DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

viernes, 27 de abril de 2018

Oraciones que proclaman. Devocional. De Joseph Prince



Lucas 13:12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.

Cuando tienes una necesidad, ¿oras o suplicas? ¿Comienzas tus oraciones con palabras como, "por favor, Dios, ¡por favor! ¡Dios, te ruego que tengas misericordia!"

Las oraciones que imploran y ruegan implican que tu Padre celestial no está dispuesto a hacer lo que le pides. Sin embargo, Él es mucho más que rico en gracia y está mucho más que dispuesto a darte mas de lo que tú estás dispuesto a pedir, pensar o imaginar (Efesios 3:20). Él desea sobre todas las cosas que prosperes y tengas salud, así como prospera tu alma. (3 Juan 1:2).

De hecho, mucho antes de tener una necesidad, Dios ya ha suplido esa necesidad. Mucho antes de que supieras que necesitabas un Salvador, Él envió a Su Hijo para ser tu Salvador. ¡Este es tu Dios! Él es un Dios bueno. Entonces, cuando le imploras algo, en realidad estás diciendo que Él es reacio a dar y necesita ser persuadido fuertemente antes de que se mueva. Sin embargo, Él no es así.

Jesús conocía el corazón del Padre. Cuando vio a la mujer atada por un espíritu de enfermedad, no oró: "¡Oh Padre! ¡Ella ha estado sufriendo durante 18 largos años! Te ruego, Padre, ten piedad de ella. ¡Por favor, por favor, sánala!" No, cuando Jesús la vio, inmediatamente proclamó: "Mujer, eres libre de tu enfermedad", porque él conocía el corazón del Padre. Sabía que el Padre quería que fuera liberada de su condición incapacitante.

Al final de un servicio en la iglesia, yo no oro: "Oh Dios, por favor bendice a tu pueblo". Oh Dios, guárdalos. ¡Oh Dios, sé siempre muy misericordioso con ellos!" En vez de eso, proclamo: "El Señor los bendiga. El Señor los guarde ¡Que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ustedes y les muestre Su gracia!”

Amado, cuando ores, proclama tu sanidad, protección y provisión porque el corazón de tu Padre rebosa de amor por ti. Y cuando tú lo declaras, Él lo afirma. Cuando lo declaras, ¡Él lo establece!

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EFESIOS 1:15-23 (Del N.T. en inglés de J.B. Phillips).

Por eso, desde que escuché de su fe en el Señor Jesús y del amor que profesan a los hermanos cristianos, doy gracias a Dios continuamente por ustedes y nunca me rindo orando por ustedes; y esta es mi oración:

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de toda gloria, les dé sabiduría espiritual y discernimiento (agudeza, percepción, revelación) para que conozcan más de él;

Que reciban esa iluminación interior del espíritu que les hará darse cuenta de cuán grande es la esperanza a la que Él les está llamando, pido que vean la magnificencia y el esplendor de la herencia prometida a los cristianos.

Y que tan tremendo es el poder disponible para nosotros los que creemos en Dios.

Ese poder es la misma energía divina que fue demostrada en Cristo cuando Él lo resucitó de entre los muertos y le dio a él, el lugar de más alto honor en el Cielo.

Un lugar que es infinitamente superior a cualquier dominio, autoridad, poder o control, y que lleva consigo un nombre mucho más allá que cualquier nombre que jamás podría utilizarse en este mundo o en el mundo venidero.

Dios ha puesto todo bajo el poder de Cristo y lo ha establecido como cabeza suprema de la Iglesia. Porque la Iglesia es su cuerpo, ¡y en ese cuerpo vive plenamente Aquel que llena todo el universo!

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