DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

martes, 24 de abril de 2018

¿! SER LIBRE DE DIOS!!!??? EL DESEO DE CONTROL E INDEPENDENCIA - Por Wayne Jacobsen

Por Wayne Jacobsen
La Vida del Cuerpo- Septiembre 1996
Traducción por Juan Luis Molina y Claudia Juárez.


"El deseo de ser libre de Dios
es el anhelo más profundo del hombre. Es más grande
que su anhelo por Dios. "


Esta frase saltó de la página y casi me dejó sin respiración. Estaba leyendo el libro de Helmut Thielicke "Entre Dios y Satanás," un estudio provocador acerca de las tentaciones de Jesús. Thielicke fue un teólogo alemán que vivió en medio de los horrores de la Segunda Guerra Mundial como miembro activo de una resistencia contra su propio gobierno. Una profunda fe forjada en la agonía de aquellos años de lucha impregna todo lo que escribió.

Yo estaba disfrutando tremendamente la lectura de este libro hasta que llegué a esta frase. Como alguien que enseña frecuentemente la intimidad con Dios, a mí me gusta pensar que esto satisface o llena el profundo clamor del corazón humano. ¿Quién no desearía conocer al Creador personalmente; sentir la majestuosidad de Su Presencia; escuchar Su tierna Voz, y ver Su poder lograr cosas que ni siquiera podría haber imaginado? ¿Qué otra cosa mejor podría realmente desear alguien?

Antes de saberlo, yo estaba argumentando con el Profesor Thielicke, intentando rechazar su conclusión. Sin embargo, mientras más pensaba en el asunto más sentido hacía lo que decía. Su conclusión responde algunas preguntas interesantes: Aunque es verdad que yo realmente deseo conocer mejor a Dios, ¿por qué será que a menudo tomo decisiones que me llevan a alejarme de esta realidad? ¿Por qué llego a encontrarme en circunstancias y confío tan fácilmente en mi sentido común, antes que verdaderamente esperar y oír lo que Dios tiene que decir al respecto? En pocas palabras, ¿por qué es tan difícil seguir a Alguien que deseemos amar tanto?

Yo se que existe un profundo anhelo en mi corazón de conocer a Dios, pero, ¿será posible que haya todavía algún clamor más profundo?

La búsqueda del Control

Sí, lo hubo para Adán y Eva. No fue suficiente que Dios los hiciera al uno para el otro, les diera un jardín donde vivir o incluso momentos diarios de comunión con Él. Ellos desearon algo más. Algo que Dios les dijo que no debían tomar para ellos mismos o morirían.

Pero de todas formas lo tomaron. No hay ninguna parte donde leamos que Adán y Eva quisieran rechazar a Dios. Todo lo contrario, ellos lo que desearon fue ser más parecidos con Él, y este conocimiento del bien y del mal pudo ser el engaño para caer en la trampa. Aquí estaba una forma sencilla de obtenerlo. Todo lo que tenían que hacer era comer del fruto que tenían delante. ¡Ellos desearon tener el control de su destino, la libertad de Dios para seguir sus propios caminos y por sus propios medios!

Y por supuesto que fue Dios quien les había dado el poder para poder hacerlo así. Él les dio la libertad de auto determinar el don de escoger. Él no sólo les invitó a que confiaran en Él, sino que, además, también les puso a disposición el fruto de aquel árbol como medio para adquirir conocimiento a parte de Él. Les advirtió que no lo hicieran, pero después se quedó observando como el enemigo hizo nacer en Eva la desconfianza hacia el Padre. "Dios sabe muy bien que cuando tu comas vas a ser como Él." Él no quiere eso para ti, Eva.

La decisión fue clara para ella. Confiar en el Padre y despreciar la tentación del diablo; o confiar en su propio punto de vista y fuerza para obtener lo que lograría hacer por sí misma. Adán no tardó en seguirla, y aunque consiguieron el conocimiento que buscaban, aquel conocimiento llegó a ser su esclavitud. No tenían el poder de escoger el bien sobre el mal. El deseo de tener el control de sus vidas fue mayor que el deseo que tenían hacia Dios.

Yo he sostenido o resistido esa misma lucha. Algunas veces sólo comienzo a orar acerca de una situación, cuando mi mente ya esta lista planeando las llamadas telefónicas que puedo hacer o una carta que puedo escribir para arreglar la situación. Y muy a menudo ha sido solamente después de intentar hacer estas cosas y de hacer cosas peores que me he tranquilizado a mí mismo lo suficiente como para escuchar la sabiduría de Dios.

¿No odiamos estar en cualquier tipo de situación en la que no tengamos el control? El temor y la ansiedad nos abruman y emprendemos toda clase de esfuerzos o manipulaciones sobre los demás para que volvamos a tener el control. ¿No hemos ya aprendido todos cuán horrible puede ser el estar a merced de las circunstancias o de otras personas? Si no controlas tu propio destino, las personas se aprovecharán de ti, y te usarán para obtener sus propios intereses.

El deseo ardiente en nuestros corazones de ser libres de Dios nace de esta fuente. No es que rechacemos a Dios; es que queremos tener control de nuestras propias vidas. Deseamos eso, y también a Dios, y aquí llegamos a la decepción. No nos damos cuenta de que ambos deseos son mutuamente excluyentes.

El Opuesto Revés Traicionero

Cuando buscamos el control de nuestras propias vidas, y al mismo tiempo intentamos mantener una relación con el Padre nos sobreponemos a Él. Pensamos saber lo que es mejor para nosotros, y si Dios no satisface nuestras expectativas dudamos de Su amor por nosotros, o de nuestro amor por Él, o de ambos. Toda circunstancia difícil, llega a ser entonces una causa de desespero y desilusión. Le pedimos Su ayuda para que cambie las circunstancias o lo que otros están haciendo y nos sentimos frustrados cuando Él no honra nuestros intentos. O peor todavía, asumimos Su favor cuando alguien responde a nuestra manipulación, pensando que hemos ganado una gran victoria.

Pero, ¿te has dado cuenta de lo que ha sucedido en todo este proceso? Al querer que Dios sea el medio para que se cumplan nuestros planes, hacemos del Todopoderoso Dios nuestra hada madrina personal. Nos imaginamos que Él existe para volver nuestras calabazas en carruajes, y nuestros ratones en caballos blancos. Por supuesto que todavía queremos a Dios, pero no como Dios. Lo que queremos de Él, es que supla nuestras necesidades a nuestra manera. Queremos Su poder para servir nuestra comodidad y conveniencia.

Jesús no lo vio de la misma manera, eso es por lo que él parece decir cosas verdaderamente extrañas para nuestra manera común de pensar. “Bienaventurados seréis cuando estéis al final de la cuerda. Con menos de ti, hay más de Dios y de Su gobierno." Esta es la traducción de Eugene Peterson de Mateo 5:3. ¿Cuántos de nosotros nos sentimos bendecidos cuando llegamos al final de la cuerda?  ¿Cuántas personas has visto tú compartiendo lo grande que fue su semana porque perdieron el control de la situación en sus vidas?

No, nuestro sentido de estar bendecidos generalmente procede de cómo nos sentimos "en control". Si tenemos suficiente dinero, amigos, salud y posesiones nos sentimos seguros. Cuando no tenemos estas cosas estamos con miedo y tenemos que trabajar aun mas penosamente para poder manejar nuestras circunstancias hacia un lugar más seguro. 

Yo he llegado a darme cuenta de que me he pasado la mayor parte de mi vida trabajando en contra el plan de Dios para mi vida y que ni tan siquiera lo sabía. Estaba intentando ayudar a Dios (¡piensa en lo retorcido que es esto!) a llevarme a un lugar donde todo en mi vida fuese fácil y maravilloso. En pocas palabras, yo deseaba estar tan seguro en mis circunstancias que no precisara de Él cada día. Durante todo ese tiempo Él estaba intentando enseñarme que yo preciso de Él, y de que no hay otro lugar en el mundo más seguro que aquel en el que no tenemos en cuenta lo que las circunstancias externas parecen.   

Lamentablemente, sólo llegamos a darnos cuenta de esto cuando nuestros intentos por controlar nuestras vidas fallan miserablemente. De acuerdo a Jesús este es el mejor lugar para nosotros estar, y él es misericordioso para mostrarnos una y otra vez que nuestros esfuerzos no serán nunca lo suficientemente buenos. Cuando por fin lo aceptamos, ya nunca más confiamos en nuestro punto de vista o nuestras habilidades o capacidades y estaremos en el mejor lugar para ver la mano de Dios más claramente. Entonces podemos darle paso a Su gobierno, o a Su propósito en nosotros. El secreto de la intimidad con el Padre es renunciar a nuestras ideas de qué es lo mejor para nosotros y rendirnos completamente a los propósitos del Padre aun cuando quizá no los entendamos.

Recuerdo como me sonaba tan arriesgado poner todo esto en práctica. Incluso la idea de rendirme completamente a Dios, levantaba en mí el temor de los servicios misioneros en tierras lejanas o de la labores menores cerca de casa. Confiar era sinónimo de terror. Ahora nunca más.


La Vida al Final de la Cuerda

Siempre que hablaba con otros pastores que estaban hambrientos de ver al Cuerpo de Cristo como gente dinámica creciendo juntos en amor al Padre y compartiendo su vida juntos, casi siempre surgía una pregunta: "si todo el Cuerpo comparte juntos  responsabilidades, ¿cómo vamos a justificar nuestros salarios?" Algunas veces nos reímos de esto, era demasiado incómodo el tema. En tiempos más seguros, entablamos serias discusiones acerca de cuán grande sería para el Cuerpo no tener la imagen de cristianos a tiempo entero intentando ser el Cuerpo de Cristo para todos los demás. Pero nunca hicimos nada al respecto porque teníamos miedo de perder el control de nuestras vidas.

En vez de eso nos poníamos a trabajar más duro y a hacer más que otros para justificar nuestra posición y nuestro salario. Yo me sentí presionado a enseñar o a coordinar actividades, para que las personas pensaran que estábamos honrando o que valía la pena nuestra paga. Es un círculo vicioso. Mientras más hacía, más me dejaban hacer las personas. Mientras más me dejaban hacer ellos, menos oportunidades había para que otros crecieran en sus dones, y menos llegábamos a ser parecidos a un cuerpo.

Hace unos dos años atrás, llegó a ser evidente que tanto Sara mi esposa, como yo nos encontrábamos en una línea o senda  diferente de otros en el grupo de líderes de la iglesia que yo había ayudado a fundar 15 años atrás. Intentamos todo lo que sabíamos para acabar con el problema o para llegar a acuerdos entre las diferencias, pero todos los intentos fracasaron. Dios fue muy claro poniendo en el corazón de Sara y en el mío salir y dejarlo todo: ministerio, amistades, reputación y salario. Fue la cosa más dura y dolorosa que nunca antes habíamos hecho.

Nunca antes había estado verdaderamente al final de mi cuerda. Había estado antes un par de pulgadas hacia abajo, pero ahora yo sabía que nunca había llegado hasta el final. Todo lo que había tenido bajo de mi control durante los 20 años de mi vida en mi ministerio vocacional se evaporó en un sólo día. Clamamos a Dios que arreglara las circunstancias, pero no hizo nada al respecto. Oh, sí, Él cuidó de nosotros lo suficientemente bien. Nunca nos faltó una comida, ni un pago de la casa. Él empleó libremente nuestras vidas para  animar  a otros así como también nos acercó a otros para animarnos a nosotros.

Los seis primeros meses fueron horribles. Podríamos haber puesto nuestra mejor cara algunas veces, pero la ansiedad era muy grande. Los dos libros que yo había publicado estaban agotados. Pocas fueron las iglesias que nos invitaron para ir a enseñar, y yo no estaba ya tan seguro si creía en el sistema de la iglesia en la que había invertido tanto tiempo entrenando a otros a seguir.

Había perdido el control de mi vida y me sentía miserable por ello. Antes, nunca me podrías haber convencido de que lo tenía todo bajo control. No pude verlo hasta que lo perdí. Intenté una serie de cosas para recuperar el control pero todas ellas fracasaron, o alguien me lo impidió antes de que hiciera algo peor. A través de todo este proceso el Padre se mantuvo lidiando conmigo para que confiara en Él. "Para de una vez por todas de ser el pastor de tu vida, Wayne. Ese es mi trabajo. Todo lo que tienes que hacer es confiar lo suficiente para dejármelo todo a Mí." Seguí tratando de explicarle a Él que sería más fácil ceder si tuviera más control. 

No sé cómo. Ni tan siquiera estoy seguro exactamente cuándo, pero de alguna manera las palabras finalmente penetraron a través de mi incredulidad. El último año ha sido de un gozo absoluto viendo a Dios abrirnos puertas, abasteciéndonos, y enseñándonos cómo vivir la vida fuera de nuestro propio control y debajo de Su seguridad. Volviendo a mirar atrás en medio de todos los momentos dolorosos, yo me siento increíblemente agradecido por lo que Dios nos ha enseñado.

Nunca he conocido una libertad como esta. Nunca más he sentido la carga de tener que ganarme mi camino, ahora puedo disfrutar de la gracia de Dios. Ya no tengo que manipular a las personas para que entren en mis planes, puedo sencillamente amarlas y liberarlas para que descubran la voluntad de Dios y que vivan en ella con gozo. Ya no procuro más la seguridad en un salario, sólo tengo que obedecerle a Él cada día y regocijarme a medida que Él me provee. Y ya no estoy a cargo de una reunión, yo sólo puedo ser lo que el Padre me ha hecho ser en el Cuerpo, y no encajo en un papel cultural que ningún hombre puede honestamente soportar.


Perdiendo el Control, Ganando un Padre

Cuando Kevin Smith, un amigo de Australia, estuvo aquí este verano él dijo algo que me dejó intrigado. Debido a que en realidad no confiamos en que Jesús sea la Cabeza del Cuerpo, ideamos sistemas o esquemas que se lleven a cabo bajo del control del hombre en su nombre. Lo cual significa que muchas de nuestras estructuras para la vida del Cuerpo hoy en día son en realidad edificadas sobre incredulidad.

Algunas veces me siento como un tonto habiendo estado en el ministerio por tanto tiempo sin aprender que Jesús reina en mi vida hasta el punto que yo se lo permita. Él lo dice claramente, "Aquel que quiera salvar su vida la perderá; pero aquel que pierda su vida la hallará." Yo pensaba que sabía lo que esto significaba, pero si hubiera escuchado cuidadosamente mis ansiedades me habrían probado que estaba equivocado. El temor es la evidencia cierta de que estoy andando en base a mi propia sabiduría y expectativas en lugar de andar en base a mi confianza y seguridad en el cuidado y atención que tiene el Padre por mi vida.

Mientras que estemos intentando manipular las circunstancias que nos rodean,  encontraremos nuestra vida espiritual debilitándose. Esto es tanto verdad para nuestros empleos, como lo es también para nuestros ministerios y para nuestros hijos. Eso se debe a que estamos intentando vernos libres del Padre y estamos persiguiendo nuestra propia voluntad y deseos. Este camino siempre se ve seguro pero nos lleva a la ruina. Yo estoy tan agradecido de que Dios ha provisto un camino mejor. 

Aun en medio de nuestros fracasos, puede nuestro Padre obrar Su propósito. Eso fue lo que hizo para Adán y Eva. De hecho Él sabía que Su primera invitación a confiar en Él podría ser ignorada. El sabía que podría costarle entregar a Su Hijo antes de que fuéramos capaces de entender lo mucho que somos amados y cuan seguro es poner toda nuestra confianza en Él. Él también sabe cuán lentos somos para aprender esto, y con una enorme paciencia continúa invitándonos a sobrepasar nuestros miedos y ansiedades, a sobrepasar la necesidad de controlar cada circunstancia de nuestras vidas y rendirnos a Su obra y propósito.

¿A qué le temes tú hoy? ¿Dónde sientes que tu vida se encuentra fuera de control? Justo ahí mismo, al final de tu cuerda, déjala ya y cae en el regazo de un Padre amoroso y poderoso. "Dios mío, lamento tanto haber intentado adaptar las circunstancias a mi imagen; estoy tan cansado de haber estado buscando mi seguridad en la inconstancia de la circunstancias. Muéstrame, Padre, como estoy manipulando a otros y enséñame como encontrar todo mi regocijo y seguridad en Ti, y solamente en Ti."

Él sabe todo acerca de ti. Él conoce cada circunstancia que te bombardea y quiere emplearlas todas para enseñarte como confiar en Él. Él nunca tomará el control de tu vida; eso es algo que tú debes entregarle a Él cada día, circunstancia por circunstancia. Desiste de querer lograr lo que más deseas. Hazlo y encontrarás que la verdadera seguridad no viene con el dinero que poseemos, la iglesia a la que asistimos, o la circunstancia que podamos manipular. La seguridad se halla solamente en el Padre.

Entonces te encontraras edificando tu vida con un nuevo enfoque o expectativa, no basado en los temores de la incredulidad, demandando que tus expectativas se cumplan, sino en la Presencia de un Padre que es más maravilloso de lo que tú jamás hayas podido pedir o imaginar. Allí es donde encontrarás una paz y un descanso que ninguna circunstancia o persona te podrá minar.

Finalmente, llegarás a descubrir lo que es ser libre de la necesidad de controlar tu propia vida. Encontrarás que el Padre verdaderamente sabe lo que es mejor, y que Él puede trabajar en ti mejor de lo que tú jamás pediste o imaginaste. Entonces y solamente entonces tendrás el profundo deseo de conocer a Dios más plenamente.

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© Copyright 2009 Ministerios Lifestream

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domingo, 22 de abril de 2018

Delicias a Tu diestra para siempre. Por Claudia Juárez Garbalena. Reunión Virtual No.1


Les presento nuestra primera reunión virtual. Pido a Dios sea para Su gloria, honra y alabanza y bendición de Sus amados hijos. Dios les bendice!



Delicias a Tu diestra para siempre
Por Claudia Juárez Garbalena

Hace más de 12 años, me encontraba leyendo el libro de los Salmos y me topé con la siguiente escritura:

Salmos 27:4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;
Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

¡Me impactó tremendamente lo que David escribió por inspiración en este Salmo! ¡LA HERMOSURA DE JEHOVÁ!... LA HERMOSURA DE JEHOVÁ…

Le dije a Dios: ¡Tengo mas de 20 años conociendo tu Palabra y no tengo la menor idea de lo que habla David aquí! ¿Dios, qué es tu hermosura? ¿De qué habla David?” así que hice la misma petición a Dios que le hizo David. Demandé a Dios poder contemplar Su hermosura y estar en Su casa todos los días de mi vida para inquirirlo a Él.

Yo casi olvidé mi petición, ¡pero nuestro Padre fue asombrosamente amplio y generoso al responderme! Comencé a ver cosas en Su Palabra que no veía, a entender de Su amor, ternura, bondad y naturaleza de una forma en que no entendía… ¡Me dio sueños, visiones y revelaciones, e hizo que yo entendiera Su gracia como nunca antes la había visto ni entendido! Llegué a estar abrumada, sobrepasada y muy emocionada al recibir tanto de Él en tan poco tiempo…

Y en algún punto le pregunté “¿Porqué puedo ver tan nítidamente cosas que por muchos años no veía?” Y me llevó a Mateo 7:

Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

7:8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 

7:9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 

7:10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?

7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

Dios me dijo: “¡Tú me lo pediste!”

Pensamos que Dios es un ser complejo, lejano, caprichoso, de mal carácter, impredecible y difícil de complacer, incluso la religión nos ha enseñado a temerle y a que Él es inaccesible. Pero Su Palabra nos muestra a un Padre rico en gracia, deseoso en bendecirnos y paciente y bondadoso y amoroso con nosotros de una forma en que no imaginamos.

Por siglos el enemigo de Dios usando la religión nos ha hecho creer que Dios es alguien malo e inestable a Quien debemos rogar lo suficiente para que se digne a escucharnos, y nos ha presentado a un Salvador a medias a quien debemos agradar para obtener finalmente esa salvación que hizo disponible. Pero la Palabra de Dios ES CLARA.

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

Jesucristo fue la voluntad de Dios hecha carne. Y la Biblia dice que él anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Jesús manifestó la bondad de Dios, Su generosidad para con el abatido, el enfermo, el que nada tiene. Jesús es nuestro hermoso Salvador que presentó a toda la humanidad la naturaleza de su Padre y el nuestro por gracia de Dios.

Qué hermosa es la parábola del “Hijo prodigo” o mas bien, “Del Padre que perdona”; en esta historia somos testigos de un Dios paciente, generoso, no rencoroso que respetó la libre voluntad de Su hijo hasta que él volvió en sí y quiso volver a casa de su padre después de haber mal gastado todo lo que en vida le había heredado. ¡Imaginen la impertinencia de este hijo! ¡Pedir una herencia aun con su padre vivo! Su padre se la concedió y vio pacientemente como la malgastó de la forma mas estúpida y necia, y esperó a que abatido por su propia necedad, viniera a buscar de nuevo su refugio.

Este padre no le recibió con reproches, regaños y reclamos, ni siquiera con un “te lo dije”. Corrió hasta él, lo abrazó, ¡lo besó e hizo una fiesta para recibirle!

Jesús en esta historia habla de la naturaleza de nuestro Padre celestial Quien nos ha dado una vasta riqueza en Cristo y Quien no te controla para que la uses como debieras. Dios te da tu ‘talento’, y te permite administrarlo como tú así lo decidas. La forma en que manifiestas tu vida espiritual interior y que se refleja en el exterior, depende de cómo administras la gracia que te ha sido concedida, eso es una decisión individual. Él te deja ir con esa herencia y si deseas, “mal gastarla” queriendo decir que no la aprovechas. Siempre tendrás la puerta abierta para regresar a Él y recibir más de Su generosidad. Pero si tú decides “acrecentar” el “talento” que te ha sido dado, Dios te abrirá puertas y caminos de entendimiento y luz en Su Palabra. Todos recibimos la misma medida del espíritu, la misma herencia, pero lo que manifestamos espiritualmente depende de nuestro interés en administrar nuestra herencia.

Su gracia no es un pretexto para vivir mundanamente, pero sí un retrato de Su incomparable amor y de Su gran bondad para con nosotros.

Tenemos un Padre bueno y gentil y amoroso deseoso de mostrarnos esa herencia en Cristo que nos ha dado y deseoso de llevarnos a lugares de delicados pastos donde nos hace descansar.

Y es curiosa la actitud del segundo hijo en esta parábola. Él nunca se fue de casa, pero su corazón no estaba cerca de su padre, lo veía en forma distante y no disfrutaba de la herencia que también le había sido dada. Ambos dejaron de relacionarse con su padre, uno estando fuera en el mundo, y el otro estando “cerca de casa”, viviendo en el mismo techo que el padre, pero sin conocerle y disfrutar de su amor.

La misma cosa ocurre hoy entre los hijos de Dios. Puede que se vayan al mundo y participen en la misma carrera que corren todos: por éxito y dinero o diversión; o el hijo que aparentemente está cerca de su iglesia o grupo, pero sin conocer el corazón de nuestro Padre.

La Biblia NO ES un libro de reglas, sino un libro dictado a santos hombres de Dios, que nos muestra al DIOS OMNIPOTENTE QUE HA CREADO TODO y Su asombrosa historia para rescatarnos del poder de las tinieblas. Si la lees entre líneas y con el pre-conocimiento de la religión que dice que “Dios es el dador del bien y del mal”, eso encontrarás en sus páginas, pero si vas a ella pidiendo a Dios luz y entendimiento y pidiéndole conocerlo y relacionarte con Él, DIOS VA A RESPONDER TU ORACIÓN, TU GEMIR Y TU NECESIDAD.

Dios desea mucho más que suplirte tus necesidades. Dios desea una relación viva y cercana contigo. JAMÁS encontrarás mayor satisfacción y plenitud que en Su presencia.

El siguiente es un salmo de David, el dulce cantor de Israel, un varón conforme al corazón de Dios:

Salmos 16:2 Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti.

16:5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. 

16:6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado.

16:7 Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia.

16:8 A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido.

16:9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente;

16:10 Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

16:11 Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.


El propósito de asistir a una reunión o congregarse, siempre debe ser CONOCER EL CORAZÓN DE NUESTRO PADRE. Las reuniones o servicios no deberían ser un “amuleto”, un deber, un compromiso con Dios o con la gente o una vía para tratar de “empujar” a Dios a que nos dé algo, o para simplemente acumular conocimiento.

Un lugar de reunión debe ser un refugio y un lugar donde nuestras baterías espirituales son recargadas, siempre debería haber liberación y sanidad, al salir del lugar donde asistes buscando a Dios, deberías salir conociéndolo un poco mas mientras entiendes Su naturaleza, Su corazón. Dios es un Ser gentil y amoroso que intenta por todos los medios tener comunión con Su gente. Dios no simplemente desea poner demandas sobre ti, sino hacerte entender cómo funciona la vida, ya que Él mismo la diseñó, Él desea mostrarte Su plan de redención llevado a cabo por Jesucristo, nuestro glorioso Salvador.

Si tienes una interrogante, en Él y Su Palabra siempre encontrarás la respuesta. ¡Fíjense lo que decía David!!!: En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.

Salmos 84:1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

84:2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

84:3 Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.

84:4 Bienaventurados los que habitan en tu casa; Perpetuamente te alabarán. Selah

84:5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos.

84:6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.

84:7 Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion.

84:8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob. Selah

84:9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

84:10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.

84:11 Porque sol y escudo es Jehová Dios; Gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.

84:12 Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía [que está confiado, que espera, que descansa].

Salmos 9:10 En ti confiarán los que conocen tu nombre, Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.

Si tu conoces a Dios, si sabes que Él es absolutamente fiel y bueno y amoroso y justo y rico en gracia y que solo desea el bien para los Suyos, vas a descansar en Él.

Que el Dios de amor te muestre Su Rostro y resplandezca en ti Su luz y descanses así, en lo que Él es y en lo que te ha hecho ser en Cristo. Circunstancias adversas siempre vamos a tener, así es la vida en este mundo, y nuestra vida no debe depender de ellas. Como creyentes, nuestro descanso, refugio, consuelo, suficiencia y sanidad están en Dios y en Su Hijo Jesucristo.

En el amor de Cristo,

Claudia Juárez Garbalena

sábado, 21 de abril de 2018

"Has sido redimido de todo tipo de enfermedad" (Devocional) y "Testimonio de sanidad"


                                             https://www.youtube.com/watch?v=A5NXrcPye5E

Gálatas 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).

Aquel que limpió leprosos, abrió ojos de ciegos e hizo al cojo caminar, tomó tus pecados, enfermedades y cada maldición mientras colgaba en el madero del Calvario. Las maldiciones que eran para ti debido a tus pecados cayeron sobre él mientras él tomaba tu lugar. Él fue maldecido en tu lugar para redimirte de cada maldición que se produce como resultado de violar las leyes de Dios.

¿Cuáles son estas maldiciones? Se enumeran en Deuteronomio 28. Es una lista larga y detallada. ¡No te asustes cuando leas las maldiciones, sino regocíjate porque Cristo te ha redimido de todas y cada una de ellas, incluidas las maldiciones de enfermedades!

¿Estás afligido con tuberculosis, fiebre o inflamación? (Deuteronomio 28:22) ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!

¿Tienes forúnculos dolorosos, tumores o sarna que los médicos dicen que no pueden ser curados? (Deuteronomio 28:27) ¡Cristo te ha redimido de cada una de estas condiciones!
Tal vez tu enfermedad es grave y prolongada (Deuteronomio 28:59). No importa. ¡Cristo te ha redimido de cada enfermedad prolongada!

"Bueno, Pastor Prince, ha cubierto la tuberculosis, la fiebre, la sarna ... pero ¿y mi enfermedad? No está cubierta en Deuteronomio 28. ¿Se olvidó Jesús de mi enfermedad?

No, ¡su obra es perfecta! Mira Deuteronomio 28:61: "Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta que seas destruido". Eso cubre todo. Entonces, si Cristo te ha redimido de esta maldición, entonces Él te ha redimido de todo tipo de enfermedad. ¡No me importa qué nuevo tipo de enfermedad descubra el mundo porque Cristo nos ha redimido de todo tipo de enfermedad!

Ahora, si tienes una enfermedad particular, di: "Este padecimiento (y nombra la enfermedad) es parte de la maldición de la ley. Pero Gálatas 3:13 dice que Cristo me ha redimido de la maldición de la ley. ¡Por lo tanto, he sido redimido de (nombre la enfermedad)!" ¡Cree y confiesa que cada día, y tan cierto como que Jesús tomó cada maldición de enfermedad, tu sanidad se detonará!


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¡LA MEDICINA DE DIOS FUNCIONA!

UNA ILUSTRACIÓN DE LA VIDA REAL
(Fragmento del libro "Escrituras sobre sanidad", disponible en la sección de libros del blog).

La Dra. Lilian B. Yeomans, una medico cirujano, recibió sanidad divina estando al borde de la muerte debido a una adicción a los narcóticos.

La ciencia médica no pudo hacer nada para ayudarla. Ella estuvo cerca de la muerte, la ciencia le dijo que moriría.

Pero entonces alguien le hablo a ella acerca del registro en la Biblia cuando Jesús sanó a la mujer con flujo de sangre (Marcos 5:25-34). La Dra. Lilian había pasado años muy difíciles en una condición severa. Pero cuando ella oyó acerca de esta mujer con flujo de sangre que fue sanada, ella regreso a comunión con Dios. Entonces ella recibió sanidad y fue librada de la muerte.

Después de ser librada de la muerte y recibir su divina sanidad cuando su salud estaba bien, la Dra. Lilian comenzó a orar y enseñar la divina sanidad de la Palabra de Dios, y ella hizo esto por muchos años. En uno de sus libros, ella habla acerca del gozo de cuarenta y tres años de divina sanidad.

Con el paso del tiempo, la Dra. Lilian y su hermana consiguieron una casa grande con una herencia. Ellas volvieron esa casa en lo que llamaron “Casa de fe”; la utilizaron para albergar gente enferma que no había podido ser sanada para que sanara por el divino poder de Dios atreves de la fe en Su Palabra.

Todas las personas que ellas ministraron estaban enfermas de una enfermedad terminal o incurable. En otras palabras, las doctoras ministraron a cada uno de ellos cerca de la muerte. Ellas fueron mas allá de la ciencia medica. La Dra. Lilian y su hermana rara vez perdieron un caso. Ella logró que la mayoría recibieran su sanidad.

La Dra. Lilian logró que esta gente fuera sanada por medio de hacer lo que yo le estoy mostrando a usted que haga. Ella leyó las escrituras sobre sanidad divina a ellos y les dijo que las confesaran a sí mismos una y otra vez.

La Dra. Lilian y su hermana solo podían tomar tres o cuatro personas a la vez en su Casa de Fe, así que tenían una lista de espera. En un caso en particular, una mujer que había estado en la lista llegó a esta casa con tuberculosis. Cuando esta mujer llegó a la casa de fe en ambulancia, la Dra. Lilian revisó su pulso y supo que la mujer estaba agonizando.

De hecho, la Dra. hubiera querido administrarle un fuerte estimulante para poder activar el corazón de esta mujer, pero ella no tenia licencia para practicar medicina en ese estado en particular donde se encontraban, entonces ella solo tomo a esta mujer agonizando y la llevó a uno de los cuartos.

La Dra. Lilian cuenta: “Estuve junto a su cama y le leí mi Biblia. Le dije a ella, ‘cierra tus ojos y descansa y simplemente escucha la Palabra’.” Por dos horas la Dra. le leyó las escrituras sobre sanidad, como están contenidas en este libro. En vez de darle a esta mujer un medicamento para estimularle el corazón, ella le dio una dosis de La medicina de Dios: ¡Su Palabra!

La Dra. tenía todas las escrituras sobre sanidad subrayadas en su Biblia y ella le leyó a esta mujer todas las escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis. Ella no le leyó sobre ningún otro tema, porque esta mujer todo lo que necesitaba era oír sobre la sanidad. Esta mujer ya era salva, ya había aceptado a Cristo como su Señor. Lo que ella necesitaba oír era sobre la divina sanidad y, gracias a Dios, La Palabra de Dios provee para cada necesidad.

La Dra. Lilian le leyó Deuteronomio 28 y Gálatas 3, los capítulos enteros. Entonces también leyó otras escrituras sobre sanidad, pero estos capítulos en especial se los leyó una y otra vez.

“Entonces le dije a ella, ¿has notado que de acuerdo a Deuteronomio 28:22, esta enfermedad, tuberculosis, es una maldición de la ley? Pero, también ¿has notado que de acuerdo a Gálatas 3:13, Cristo nos ha redimido de la maldición de la ley? Entonces, el te ha redimido de la tuberculosis.”
Por esos días, la tuberculosis era una de las principales causas de muerte en los Estados Unidos. Esto era antes de los días de esas milagrosas medicinas y no había avances tecnológicos en el campo medico como el día de hoy. Esta mujer estaba en una etapa terminal de su enfermedad y estaba virtualmente muerta y ahí estaba en una cama de esta Casa de Fe.

La Dra. Lilian instruyó a esta mujer, “a cada momento, repite en voz alta: “de acuerdo a Deuteronomio 28:22, la tuberculosis es una maldición de la ley. Pero de acuerdo a Gálatas 3:13, Cristo me ha redimido de la maldición de la ley. Entonces Cristo me ha redimido de la tuberculosis”.
A la siguiente mañana La Dra. Lilian y su hermana leyeron las escrituras sobre sanidad a cada uno de sus cuatro pacientes que se encontraban con ellas en esta Casa de Fe. La Dra. preguntó a esta mujer con tuberculosis “¿Has confesado lo que te dije ayer que dijeras?

La mujer contesto “si”, pareciera que no he dormido ni cinco minutos, yo me he repetido esto miles de veces. Pero aun esto no significa nada para mi”.

“Esta bien”, le dijo la Dra., “solo sigue confesándolo, “he sido redimida de la maldición de la ley, de la tuberculosis”.

La mujer con Tuberculosis continúo tomando la medicina de Dios. Cuando la Dra. Lilian vino a su cuarto para leerle la siguiente mañana, le preguntó: “¿Sigues confesando lo que te dije?”

“Sí”, respondió la mujer, “otra vez no pude dormir mas que como diez minutos. Sigo diciendo estas escrituras diez mil veces. Pero aun no significan nada para mí. Siento que no obtengo nada con ello”.
“Esta bien” dijo la Dra. Lilian “mantente confesando y repitiéndote esto una y otra vez. La mujer estaba tan débil y tan disminuida físicamente, solo podía decirlo muy bajo, y después solo para si misma.

Después, La Dra. Lilian y su hermana estaban en la cocina preparando la merienda cuando oyeron alboroto en el piso de arriba en una de las recamaras. Sonaba como si alguien golpeara el piso y estuviera corriendo. Todos los pacientes eran moribundos, pero uno de ellos se había levantado de su cama y estaba corriendo. Y ella comenzó a llamar: “! Dra. Lilian, Dra. Lilian!”

La Dra. se apresuró a salir de la cocina, y esta mujer que había estado muriendo de tuberculosis bajó de prisa las escaleras gritando, “Dra. ¡Estoy sanada, Estoy sanada!

“Ya lo se” dijo la Dra. estuve tratando de decírselo los últimos tres días”

¿Qué le paso a esta mujer que estaba muriendo unos días antes? La Palabra que ella había estado confesando llegó a ser parte de su alma. No fue una poción mágica que la Dra. Lilian le suministro. Y tampoco fue la gran personalidad o habilidades de la Dra. Lilian Yeomans que consiguieron que esta mujer sanara. ¡No, fue simplemente la Palabra ¡ Fue solo fe en la Palabra de Dios que sanó a esta mujer y le levantó de su lecho de muerte.

La Dra. Lilian sabia que eventualmente la verdad de la Palabra de Dios se registraría en el corazón de esta mujer. Muchas veces, la gente solo se sienta esperando que alguien mas haga algo por ellos. Ellos esperan la sanidad de algún ministro que venga de pronto y les sane.

Pero la sanidad puede o no venir de esa manera. Si te sientas a esperar que la sanidad venga a ti, quizá nunca llegue. Pero te diré una cosa: LA PALABRA DE DIOS SIEMPRE FUNCIONA. Tienes que desear tu sanidad, buscarla con todo tu corazón, edifica tu fe por medio de las Sagradas Escrituras y estas llegaran a ser parte de tu alma.

¡La Palabra de Dios funciona! Te reto a tomar las escrituras citadas en este libro, y alimentarte de ellas, hazlas parte de ti. Deja que lleguen a ser parte de tu alma por medio de meditar constantemente en ellas y por repetírtelas una y otra y otra vez. La Palabra de Dios es medicina, entonces ¡toma tu medicina! Su Palabra será vida para ti y sanará tu cuerpo.


martes, 17 de abril de 2018

!Llámalo! Devocional. De Joseph Prince




 Romanos 4:17 …delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

"Pastor Prince, siento dolor en mi cuerpo. ¿Cómo puedo ir por ahí diciendo que Cristo me ha redimido de esta enfermedad? ¿Cómo puedo decir que por sus llagas he sido curado?

Bueno, la forma de Dios es llamar a las cosas que no son como si fuesen. ¡Y debido a que estás hecho a la imagen de Dios, también puedes llamar a las cosas que no son como si fueran!

Cuando Dios quería hacer de Abraham el padre de muchas naciones, ¿qué hizo? Él cambió la forma en que Abraham hablaba. En ese punto, Abraham ni siquiera tenía un hijo de Sara porque ella era estéril. Entonces, ¿cómo podría él convertirse en el padre de muchas naciones?

Dios cambió la forma en que él hablaba. ¿Cómo? Al cambiar su nombre de Abram a Abraham, que significa "padre de muchas naciones" (Génesis 17:5).

Solo imagina: a partir de entonces, cada vez que se encontraba con alguien, decía: "Hola, mi nombre es Padre De Muchas Naciones". Cada vez que la cena estaba lista, Sara llamaba a Abraham: "Querido ... Padre De Muchas Naciones ... ¡la cena está lista! Padre de muchas naciones..." Podrías escuchar a sus vecinos decir: "¡Ellos quieren tanto un hijo que se han vuelto locos! "Pero Dios cambió la forma en que hablaba Abraham, de tal forma que Abraham llamó a lo que Dios ya veía en su vida como una bendición cumplida.

Sabes, cuando Jesús vio al hombre de la mano seca, no dijo: "¡Dios mío! ¡Qué seca está tu mano! "Él dijo:" ¡Extiende tu mano!" (Mateo 12:13). Él llamó lo que quería. Miró al paralítico y dijo: "¡Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa!" (Mateo 9:6). Él no veía las cosas en la forma en que eran en lo natural. Él vio las cosas en la forma en que Dios quería que fueran y las llamó.

Génesis 1 nos dice que en el principio, había oscuridad sobre toda la faz de la tierra. Dios vio la oscuridad y dijo: "¡Sea la luz!" Y la luz fue. Dios llamó lo que quería y así fue. Si hubiéramos sido tú o yo, probablemente habríamos dicho: "¡Guau! ¡Qué oscuro está!"

Amigo mío, a pesar del dolor, llama tu sanidad. No tiene sentido decir lo obvio. Entonces cambia la manera en que hablas ¡Mira tu situación de la forma en que Dios ha dicho que ya es, y comienza a llamar a tu sanidad y tu plenitud!

lunes, 16 de abril de 2018

“Sabiduría al tener un corazón que escucha y una multitud de consejeros. 1a Parte”, y "Reunión piloto en YouTube"

¡Dios les bendiga amados lectores!

Presento a ustedes la reunión piloto que tuvo lugar el sábado pasado 14 de abril de 2018 a través de Skype y transmitida en vivo en YouTube.

La idea, corazón y propósito de estas reuniones es hacer disponible un espacio para aquellos que me escriben anhelando tener un lugar dónde congregarse donde se predique LA GRACIA. Mi oración a Dios es que estas transmisiones sean de provecho y bendición a quienes nos acompañen siguiendo la transmisión en YouTube.

Quiera Dios que estas reuniones sean para gloria Suya y bendición de Su gente. Próximamente anunciaremos día, frecuencia y hora en que las llevaremos a cabo.





Y también les comparto la enseñanza que subí ayer 15 de abril a YouTube, una traducción simultánea de la enseñanza de Joseph Prince “Sabiduría al tener un corazón que escucha y una multitud de consejeros. Primera Parte”.



¡Una muy bendecida semana para ustedes! ¡Shalom!

En Cristo,

Claudia Juárez Garbalena