DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

miércoles, 10 de enero de 2018

¿CÓMO SABEMOS SI ES REALMENTE EL SEÑOR? Por Carolyn Molica

Queridos hermanos !Dios los bendiga! Pasé más de 23 años acumulando conocimiento de las Escrituras hasta que Dios en Su misericordia y gracia me permitió entender la sencillez que hay en estrechar una relación viva y vital con Él en la cual, la comunicación de ida y vuelta entre Padre e hijo(a) es algo completamente familiar, natural y sencillo. ¡Nuestro Padre NO ES un Dios inaccesible o inalcanzable que no desee hablar con nosotros mientras le dedicamos tiempo en oración y básicamente en cualquier otro momento del día! Hay una promesa y verdad muy simple en cuanto a escuchar la voz de nuestro Padre e intimar cada día más una relación con Él:

Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
7:8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
7:9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
7:10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

¡DIOS ANHELA DARNOS LO QUE PIDAMOS! ¡NO HAY MEJOR PADRE QUE ÉL!!

Jeremías 33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.  

Con esta introducción les comparto el siguiente escrito de Carolyn Molica.

¡DIOS LOS BENDIGA!

En Su amor y servicio,
Claudia Juárez Garbalena

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¿CÓMO SABEMOS SI ES REALMENTE EL SEÑOR?
Por Carolyn Molica

Digamos que conocemos a alguien por primera vez y nos saludamos. Después no vemos a esa persona por un tiempo y un día entra a la habitación donde estamos y dice “hola”, pero nosotros no la vemos. Si sólo la hemos visto una vez, lo más probable es que no reconoceríamos su voz y no sabríamos quién es. Pero si trabajamos con esa persona por una semana y esa persona hiciera lo mismo -entrar en la habitación y decir hola cuando estamos de espaldas, sabríamos exactamente quién es. Es lo mismo con la voz del Señor.

Llegamos a conocer la “voz” del Señor familiarizándonos con ella y eso viene con la práctica y el ensayo.

Hebreos 5:14 nos dice: “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”. Aquí está hablando de crecer espiritualmente, algo que todos nosotros deseamos. El alimento sólido es para los adultos, no para los niños pequeños. Todos nosotros tenemos nuestros 5 sentidos regulares y también están nuestros cinco sentidos espirituales y es en los sentidos espirituales que necesitamos entrenamiento. Entonces ¿cómo hacemos eso?

Comienza a practicar. 1 Juan 4:1 dice: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios”. Entonces, no todo lo que sentimos o escuchamos va a ser del Señor, pero en vez de estar temerosos, recordemos que Él nos ama y ya que estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo por seguirle, Él nos va a ayudar. Vamos a hacer más  cosas correctas que incorrectas. Es el adversario, el diablo, el demonio, Satanás, como sea que quieras llamarlo que quiere hacernos temer de ir hacia adelante poniendo a prueba las voces.

Cuando estamos comenzando con esto y aun cuando hemos practicado nuestra fe durante largo tiempo, una de las cosas más importantes a recordar es que el Señor no va a decirnos que hagamos algo que no está de acuerdo con lo que Él dice en la Biblia.

En pequeñas cosas como preguntar si debemos usar calcetines rojos o azules es probable que no vaya a hacer una gran diferencia para el Señor, pero si sientes como que el Señor te está diciendo que vayas y tengas sexo con tu compañera de trabajo que te dijo que ya no ama a su marido, bueno... Eso no concuerda con las enseñanzas de la Biblia, entonces lo que percibes, no es la voz del Señor. Esa voz es de una boca diferente.

En el Antiguo Testamento vemos a Dios mismo entrenando a Elías a cómo escuchar Su voz: “El [Dios] le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.

 “Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva” (1 Reyes 19:11-13). Y la historia continúa acerca de cómo Dios habló con él y le mostró qué hacer a continuación. El relato es impresionante.

Comenzaremos a reconocer Su voz cuando nos reunamos más con Él en conversación. Lo más sencillo es comenzar con preguntas cuya respuesta sean “sí” y “no”. Luego escucha Su serena respuesta. Ve con la primera respuesta antes de que la racionalización entre. Si cometemos un error, lo sabremos muy pronto.

He oído decir: “El Espíritu Santo es un caballero”. En otras palabras, Él no grita o hará algo escandaloso con nosotros. Algunas personas sienten sólo una silenciosa insistencia, o una “sensación” de que tienen que hacer algo de cierta manera. Algunas personas lo llaman una sensación persistente, o un pequeño empujoncito o incluso como una sensación de “saber” algo. Él espera hasta que nos volvamos a Él y escuchemos.

Una buena manera de empezar a practicar cómo escuchar al Señor es hacer pequeñas preguntas. “¿Qué me pongo hoy?” Después, elije lo primero que viene a tu mente. No te pongas enseguida a adivinar. Simplemente haz el primer pensamiento. Si tienes varias tareas que hacer y tienes opciones en cuanto al orden, pregunta al Señor: “¿Qué debo hacer primero?” Entonces guarda silencio por un segundo, escucha, y luego haz la primera cosa que sientes que estás siendo guiado a hacer.

El Señor no va a permitir que nosotros cometamos un grave error. ¡ÉL QUIERE QUE ESCUCHEMOS SU VOZ!

Práctica. Práctica. Práctica. Prueba. Prueba. Todos los días. No es difícil o agotador, es divertido. Y hacerlo cambia nuestras vidas. Comenzamos con las pequeñas cosas, pero rápidamente aprendemos que los pequeños impulsos del Señor pueden hacer incluso las MÁS GRANDES diferencias en nuestras vidas y en las vidas de los que nos rodean.

Con amor, Carolyn

Traducción por Claudia Juárez Garbalena


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