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Tu semilla es tu oportunidad. Barry Bennett

 

Sembrar y cosechar es una de las enseñanzas más claras de la Biblia. No sólo es una ley natural, es una ley espiritual. De hecho, la ley natural de sembrar y cosechar es una manifestación de la ley espiritual que la sustenta. "Lo que se ve fue (formado) de lo que no se veía". (Hebreos 11:3)

Sembrar significa dar algo que se tiene para realizar algo que Dios ha prometido. Sembramos tiempo y amor para cosechar relaciones familiares sanas. Sembramos sabiduría para resolver problemas. Sembramos palabras para traer perdón, salud y visión. Sembramos recursos para liberar abundancia.

Dar es la naturaleza misma de Dios. Dios es Amor y el Amor da. Dios tenía un Hijo pero quería una familia. Él dio a Su Hijo para cosecharnos a ti y a mí. A Jesús se le llama “la Simiente de Abraham”. (Gálatas 3:16)

Elías pidió comida y agua a la viuda. Su ofrenda fue la semilla que le abrió la puerta a su supervivencia durante tres años.

Jesús recibió la ofrenda de pan y pescado y la multiplicó para alimentar a 5.000.

Jesús dijo que diéramos, y nos sería dado apretado, remecido y rebosante.

Dios vio la ofrenda y escuchó las oraciones de Cornelio y envió un ángel para cambiar su destino (Hechos 10).

Pablo alentó a dar con alegría y explicó cómo tal dar desataría “toda gracia” para que los dadores tuvieran abundancia para toda buena obra (2 Cor. 9:6-11).

Tu semilla es una puerta a tu destino. Todo es semilla. Tus pensamientos, palabras, acciones y recursos pueden todos ser sembrados en el Reino y se multiplicarán según su especie. Tu confesión de Jesucristo fue una semilla que cambió para siempre tu futuro.

La gracia fluye del principio de la semilla, ¡pero nunca sembrarás para una cosecha en la que no crees! La provisión y la abundancia futuras se encuentran en las semillas de nuestros pensamientos, palabras, acciones, actitudes y recursos. El aumento está diseñado en cada semilla, pero si no ves la cosecha que Dios ha prometido, no sembrarás con fe. Simplemente vivirás una vida de resignación.

Sé intencional en tu siembra. ¡Todo lo que el hombre sembrare, eso también cosechará! La cosecha es siempre mayor que la semilla que la concibió. ¡Tu semilla es tu oportunidad!

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