Aprende a cubrir tu hogar con la sangre de Jesús. De Kenneth Hagin
Bueno, inclinemos nuestras cabezas y levantemos nuestros corazones al Padre. Padre Celestial, venimos esta noche en el poderoso nombre de Jesús, ese nombre que está sobre todo nombre, ese nombre que hace temblar al infierno, ese nombre que abre los cielos de par en par. Gloria a Dios. Te damos gracias por el privilegio de reunirnos en tu presencia. Gracias por el pacto que tenemos a través de la sangre de Jesucristo derramada por nosotros en el Calvario. Gracias, Padre, por el acceso que esa sangre nos ha dado: acceso a tu trono, acceso a tus promesas, acceso a tu mismo corazón. Padre, estamos tan agradecidos por la preciosa y santa Palabra escrita de Dios, esa Palabra que está para siempre establecida en el cielo (Salmo 119:89), esa Palabra que no puede fallar, no puede ser quebrantada, no puede volver vacía (Isaías 55:11). Gracias por tu Palabra. Gracias por el gran y poderoso, el Espíritu Santo, a quien has enviado para habitar en nosotros, para guiarnos, para enseñarnos, pa...