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MATEO 10:8

martes, 7 de agosto de 2018

TU NUEVA VIDA EN CRISTO. Por Claudia Juárez Garbalena


Queridos hermanos y hermanas, hoy más que nunca, el mundo a nuestro alrededor se cae en pedazos. Vivimos en medio de una tremenda descomposición social, religiosa, ética, moral, económica y de toda índole. ¡Hoy más que nunca necesitamos fijar nuestros ojos en Dios y Su Palabra! Es tan fácil distraernos...y ya cuando nos damos cuenta, hemos desviado el camino o hemos descuidado el corazón dejando que crezca maleza, a veces mucha maleza y le permitimos así al mundo comenzar a succionarnos hacia su corriente. Como creyentes del Dios vivo y seguidores y amantes de nuestro Señor Jesucristo, nos es necesario estar despiertos y velar. El mundo nos atrae con sus ilusiones, tentaciones, deleites y con su ritmo que inexorablemente se dirige a la destrucción. Debemos tener presente que, aunque vivimos en este mundo, no somos de este mundo. Le pertenecemos a Cristo, y si queremos ser sus fieles soldados y guerreros, nos es necesario permanecer atentos a Su voz, a Su instrucción y corrección.

Como creyente, no te duermas en los laureles de tu conocimiento, porque al fin y al cabo, nuestro viaje debe consistir en conocer al Dios vivo mismo, al bendito Autor de El Libro.

Los fariseos en la época de Jesús conocían las Escrituras, tenían un amplio conocimiento, pero no comprendían el corazón de Dios que Jesús mismo vino a revelar y a manifestar. ¡Jesús mismo fue la Palabra y voluntad de Dios encarnada! ¡Él fue el reflejo de Dios en esta tierra! Y nos mostró al Padre con un esplendor y gloria que este mundo no había conocido jamás.

Ese hombre solitario, gentil, humilde, amoroso y desbordante de compasión y poder murió por ti y por mi en una ofrenda por el pecado que fue presentada a Dios de forma perfecta y en olor fragante. La Biblia da testimonio de que aquellos que creemos en él y le recibimos como nuestra salvación, fuimos muertos con él, enterrados con él y resucitados con él para VIDA NUEVA (Romanos 6).

Después de la caída de Adán, el hombre por naturaleza nace y crece como pecador, esclavo al pecado y con un tipo de esclavitud que el hombre o mujer no pueden librarse jamás. Al Jesús morir, resucitar y ascender, terminó su obra perfecta y en el día que se cumplió plenamente Pentecostés, envió el don de espíritu santo, al consolador, la unción del santo, vida eterna como simiente incorruptible para todos los que creemos en él.

Ese don de espíritu santo, ¡es una NUEVA VIDA dentro de ti! Una nueva vida que te da liberación de la más cruel esclavitud de todas: ¡la esclavitud al pecado y a la muerte!

El espíritu santo no es una ayuda para reformar o parchar tu vieja vida, ¡es en toda la extensión de la palabra UNA NUEVA VIDA que nos capacita para vivir con poder y gloria, justo como Jesucristo anduvo en esta tierra!

¡Como Cristo es, así eres tú en este mundo! Pero ese potencial y vida nueva, no fluyen automáticamente, debes vestirte de esa vida sabiendo que ya has muerto con Cristo y has resucitado con él para una vida llena de matices y colores y fragancias del cielo. Puedes, desde que renaces, disfrutar de esa vida y comenzar a desarrollarla y crecer en ella para cada día reflejar más a Cristo en tu vida.

Hermano, hermana, tratar de imitar a Cristo en la carne, es una obra fallida que te traerá constante condenación, gran frustración y fracaso. Gobernar la carne no es la salida. ¡Cristo es tu salida de esa vieja vida irremediablemente rota, y tu entrada a tu nueva vida en Su Reino!

Jesús es más que un ejemplo a imitar. Jesús es más que una filosofía a seguir, más que un héroe a quien admirar o imitar. ¡CRISTO ES LITERALMENTE TU NUEVO YO! ¡Y TE ES NECESARIO IDENTIFICARTE CON ÉL! CREER QUE COMO ÉL ES, ASÍ ERES TÚ EN ESTE MUNDO Y QUE TIENES EL PODER SOBRE LA ESCLAVITUD AL PECADO. ¡HOY ERES MAS QUE VENCEDOR POR MEDIO DE AQUEL QUE TE HA AMADO!

Romanos 6:1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?

6:2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

6:3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

6:4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.

6:5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;

6:6 sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

6:7 Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.

6:8 Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;

6:9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

6:10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.

6:11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

El problema básico del creyente hoy es que no sabe o ignora o no entiende su nueva identidad en Cristo. Él o ella no han aprendido o ignoran su nueva vida en Cristo. Nos es necesario considerarnos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús. Nadie que se aferre a su vida vieja en la carne o quiera reformarla, tendrá éxito en manifestar su nueva vida que es espiritual. Quizá temporalmente logrará un cambio de comportamiento, pero no una CRECIENTE TRANSFORMACIÓN que es lo que necesitamos al venir a Cristo para manifestar SU VIDA en esta tierra.

¡Pide sabiduría y revelación a Dios sobre tu nueva vida! El Padre de nuestro Señor Jesucristo es un DIOS fiel que escucha aun los gemidos de nuestro corazón y Él responderá a tu anhelo de entender más de Él y crecer más con Él.

Colosenses 3:1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

3:2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

3:3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

Tu nueva vida te está esperando en una tierra donde abunda la leche y la miel. Tómala por creencia y perseverancia que de el otro lado está un Dios galardonador que no es injusto para olvidar nuestra lucha en Su búsqueda.

En el amor de Cristo,

Claudia Juárez Garbalena

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