde todo estaba preparado: el trabajo estaba finalizado. Ellos no pudieron creer que Dios les había dado una tierra llena de cosas buenas para disfrutar, una tierra que fluía con Su provisión abundante.

Hoy, hay creyentes que todavía no pueden creer que el trabajo de Jesús está verdaderamente completo y finalizado. Están tratando de completar un trabajo completo, de terminar un trabajo terminado y de derrotar a un demonio derrotado.

Hay creyentes hoy que siempre están trabajando y tratando de producir su propia sanidad, éxito y victoria. Dios quiere que dejemos de intentarlo y comencemos a confiar en Su amor por nosotros. Él quiere que dejemos de trabajar y luchar, y comencemos a descansar y creer en Su gracia para con nosotros.

El único "trabajo" que nos queda por hacer hoy es entrar en Su reposo. Debemos trabajar todos los días para entrar en Su reposo. Debemos descansar interiormente y creer que el trabajo está hecho porque es un trabajo terminado, y confiar en el favor inmerecido de Dios hacia nosotros. Debemos descansar en Jesús nuestra verdadera arca, quien nos llevará a través de aguas tempestuosas.

Así que, hoy, "Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.... [Seamos diligentes] Procuremos, pues, entrar en aquel reposo" (Hebreos 4:7,11). Entremos en Su reposo. ¡Disfrutemos estar sentados con Cristo en los lugares celestiales, después correremos y no nos cansaremos!

Isaías 40:31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

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La gracia de Dios es inmerecida. Por Joseph Prince

Gálatas 5:4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

¿Qué es la gracia de Dios? En pocas palabras, la gracia de Dios es Dios bendiciéndote, sanándote y liberándote por causa de lo que Jesús hizo. La gracia de Dios es Su favor no ganado y totalmente inmerecido hacia ti simplemente por la obra finalizada de Jesús en la cruz.

Porque la gracia de Dios se basa en la obra de Jesús y no en la tuya, la única forma en que caes de esta gracia es al creer que puedes ganarla o merecerla a través de tu obediencia y buenas obras.

Por ejemplo, caes de la gracia cuando dices: “Dios tiene que responder a mi oración, porque he orado mucho”. También caes de la gracia cuando piensas que debido a que estás sirviendo en la iglesia o has superado un mal hábito, Dios está complacido contigo y tiene que bendecirte.

Cuando piensas que es por tus esfuerzos y obediencia que recibes las bendiciones de Dios, llegas a ser como los fariseos. Ellos creían que guardar la ley los justificaba y les aseguraba que Dios los bendeciría. Pero la verdad es que cuando crees como ellos “de Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído”. Esto significa que estas separado o desconectado de Cristo, quien es tu salvación, tu Redentor, tu sanador y tu proveedor. ¡Todo lo que Cristo ha logrado queda sin efecto para ti! Amigo mío, seguramente quieres que todo lo que Cristo logró haga efecto en ti.

Las personas en quienes la obra de Cristo hace efecto reciben de él el milagro que necesitan. Cuando él hace efecto en ellos, él es su sanador y ellos quedan sanados. Él es su sabiduría y ellos son sabios delante de los hombres. Él es su éxito y experimentan éxito en todo lo que hacen.

Amado, que la obra de Cristo haga siempre efecto en ti y que nunca se nulifique la gracia de Dios que opera en tu vida, ¡sólo recuerda y cree que es por Cristo y su obra finalizada −−por su sangre, por sus llagas, por su muerte y por su obediencia− que eres justificado, sanado y bendecido!      


Traducción por Claudia Juárez Garbalena.

2 comentarios:

Fe dijo... Responder

Hola Claudia, hermoso devocional, como en TODO MOMENTO....Dios supliendo la necesidad al leer y/o escuchar su PRECIOSA PALABRA.
Solamente puedo sentir un gran gozo y un gran regocijo al palpar estas verdades.
Muchas veces pienso en pedirle a Dios en el nombre de nuestro precioso salvador JESUCRISTO todo aquello que yá nos dió por lo cual "de la gracia habéis caído".... esto que marca Dios por intermedio de Joseph es maravilloso.

¡¡¡Shalom!!! y muchas gracia Claudia por seguir compartiendo la hermosa PALABRA De DIOS....¡¡¡AMÉN!!

Claudia Juárez dijo... Responder

@Fe
Dios te bendiga Fe! Gloria a Dios que nos provee de sana sabiduría cada día! Bendito y alabado sea Su santo nombre! Saludos! Shalom!

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