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MATEO 10:8

sábado, 21 de abril de 2018

"Has sido redimido de todo tipo de enfermedad" (Devocional) y "Testimonio de sanidad"


                                             https://www.youtube.com/watch?v=A5NXrcPye5E

Gálatas 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).

Aquel que limpió leprosos, abrió ojos de ciegos e hizo al cojo caminar, tomó tus pecados, enfermedades y cada maldición mientras colgaba en el madero del Calvario. Las maldiciones que eran para ti debido a tus pecados cayeron sobre él mientras él tomaba tu lugar. Él fue maldecido en tu lugar para redimirte de cada maldición que se produce como resultado de violar las leyes de Dios.

¿Cuáles son estas maldiciones? Se enumeran en Deuteronomio 28. Es una lista larga y detallada. ¡No te asustes cuando leas las maldiciones, sino regocíjate porque Cristo te ha redimido de todas y cada una de ellas, incluidas las maldiciones de enfermedades!

¿Estás afligido con tuberculosis, fiebre o inflamación? (Deuteronomio 28:22) ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!

¿Tienes forúnculos dolorosos, tumores o sarna que los médicos dicen que no pueden ser curados? (Deuteronomio 28:27) ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
Tal vez tu enfermedad es grave y prolongada (Deuteronomio 28:59). No importa. ¡Cristo te ha redimido de cada enfermedad prolongada!

"Bueno, Pastor Prince, ha cubierto la tuberculosis, la fiebre, la sarna ... pero ¿y mi enfermedad? No está cubierta en Deuteronomio 28. ¿Se olvidó Jesús de mi enfermedad?

No, ¡su obra es perfecta! Mira Deuteronomio 28:61: "Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido". Eso cubre todo. Entonces, si Cristo te ha redimido de esta maldición, entonces Él te ha redimido de todo tipo de enfermedad. ¡No me importa qué nuevo tipo de enfermedad descubra el mundo porque Cristo nos ha redimido de todo tipo de enfermedad!

Ahora, si tienes una enfermedad particular, di: "Este padecimiento (y nombra la enfermedad) es parte de la maldición de la ley. Pero Gálatas 3:13 dice que Cristo me ha redimido de la maldición de la ley. ¡Por lo tanto, he sido redimido de (nombre la enfermedad)!" ¡Cree y confiesa que cada día, y tan cierto como que Jesús tomó cada maldición de enfermedad, tu sanidad se detonará!


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¡LA MEDICINA DE DIOS FUNCIONA!

UNA ILUSTRACIÓN DE LA VIDA REAL
(Fragmento del libro "Escrituras sobre sanidad", disponible en la sección de libros del blog).

La Dra. Lilian B. Yeomans, una medico cirujano, recibió sanidad divina estando al borde de la muerte debido a una adicción a los narcóticos.

La ciencia médica no pudo hacer nada para ayudarla. Ella estuvo cerca de la muerte, la ciencia le dijo que moriría.

Pero entonces alguien le hablo a ella acerca del registro en la Biblia cuando Jesús sanó a la mujer con flujo de sangre (Marcos 5:25-34). La Dra. Lilian había pasado años muy difíciles en una condición severa. Pero cuando ella oyó acerca de esta mujer con flujo de sangre que fue sanada, ella regreso a comunión con Dios. Entonces ella recibió sanidad y fue librada de la muerte.

Después de ser librada de la muerte y recibir su divina sanidad cuando su salud estaba bien, la Dra. Lilian comenzó a orar y enseñar la divina sanidad de la Palabra de Dios, y ella hizo esto por muchos años. En uno de sus libros, ella habla acerca del gozo de cuarenta y tres años de divina sanidad.

Con el paso del tiempo, la Dra. Lilian y su hermana consiguieron una casa grande con una herencia. Ellas volvieron esa casa en lo que llamaron “Casa de fe”; la utilizaron para albergar gente enferma que no había podido ser sanada para que sanara por el divino poder de Dios atreves de la fe en Su Palabra.

Todas las personas que ellas ministraron estaban enfermas de una enfermedad terminal o incurable. En otras palabras, las doctoras ministraron a cada uno de ellos cerca de la muerte. Ellas fueron mas allá de la ciencia medica. La Dra. Lilian y su hermana rara vez perdieron un caso. Ella logró que la mayoría recibieran su sanidad.

La Dra. Lilian logró que esta gente fuera sanada por medio de hacer lo que yo le estoy mostrando a usted que haga. Ella leyó las escrituras sobre sanidad divina a ellos y les dijo que las confesaran a sí mismos una y otra vez.

La Dra. Lilian y su hermana solo podían tomar tres o cuatro personas a la vez en su Casa de Fe, así que tenían una lista de espera. En un caso en particular, una mujer que había estado en la lista llegó a esta casa con tuberculosis. Cuando esta mujer llegó a la casa de fe en ambulancia, la Dra. Lilian revisó su pulso y supo que la mujer estaba agonizando.

De hecho, la Dra. hubiera querido administrarle un fuerte estimulante para poder activar el corazón de esta mujer, pero ella no tenia licencia para practicar medicina en ese estado en particular donde se encontraban, entonces ella solo tomo a esta mujer agonizando y la llevó a uno de los cuartos.

La Dra. Lilian cuenta: “Estuve junto a su cama y le leí mi Biblia. Le dije a ella, ‘cierra tus ojos y descansa y simplemente escucha la Palabra’.” Por dos horas la Dra. le leyó las escrituras sobre sanidad, como están contenidas en este libro. En vez de darle a esta mujer un medicamento para estimularle el corazón, ella le dio una dosis de La medicina de Dios: ¡Su Palabra!

La Dra. tenía todas las escrituras sobre sanidad subrayadas en su Biblia y ella le leyó a esta mujer todas las escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis. Ella no le leyó sobre ningún otro tema, porque esta mujer todo lo que necesitaba era oír sobre la sanidad. Esta mujer ya era salva, ya había aceptado a Cristo como su Señor. Lo que ella necesitaba oír era sobre la divina sanidad y, gracias a Dios, La Palabra de Dios provee para cada necesidad.

La Dra. Lilian le leyó Deuteronomio 28 y Gálatas 3, los capítulos enteros. Entonces también leyó otras escrituras sobre sanidad, pero estos capítulos en especial se los leyó una y otra vez.

“Entonces le dije a ella, ¿has notado que de acuerdo a Deuteronomio 28:22, esta enfermedad, tuberculosis, es una maldición de la ley? Pero, también ¿has notado que de acuerdo a Gálatas 3:13, Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley? Entonces, el te ha redimido de la tuberculosis.”
Por esos días, la tuberculosis era una de las principales causas de muerte en los Estados Unidos. Esto era antes de los días de esas milagrosas medicinas y no había avances tecnológicos en el campo medico como el día de hoy. Esta mujer estaba en una etapa terminal de su enfermedad y estaba virtualmente muerta y ahí estaba en una cama de esta Casa de Fe.

La Dra. Lilian instruyó a esta mujer, “a cada momento, repite en voz alta: “de acuerdo a Deuteronomio 28:22, la tuberculosis es una maldición de la ley. Pero de acuerdo a Gálatas 3:13, Cristo me ha redimido de la maldición de la ley. Entonces Cristo me ha redimido de la tuberculosis”.
A la siguiente mañana La Dra. Lilian y su hermana leyeron las escrituras sobre sanidad a cada uno de sus cuatro pacientes que se encontraban con ellas en esta Casa de Fe. La Dra. preguntó a esta mujer con tuberculosis “¿Has confesado lo que te dije ayer que dijeras?

La mujer contesto “si”, pareciera que no he dormido ni cinco minutos, yo me he repetido esto miles de veces. Pero aun esto no significa nada para mi”.

“Esta bien”, le dijo la Dra., “solo sigue confesándolo, “he sido redimida de la maldición de la ley, de la tuberculosis”.

La mujer con Tuberculosis continúo tomando la medicina de Dios. Cuando la Dra. Lilian vino a su cuarto para leerle la siguiente mañana, le preguntó: “¿Sigues confesando lo que te dije?”

“Sí”, respondió la mujer, “otra vez no pude dormir mas que como diez minutos. Sigo diciendo estas escrituras diez mil veces. Pero aun no significan nada para mí. Siento que no obtengo nada con ello”.
“Esta bien” dijo la Dra. Lilian “mantente confesando y repitiéndote esto una y otra vez. La mujer estaba tan débil y tan disminuida físicamente, solo podía decirlo muy bajo, y después solo para si misma.

Después, La Dra. Lilian y su hermana estaban en la cocina preparando la merienda cuando oyeron alboroto en el piso de arriba en una de las recamaras. Sonaba como si alguien golpeara el piso y estuviera corriendo. Todos los pacientes eran moribundos, pero uno de ellos se había levantado de su cama y estaba corriendo. Y ella comenzó a llamar: “! Dra. Lilian, Dra. Lilian!”

La Dra. se apresuró a salir de la cocina, y esta mujer que había estado muriendo de tuberculosis bajó de prisa las escaleras gritando, “Dra. ¡Estoy sanada, Estoy sanada!

“Ya lo se” dijo la Dra. estuve tratando de decírselo los últimos tres días”

¿Qué le paso a esta mujer que estaba muriendo unos días antes? La Palabra que ella había estado confesando llegó a ser parte de su alma. No fue una poción mágica que la Dra. Lilian le suministro. Y tampoco fue la gran personalidad o habilidades de la Dra. Lilian Yeomans que consiguieron que esta mujer sanara. ¡No, fue simplemente la Palabra ¡ Fue solo fe en la Palabra de Dios que sanó a esta mujer y le levantó de su lecho de muerte.

La Dra. Lilian sabia que eventualmente la verdad de la Palabra de Dios se registraría en el corazón de esta mujer. Muchas veces, la gente solo se sienta esperando que alguien mas haga algo por ellos. Ellos esperan la sanidad de algún ministro que venga de pronto y les sane.

Pero la sanidad puede o no venir de esa manera. Si te sientas a esperar que la sanidad venga a ti, quizá nunca llegue. Pero te diré una cosa: LA PALABRA DE DIOS SIEMPRE FUNCIONA. Tienes que desear tu sanidad, buscarla con todo tu corazón, edifica tu fe por medio de las Sagradas Escrituras y estas llegaran a ser parte de tu alma.

¡La Palabra de Dios funciona! Te reto a tomar las escrituras citadas en este libro, y alimentarte de ellas, hazlas parte de ti. Deja que lleguen a ser parte de tu alma por medio de meditar constantemente en ellas y por repetírtelas una y otra y otra vez. La Palabra de Dios es medicina, entonces ¡toma tu medicina! Su Palabra será vida para ti y sanará tu cuerpo.


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