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MATEO 10:8

miércoles, 16 de mayo de 2018

Jesús fue azotado por tu sanidad. Devocional. De Joseph Prince





Isaías 53:5 …y por su llaga fuimos nosotros curados.

Bajo la ley romana en tiempos de la Biblia, un criminal era azotado por un delito menor y luego liberado, o crucificado de inmediato si era culpable de un crimen mayor. Pero Jesús fue azotado y crucificado. Poncio Pilato esperaba que después de azotar a Jesús y presentar su cuerpo ensangrentado a la gente, estarían satisfechos y dispuestos a dejarlo ir. Pero la gente no lo estuvo y exigió su crucifixión en vez de eso.

No pienses por un momento que la gente tenía poder para infligir tal sufrimiento a Jesús. Todo era parte del plan de Dios y el azote era necesario porque solamente a través de sus llagas nosotros fuimos sanados.

El látigo romano usado para azotar estaba hecho de correas de cuero incrustadas con ganchos de vidrio, hueso y metal. Con un solo azote, el instrumento se habría adherido alrededor del cuerpo de Jesús, haciendo que el vidrio, los huesos y los ganchos se clavaran profundamente en Su carne. Y a medida que el látigo era retirado, los ganchos le habrían arrancado la carne, exponiendo sus músculos y huesos. De hecho, el salmista dice: "Horadaron mis manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos; Entre tanto, ellos me miran y me observan" (Salmo 22: 16-17), y "Sobre mis espaldas araron los aradores; Hicieron largos surcos" (Salmo 129: 3).

Aunque el 39 fue la cantidad máxima de veces que se podía azotar a alguien de acuerdo con la ley judía, yo creo que Jesús fue azotado más veces porque los romanos, que probablemente no considerarían la ley judía, llevaron a cabo la flagelación.

Cualquiera que sea el caso, su espalda se habría reducido a una masa de carne ensangrentada y mutilada. Ese día, la sangre de Jesús fluyó libremente de su cuerpo para tu liberación de toda clase de enfermedad y aflicción física. Dios permitió que cada una de esas heridas cayeran sobre el cuerpo de su Hijo, de modo que tu cuerpo no tiene porqué ser azotado con enfermedades.

Amigo mío, si estás enfermo o sufriendo de alguna condición física, debes saber que Jesús sufrió los azotes como pago total para que no tengas esa condición. Él sufrió esas heridas para que, hoy, no haya enfermedad, ni padecimiento que tengas que cargar. ¡Por sus heridas tú has sido curado!

Isaías 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

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