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MATEO 10:8

lunes, 20 de noviembre de 2017

Lo que digas te será hecho. Devocional. De Joseph Prince




Marcos 11:23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Dios dice que tendremos todo lo que decimos. Entonces, sea lo que sea que queramos tener, debemos decirlo y tenerlo. Desafortunadamente, a menudo decimos lo que no queremos tener.

Por ejemplo, decimos: "No sé por qué se va mi dinero tan rápido todos los meses. Incluso cuando mi jefe me da un incremento, nunca parece haber suficiente dinero". Y llega a ser verdad, vemos la falta de dinero al final de cada mes.

Verás, tendrás todo lo que dices, bueno o malo. Entonces, ¿por qué no cambiar lo que has estado diciendo y declarar: "De ahora en adelante, tendré más que suficiente porque Jesús se hizo pobre en la cruz, para que yo pudiera ser provisto financieramente. 2 Corintios 8:9. ¡Así que, ¡carencia vete en el nombre de Jesús! "

Cualquiera que sea la montaña de dificultad que tengas, ya sea una montaña de deudas o una condición de salud grave, Jesús dice: "Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho".

Jesús resalta la importancia de “decir” al mencionar tres veces la palabra "decir” (en diferentes conjugaciones), pero la palabra "creer" solo una vez. Nuestro problema hoy es que hay más predicación sobre creer que sobre decir. Entonces, la razón por la cual a las personas les resulta difícil caminar con fe es porque no están diciendo lo suficiente de la Palabra.

Pero si nos enfocáramos más en decir la Palabra de Dios, la fe vendrá. Así es como Dios avivó la fe de Abraham. Él cambió la confesión de Abraham cuando cambió su nombre de Abram a Abraham, que significa "padre de muchas naciones" (Génesis 17:5). A partir de ese momento, cada vez que Abraham se presentaba, él decía: "Hola, mi nombre es Padre de muchas naciones".

Amado, declara tu abundancia, diciendo: "El Señor es mi pastor, nada me faltará" (Salmos 23:1) Habla acerca de tu sanidad, diciendo: "Por la llaga de Jesús he sido curado" (Isaías 53:5) ¡Y tendrás todo lo que digas!



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