JESÚS: ¡EL HÉROE MÁS GRANDE DE TODOS LOS HÉROES!

 

¡Hoy estamos celebrando el día más importante en la historia de la humanidad! Nadie en esta tierra ha peleado una batalla tan trascendental, tan fiera, dolorosa y espantosa como el Hijo de Dios, Jesucristo. Veamos este registro:

Mateo 26: 36 Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. 

37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. 

38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 

39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

Marcos 14:35 Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora. 

36 Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti; aparta de mí esta copa; mas no lo que yo quiero, sino lo que tú.

Lucas 22:41 Y él se apartó de ellos a distancia como de un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró, 

42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 

43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. 

44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Segmento del libro “Jesucristo nuestra Pascua”, por V. P. Wierwille:

“Con el rostro ensangrentado, Jesús fue deshonrado, en un espectáculo público. Pilato dijo: “¡He aquí el hombre!” Uno se pregunta que tanto Jesús se asemejaba a un hombre en ese momento. Mucho antes, Isaías había profetizado la extrema desfiguración física que el Mesías sufriría.

 

Isaías 52:14:

…su apariencia, desfigurada, perdió toda la forma de un hombre, su belleza cambió más allá de la apariencia humana [Nueva Biblia Inglesa].

 

Jesucristo fue molido de tal manera que fue cambiado más allá de la apariencia humana.

“Pasando por las calles de Jerusalén, la multitud vio a un hombre completamente maltratado, a uno que era una masa sanguinolenta totalmente abatida, él era carne desgarrada; uno que no tenia mas apariencia humana; uno que era difícilmente reconocible como un hombre; uno que había sido apaleado salvajemente con látigos y varas, machacado con puños, esposado con plantas de palmas, y repetidamente golpeado con palos; uno que tuvo el rostro y la cabeza cubiertos y golpeados salvajemente mientras se burlaban de él para que nombrara a sus agresores que no podía ver; uno que tuvo sus costras secas repetidamente arrancadas por aquellos que cambiaron sus vestidos para burlarse de él; uno que soportó dos coronas de espinas colocadas en su cabeza, y que al menos una de las cuales fue incrustada en su cuero cabelludo; uno que, enfrentando toda esta tortura física, fue acusado e interrogado de manera totalmente ilegal, infundada e implacable; uno que fue escupido repetidamente, vestido y desvestido por otros a su voluntad, exhibido como el “rey” de los tontos ante una multitud que clamaba por su muerte, y uno que recibió burlas como el “rey” de los tontos por cientos de soldados que lo torturaron. 

(...)

“Este es el hombre por quien la multitud se alineó ese día en las calles de Jerusalén para verle pasar. Este es el hombre a quien los soldados llevaron al Gólgota esa mañana del miércoles, con una falsa acusación escrita y exhibida sobre él. Este fue nuestro amado Salvador. Este fue nuestro Cordero Pascual. Él fue el último, concluyente y definitivo sacrificio. Este fue el hombre que no había hecho otra cosa sino amar a la gente, sanar a la gente y declarar la verdad de Dios. Este fue el hombre que podría haber convocado a más de 72.000 ángeles para ser librado en cualquier momento, pero en contraste, escogió cargar el más terrible dolor y humillación. Este fue el hombre que hizo todo esto porque nos amó desmedidamente a usted y a mí. Este fue el unigénito Hijo de Dios.”

(...)

“Durante sus últimas horas en la cruz, Jesús con gran claridad mental y consideración encargó a su madre al discípulo a quien él amaba. Entonces él finalmente pidió algo de beber con la breve declaración: “Tengo sed”. Uno de sus amigos o de uno de sus familiares, con el uso de algún hisopo, acercó una bebida a los labios de Jesús. 

Entonces Él clamó: “¡Consumado es!” Él había terminado la obra que Dios le había enviado a hacer. Con eso Él dijo a gran voz: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Él inclinó la cabeza y entregó su vida. Después de aproximadamente cuarenta horas de tortura física y mental incesante, el Hijo de Dios estaba muerto. En ese momento, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba hacia abajo, eliminando la separación entre Dios y el hombre; nuestros pecados habían sido expiados. Simultáneamente hubo un gran terremoto. Toda la serie de acontecimientos provocó que un centurión, el oficial militar a cargo, creyera. Las personas que se encontraban en el Gólgota se golpeaban el pecho en señal de miedo y gran asombro.”

(...)

“Finalmente, Él estuvo colgado en la cruz por aproximadamente seis horas antes de su muerte. Estar colgado en una cruz era una tortura terrible. La respiración era dolorosa, casi imposible. Debió padecer terribles espasmos musculares y calambres. Los clavos que atravesaron sus manos y pies debieron provocar una extrema sensibilidad en sus nervios y tendones. Agravada por el dolor, la sangre y las heridas previas a la crucifixión, la experiencia de nuestro Salvador las últimas seis horas de su vida, desde las 9:00am hasta las 3:00pm, fue en el grado más alto de agonía.

Jesús sufrió cada herida física imaginable sin tener ningún hueso roto. Los golpes con los puños cerrados debieron causar grandes hematomas o contusiones. Las espinas incrustadas en su cabeza por los golpes, pudieron causar heridas penetrantes derramando una buena cantidad de sangre. Los clavos introducidos en las manos y los pies debieron causar heridas de perforación. La flagelación y los azotes a los que fue sometido debieron causarle enormes laceraciones. Pero Jesucristo experimentó muchas otras heridas dolorosas, mentales y físicas, además de estas.

Él fue un hombre familiarizado con la enfermedad, el dolor, el sufrimiento y la aflicción. Fue un hombre que se convirtió en el más bajo para que pudiera apoyar, defender y sostener a cualquiera que quiera creer. Él es un hombre que puede salvar al último entre aquellos que quieran creer. Él es nuestro hermano, quien sufrió y murió por usted y por mí. Él nos amó tanto que sus heridas sobrepasaron y vencieron nuestras rebeliones, nuestros pecados externos. Sus magulladuras vencieron sobre nuestras iniquidades y pecados internos. Su angustia mental conquistó nuestra falta de paz y nuestras pobres y débiles mentes. Sus heridas vencieron nuestras enfermedades físicas. Él es un Salvador completo. Él es el Señor Jesucristo.

 

Isaías 52:14,15 a 53:12 

Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres, 


así asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

 

¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 

 

Subirá cual renuevo [Jesucristo] delante de él [Dios], y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

 

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores [sufrimientos], experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. 

 

Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 

 

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. 

 

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.

 

Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. 

 

Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.

 

Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada. 

 

Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.

 

Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

Al morir esta muerte indigna, Jesucristo fue contado con los transgresores. Sin embargo, porque aquel que no conoció pecado, se hizo pecado, Dios nos ha hecho la justicia de Dios en Él. En Jesucristo tenemos el don más preciado de todos: la vida eterna.”

Aquí concluye el segmento del libro “Jesucristo, nuestra Pascua”.

¡Que relato tan estremecedor es las Escrituras sobre lo que vivió nuestro Salvador! Hay diversas profecías que hablaron de su sufrimiento y agonía. Y Él soportó todo eso “por el gozo puesto delante de Él”: Tu redención y la mía.

Lucas 24:5 ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?

6 No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea,

7 diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.

Hay grandes héroes en la Biblia, pero ninguno como nuestro Señor Jesucristo. Jesús es nuestro Salvador, Redentor y Libertador. La luz del mundo nos ha comprado con Su propia sangre para Dios! Humanamente sabía su destino y lo que tendría que enfrentar. Las profecías del Antiguo Testamento hablaban de la agonía, el dolor y el sufrimiento que tendría que vivir como el Cordero de Dios, y Él, con gran valentía y coraje enfrentó la más fiera y cruel de todas las batallas que nadie ha tenido que enfrentar jamás en esta tierra.

Él fue experimentado en quebranto, conoció el dolor, la traición, la soledad, la pérdida, el sufrimiento y angustia extremos. Jesús conoció la burla, la humillación, la acusación injusta y el abandono. Él conoce el dolor de tu cuerpo y de tu alma, y con su agonía pagó tu sanidad, tu restauración, tu liberación y tu consuelo. 

Él dijo que nuestra vida no sería fácil en esta tierra, que mundo nos aborrecería porque lo aborreció a Él. Sin embargo nos dijo que confiáramos porque Él había vencido al mundo.

Filipenses 2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 

6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 

7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 

8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 

11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Hebreos 4:15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Veamos esta poderosa escritura:

Colosenses 2:14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 

15 y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

Estos versículos son de los más poderosos en las cartas de Pablo, ya que describen de forma muy gráfica lo que sucedió en el mundo espiritual durante la crucifixión de Jesús. Pablo utiliza términos legales y militares de la época para explicar el alcance de la victoria de Cristo.

1. El Acta de los Decretos (Versículo 14)

En este versículo, Pablo usa un término legal griego: cheirographon.

  • ¿Qué era el "acta"? Se refiere a un certificado de deuda escrito a mano por un deudor. Era un reconocimiento firmado de que se debía algo. Espiritualmente, representa la Ley que nos condenaba porque nadie podía cumplirla perfectamente. Cada pecado era un "cargo" en nuestra contra.
  • "Anulando" y "Quitándola": La palabra para "anular" significa borrar o lavar. Dios no solo ignoró la deuda, la borró por completo.
  • "Clavándola en la cruz": Había una costumbre antigua de clavar un aviso de cancelación sobre una deuda pagada. Al clavar a Jesús en la cruz, Dios clavó allí nuestra lista de faltas. La deuda quedó cancelada porque el pago (la vida de Cristo) fue total.

2. El Triunfo sobre las Potestades (Versículo 15)

Aquí Pablo cambia el lenguaje legal por uno militar, evocando la imagen de un "Triunfo Romano".

  • "Despojando a los principados": La palabra "despojar" significa quitar las armas y la armadura. Cristo desarmó a los poderes espirituales de maldad. Su única arma contra nosotros era la acusación por el pecado; al ser perdonado el pecado, se quedaron sin armas.
  • "Exhibió públicamente": Cuando un general romano ganaba una guerra importante, desfilaba por Roma. Detrás de su carro, marchaban los reyes y generales enemigos capturados, encadenados y avergonzados ante todos para demostrar que habían sido totalmente derrotados.
  • "Triunfando sobre ellos": La cruz, que para el mundo parecía una derrota, fue en realidad el desfile de victoria de Dios. Allí, los poderes que esclavizaban a la humanidad fueron exhibidos como enemigos vencidos.

 

En resumen, estos versículos nos dicen que la cruz fue un doble evento: hacia arriba, pagó nuestra deuda con la justicia de Dios; y hacia abajo, destruyó el poder y la autoridad que el enemigo tenía sobre nuestras vidas.

Lemos más sobre la VICTORIA de Cristo:

2 Corintios 2:14 Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.

Esta es una de las declaraciones más poderosas del apóstol Pablo sobre la vida cristiana. Es fascinante profundizar en esto, porque la imagen que Pablo utiliza era una de las ceremonias más impresionantes y visuales del mundo antiguo. El "Triunfus" (Triunfo Romano) no era un simple desfile; era el honor máximo que el Senado podía otorgar a un general.

Aquí te detallo los elementos de esa costumbre y cómo le dan peso al pasaje:

1. El Orden de la Procesión

En un Triunfo Romano, el desfile seguía un orden estricto que Pablo usa para ilustrar nuestra posición espiritual:

  • El General (El Vir Triumphalis): Iba en un carro dorado tirado por cuatro caballos blancos. Representa a Cristo. Él es el centro de atención y el dueño de la gloria.
  • Los Cautivos: Como parte del desfile iban los reyes y generales derrotados, encadenados. Espiritualmente, esto representa la victoria de Cristo sobre las potestades y el pecado (como menciona Colosenses 2:15).
  • El Ejército Victorioso: Detrás del carro del general marchaban sus soldados, compartiendo el honor de la victoria. Aquí estamos nosotros. No ganamos la guerra, pero desfilamos con el que la ganó.

2. El Aroma del Triunfo: Vida y Muerte

Pablo menciona que Dios "manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento". Esto se refiere al incienso que se quemaba durante todo el trayecto hacia el Capitolio:

  • Para los vencedores: Ese aroma a especias y flores era el "olor de vida". Significaba que estaban en casa, a salvo y que serían recompensados.
  • Para los cautivos: Ese mismo aroma era el "olor de muerte". Al terminar el desfile, los prisioneros de guerra solían ser ejecutados. Entonces este mismo mensaje (el Evangelio) consuela a unos y confronta a otros.

3. La Condición del Triunfo

Para que un general recibiera un Triunfo, debía cumplir requisitos estrictos:

1.    Haber matado al menos a 5,000 enemigos en una sola batalla.

2.    Haber extendido las fronteras del imperio.

3.    Haber terminado la guerra por completo para que los soldados pudieran regresar.

Al usar esta analogía, Pablo nos dice que la victoria de Jesús no fue parcial ni pequeña; fue una victoria total que extendió el Reino de Dios y nos trajo de regreso a casa como ciudadanos del cielo.


En Resumen

Cuando Pablo dice que Dios nos lleva "siempre en triunfo", está diciendo que somos como esos soldados romanos que, aunque cansados y con cicatrices de la batalla, caminan con la cabeza en alto porque su General ha vencido al enemigo más grande. Nuestra vida es el desfile de victoria de Dios ante el mundo.


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