¡CRISTO ES EL CENTRO DEL CRISTIANISMO Y NUESTRA TIERRA PROMETIDA! Por Claudia Juárez Garbalena

Así como Israel recibió una tierra prometida donde fluía la leche y la miel, los hijos de Dios hemos recibido una rica herencia en Cristo que está lista para ser reclamada, y que Dios desea que disfrutemos y vivamos. ¡Nuestra herencia es para ser bendecidos y ser bendición también!

Oseas 4:6 Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.

¡La iglesia de Dios sigue siendo destruida por falta de conocimiento en la poderosa Palabra de Dios! Nos vemos robados en muchas áreas por falta de entendimiento en las Escrituras. Dios tiene planes de bien y de paz para ti y los tuyos, y su deseo es que tengamos salud así como prospera nuestra alma. Su Hijo no murió para que vivamos en derrota, ¡sino para que vayamos de triunfo en triunfo! 

¡Cada promesa, cada verdad en Cristo es parte de nuestra herencia que espera ser conquistada!

Efesios 3:14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 

15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 

16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu

17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 

18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 

19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

Pablo oraba para que la iglesia fuera fortalecida con poder en el hombre interior, para que conociéramos el inconmensurable amor de Cristo para que seamos llenos de toda la plenitud de Dios. Hay una “llenura” que está disponible para nosotros. El deseo de Dios es siempre dar, dar y dar ¡porque Él es amor!

Colosenses 1:26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos, 

27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.

Hay un misterio que estuvo oculto por los siglos y edades y que le fue revelado al apóstol Pablo: ¡Cristo en nosotros, la esperanza de gloria! Una reproducción del Cristo resucitado ahora mora en nosotros y vive y se manifiesta a través de nosotros por la fe.

1 Pedro 1:10 y 11 dice que los profetas en el Antiguo Testamento indagaron diligentemente qué había entre los sufrimientos de Cristo y sus glorias venideras. Pero solo al apóstol Pablo le fue revelado este misterio. Cristo ahora mora en ti y en mi para la gloria de Dios.

Efesios 1:15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos, 

16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones, 

17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él

18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, 

19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, 

20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, 

21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero; 

22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 

23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.

La posición que tenemos en el reino espiritual como hijos de Dios es asombrosa, y Pablo oraba para que nuestro entendimiento fuera alumbrado y comprendiéramos la magnitud de nuestra esperanza, las riquezas de la gloria de nuestra herencia, y la super eminente grandeza de Su poder para con los que creemos. Dios hizo al Jesús resucitado la Cabeza del Cuerpo de Cristo. Hoy somos parte de su carne y de sus huesos. Y por debajo de sus pies está todo principado, autoridad, poder y señorío, lo cual indica que a la iglesia se le ha dado AUTORIDAD en Cristo.

Nuestro Señor Jesús declaró lo siguiente al comenzar su ministerio terrenal:

Lucas 4:18 El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

19 A predicar el año agradable del Señor.

20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. 

21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

La imagen misma de Dios, el reflejo mismo de Su sustancia, la luz del mundo estaba en la tierra, y Su misión era cumplir la voluntad de Dios y mostrar al Padre por eso:

Hechos 10:38 …este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Cuando llegó el momento de su sacrificio, nuestro Señor Jesucristo ante los atónitos discípulos dijo que les convenía que Él se fuera. Tan asombrosa como era esa declaración, ya que Él estaba trayendo sanidad, liberación, alivio y enseñanza a la gente de Dios, Jesús estaba hablando de cumplir Su propósito mayor en esta tierra: Ser el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Y nuestro Señor dijo a sus discípulos:

Juan 14:18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. 

Él prometió unos momentos antes de su ascensión:

Hechos 1:8 pero recibiréis poder (“dunamis”- “potencia milagrosa, virtud”, “poder potencial”) cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

El poder “dunamis” en griego, es como una caja de dinamita. Tiene un poder potencial el sí mismo que solo funciona si es ignitado. ¡Hay poder en el creyente que espera ser ignitado!

Nuestro Señor Jesucristo dio está asombrosa promesa:

Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. 

13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 

14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

¡La iglesia tiene dormido un poder potencial enorme para ser luz y traer sanidad y liberación a esta tierra!

Lucas 10:19 He aquí os doy potestad (“autoridad”) de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

El libro de Hebreos describe hermosamente la perfección del sacrificio de nuestro Salvador:

Hebreos 10:11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;

Los continuos sacrificios en el templo solo podían cubrir los pecados TEMPORALMENTE, debían ser ofrecidos de continúo.

12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios

13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.

14 porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados

17 añade:

Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.

18 Pues donde hay remisión de estos, no hay más ofrenda por el pecado.

¡Nuestro Señor Jesucristo fue el PERFECTO y ÚNICO sacrificio por la totalidad de nuestros pecados! No existe más ofrenda aceptable delante de Dios. ¡Solo Su perfecta sangre nos limpia de todo pecado!

19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo

20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, 

21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, 

22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

En el Antiguo Testamento, solo podía entrar el sumo sacerdote una vez al año al Lugar Santísimo con una ofrenda en sus manos para expiar sus propios pecados y los del pueblo. Pero cuando Jesús clamo a gran voz: ¡Consumado es!, el velo del templo se rasgó en dos, y lo que representaba la separación entre Dios y el hombre fue roto. Y la Escritura dice que hoy tenemos un camino “nuevo y vivo” para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Cristo. El hombre sin Cristo no puede estar delante de la santidad de Dios y vivir, pero Cristo nos dió acceso a la presencia misma de Dios, y la Palabra de Dios dice que ponemos acercarnos confiadamente en plena certidumbre de fe, purificados nuestros corazones de mala consciencia, ya que han sido lavados nuestros pecados.

Veamos algo de la tierra física que recibió como herencia Israel:

Números 13:13 Y Jehová habló a Moisés, diciendo: 

2 Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel.

Números 13:25 Y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días. 

26 …y dieron la información a ellos y a toda la congregación, y les mostraron el fruto de la tierra. 

27 Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. 

28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas…

Diez de los doce espías regresaron con una visión totalmente pesimista de la tierra prometida. Ellos decidieron guiarse por lo que veían, en vez de por lo que Dios les había revelado. Pero Caleb tenía un espíritu diferente:

30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos

31 Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros

32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. 

33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

El problema de los hijos de Israel, y nuestro problema también es la percepción de nuestras circunstancias. Decidimos ver las cosas por los cinco sentidos en vez de verlas a través de la revelación de Dios.

Números 14:1 Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. 2 Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! 3 ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? 4 Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto.

La naturaleza humana, el miedo y la incredulidad caen el lo absurdo. ¿Cómo iban a atravesar el Mar Rojo de vuelta? ¿Cómo iban a ser recibidos por una nación cuyo ejército fue aniquilado en el mar, cuyos hijos primogénitos habían muerto y cuya tierra había quedado devastada por las plagas que habían caído a causa de la fuerza de faraón? Era totalmente descabellada su intención y era incredulidad pura.

Hebreos 3: 19 Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

Toda esa generación de veinte años para arriba cagaron cuarenta años en el desierto y quedó postrada en el desierto por incredulidad. Ellos rehusaron creer la Palabra de Dios, y recibiendo el fruto de sus palabras e incredulidad.

Hebreos 4:1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. 

2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron. 

3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo…

Hebreos 3:11 Procuremos [esforcémonos, trabajemos], pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

Nuestro Padre nos exhorta a creer Su promesa por encima de nuestras circunstancias. ¡Nuestra herencia en Cristo, nuestra tierra prometida, está esperando que tomemos posesión de ella!

Cuando finalmente entró Israel en la tierra prometida, el libro de Nehemías describe qué fue lo que disfrutaron por la gracia de Dios:

Nehemías 9:23 Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra de la cual habías dicho a sus padres que habían de entrar a poseerla. 24 Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, y humillaste delante de ellos a los moradores del país, a los cananeos, los cuales entregaste en su mano, y a sus reyes, y a los pueblos de la tierra, para que hiciesen de ellos como quisieran. 25 Y tomaron ciudades fortificadas y tierra fértil, y heredaron casas llenas de todo bien, cisternas hechas, viñas y olivares, y muchos árboles frutales; comieron, se saciaron, y se deleitaron en tu gran bondad.

Miremos lo que dice 2 Pedro:

2 Pedro 1:4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

¡Dios nos ha dado literalmente un tesoro con preciosas y grandísimas promesas! Y unas pocas de esas cientos de promesas son:

Juan 10:10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre

13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 

14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

1 Pedro 2:24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Ser justicia de Dios en Cristo, significa que tenemos el derecho legal pagado por el sacrificio de Cristo, de pararnos delante de Dios sin ninguna consciencia de pecado, culpa o condenación. Esa es nuestra justicia en Cristo dada por gracia una vez que recibimos a nuestro precioso Señor Jesucristo como el Salvador de nuestras vidas. 

2 Corintios 5:21 al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. 

Cuando Israel estaba a punto de salir de Egipto, en medio de la novena y penúltima plaga, hubo una clara demarcación entre el pueblo de Dios y Egipto:

Éxodo 10:23 Ninguno vio a su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.

Algo sobrenatural ocurrió en medio de la plaga de oscuridad. Aquellos que tenían todos los recursos para tener luz en sus casas, no podían tenerla, y el pueblo de Dios, menos favorecido a los cinco sentidos, tenía luz en sus casas. La mano de Dios estaba con ellos brindándoles Su amparo y mostrándoles Su poder y fidelidad.

Leamos en Isaías una profecía escrita hace miles de años, y que se está cumpliendo delante de nuestros ojos:

Isaías 60:2 Porque he aquí que tinieblas (“oscuridad, entenebrecimiento, nube pesada”) cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

En un mundo que cada vez está más oscuro, Dios te promete bendición, protección y provisión sobrenatural para ti y para los tuyos. Dios ha sido fiel con los Suyos, y Él seguirá siendo fiel por toda la eternidad.

El libro de Hebreos nos muestra cómo heredamos las promesas:

Hebreos 6:11 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, 

12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

13 Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, 

14 diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. 

15 Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.

Hebreos 6:14 (NVI) y dijo: «Te bendeciré en gran manera y multiplicaré tu descendencia».

Hebreos 6:14 (KJV) Diciendo: Ciertamente bendiciéndote te bendeciré, y multiplicándote te multiplicaré.

Para concluir, quiero que leamos la exhortación de Caleb a sus compañeros israelitas para ir adelante y tomar la tierra. Estás fueron palabras de un creyente lleno de fé y esperanza que piso y conquistó la tierra prometida mientras la gran mayoría quedaron postrados en el desierto:

Números 14:8 Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. 

9 Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.

Israel temió al ver los gigantes de la tierra! Y justo así son nuestras batallas. Vemos problemas o situaciones que son insuperables por los cinco sentidos, y tenemos, nos estremecemos. Pero debemos saber que el Dios Todopoderoso, el Creador de los cielos y de la tierra, está a favor nuestro y que nos ama! 

¡Conquista por fe tu tierra prometida! ¡Hay preciosas y grandísimas promesas esperando por ti! ¡Gracias mi Dios por darnos el denuedo y el coraje para apropiarnos de todo lo que nuestro Señor Jesucristo ya pagó por nosotros en el madero!

 

 

 

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