DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

viernes, 2 de marzo de 2018

Cree y actúa en el nuevo pacto. De Joseph Prince. Devocional




1 Samuel 17:45 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.

¿Alguna vez te has preguntado por qué dos personas pueden escuchar lo mismo y, sin embargo, tener respuestas muy diferentes? Para uno, lo que se ha dicho le hace temer y lo desalienta. Para el otro, su corazón está tan lleno de fe que se atreve a venir contra el diablo y lo que él está haciendo.

En el valle de Ela, Goliat, el gigante filisteo, se burló del ejército de Israel durante 40 días. Cuando David entró en escena, él escuchó las mismas burlas de Goliat que el resto de los israelitas. Pero de alguna manera, esas mismas palabras que causaron miedo en los soldados, indignaron a David. ¿Qué sabía o había visto David que los otros no pudieron ver?

David sabía que él tenía un pacto con Dios. Ahora, el Rey Saúl y todos los soldados que estaban con él ese día también tenían el mismo pacto con Dios, pero solo David creía en el pacto. Y él actuó conforme a su creencia. Entonces Dios hizo que su gigante cayera.

Si David tuvo tamaña victoria a pesar de que estaba bajo el antiguo pacto, ¡cuánto más tú y yo que estamos bajo el nuevo pacto! Hoy, Dios está preguntando: "¿Dónde están mis Davids que creerán en el nuevo pacto?"

¿Cuál es el nuevo pacto? Es el pacto de gracia. Y la gracia significa un favor totalmente inmerecido que no puedes ganar. Dios quiere que sepamos que ha hecho este pacto con nosotros a través de Cristo nuestro representante. Y de acuerdo con el pacto, tenemos Su favor inmerecido. Somos bendecidos porque Jesús llevó nuestro castigo. A causa de lo que Jesús ha hecho en la cruz, tenemos victoria sobre cada gigante.

¿No son estas buenas noticias? Hoy, Dios quiere que estés frente a tu "gigante" y declares que a pesar de lo que estás pasando, a pesar de lo que está sucediendo, tú crees que Dios está ahí para ti por lo que Jesús ha hecho por ti. ¡Y luego, ante tus propios ojos, verás caer ante ti a los gigantes de la acusación, de la intimidación, de la condenación, de la enfermedad y la deuda!



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