Vence el contraataque del enemigo con la medicina de la Palabra de Dios. De Kenneth E. Hagin
Para expulsar la enfermedad y restaurar la vitalidad, quiero que hagas una oración conmigo ahora mismo. Esto no se trata solo de escuchar, se trata de actuar sobre la verdad. Quiero que abras tu corazón y digas esto en voz alta: "Padre Celestial, tu Palabra dice que tus palabras son vida y salud para toda mi carne. Lo veo ahora, no como una frase bonita, sino como la verdad. Recibo tu Palabra ahora mismo como mi medicina. Tomo la decisión de prestar atención a tus palabras, de inclinar mi oído a tus dichos. De este momento en adelante, trataré tu Palabra como la prescripción más vital para mi salud y mi vida. Yo creo, yo recibo esta revelación en lo más profundo de mi espíritu, en el nombre de Jesús, amén". Y ahora, aquí es donde la mayoría de la gente se detiene, pero aquí es donde tú debes comenzar. Tienes la receta, pero ¿de qué sirve una receta que se deja en el escritorio del médico? No sirve de nada. Debes conseguir que te la surtan, y eso nos lleva directamente a...