DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

sábado, 14 de abril de 2018

Cómo sabes que heredarás Su promesa. Devocional. De Joseph Prince




Salmo 89:34 No olvidaré [“quebrantaré”] mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios.

Cuando Dios te promete algo, ¿crees Su Palabra? ¿O tú, como Abraham, preguntas: "Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar [la tierra que Él le había prometido]?" (Génesis 15:8).

Dios no reprendió a Abraham por no haber creído Su Palabra. Así de rico en gracia es Dios con Su pueblo. Incluso descendió al nivel de fe de Abraham e hizo algo para asegurarle a Abraham que siempre cumpliría Sus promesas: hizo un pacto con Abraham. (Génesis 15:9-17).

Dios no lo hizo para Su propio beneficio. Dios es un Dios que cumple Su Palabra. Él no rompe Su Palabra. Pero se ató a Sí Mismo a un pacto porque sabía que Abraham necesitaba saber en su corazón que Dios haría lo que le había prometido.

Al hombre le es difícil simplemente creer en palabras. Por ejemplo, cuando compra una casa, un contrato es acordado y firmado por ambas partes, y hay abogados involucrados. Tú necesitas un contrato porque no puedes confiar en las palabras de la otra persona y tampoco la otra persona puede confiar en las tuyas.

De la misma forma, nos resulta difícil confiar en Dios cuando nos da Su Palabra. Entonces Dios hizo un pacto con nosotros, no porque no se pueda confiar en Él, sino porque Él sabe que nos cuesta creer lo que Él dice. Dios sabe que el hombre se preguntará: "¿Qué tal si Dios se despierta hoy de malas y decide freírme en lugar de bendecirme?"

Pero debido a que Dios ha hecho un nuevo pacto con nosotros, el cual está establecido por la sangre de Su Hijo, podemos, como Abraham, no vacilar por incredulidad de las promesas de Dios, sino ser fortalecidos en nuestra fe, llegando a estar plenamente persuadidos de que Dios hará lo que ha prometido (Romanos 4: 20-21). Tenemos la certeza de que Dios no despertará un día y dirá: "Olvida el nuevo pacto. ¡Ahora quiero recordar tus pecados y maldecirte en lugar de bendecirte!"

Amigo mío, las bendiciones para ti del nuevo pacto están garantizadas porque Dios se ha atado a Sí Mismo a ese pacto. ¡Y Él es un Dios que guarda los pactos y que está dispuesto y es más que capaz de hacer todo lo que te ha prometido!

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