DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

domingo, 4 de marzo de 2018

Identificando la voz de Dios. Por Claudia Juárez Garbalena.


Después de la caída de Adán, el hombre quedó muerto espiritualmente, perdió su conexión espiritual con Dios, y desde entonces, todo lo que tiene para guiarse y conducir su vida son los cinco sentidos, su razonamiento, lo que puede oír, ver, oler, gustar y tocar.

Hoy, a través de la obra finalizada de Cristo, cuando un hombre y una mujer creen Romanos 10:9 y 10 con todo su corazón, reciben el espíritu santo de Dios como simiente incorruptible. Su conexión con Dios queda restaurada y el hijo o hija de Dios son capaces de hablar con Dios y de escuchar Su voz. Por la sangre de Cristo, por Su justicia en nosotros, POR SU BENDITA GRACIA, tenemos acceso al Lugar Santísimo, a ponernos de pie delante de la mismísima presencia de Dios.

El hombre natural, aquel que no ha creído en Cristo, o un renacido que no aviva el espíritu de Dios en él, solo tiene los cinco sentidos para guiar su vida. A través del espíritu de Dios en ti, ¡Dios puede y quiere guiarte por el camino más espacioso para que tengas sabiduría, discernimiento, protección, bendición, sanidad, liberación y todo lo bueno que viene del cielo! Dios es el Autor de la vida, así que ciertamente SABE qué nos conviene con precisión y exactitud. Dios ve a la vez pasado, presente y futuro, así que Él nos conoce, sabe lo que hemos vivido y sabe lo que viene delante de nosotros 5 minutos mas tarde, una hora más tarde, un día, un año más tarde y puede y quiere guiarnos por un camino seguro.

El rey David dijo:

Salmos 16:11 Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.

Salmos 18:31 Porque ¿quién es Dios sino sólo Jehová? ¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?
18:32 Dios es el que me ciñe de poder, Y quien hace perfecto mi camino;
18:33 Quien hace mis pies como de ciervas, Y me hace estar firme sobre mis alturas;
18:34 Quien adiestra mis manos para la batalla, Para entesar con mis brazos el arco de bronce.
18:35 Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido.
18:36 Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y mis pies no han resbalado.

David buscaba el consejo de Dios para saber qué hacer y por dónde caminar para que sus pies no resbalaran. Dios sabe ciertamente cómo podemos caminar seguros en medio de una pendiente peligrosa.

En el A.T. después de la caída de Adán, el hombre o mujer podían recibir conforme a sus obras un espíritu condicionado que les daba esa conexión con Dios. Ese espíritu venía sobre profetas y hombres y mujeres de Dios para bendición de la gente de Dios. Gente como Abraham, José, Elías, Eliseo, Daniel, etc., tuvieron ese espíritu y las Escrituras nos dan relatos de cómo ellos se movían con Dios, y estos son de TREMENDO APRENDIZAJE para el creyente.

Así veremos hoy varios relatos de gente que andaba con Dios, el primero de ellos en el libro de 1 Samuel, quien fue un extraordinario profeta de Dios que le sirvió fielmente todos los días de su vida. El capitulo 1 es muy hermoso, y recomiendo lo lean en su propio tiempo de estudio con Dios. Ese es el origen de este varón santo de Dios.

1 Samuel 3:1 El joven [muchacho entre la infancia y la adolescencia según concordancia de Strong] Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.

No había disposición del corazón para ir a Dios y escucharle. No había quien quisiera escuchar a Dios. Si tu quieres escuchar al Padre aquí hay una escritura y promesa hermosa de nuestro Dios fiel:

Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
7:8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
1 Samuel 3:2 Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver,
3:3 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada,
3:4 Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.
3:5 Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí, ¿Para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó.
3:6 Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate.
3:7 Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada.

Samuel estaba creciendo en un entorno espiritual nada favorable, Elí tenía una pésima actitud y sus hijos eran dos absolutos cretinos que ofendían a Dios en Su propio templo. Samuel era un jovencito y no tenia la menor idea de cómo era la voz de Dios, y algo que quiero destacar es que la edad no es relevante con Dios, porque Él ve el corazón. Para Dios no es relevante si eres joven o viejo, profesionista, albañil, maestro, ama de casa, si eres pobre o rico, un erudito o un iletrado, Dios siempre busca corazones mansos y dispuestos a Él. Fue así que el mismo Samuel ya entrado en años, ungió a David por rey, un joven pastor, el menor entre sus hermanos. Dios había enviado a Samuel a la casa de Isaí para ungir al nuevo rey de Israel, y cuando vio al hijo mayor de Isaí, pensó por su apariencia física, que este sería el elegido de Dios, dejándose guiar por sus cinco sentidos, pero Dios le dijo:  

1 Samuel 16:7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

Tu llamamiento y función en el Cuerpo de Cristo no va a estar determinada por tu educación, sexo, edad, aptitudes de liderazgo, capacidades en la carne, etc., estará determinada por tu corazón hacia Él.
Volvamos al relato de Samuel escuchando la voz de Dios por primera vez:

1 Samuel 3:8 Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven.
3:9 Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.
3:10 Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.
3:11 Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos.
3:12 Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin.
3:13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado.
3:14 Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.
3:15 Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí.
3:16 Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí.
3:17 Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego que no me la encubras; así te haga Dios y aun te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo.
3:18 Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere.

Es ASOMBROSA la actitud de Elí. La Palabra de Dios revelada SIEMPRE tendrá un provecho y bendición implícita. ¡La misericordia de Dios es desde la eternidad y hasta la eternidad! Así que Elí pudo clamar a Dios, pedir perdón y misericordia, pero NO QUISO HACERLO, dijo: “Jehová es; haga lo que bien le pareciere”.

3:19 Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras.
3:20 Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová.
3:21 Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová.

Por la creencia de este hombre, por el andar de este hombre hubo guía de Dios en Israel.
Ahora vamos a ver en otro relato como la guía o revelación de Dios puede cambiar, si las circunstancias cambian. Elí no hizo el mas mínimo esfuerzo por clamar a la misericordia de Dios por perdón y el juicio sobre él y sus hijos, fue ejecutado. Pero veamos ahora una historia del rey Ezequías:

2 Reyes 20:1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás.
20:2 Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo:
20:3 Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro.
20:4 Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:
20:5 Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.

¡Vaya que la oración eficaz del justo puede mucho!

20:6 Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo.
20:7 Y dijo Isaías: Tomad masa de higos. Y tomándola, la pusieron sobre la llaga, y sanó.

A Ezequías le fue dada una revelación por medio del profeta Isaías, y esta afectó tremendamente la vida de Ezequías y su pueblo cuando él clamó a Dios por sanidad, y Dios sanó a Ezequías.

Ahora veamos parte de un relato que ocurrió en el desierto a los hijos de Israel poco después de haber salido de Egipto, ellos habían estado 400 años en esclavitud y sirviendo a otros dioses, pero Dios escuchó su gemir, les envió un libertador, los sacó de Egipto con mano poderosa, atravesaron el Mar Rojo y llegaron a la tierra que Dios les había prometido, ¡y ellos tuvieron miedo por incredulidad de tomarla! y en este contexto sucede este relato:

Números 14:1 Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche.
14:2 Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos!
14:3 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?
14:4 Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto.

¡Vean la estupidez que el pueblo de Israel está diciendo! ¿Cómo iban a atravesar de vuelta el Mar Rojo sin Dios? y ¿cómo iban a ser recibidos por sus opresores después que su ejercito fue destruido y Egipto devastado por esas tremendas plagas (incluyendo la del devorador que mató a todo primogénito en Egipto)? ¡Era una idea completamente descabellada, absurda y estúpida!

14:5 Entonces Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Israel.
14:6 Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos,
14:7 y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena.
14:8 Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel.

Doce espías habían ido a reconocer la tierra, pero solo dos de ellos, Josué y Caleb, creyeron la promesa de Dios a ellos, los demás tuvieron incredulidad y pánico, y los infundieron entre sus hermanos. Dios les había prometido esa tierra, ¡claro que iba a entregárselas!

14:9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.
14:10 Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel,
14:11 y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos?
14:12 Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos.
14:13 Pero Moisés respondió a Jehová: Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder;
14:14 y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales han oído que tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecías tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego;
14:15 y que has hecho morir a este pueblo como a un solo hombre; y las gentes que hubieren oído tu fama hablarán, diciendo:
14:16 Por cuanto no pudo Jehová meter este pueblo en la tierra de la cual les había jurado, los mató en el desierto.

¡Observen la conversación que Moisés tiene con Dios! ¡Dios es capaz y deseoso de tener una conversación contigo! ¡Tú eres Su hijo amado!

14:19 Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.
14:20 Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho.

Aquí vemos el poder de la oración y de la intercesión a Dios de alguien que está firme y cree en Su Palabra y promesas. Israel había colmado a Dios y Dios le reveló a Moisés qué haría con este pueblo, pero por el ruego de Moisés, Dios perdonó a este pueblo. Vemos cómo Dios se mueve, cómo trabaja, cómo establece cercanía con hombres y mujeres que le buscan.

Todo lo que leemos aquí es el A.T. en donde Dios se relacionaba con Su gente de una manera distinta a hoy, después del sacrificio de Su Hijo. Simplemente estamos aprendiendo a ver cómo Dios hablaba a Sus siervos y lo que ellos hacían. Hoy vivimos en la ERA DE GRACIA donde el hijo de Dios disfruta del FAVOR INMERECIDO DE DIOS POR LOS LOGROS DE JESUCRISTO, esto nos da una relación totalmente diferente con nuestro Padre:

Romanos 8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!

Si esta gente con un espíritu condicionado y sin la justicia de Dios en ellos por gracia pudieron tener esta estrecha relación con Dios, ¡cuánto mas tú y yo en esta era de gracia podremos vivir con Dios! Lo único que necesitas es pedir, desear escuchar Su voz. Medita Su Palabra, ve a Dios en oración, en comunión y espera que Él te responda, que Él te guíe.

Por último, veamos un relato de Elías:

1 Reyes 19:1 Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas.
19:2 Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.
19:3 Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.
19:4 Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.
19:5 Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come.
19:6 Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.
19:7 Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta.
19:8 Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.
19:9 Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?

A Elías le tocó ministrar a Dios y Su gente en un tiempo de incredulidad terrible y en medio de gran persecución. Elías estaba totalmente desalentado y desanimado, se había quedado sin fuerzas, comenzó a mirar las circunstancias y se vino abajo.

19:10 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
19:11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.
19:12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.
19:13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

Elías tuvo una conversación con Dios que le vivificó, instruyó y alentó. Dios le mostró por medio de estos fenómenos naturales, dónde está la voz de Dios y eso es EN LA QUIETUD. Si quieres escuchar a Dios, necesitas entrar en Su reposo. ¡Hoy Cristo ha hecho una obra finalizada por ti y por mi! Nuestra parte es descasar en Dios, descansar nuestro corazón y ver Su salvación y liberación ya pagada por Su amado Hijo Jesucristo.

Entonces, la voz de Dios se manifiesta en la quietud, en un corazón humilde y dispuesto a escuchar, a servir, a obedecer. Su voz te guiará por verdes pastos, te mostrará hermosos paisajes, te hará crecer con Él, te bendecirá, te confortará, te amará, te instruirá, te protegerá, te alentará y siempre te dará testimonio de la bondad de Dios por ti.

Filipenses 2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Puedes vivir tu vida a través de tus cinco sentidos, tomando decisiones con tu razonamiento e inteligencia, pero créeme, hay Alguien que sabe mucho mas que tú qué te conviene y por dónde es SEGURO pisar. Cuántas veces nos equivocamos y vivimos las consecuencias de ello. Bueno, Dios quiere mostrarte lugares de verdes pastos mostrándote Su Palabra, ¡Su revelación en ella y Su voz en Su espíritu que mora en ti!

Una vez que has renacido, tienes el espíritu de Dios viviendo dentro de ti, este espíritu te permite estar en comunicación directa con el Padre celestial si tu así lo deseas. Dios constantemente pone en nuestro corazón deseos que son para nuestra bendición y bendición de otros. Si Dios está generando en ti que escribas a alguien una nota de aliento, que apoyes a alguien, que visites a alguien, que llames a alguien, ¡hazlo! es Su deseo en ti y tendrá un gran provecho!

En nuestro caminar con Él, hay un constante y creciente aprender a identificar Su voz en nosotros. Dios nos guía y protege a través de Su espíritu, nos pone el deseo de no ir a algún lugar, de no pasar por cierta calle, de no confiar en cierta persona, de ser generosos con cierta persona, etc.

La carne es engañosa, y fácilmente podemos confundir el deseo de Dios con el nuestro, y nos distraemos muy fácilmente con la voz del mundo que siempre contradice la revelación de Dios escrita y/o revelada a ti, el diablo está en constante lucha para robarte tu paz y comunión con Dios, ¡no se lo permitas! Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, guarda tu comunión con Dios que crecerá a tu ritmo, a tu paso de la mano de Dios. No permitas que nada, ni nadie se entrometa en ella. Todo lo que te produce paz, consuelo, deleite y sanidad, viene de Dios. Todo lo que te genera angustia, culpa, miedo, desasosiego, no viene del Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Por eso oramos por sabiduría y discernimiento: para crecer con Dios. Dios nunca nos dirá algo contrario a Sus Escrituras, por tanto, es vital crecer en el conocimiento de ellas que son nuestra primera guía. ¡Habla mucho en lenguas hermano! Dios generará en ti Su preciosa y perfecta voluntad para bendición y protección tuya, de tus seres amados y de otros a tu alrededor. Recuerda SIEMPRE que DIOS TE AMA y que ÉL ES BUENO Y DESEA LO MEJOR PARA TI.

¡Dios te bendiga! 

En el amor de Cristo,

Claudia Juárez Garbalena

Te aliento a escuchar los enlaces que aquí te adjunto:

“¿Cómo es la voz de Dios?”, de Graham Cooke:

“Cómo sabemos si es realmente el Señor”, Carolyn Molica:

Devocional ¿Qué está en tú corazón?”:

“La naturaleza de Dios” de Graham Cooke:




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