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MATEO 10:8

domingo, 28 de enero de 2018

Sanidad a los corazones rotos Por Michelle Perry



¿Qué pasa cuando nuestro viaje de la vida, literalmente ha hecho polvo nuestros deseos de vivir? Las expectativas retrasadas hacen que nuestro corazón se enferme, que se debilite y sea frágil, pero las peticiones concedidas, el deseo específico cumplido da a luz un árbol que produce la vida.

Es en estos lugares de dolor, cuando aún nuestras fuerzas por el "deseo por vivir" son abatidas, podemos tomar los pedazos de nuestro corazón y ofrecerlos a Aquel que ama liberar a los cautivos y predicar buenas nuevas a los abatidos de espíritu.

Salmos 147:3

Él sana (como una reparación de costura, haciéndonos enteros) a los quebrantados de corazón (a aquellos que tienen el corazón (sede de los afectos, los sentimientos, el coraje y la voluntad) roto en pedazos, aplastado, mutilado y completamente destrozado por la violencia), y venda (envuelve firmemente, cubriendo, gobernando, cobijando y encerrando) sus heridas, el dolor, las penas, las aflicciones, las lesiones, las heridas y tristezas {ídolos}. (Versión  Extendida de Michelle).

Él toma los pedazos de nuestro corazón y los repara poniéndolos juntos como si fueran una costura. ¿Alguna vez has reparado un vestido rasgado? ¿Cuál es la parte más fuerte de la prenda? Exactamente. La parte que ha sido cosida de nuevo. ¿Esto podrá ser de lo que trata 2 Corintios 1:3-4?

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

Y Él venda nuestras heridas. La palabra herida es una palabra muy, muy interesante en hebreo. Esta significa el dolor, la pena y tristeza verdaderos. Pero también es una palabra que puede significar un ídolo. Los lugares de nuestro dolor, nuestra pena, nuestra profunda tristeza (si no se ofrecen a Jesús) pueden convertirse en lugares de idolatría. Cuando un dolor se vuelve tan grande que nubla nuestra visión de Dios o distorsiona Su verdad, se convierte en un ídolo. Si permitimos que una parte rota de nosotros crezca como un ídolo, la idolatría establece un altar demoníaco, un asiento para que un gobierno falso descanse y operare desde ahí. Muchos de los que ministran sanidad interior, llamar a esto un punto de entrada para la opresión demoníaca.

Pero Dios es tan bueno, tan dulce. Si se lo permitimos, Él venda incluso esas heridas. Literalmente, Él gobierna sobre ellas, envolviéndolas con firmeza en Su amor, y así, su gobierno prevalece sobre cualquier otra cosa que quiera levantarse para tener autoridad para gobernar en medio de nuestro dolor. Pero tenemos que permitirle a Dios que entre en estos lugares para que gobierne sobre ellos...

Restaurando el deseo

En primer lugar, ofrecemos nuestro corazón hecho pedazos y nuestras heridas a Jesús. Y él los cura y nos hace libres. A continuación, el proceso de tener el deseo restaurado de vivir es un viaje de ceder, de permitirle que él que Su amor reine nuestro ser.

Salmos 37:4 Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Este versículo literalmente significa ser moldeable (como barro) y flexible en el Señor, y Él hará, añadirá, sanará y restaurará los deseos de tu corazón. Nos quedamos cerca de Él, y nos disponemos a ser barro en sus manos en su Presencia y ¡Él lo hace! Entender el contexto original de la lingüística de la Escritura despliega completamente nuevas profundidades de revelación y una nueva visión. Contrariamente a lo que comúnmente he oído predicar, este versículo no está hablando de hacer que Dios te dé un Cadillac o más bienes raíces. ¡Está hablando de tener la capacidad de desear ser restaurado y hecho todo de nuevo! Ahora, Papá es un buen Padre que sabe lo que necesitamos, que quiere cuidar de nosotros. Incluso quiere bendecirnos más allá de nuestra propia imaginación. ¡Pero tenemos que salir del camino y permitirle a El que lo haga!

Cuando mis hijos quieren pasar un rato y simplemente estar conmigo, no hay nada que no les daría. Yo los inundo con golosinas y momentos especiales. Sin embargo, cuando su enfoque entero es sobre un camión de juguete y lo demandan a su manera, esto realmente les roba el gozo y la posibilidad de que yo los bendiga. Y me doy la media vuelta. No porque no quiera bendecirlos. De hecho lo hago. Más de lo que ellos entienden. Pero me contengo porque no quiero que el foco de sus deseos esté por encima de la bendición.

Quiero que vean sus deseos desde una perspectiva correcta, un corazón centrado en la relación, atrae la bendición que viene con la relación. Sin embargo, cuando nuestros corazones se centran en lo que podemos obtener de la relación, esto rápidamente resulta en manipulación. La Escritura nos dice que la manipulación realmente es la misma cosa que la brujería. Qué horror. Así que quiero entrenar a mis hijos en los principios del Reino y los protocolos en una relación con alguien a quien ellos ven cómo se relaciona correctamente con un Dios que ellos están aprendiendo a ver.

Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

¿Qué significa buscar primero? ¡Apuesto a que sabes! Desear primero el reinado, el imperio y el gobierno de Dios y su justicia, su equidad, su carácter en nosotros, y entonces todo lo demás (alimento, vestido, vivienda, transporte) será añadido. Y aquí estamos de vuelta en el punto de partida: la importancia de poner el deseo en Él.
El deseo correcto puesto en nosotros, crea una atracción para las provisiones de los cielos.

Juan 15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

El deseo colocado en nuestro corazón en el lugar correcto, establece una plataforma para la demostración de la fe. En pocas palabras: Si no hago el sueño de Dios mi sueño, difícilmente veré mi deseo cumplido. Una de las razones que tenemos tanta esperanza diferida en el Cuerpo es que no se cultiva el deseo piadoso. Esta historia comienza en el lugar donde soñamos con Dios y con hacer que sucedan Sus deseos aquí en la tierra.

Por lo tanto estamos soñando con Dios aquí en el sur de Sudán, permitiéndole escribir su historia en nuestros corazones y en nuestras vidas cuando nos sometemos a Él. ¿Qué tal tu mi amigo? ¿Qué estás soñando con Él donde quiera que estés en este momento? La historia está siendo escrita por lo que atrae tu deseo. ¿Qué tipo de historia quieres escribir con tu vida?

Michelle Perry.


Comentario sobre “Sanidad a los corazones rotos”
Por Claudia Juárez

Muy amados de Dios:

Fue una gran bendición para mí trabajar en la traducción de los orientalismos del Obispo Pillai. ¡La profundidad y las riquezas de las Sagradas Escrituras son realmente asombrosas! Hay muchas cosas que me bendicen al conocer más a profundidad las Escrituras, pero especialmente pensaba en el “pacto de sal” que es parte de la cultura oriental y que nuestro Dios menciona en Su Palabra.

2ª Crónicas 13:5: ¿No sabéis vosotros que Jehová Dios de Israel dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos, bajo pacto de sal?

Un pacto de sal es un compromiso absolutamente solemne de fidelidad a alguien que hacían los orientales. Una persona se dejaría matar antes que faltar a este pacto echo con algún familiar o amigo. Cuando un oriental hacia un pacto de sal, tenía un compromiso de ayudarte, apoyarte y ampararte en cualquier circunstancia. Dios hizo un “pacto de sal” con Israel, pero ha hecho con nosotros un pacto de sal mucho más grande que el que hizo con los hijos de Israel al recibirnos en Su seno como hijos amados, este pacto que ha hecho con nosotros es un PACTO DE AMOR Y FIDELIDAD ETERNO.

Nuestro amado Padre ha hecho “un pacto de sal”, un pacto de amor con nosotros lo cual significa que Él es fiel a nosotros y que Su fidelidad la respalda con todo Su poder y honorabilidad. Él ha “alzado Su mano” y ha jurado guardarnos, protegernos, bendecirnos, ampararnos y amarnos por toda la eternidad. Esto es simplemente un grandísimo y maravilloso descanso.

Pensaba en que también nuestro señor Jesucristo hizo ese “pacto de sal” con nosotros. De tal forma fue su honorable compromiso y fidelidad a Dios y para con sus hermanos, que sufrió la muerte más espantosa, cruel, humillante y dolorosa. Y lo que él arrebato con su contundente triunfo al ángel de luz caído (Satán), lo ha compartido por pura gracia con todos sus hermanos y de hecho, con toda la humanidad.

Tenemos un “compromiso de amor y fidelidad” hecho por Dios y por nuestro Señor Jesucristo en nuestro respaldo. Tanto nuestro Dios, como nuestro Señor Jesucristo anhelan “sentarse a nuestro lado y que cenemos con ellos y ellos con nosotros” es decir, ellos anhelan una relación de profunda intimidad con nosotros, no para ‘arrebatarnos o pedirnos algo”, sino en realidad ellos desean que nos sentemos a cenar con ellos haciendo el pacto de sal, para amarnos y bendecirnos eternamente.

Proverbios 4:18 Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, Que va en aumento hasta que el día es perfecto.

1 Juan 5:14,15 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

¡Me impacta lo que dice este versículo! ¡El NOS OYE!, ¡ESCUCHA NUESTRO CLAMOR! ¡ÉL SABE, CONOCE Y ENTIENDE NUESTRO DOLOR, ANGUSTIAS, FRAQUEZAS Y CARENCIAS! ¡DIOS SABE QUE SOMOS POLVO Y SE APRESURA A RESPONDERNOS!

Cuantas veces anhelamos que alguien se tome el tiempo de escuchar lo que hay dentro de nosotros y nos brinde su amor o al menos consuelo. La Biblia dice que si nos acercamos a Él en oración, Él nos ha escuchado, y que si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, ¡El nos oye!

Es maravilloso el relato de Ana, la madre del profeta Samuel en 1Samuel 1. Esta mujer ejemplifica perfectamente el documento “Sanidad a los corazones rotos”. ¡Ana tenía partido su corazón en mil pedazos! Ella era estéril y no podía tener hijos, si esto es una desdicha hoy día, en aquella época y cultura era una inmensa desgracia. Se pensaba que el favor de Dios se había apartado de ella. Su marido tenía otra esposa, Penina, quien sí tenía hijos, y Penina molestaba, irritaba y lastimaba a Ana con toda esta historia. Ana estaba consumida de dolor y tristeza. Así, ella fue a la Presencia de Dios, se arrodillo ante Él y le derramó su corazón. Eran tantas sus lágrimas y sufrimiento mientras hablaba con el Altísimo, que el sacerdote Elí (quien no tenía ninguna agudeza espiritual), pensó que ella estaba bebida, embriagada con alcohol. Elí la juzgo, la menospreció y reprendió diciéndole que fuera a digerir su vino a otra parte.

1 Samuel 1:15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.
1:16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.
1:17 Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.
1:18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.
1:19 Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella.

Ana tenía su corazón roto, lleno de dolor, vergüenza, humillación y tristeza. Ella hizo aquello de lo que habla Michelle en su testimonio: traer esos pedazos de corazón delante de Jehová y esperar en Él. Ella derramó su alma ante Dios. Ella creyó que su vida y su petición estaban en manos del Dios Altísimo, y “no estuvo más triste”. Ella enseguida adoró al Dios del cielo persuadida de que su clamor había subido hasta Él y de que Él en Su gran bondad le respondería. Dios es fiel y Ana lo creyó. Dios le respondió y le dio por hijo a Samuel, uno de los hombres más maravillosos que ha pisado esta tierra, fiel profeta de Jehová.

Dios siempre nos escucha, pero ¿Qué oraciones responde el Padre? Michelle nos comparte que debemos rendirnos ante Dios, hacernos a un lado y permitir a nuestro Padre que trabaje por y para nosotros. ¡Las oraciones que Dios siempre responde son aquellas que glorifican Su Santo Nombre!

Nuestro Dios no es el genio de la lámpara mágica o nuestro “Ada madrina” que concede todos nuestros deseos (que quizá sean mezquinos y egoístas, o que simplemente no sean lo mejor para nosotros). Cuando mis hijos eran pequeños, yo no respondía a sus peticiones caprichosas o cuando sabía que no sería para el bienestar de ellos. Si ellos amaban comer kilos de dulces, yo no podía concederles eso porque evidentemente eso es malo para su salud. Tampoco les daba todo lo que me pedían cuando íbamos de compras. La vida no es así, no podía resolver todas sus exigencias, aunque ellos hicieran el mayor berrinche de su vida en público. Yo tengo que hacer y decidir (con mi muy limitado entendimiento y con la ayuda de Dios) lo que es mejor para mis hijos. Y ¿!Qué tal el Dios Todopoderoso!? ¿Él sabrá lo que nos conviene y sabrá dárnoslo en el tiempo y la forma apropiada??? ¡SI! EL LO SABE.
Ana descansó en Dios. Ella supo que Dios la había oído y sencillamente esperó en El. No estuvo más triste y adoró a Dios. No siguió poniendo sus ojos en su dolor y profunda tristeza, sino que puso sus ojos en el Dios vivo y Todopoderoso quien fue capaz de responder su clamor, y de una forma mucho más alta de lo que ella había pedido. Ella anhelaba un hijo y Dios le concedió varios hijos. ¡Así, de esa altísima forma responde nuestro dulce Abba Padre!

Muchas veces pienso en la oración de Jesús en Getsemaní. Jesús no quería sufrir aquella muerte espantosa, y pidió al Padre que pasara de él aquella copa. ¿Dios lo escuchó? ¡Claro que lo hizo! Jesús dijo que su alma estaba triste hasta la muerte y se arrodillo ante la Presencia de Dios para derramarle su terrible angustia, y oró tres veces la misma cosa:

Mateo 26:39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.

Un ángel fue enviado para fortalecer a Jesucristo en estos terribles momentos que tuvo que enfrentar. Hebreos dice que “por el gozo puesto delante de él, menosprecio la cruz y se sentó a la diestra del Padre”. Jesucristo fue lleno de sabiduría que le hizo ver la contundente victoria qué lograría y cómo él sería el príncipe de la Creación, esto dio fuerza a su alma y glorifico a su Padre en esa cruz, muriendo por todos nosotros.

Nuestro Dios no se agrada del dolor o en vernos sufrir. Sin embargo, el sacrificio perfecto de Cristo, su muerte tan dolorosa era NECESARIA para redimir a la humanidad. Al morir Cristo, obtuvo LA VICTORIA sobre la muerte, el pecado y las consecuencias del pecado. Después de ese sacrificio, Dios no quiere ningún otro en nuestras vidas. No quiere vernos enfermos, tristes, amargados, agobiados, con carencias. ¡Debemos elevar nuestros ojos al cielo para extender nuestras peticiones y pedir que Su voluntad sea hecha en la tierra, así como en el cielo! ¡Que Su bondad, misericordia, poder y amor reine en nuestras vidas!

¡Es bellísimo lo que Michelle dice!:

“Papá es un buen Padre que sabe lo que necesitamos [¡Un Padre muy, muy bueno!]. Que quiere cuidar de nosotros. Incluso quiere bendecirnos más allá de nuestra propia imaginación. ¡Pero tenemos que salir del camino y permitirle a El que lo haga!”

Muchas veces estamos tan tristes, que no pensamos, solo le damos espacio a nuestro dolor. Pero, ¿saben? Uno de los privilegios y gozos más grandes que tenemos, es el GOZO DE DAR. Aun en las situaciones más duras, más adversas y dolorosas, podemos descansar en Dios y estar TAN SEGUROS Y ABSOLUTAMENTE PERSUADIDOS de que Él nos escucha, que entonces podemos extendernos a darnos a los demás. Dar de nuestro amor, de nuestro tiempo, de nuestros recursos, de todo lo nuestro.

El dar es una llave, una puerta maravillosa para que fluya la vida de Cristo entre nosotros. Simplemente es hermoso dar y amar a los que Dios nos acerque, aun cuando nosotros estemos “tristes hasta la muerte”. Dios cuida de mí, así que yo puedo poner mis ojos solo en Él y tener el privilegio de DAR. ¡Dar es realmente muy sanador!

Salmos 5:11,12 Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo, como con un escudo lo rodearás de tu favor.

Dios sabe perfectamente qué te conviene, qué es lo mejor para tu vida y cómo y cuándo suplirlo, si confías y descansas en Él, CIERTAMENTE ÉL HARÁ.

PADRE, PARA TI TODA LA GLORIA, LA HONRA, LA ALABANZA, EL HONOR Y EL PODER POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS. ¡AMEN Y AMEN!

¡Dios los bendiga!

Claudia Juárez Garbalena

EL PACTO DE SAL - Por Bishop KC Pillai:


2 comentarios:

Fe dijo... Responder

Estimada Claudia, la grandeza de nuestro Padre derramada en la enseñanza dada po Perry y tu comentario me ha llenado de un tremendo gozo y gran regozijo en mi corazon....Amen!!!

Claudia Juárez dijo... Responder

@Fe Bendito y alabado sea nuestro Dios! Gracias al Dador de todo lo bueno a nuestras vidas! Saludos FE, Dios te bendiga!

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