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NUESTRO PRIMER MINISTERIO. Capítulo 2. “MINISTRANDO AL SEÑOR” EL PODER DE SU PRESENCIA. POR ROXANNE BRANT‏

L a Biblia dice muy claramente que la prioridad del cristiano es ministrar al Señor. Dios es Quien establece esta prioridad. Aun en sentido corporativo, cuán claro vemos leyendo las Escrituras que, la razón por la cual existe la iglesia, es primeramente para ministrar al Señor; en segundo lugar, ministrar a los santos, y después, ministrar a todos los hombres naturales. La primerísima razón por la que fuimos bautizados en el espíritu no fue para que testificásemos a los hombres sino para que adorásemos al Señor, para tener comunión con Él. Cuando ponemos esto en primer plano, todas las demás cosas esenciales de la vida del cristiano caen en su debido lugar. Es por este motivo que el espíritu capacita al creyente para que hable en lenguas desconocidas y sobrenaturales, con las cuales se adora a Dios convenientemente. Nosotros no podemos cumplir correctamente nuestro primer ministerio para Él sin la manifestación del espíritu de hablar en lenguas. Siempre que...

“MINISTRANDO AL SEÑOR” EL PODER DE SU PRESENCIA. POR ROXANNE BRANT

Amada familia de Dios: ¡Dios los bendiga en el precioso y dulce nombre de nuestro Salvador viviente que regresa: Jesucristo! ¡Es indescriptible el regocijo que tengo al presentar a ustedes el libro  “Ministrando al Señor- El Poder de Su Presencia” ! Simplemente no hay palabras para describir el hermoso regalo que es aprender a cultivar y desarrollar una comunión personal, cada vez mas intima y estrecha con nuestro Abba Padre. Su compañía y Su Amistad se ha hace muy viva, dinámica y hermosa cuando Él nos revela el poder que hay en la verdadera alabanza y adoración. Las palabras vivas de Su bendita Palabra brillan cada día más hermosas. ¡Parecen saltar del libro y cantarnos las canciones más sublimes del Corazón de amor de nuestro Padre! Una lección que nuestro Dios me ha dado personalmente, es el gran privilegio que hay en aprender tremendas verdades Suyas de otros creyentes  -miembros muy dignos del Cuerpo de Cristo- aunque  tengan, en ciertos aspectos, un en...