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Aprende a cubrir tu hogar con la sangre de Jesús. De Kenneth Hagin

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  Bueno, inclinemos nuestras cabezas y levantemos nuestros corazones al Padre. Padre Celestial, venimos esta noche en el poderoso nombre de Jesús, ese nombre que está sobre todo nombre, ese nombre que hace temblar al infierno, ese nombre que abre los cielos de par en par. Gloria a Dios. Te damos gracias por el privilegio de reunirnos en tu presencia. Gracias por el pacto que tenemos a través de la sangre de Jesucristo derramada por nosotros en el Calvario. Gracias, Padre, por el acceso que esa sangre nos ha dado: acceso a tu trono, acceso a tus promesas, acceso a tu mismo corazón. Padre, estamos tan agradecidos por la preciosa y santa Palabra escrita de Dios, esa Palabra que está para siempre establecida en el cielo (Salmo 119:89), esa Palabra que no puede fallar, no puede ser quebrantada, no puede volver vacía (Isaías 55:11). Gracias por tu Palabra. Gracias por el gran y poderoso, el Espíritu Santo, a quien has enviado para habitar en nosotros, para guiarnos, para enseñarnos, pa...

Permite Que El Espíritu Santo Te Ayude. De Kenneth Hagin

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  ¿Y si te dijera que ahora mismo, en este preciso momento, el poder para sanar tu cuerpo, calmar tu mente y restaurar tu alma está ya presente? Esperando, no tu perfección, no tu desempeño, sino tu rendición. Demasiadas personas caminan por la vida agobiadas por dolor, enfermedad y heridas emocionales, pensando que la sanidad es una promesa distante o un milagro raro reservado para unos pocos elegidos. Pero la verdad es que la sanidad está más cerca de lo que crees. No se encuentra en una fórmula, un método o un hombre; fluye del Espíritu Santo, quien vive dentro de cada creyente y anhela moverse con poder. Él no está esperando que le supliques, está esperando que creas. No necesitas luchar, necesitas rendirte, cederle el paso. No necesitas pelear, necesitas confiar. El Espíritu Santo es el aliento mismo de Dios, el fuego de Su presencia y el portador de Su poder sanador. Cuando lo invitas a entrar y le permites moverse libremente, no tendrás que perseguir los milagros; los ...