DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

viernes, 29 de abril de 2016

10 TRAMPAS MORTALES QUE ATRAPAN A LOS NUEVOS Y A LOS ANTIGUOS CREYENTES. Anónimo/ 10 DEADLY TRAPS THAT TRIP UP NEW (& OLD) BELIEVERS Anonymous




1. Tratar de ganar el favor de Dios. Nunca podremos ganar la aceptación de Dios; Jesús hizo eso por nosotros. Él nos dio un regalo gratuito de gracia. En algún momento, te diste cuenta de que necesitabas esa gracia, que nunca podrías ganar tu camino al cielo. Te diste cuenta de que obedecer las reglas nunca ganaría esa gracia, y que sólo la cruz podría pagar esa deuda. Así que aceptaste esa gracia, y estabas maravillado por lo generoso que es Dios. Pero ahora que eres salvo, puedes tener la tentación de empezar a vivir por reglas una vez más. Si el diablo no puede impedirte que busques y sigas a Dios, entonces él va a tratar de desviarte haciéndote religioso. Religioso sin una relación viva, fresca e intima con Dios. Sí, hay principios celestiales como la siembra y la cosecha (Gal 5). Pero no hay una sola regla que puedas obedecer que te haga aceptable a los ojos de Dios. Todo se trata de la gracia, un regalo dado libremente de Él a ti. Deja de tratar de ganarlo, y simplemente acéptalo. Si comienzas a sentir que no estás tan cerca de Dios como quieres estar, estarás tentado a hacer algunas cosas buenas y piadosas como medio de acercamiento. Cuidado. Anda, haz cosas buenas y piadosas. Pero entiende esto: Encontramos a Dios en una relación de  intimidad con Él, no en las obras. Él no corre a reunirse con nosotros porque obedecemos bien las reglas. Nuestro Padre corre para tenernos en Sus brazos porque se deleita mirando el amor que le tenemos y cómo confiamos plenamente en Él. Obedecer las reglas nunca será una compensación por el pecado en nuestra vida, sólo la muerte de Jesús puede hacer eso. Corre hacia la gracia.

2. Pensar que se trata de ti. Lo primero que hicieron Adán y Eva, después de pecar, fue mirarse a sí mismos; llegaron a estar desesperadamente centrados en sí mismos. Tenemos esta misma enfermedad hoy. Pasamos gran parte de nuestra vida obsesionados pensando acerca de cuán grandes o cuán podridos somos. Ambas perspectivas nos llevan a una trampa mortal. La única salida es fijar los ojos en Jesús, y en Aquel que es puro y verdadero. Realmente todo se trata de Él, no nosotros.

3. Cortar tu suministro de alimento espiritual. A medida que nos acercamos a Dios, Él se acercará a nosotros. Si dejas de acercarte a Dios, serás robado. Si eres sabio, vas a hacer lo que sea necesario para encontrar y mantener una intimidad cotidiana y consistente con el Señor. Protege esta comunión como protegerías tus tanques de aire mientras buceas, es así de vital es. No creas la sutil mentira de que puedes andar un día o dos “sin llenar el tanque”, si permaneces en este estado, muy pronto perderás tu hambre y no tendrás ningún deseo de renovar esa comunión.

4. Permitir que se filtre el orgullo. En la sociedad, el orgullo es una buena palabra. Desde el punto de vista de Dios, el orgullo es la exaltación propia, y abre la puerta a toda clase de engaños y cegueras espirituales. "El orgullo precede a la caída". El orgullo es lo que hizo caer a Lucifer, y el orgullo es lo que el diablo intenta utilizar contra todo creyente. La humildad es una necesidad si quieres crecer en el Señor, porque "Dios da gracia a los humildes, pero resiste a los soberbios". ¿Quieres verte inundado de la gracia de Dios? Practicar la verdadera humildad; ve a los demás como igualmente importantes y competentes a ti mismo. Cuando comiences a detectar actitudes orgullosas infiltrando tu mente, ¡haz un alto! Lo último que quieres, es tener a Dios "resistiéndote". La humildad es a tu alma, lo que las lluvias son al cultivo, sin ella, difícilmente crecerás.  Jesús declaró que todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. ¿Quieres ser exaltado y enaltecido? Deja que Dios lo haga. Si te precipitas y lo haces por ti mismo, tendrás una caída. El orgullo es un enemigo mortal que quiere separarte del amor de Dios, ¡huye de orgullo! Se rápido en admitir tus faltas. Hay poder en la confesión de tus pecados a los demás. (1 Juan). Serás tentado a mostrarte como santo y moral, al tiempo que ocultas la verdadera naturaleza de tu corazón; ¡no caigas en la trampa! ¡Si ocultas lo que hay en tu corazón, solo conseguirás mantenerlo ahí! ¡Pero si lo traes a la luz, serás libre! (Ver el relato de "Dos hombres que subieron al templo a orar" Lc. 18:10-14).

5. Basarte, confiar o apoyarte en tus sentimientos. No puedes confiar en tus sentimientos. Puedes atravesar una etapa de luna de miel con Dios, y tus sentimientos pueden rebosar por un tiempo. Sin embargo, puede venir un tiempo cuando Dios te llama a buscarlo y confiar en Él cuando los sentimientos no están ahí. Él quiere ser el Señor de tu vida, y eso significa destronar a los otros señores, ¡entre ellos los sentimientos! Llega un tiempo cuando nada en ti siente que Dios está de tu lado. Entonces tendrás que elegir en qué vas a creer: en tus sentimientos o en Su Palabra. Si buscas a Dios aún con más fuerza o empeño en estos tiempos de sequía, y pones tu confianza en lo que Él dice sobre ti, sobrepasarás esta temporada con una fe más profunda que nadie te podrá robar.

6. Criticismo. Nuestra forma de pensar y hablar de los demás determina la cantidad de gracia que hemos recibido y aceptado de Dios. ¿Quieres mucha gracia, o poca? La Escritura dice que Dios da Su gracia a los humildes, pero resiste a los soberbios. Y la crítica se basa en el orgullo, que es la noción de que los demás están equivocados, mientras nosotros no. Pablo advirtió a la gente sobre tener cuidado de que: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar (pierda de vista) la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (Hebreos 12:15). Cuando dejamos que la amargura y la crítica echan raíces en nuestro corazón, literalmente, puede contaminarnos a nosotros y los que nos rodean, envenenando el corazón en el que Jesús quiere vivamos. En Mateo 7, Jesús explicó uno de los principios más poderosos del universo: "no juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido”. Si mido los defectos de mi hermano con un depósito de 300 litros, estoy dando el cielo un depósito de 300 litros para medir mis pecados. Si mido los pecados de mi hermano a través del filtro de la limpieza de la gracia y de la misericordia, entonces el cielo ve mis pecados a través de ese mismo filtro. O, como algunos lo han puesto: al apuntar con un dedo a otro, hay otros cuatro dedos apuntando hacia mí.

7. Gruñir y quejarse. Dios nos ama profundamente, y hace todo lo posible para mostrarnos Su amor. Su mayor prueba fue enviar a su Hijo a morir en la cruz por nosotros. Sin embargo, habrá ocasiones en que Dios nos permite pasar por tiempos de sequia o dificultad. ¡Estos nos sirven para refinarnos, y los necesitamos! Nuestra naturaleza humana no se lleva bien con las dificultades. Es fácil empezar a resentirse con Dios cuando las cosas no salen como queremos. Esta es la prueba del señorío. ¿Quién está realmente a cargo de nuestras vidas? Eso depende de nosotros, Dios nos ha dado libre albedrío, y Él respeta eso, no nos lo quita. ¿Vamos a rendirnos a Él y a confiar en Él, incluso cuando parece que Él nos está llevando por algunos callejones oscuros? ¿O vamos a sentarnos en el asiento de atrás del auto, y a decirle continuamente cómo debe conducir las circunstancias de nuestra vida? Si gruñimos y nos quejamos, andaremos en círculos hasta que consigamos hacerlo bien. No sabremos cuán preciosa es la confianza y la obediencia hasta que lleguemos a la eternidad. Porque Dios nos ama, Él está trabajando diligentemente para producir la confianza y la obediencia en nosotros. Si caemos rendidos ante Él y lo seguimos, vamos a recibir  riquezas espirituales que no nos serán quitadas.

8. Conformarnos con menos. ¿Qué tanto anhelas más de Dios en tu vida? "Él es galardonador de los que le buscan". Dios responde al hambriento. Si llegas a un punto en el que estas satisfecho, Dios no te presionará a ir más lejos con Él. Él respeta tu voluntad. Jesús dice: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo". Jesús no irrumpe por la puerta de tu corazón, Él va a tocar suavemente. Si no quieres atender a su llamado, no lo haces. El hambre espiritual es crucial. "Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados". Si tienes hambre, serás saciado. Si no tienes hambre, no serás saciado. Y aquí hay un secreto bien guardado sobre el hambre: si permaneces alrededor de gente que no tienen hambre de más por Dios, será muy difícil para ti mantener esa hambre. Del mismo modo, si permaneces alrededor de la gente que está desesperada por más de Él, te contagiarán esa hambre. El hambre, y la falta de hambre, son contagiosas. No te conformes con ser un cristiano a medias, ¡no hay gozo en ello!

9. La inmoralidad y el pecado oculto. Jesús pagó el precio por nuestros pecados. Punto final. Caso cerrado. Pero, ¿qué sucede si pecamos otra vez? ¿El caso se puede reabrir? En cuanto a la salvación no. Pero está claro que nuestra relación con Dios es afectada cuando estamos dispuestos o tenemos complacencia en abrir la puerta y permitir que el pecado entre en nuestras vidas. Lo primero que se perdió cuando Adán pecó fue la intimidad con Dios, y esto sigue siendo verdad hoy en día. Si comienzas a tolerar el pecado y a racionalizar que no es tan malo, comenzarás a ver a Dios con una luz mucho menos gloriosa. Muy pronto, comenzamos a verlo como un amo duro y frío, y nos olvidamos de que Él nos ama. El consentir el pecado en nuestras vidas, cambia y distorsiona nuestra perspectiva de Dios. "Limpio te mostrarás para con el limpio, y severo serás para con el perverso". (Salmo 18:26) ¿Quieres seguir viendo a Dios en Su verdadera naturaleza amorosa, impresionante, asombrosa y gloriosa? Mantén el pecado fuera de tu vida, y sigue aferrándote a Su bendita gracia para transformarte a Su semejanza.

10. Andar fuera de tu llamamiento. Hay muchas grandes causas que puedes realizar en tu vida. Pero no estás llamado a realizar todas ellas. Sólo se te llama a hacer lo que Dios ha dispuesto para ti. Cuidado con las buenas causas que Dios no te ha llamado a hacer. Dedicarte a ellas, te hará perder el propósito de Dios en tu vida. Incluso Jesús no respondió a todas las necesidades humanas, en cambio, él sólo hizo lo que su Padre le inspiró a hacer. Juan 5:19 “Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”.

¿Cuál de estas trampas es tu debilidad? El enemigo presiona y ataca en donde eres más vulnerable, hasta que pueda hacer un punto de entrada en tu vida. Pídale a Dios que te muestre dónde tienes que hacer retroceder al enemigo. ¡Él lo hará!

Traducción: Claudia Juárez Garbalena

10 DEADLY TRAPS THAT TRIP UP NEW (& OLD) BELIEVERS
Anonymous

1. Trying to earn God's favor. We can never earn God's acceptance; Jesus did that for us. He gave us a free gift of grace. At one point, you realized that you needed that grace; you could never earn your way into heaven. Obeying rules wouldn't do it. Only the cross could pay that debt. So you said yes, and you were awestruck by how generous God is. But now that you are saved, you may be tempted to start living by rules once again. If the devil can't keep you from pursuing God, then he'll try to divert you by making you religious. Religious without the living, fresh relationship and intimacy with God. Yes, there are heavenly principles like sowing and reaping (Gal 5). But there is not a single rule that you can obey that will make you acceptable in God's eyes. It's still all about grace, a free gift from Him to you. Stop trying to earn it, and just accept it. When you begin to understand that you are not as close to God as you want to be, you'll be tempted to do some good, godly things as a means of getting closer. Careful. Go ahead and do good, godly things. But understand this: God is into relationships and intimacy, not xxx. He doesn't run to meet us because we obey rules well. He runs to us because He sees us loving Him and trusting Him. Obeying rules will never compensate for sin in our life; only the death of Jesus can do that. Return to grace.

2. Thinking it's about you. The first thing that Adam and Eve did, after sinning, was to look at themselves; they became desperately self centered. We have this same spiritual sickness today. We spend much of our thought life obsessing about how great or how rotten we are. Both perspectives lead us into a deadly trap. The only way out is to fix your eyes upon Jesus, the One who is pure and true. It's really about Him, not us.

3. Cutting off your spiritual food supply. As we "draw near to God" He will draw near to us. Stop drawing near to God, and you do the math. If you are wise, you will do whatever it takes to find and maintain a daily, consistent intimacy with the Lord. Protect it like you would protect your air tanks when scuba diving; it's that critical. Don't believe the little lie that you can go a day or so without filling up; if you go there, pretty soon you will lose your hunger and you won't have any desire to fill up.

4. Letting pride creep in. In society, pride is a good word. In God's economy, pride is self exaltation, and that opens the door to all kinds of deceptions and spiritual blinders. "Pride comes before a fall." Pride is what tripped up Lucifer, and pride is what the devil tries to use against every believer. Humility is a must if you want to grow in the Lord, because "God gives His grace to the humble, but resists the proud." Do you want God's grace? Practice true humility; see others as important and competent as your self. When you begin to see proud attitudes creep in, stop the bus! The last thing you want is to have God "resisting you." Humility is to your soul as rains are to a crop; without it, you won't grow a thing. Jesus declared that whoever exalts himself will be humbled, but whoever humbles himself will be exalted. Do you want to be exalted and lifted up? Let God do it. If you rush in and do it, you're going to take a fall. Pride is a deadly enemy that wants to separate you from the love of God; run from pride! Be quick to admit your faults. There is power in confessing your sins to other people. (1 John ) You will be tempted to show yourself as holy and moral, while hiding the true nature of your heart; don't fall for it! If you hide what's in your heart, you get to keep it! But if you bring it into the light, you get free! "Two men went into a temple to pray"

5. Relying on your feelings. You cannot trust your feelings. You may go through a honeymoon stage with God, and your feelings may overwhelm you for a time. But a time may come when God calls you to seek Him and trust Him when feelings don't come. He wants to be Lord of your life, and that means dethroning the other lords, including feelings! The time will come when nothing in you feels like God is on your side. You will have to choose which you will believe: your feelings, or His Word. If you will seek God even harder during these dry times, and put your trust in what He says about you, you will come through this season with a deeper faith that no one can steal.

6. Criticism. How we think and speak of others determines how much grace we receive from God. Do you want lots of grace, or not much? Scripture says that God gives His grace to the humble, but resists the proud. And criticism is based in pride, which is the notion that others are flawed while we are not. Paul warned people to be careful that "no one misses the grace of God and that no bitter root grows up to cause trouble and defile many." (Hebrews 12:15) When we let bitterness and criticism take root in our heart, it can literally defile us and those around us, poisoning the very hearts that Jesus wants to live in. In Matthew 7, Jesus spelled out one of the most powerful principles of the universe: "Do not judge, or you too will be judged. For in the same way you judge others, you will be judged, and with the measure you use, it will be measured to you." If I measure my brother's flaws with a 55 gallon drum, I am giving heaven a 55 gallon drum to measure my sins. If I measure my brother's sins through the cleansing filter of grace and mercy, then heaven sees my sins through that same filter. Or as some have put it - when you point the finger at another, there are four other fingers pointing at yourself.

7. Grumbling and complaining. God loves us deeply, and goes to great lengths to show us His love. The greatest length was to send His Son to die on the cross for us. But there will be times when God allows us to go through dry or difficult times. These are meant to refine us, and we need it! Our human nature doesn't take well to difficulty. It's easy to begin resenting God when things don't go as we want. This is the test of Lordship. Who is truly in charge of our lives? That is up to us; God has given us free will, and He will not take it away. Will we yield to Him and trust Him, even when it seems like He is taking us down some dark alleys? Or will we be a back seat driver and continually tell Him how He should be directing our life circumstances? If we grumble and complain, we get to keep going in circles until we get it right. We won't know until we get to heaven, just how precious trust and obedience is. Because God loves us, He is working diligently to produce trust and obedience in us. If we will surrender and follow, we will receive spiritual riches that cannot be taken away.

8. Settling for less. How badly do you want more of God in your life? "He is a rewarder of those who seek Him." God responds to hunger. If you get to a point where you are satisfied, God will not press you farther. He respects your will. Jesus says, "Behold, I stand at the door and knock. If anyone opens the door" Jesus will not burst through the door of your heart; He will knock quietly. If you don't want to hear it, you won't. Spiritual hunger is crucial. "Blessed are those who hunger and thirst for righteousness, for they shall be filled." If you hunger, you will be filled. If you don't hunger, you won't. And here's a well kept secret about hunger: if you hang around people who are not hungry for more of God, it will be incredibly difficult for you to stay hungry. Likewise, if you hang around people who are desperate for more of Him, you will get hungry. Hunger -and lack of hunger- are contagious. Don't settle for being a half Christian; there is no joy in that!

9. Immorality and hidden sin. Jesus paid the price for our sins. Case closed. But what if we sin again? Does the case get reopened? No in terms of salvation. But clearly, our connection with God takes a hit when we willingly open the door and let sin into our lives. The first thing that was lost when Adam sinned was intimacy with God, and that's still true today. As you begin to tolerate sin and rationalize that it's not that bad, you will begin to see God in a far less glorious light. Pretty soon, He's a harsh, cold taskmaster, and we forget that He loves us. Sin changes our perspective of God. "To the pure, you show yourself as pure, but to the crooked, you show yourself as shrewd." (Psalm 18:26) Want to keep seeing God in His true, awesome nature? Keep sin out of your life, and keep clinging to His grace to change you into His likeness.

10. Going outside your calling. There are many great causes. But you aren't called to all of them. You are only called to do what God has set out for you. Watch out for good causes that God has not called you to. They will cause you to miss His purpose for your life. Even Jesus didn't respond to every human need; instead, He only did what His Father was doing.
So which of these is your weakness? The enemy will press the attack where you are most vulnerable, until he can gain a foothold. Ask God to show you where you need to drive the enemy back. He will!



Si deseas recibir nuestras publicaciones directamente en tu dirección de e-mail o contactarnos escríbenos a: mirasoloadios@live.com

0 comentarios:

Publicar un comentario