DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

miércoles, 21 de febrero de 2018

Derrota las posibilidades con el favor de Dios. Devocional. De Joseph Prince



 Rut 2:2 Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Vé, hija mía.

¿Te miras a ti mismo y ves solo carencia en lo natural? ¿Dices: "No tengo una buena educación", "soy pobre", "soy demasiado viejo" o "soy divorciado"? Tengo buenas noticias para ti. Como creyente comprado con la sangre del hijo de Dios, ¡tú tienes el favor sobrenatural de Dios!

En la Biblia, Ruth era una pobre viuda moabita que se fue a vivir con su suegra a Belén, un pueblo judío donde los habitantes consideraban a los moabitas parias. Pero ella no se regodeó en la autocompasión y gimió por ser una pobre viuda de la raza equivocada en el lugar equivocado. En cambio, ella creyó que Dios la favorecería y declaró: "Encontraré favor en el campo donde espigue".

En lo natural, Ruth tenía todo en contra de ella. Pero porque ella confió en el favor de Dios, no solo se convirtió en la esposa del hombre más rico de Belén cuando Booz se casó con ella, ¡sino que también se convirtió en la bisabuela de David y su nombre se incluyó en la genealogía de Jesucristo, aunque ella no era una judía! Eso es lo que el favor sobrenatural de Dios hizo por ella. Ese es el tipo de bendición que el favor sobrenatural de Dios puede darte.

Una miembro de nuestra iglesia compartió cómo, debido a circunstancias imprevistas, llegó tarde a una entrevista de trabajo. Pero ella confesó el favor de Dios sobre sí misma antes de la entrevista y milagrosamente, los entrevistadores la preseleccionaron para una segunda entrevista.

Hubo otros 40 solicitantes que tenían buena experiencia. Y a pesar de que ella tenia poca experiencia, a causa del favor de Dios, consiguió un trabajo que venía con una mejor paga y una ayuda que subsidiaba por completo el préstamo de su automóvil. Su nueva compañía incluso estaba dispuesta a pagar sus gastos de gasolina y teléfono celular, ¡todo porque ella creyó y confesó que tenía el favor de Dios!

No pongas tus ojos en lo que no tienes en lo natural y veas carencia. ¡Confía en el favor de Dios y verás las bendiciones que tus habilidades naturales no pueden obtener!

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