DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

lunes, 16 de marzo de 2015

EL GOZO DE NUESTROS CORAZONES. Capítulo cinco de “La Palabra Magnificada de Dios”. Por V.P. Wierwille


Recientemente cuatro personas vinieron a mí de forma individual el mismo día, y sin saberlo, querían discutir el mismo tema. Todos ellos relataron sus experiencias de tener gran gozo en sus vidas desde que la Palabra de Dios les había sido enseñada y desde que comenzaron a vivir esa Palabra. El gozo de la Palabra había hecho sus vidas tan emocionantes que burbujeaban de un día para otro. Si una situación desconcertante venia, ellos la enfrentaban con la Palabra de Dios, e iban a la cama esa noche diciendo: “Bueno, Señor, te doy gracias porque este día ha terminado. ¡Aleluya! ¡Amén!” E inmediatamente se iban a dormir. A la mañana siguiente esta gente se despertaba con gran anticipación del nuevo día, teniendo el gozo de saber que la bendición de Dios estaba sobre sus familias y sus trabajos. Esta gente estaba viviendo sus vidas con gozo.

La Palabra de Dios nos habla de varios tipos de gozo. El gozo es una cualidad muy importante que Dios desea que tengamos. Por lo cual queremos investigar esta palabra “gozo” de modo que podemos conocer la plenitud de nuestro gozo. Empecemos nuestro estudio con la gran revelación del gozo de Jesús del cual se nos habla en Hebreos 12.


Hebreos 12:1 y 2:

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Estamos rodeados por una gran nube de testigos, esto se refiere a todos aquellos creyentes mencionados en el capítulo anterior de Hebreos, e incluye a todo aquel que conoce y cree la Palabra de Dios. Ellos son nuestros ejemplos. Por el testimonio de su creencia, nosotros podemos hacer, mientras caminamos con Dios, las mismas maravillosas obras que ellos hicieron. Debido a que estamos rodeados de semejantes ejemplos, “despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia”. Tenemos que dejar de lado al pecado y todo aquello que nos causa peso. Nuestra propia acción determina el desechar, rechazar y arrojar los enredos de este mundo. Dios no nos dijo que oráramos por dejar esas cosas a un lado; Él dijo: “Hazlo”.

 “Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”. Con el fin de cumplir el reto de esta carrera, debemos ser disciplinados y estar en condición de practicar.

Hebreos 12:2a:

Puestos los ojos en Jesús [quien es], el autor y consumador de la fe [pistis]…

Corremos esta carrera centrándonos únicamente en una persona: el Señor Jesucristo. Él es el autor, el iniciador, y también el consumador de la fe. Qué testimonio. Qué ejemplo a seguir.

Versículo 2b:

…el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

¿Fue la cruz un gozo? No. Pero Jesucristo vio más allá de la cruz, más allá del castigo, más allá de la corona de espinas, de los escupitajos en su cara, vio más allá de los azotes. Jesús, “por el gozo puesto delante de él”, por la anticipación del futuro, fue capaz de soportar la cruz, “menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”. ¡Qué contraste pasar de una vergonzosa cruz a sentarse a la diestra del trono de Dios!

Jesucristo sintió en su interior esta cualidad del gozo. El gozo es una cualidad interior. La felicidad depende de las cosas que nos rodean, mientras que el gozo  nunca depende de nuestro entorno.* El gozo es algo que viene de nuestro interior. Justo como una roca permanece firme sin importar cómo las olas la golpeen o los vientos soplen, así tenemos gozo porque sabemos hacia dónde vamos, aún en medio de las circunstancias más difíciles. Sabemos el desenlace final porque estamos seguros de verlo a Él cara a cara. Podemos caminar con gran abundancia de gozo, porque el gozo es una cualidad profunda que mora dentro de nosotros. El gozo no depende de lo que nos rodea o de las circunstancias en las que podemos o no estar envueltos. Nuestro gozo depende de lo que Jesucristo hizo por nosotros.

Salmos 16:8:

A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.

Cuando hemos llegado al lugar donde ponemos a Dios en primer lugar siempre, entonces no seremos conmovidos. Poniendo a Dios en primer lugar, estando absolutamente seguros de que Dios dijo lo que quiso decir, y de que Su Palabra es Su voluntad, somos inamovibles. Nadie se mantiene firme en todo momento y en todos los aspectos. Pero a medida que crecemos en el conocimiento y la gracia de la grandeza de la Palabra de Dios, llegamos a estar más ciertos; y mientras más creemos, más seguros nos volvemos, y mayor es el gozo que tenemos en la vida. Este mismo salmo dieciséis que dice que Dios está a mi diestra, tres versículos más adelante nos dan más edificación.

Salmos 16:11:

Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; [ahí hay] delicias a tu diestra para siempre.

_______________________________
*La palabra griega “gozo”, chara, viene de chairo, de donde también se deriva charismata, que significa dones o regalos de Dios.


“Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia [en la presencia de Dios] hay plenitud de gozo...” No sólo la mitad de gozo, no sólo el 99 por ciento de gozo, sino que tenemos plenitud de gozo en la presencia de Dios. Si queremos esa plenitud de gozo, tenemos que entrar en esa presencia de Dios en Cristo donde hay “delicias para siempre”.

El Salmo 105 habla de Dios y los hijos de Israel, y dice que los egipcios se alegraron cuando Israel salió de Egipto.


Salmos 105:37 y 38:

 [Dios] Los sacó [a los hijos de Israel] con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo.

Egipto se alegró de que salieran, porque su terror [de los hijos de Israel] había caído sobre ellos [sobre los egipcios].

Nuestros enemigos quedaran perplejos también cuando tengamos este gozo inamovible en lo más profundo de nuestro ser. Podemos llegar a estar tan llenos de gozo que nuestros enemigos no serán capaces de entender que es lo que nos está pasando. Serán como los egipcios que estaban contentos cuando los hijos de Israel se fueron.


Salmos 105:39-42:
Extendió [Dios] una nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche.

Pidieron, e hizo [Dios] venir codornices; y los sació de pan del cielo.

Abrió la peña, y fluyeron aguas; corrieron por los sequedales como un río.

Porque se acordó de su santa palabra dada a Abraham su siervo.

Dios se acordó de Su santa promesa a Abraham Su siervo, y Dios sacó a Su pueblo. Entonces, ¿Dios no nos recordará? ¿No recordará Sus promesas al Cuerpo de Cristo, a la Iglesia, a Sus hijos?

Salmos 105:43:
Sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos.

Para Dios librar a Su gente es un gozo. ¿Sabía usted que Dios tiene gozo? Él ciertamente lo tiene. Cuando Él sacó a Israel de Egipto, “sacó a Su pueblo con gozo…” Fue un gozo para Dios liberar a Su pueblo. Él los sacó de Egipto con posesiones de plata y oro. No había ni una sola persona enferma entre ellos. Dios los guió con una nube de día y una columna de fuego por la noche. Él les dio pan para comer y agua para beber. Ellos tenían suplidas todas sus necesidades. Dios estaba complacido con tener el privilegio de hacer todas estas cosas por Israel.

Dios también tiene gozo hoy cuando libera a las personas. Trae gozo al corazón de Dios que personas acudan a Él y le digan: “Padre, necesito un poco de ayuda. Te doy gracias por brindarme esa ayuda de acuerdo a la promesa de Tu Palabra, y por recordar las promesas que hiciste a nosotros Tus hijos”
Salmos 105:43-45:

Sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos.

Les dio las tierras de las naciones, y las labores de los pueblos heredaron;

Para que guardasen sus estatutos, y cumpliesen sus leyes. Aleluya.

¿! No es hermoso!? Dios está lleno de gozo al ayudar a Sus hijos que a su vez llevan a cabo Su Palabra.

Jeremías 36:23 relata la experiencia de un rey enojado que tomó su navaja y cortó uno de los rollos de las Sagradas Escrituras, la Palabra de Dios. Y luego, mostrando ningún respeto por Dios, el rey arrojó los pedazos a la chimenea. Un relato anterior en Jeremías dice que cuando el pueblo de Dios regresó después de muchos años de cautiverio, otro rollo fue encontrado debajo de los escombros que se habían acumulado en el área del templo. En contraste con el rey enojado, los sentimientos y acciones de Jeremías al encontrar una copia de la Palabra de Dios fueron muy diferentes.

Jeremías 15:16:

Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría [por regocijo] de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.

La Palabra de Dios fue para Jeremías un gozo y regocijo. No sólo gozo, sino gozo y “regocijo” una y otra vez. El regocijo es un gozo repetido o multiplicado.

¿No es esto cierto también para muchos de nosotros? La primera vez que realmente comimos la dulzura de la Palabra de Dios, fue un tremendo gozo. La saboreamos, y todavía nos gusta degustar la Palabra una y otra vez. Cada vez que escuchamos la Palabra de Dios, nos regocijamos en ella. Es por eso que la Palabra es un gozo. En la presencia de Dios hay gozo. El gozo de Dios es la liberación de Su pueblo, y Su Palabra es el gozo del creyente.

I Tesalonisences1:2-6:


Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones,

acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe [creencia], del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.

Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección;

pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.

Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo [pneuma hagion].

¡Qué tremenda verdad! Los creyentes en Tesalónica en el primer siglo, recibieron con gozo la Palabra como Jeremías lo hizo cuando encontró los rollos. ¿Ellos tenían algunas aflicciones? ¿Acaso ellos no estaban rodeados de incredulidad, persecución, paganismo e idolatría? Sin duda, pero eso no hizo ninguna diferencia. Incluso si estamos en medio de todos los negativos, podemos tener gozo, porque el gozo es una cualidad interior. El gozo viene con la renovación de nuestras mentes a la Palabra y al dejar que la presencia de esa Palabra permanezca en nosotros, y también viene cuando nos negamos absolutamente a permitir que nada ni nadie interfiera con él.

El libro de Hechos contiene un registro que nos enseña algunas de las grandes, grandes verdades sobre el gozo.

Hechos 8:4-8:
Pero los que fueron esparcidos [los creyentes de Jerusalén] iban por todas partes anunciando el evangelio.

Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.

Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.

Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados;

así que había gran gozo en aquella ciudad.

Los creyentes de Jerusalén habían sido esparcidos a causa de la persecución. Sin embargo, debido a que estaban dispersos, difundieron la Palabra de Dios en muchos lugares nuevos. Y fueron por todas partes predicando la misma cosa que les trajo la persecución en el primer lugar. Un creyente, Felipe, habló la Palabra y comenzó a ganar preeminencia en Samaria, muchas personas fueron liberadas de sus aflicciones. Así que había gran gozo en Samaria por la forma en que la Palabra de Dios se movía en esa comunidad. Había gran gozo en aquella ciudad, porque la Palabra había permeado las vidas de las personas, y ellos vieron señales, milagros y maravillas. Este es siempre un gran gozo. ¿Acaso hay un gozo más grande que cuando uno de nosotros lleva a alguien al nuevo nacimiento o cuando llevamos a alguien a que manifieste el espíritu santo o cuando simplemente compartimos algunas palabras o un versículo que realmente ayudó a una persona? ¿No tenemos gran gozo al ver a alguien liberado de la esclavitud a través de ser sanado o por un milagro? ¿Podríamos comprar esto por algún precio? Eso es gozo; un beneficio interior. ¡Qué tremenda bendición es el gozo!

En Lucas 15 aprendemos del gozo que se siente en el cielo cuando una persona se convierte al Dios verdadero y Su Palabra.

Lucas 15:7:

Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Cada vez que alguien se convierte al Dios verdadero y Su Palabra, incluso los ángeles en el cielo están gozosos. Todo el cielo resuena con gozo cuando una persona renace del Espíritu de Dios. Todos los ángeles de Dios están gozosos, y Dios Mismo está tan lleno de gozo que Él hará cualquier cosa para cualquier persona de acuerdo a Su Palabra cuando ese individuo cree.

Este versículo en Lucas 15 no indica que Dios no ame a los que ya están en Su familia. Sino que expresa y se centra en el emocionante gozo que Él siente cuando da la bienvenida a un nuevo hijo. Esta es la emoción de tener un nuevo bebé en casa. Los niños mayores son ciertamente amados, pero provoca gran gozo la llegada de un nuevo bebé.

Cuando estudiamos la palabra “gozo” a través de toda la Palabra de Dios, nos encontramos con que en la presencia de Dios hay mucho gozo.

1Juan 1:4:
Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.

Las cosas escritas en la Palabra de Dios se han escrito para que nuestro gozo sea cumplido. Dios nos dio gozo cuando renacimos. Ahora, a medida que caminamos en comunión con Él de acuerdo a la Palabra, nuestro gozo se desborda, llega a ser una realidad en nuestras vidas. La Palabra revelada o escrita es de gran gozo para la gente cuando la reciben. Cuando Felipe estaba en Samaria, toda la ciudad se llenó de gozo. Los ángeles en el cielo tienen gozo por la salvación. Y ahora leemos que la Palabra está escrita no para frustrar a la gente, no para derrotarla, no para esclavizarla, sino para llenarla de gozo.

Y luego tenemos la verdad acerca de otra fuente de gozo en Gálatas 5:22.

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo…

Un elemento del fruto del espíritu es el gozo, y nuevos frutos se producen mientras operamos las manifestaciones del espíritu. Mientras cultivamos las manifestaciones a través del proceso de operarlas, producimos el fruto del espíritu, uno de los cuales es el gozo. De esa forma cultivamos y producimos fruto. Cuando operamos las manifestaciones del espíritu que son: hablar en lenguas, interpretación de lenguas, profecía, palabra de ciencia, palabra de sabiduría, discernimiento de espíritus, fe, milagros y sanidades, el gozo será producido definitivamente. La Palabra de Dios lo dice.

En Filipenses aprendemos que el apóstol Pablo experimentó gozo por sus hermanos.

Filipenses 4:1:
Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.

Hay gozo cuando ayudamos a la gente a tener un conocimiento de la Palabra de Dios, cuando los traemos a la salvación y a la plenitud del espíritu. Pablo dijo a los Filipenses que ellos eran su gozo porque él los había llevado al Señor y les había enseñado la Palabra. A medida que estas personas caminaron en la Palabra, ellos fueron su gozo. Cada vez que nutrimos a alguien en el Señor, comprendemos ese mismo gozo.

Comenzamos este breve estudio del gozo de nuestros corazones viendo que Jesús “...por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz”. Estoy seguro de que el apóstol Pablo no siempre estuvo complacido con sus experiencias; pero lo que le dio gozo fue ver el crecimiento y la firmeza en la gente a la cual él había enseñado, y la anticipación del retorno de Cristo. Pablo declaró en Hechos 20:24 “… con tal que acabe mi carrera con gozo…” En medio de los mayores problemas con los que podemos estar rodeados, todavía tenemos la oportunidad de rebosar con profundo gozo interior. También nosotros debemos tener gozo de que estamos en una carrera. Debemos seguir corriendo con gozo la trayectoria completa de ese ministerio que hemos recibido. Como leemos en Hebreos 2, nunca debemos aflojar el paso en nuestro ministerio.

Hebreos 2:1:

Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.

Debemos prestar atención para que “con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído”, es decir, la exactitud de la Palabra de Dios, “no sea que nos deslicemos”. Todos aquellos que creemos, tenemos una abundancia de gozo comparado con lo que teníamos antes de escuchar la Palabra de Dios y de adquirir el conocimiento de cómo vivir de acuerdo la enseñanza que ella provee. Por lo tanto, debemos estar absolutamente “firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre”, como dice I Corintios 15:58, atendiendo con más diligencia la Palabra y aplicándola con firmeza.

Hebreos 2:2-4:

Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,

¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,

testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad.

Debemos siempre estar firmes en la Palabra de Dios porque es esa Palabra y su exactitud lo que hace posible nuestro gozo y regocijo. Qué maravillosa oportunidad y privilegio es tener gozo en un mundo como en el que vivimos. Generalmente, las personas que conocemos simplemente no lo tienen. Para nosotros tener este gozo es un hermoso ejemplo de lo que Dios no sólo es capaz, sino además deseoso de hacer por nosotros Sus hijos. Dondequiera que vayamos y hagamos lo que hagamos, tenemos ese gozo interior.

Para manifestar el gozo interior debemos manifestar el amor de Dios en la mente renovada. No vacilemos en amar con el amor de Dios en la mente renovada. No vacilemos en hablar la Palabra de Dios, sino compartámosla amorosamente con gran gozo. Entonces las personas que la reciban también tendrán gran gozo. Entonces, los ángeles se regocijarán; Dios se regocijará y nosotros nos regocijaremos.

Aquellos de nosotros que hemos renacido del Espíritu de Dios somos luminares que brillan en la oscuridad. Necesitamos exponer la luz de Dios, que es Su Palabra. Tenemos que manifestar la grandeza del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Este es nuestro gozo.

Así que no se desanime o abata. No deje que la gente lo engañe con las cosas que traen felicidad superficial. Simplemente sepa que tenemos el gozo de Dios en nuestro interior. Y que podemos manifestar cada día más y más de ese abundante gozo mientras caminamos en la exactitud de la Palabra de Dios.


Traducción por Claudia Juárez Garbalena



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viernes, 13 de marzo de 2015

LA ENERGÍA DE SU CONVICCIÓN. Capítulo Cuatro de "La Palabra magnificada de Dios". Por Victor Paul Wierwille


En septiembre de 1935, una mujer californiana llamada Tilly Lewis abrió una fábrica de conservas de tomate que sus asesores le habían advertido que nunca obtendría de la tierra. Ellos tenían dos razones para dudar: (1) los agricultores pensaban que los tomates italianos no crecerían con éxito en California, y, (2) pensaban que la gerente, siendo mujer, nunca podría adquirir el respaldo financiero necesario para abrir una operación importante de productos en conserva. A pesar del pesimismo de otros, ese año Tilly Lewis obtuvo el dinero, y su fábrica estaba en pleno funcionamiento cocinando hermosos tomates italianos crecidos por primera vez en California. Su idea había tomado una forma concreta, y ahora ella sería capaz de demostrar lo que había sabido todo el tiempo.

Pero en los primeros tiempos del procesamiento de la operación de la planta –en un momento muy crítico– las nuevas calderas de vapor, que estaban cocinando los tomates maduros, se averiaron. Algo mecánico andaba mal. El vapor se estaba apagando. Por un momento Tilly estaba desesperada. Ella había dedicado muchos años preparándose para este evento y, más allá de su control, su sueño parecía venirse abajo. Tras el pánico inicial, Tilly dijo a todos los trabajadores que permanecieran en sus puestos, que ella regresaría. Ella salió a dar un paseo en un área abierta donde se sentó y se quedó en silencio. Después de estar sentada unos minutos, Tilly detectó débilmente un silbato de locomotora en el viento. Corrió de vuelta al edificio, tomó el teléfono y llamó a las oficinas de locomotoras en esa zona de California. En dos horas, se habían hecho arreglos, y un motor de locomotora estaba asentado a un lado de las calderas bombeándolas, y los tomates comenzaron a cocinarse de nuevo. En 1973, según los registros, esta corporación iniciada por Tilly Lewis hizo negocios por valor de cuarenta millones de dólares. Tilly Lewis tuvo la energía para llevar a cabo su convicción. En otras palabras, ella tuvo la perseverancia para seguir con su idea o plan y ella se vio ampliamente recompensada por ello.

De acuerdo con sus biógrafos, Thomas Edison fue un estudiante completamente apático. ¿Qué lo hizo entonces ser el inventor más versátil y exitoso de América? La energía de su convicción. Él fue estimulado por ideas y posibilidades, y trabajó en ellas hasta que alcanzó la conclusión de sus ideas.

Albert Einstein fue también un estudiante poco destacado con muy poca educación formal. ¿Qué lo hizo semejante expositor intelectual? Henry Ford cursó sólo unos pocos años en una escuela pública de una sola habitación. ¿Qué hizo de él un éxito? Al Smith fue un gobernador que fue reelegido cuatro veces en el estado de Nueva York, también se postuló para la presidencia de los Estados Unidos, sin embargo, nunca cursó más allá del séptimo grado. Ezra Cornell, fundador de la Universidad de Cornell, y también organizador e iniciador de la Compañía de Telegrafos Western Union, nunca se graduó de una ninguna escuela. George Bernard Shaw, uno de los grandes escritores modernos del mundo, sólo fue hasta el quinto grado. Y, ¿sabía usted que la abuela Moses [una renombrada artista estadounidense] nunca tomó una lección de la pintura?

Sabemos que todo efecto tiene una causa, por lo que tiene que haber una explicación del por qué estas personas llegaron a ser un éxito notable. George Fox, fundador de la secta religiosa conocida como los cuáqueros, admitió que él era inferior a otros en todos los aspectos personales a excepción de una cosa: su energía para llevar a cabo su convicción. Él estaba plenamente persuadido de la labor que persiguió. Mientras he observado la vida de la gente, he visto que siempre ha sido la energía para realizar y llevar a cabo sus convicciones lo que ha hecho sus vidas exitosas y excepcionales.


Si el éxito dependiera de una educación formal, entonces no hay ninguna explicación para un Edison, un Einstein, un Henry Ford, un Al Smith, un Ezra Cornell, un George Bernard Shaw, una abuela Moses o muchos otros. Pero sus éxitos no se derivaron sólo de conocimiento o habilidades innatas. Sus logros fueron el resultado de principios que se aplicaron con firmeza, y que pueden ser encontrados en la Palabra de Dios. En pocas palabras, ellos creyeron al grado de actuar sobre sus convicciones. Y, más aún, ellos no sólo actuaron, sino que perseveraron en sus diversos empeños y metas.

Hay un registro en Romanos que establecerá en nuestras vidas algunas de estas grandes verdades de la Palabra de Dios al darnos el ejemplo de Abraham.

Romanos 4:18-21:

El [Abraham] creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.

Y no se debilitó en la fe [creencia] al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.

Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe [creencia], dando gloria a Dios,

plenamente convencido [persuadido] de que [Dios] era también poderoso para hacer todo lo que había prometido.

Esta es la razón del éxito de Abraham. Él estuvo plenamente persuadido. Abraham se mantuvo firme en la Palabra de Dios, él “tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios”. Incluso aunque por algún tiempo no había llegado en concreción lo que Dios le había prometido, y Abraham tenía ya 99 años y Sara 90, él no perdió su confianza en la Palabra de Dios. Él estuvo absolutamente seguro de que Dios iba a llevar a cabo Su promesa. Esa certeza inquebrantable llevó a Abraham a que finalmente fuera acreditado como el padre de todos los creyentes. Qué excelente crédito y notoriedad recibió.

Las grandes cosas de este mundo están disponibles para hombres y mujeres que saben cómo operar una de las leyes de Dios, llamada la ley de “creer es igual a recibir”. Y esta ley incluye “creer es igual actuar”. Los grandes logros no son necesariamente sólo para las personas con gran capacidad intelectual, sino que son alcanzables por hombres y mujeres que creen para recibir. No hay nada de malo con tener capacidad intelectual, pero eso no ayuda a menos que se opere esta ley universal del creer. Muchos operan la ley de la creencia sin siquiera tener un conocimiento de la Palabra de Dios, porque esta ley de la creencia funciona tanto para santos como para pecadores por igual. Pero para aquellos que no la han estado operando, y así beneficiándose de la ley del creer positivamente, un conocimiento de esta ley en la Palabra de Dios puede abrir la puerta para cambiar el rumbo y zarpar a un nuevo y mejor camino.

Al igual que Abraham, Jesucristo también debió estar plenamente persuadido. Por citar un ejemplo, el cuarto capítulo del Evangelio de Juan da un registro donde los discípulos  estaban muy preocupados por su maestro porque no estaba comiendo cuando pensaban que él debía tener hambre.

Juan 4:31-34:

Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.

El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?

Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

Dios había enviado a Jesucristo, y él había venido para hacer la obra de Dios. Ahora, para hacer la obra de Dios con determinación, Jesús debió estar plenamente persuadido. El relato de Jesús en Juan 4 continúa.

Versículo 35:
¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

Esto demuestra significativamente la diferencia entre las personas. Algunas personas ven la difusión de la Palabra de Dios en algún momento en el futuro. Tenemos que ver esta necesidad en el presente inmediato. Sus seguidores dijeron a Jesús: “Aún faltan cuatro meses para la siega”. Pero Jesús sabía que “la cosecha” importante estaba madura en ese mismo momento. Los discípulos no percibieron esto porque todavía no estaban plenamente persuadidos. No habían comenzado a generar energía para tener una convicción. Ellos no estaban totalmente convencidos y comprometidos con su causa. Todavía estaban asintiendo mentalmente, pero no actuando en su convicción.

 “Alzad vuestros ojos”, dijo Jesucristo. Ese es el mensaje para la Iglesia del Cuerpo de hoy. Levanten sus ojos. No miren las cosas del mundo con toda su confusión y negativos. Eso los limitará. Miren a Dios y las cosas de Dios. Lleguen a tener una visión elevada y luego llévela a cabo través de su convicción. Los racionalistas dirán: “Faltan cuatro meses para que llegue la siega”. Dios dice: “Ahora es el tiempo; hoy es el día de la salvación. Abre bien tus ojos espirituales”. Lleguen a tener una visión elevada hasta dónde Dios les está atrayendo magnéticamente con el Señor Jesucristo en toda su gloria y poder”. Porque los campos “ya están listos para la siega”.

Ahora, usted tiene que llegar a estar plenamente persuadido de que usted es lo que la Palabra de Dios dice que usted es, y de que tiene lo que la Palabra de Dios dice que usted tiene. Entonces usted podrá hacer lo que la Palabra de Dios dice que puede hacer. Usted debe estar convencido antes de que pueda lograr sus metas.

Usted y yo tenemos una sola responsabilidad para con Dios, y esa es vivir por Él con toda la energía y la capacidad que tenemos [en Cristo]. Como hijos debemos caminar plenamente persuadidos en lo que Él ha hecho de nosotros. Si Dios nos redimió, si Dios nos salvó y nos llenó, y si Dios nos dio todo lo que Él dice que nos dio en la Palabra, lo menos que podemos hacer es comprometernos y entregarnos por entero a Él. Entonces Él suplirá cada y toda necesidad.

Mateo 6:34:

Así que, no os afanéis [no tengan ansiedad] por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

En otras palabras, no se ponga ansioso por el mañana. Usted simplemente camine con la grandeza de ese pleno compromiso y entrega hoy, y el día de mañana traerá su propio afán. Sólo podemos vivir el ahora. Este es el momento. El momento que ya pasó no se puede revivir. El momento que está por venir, no se puede vivir todavía. Usted está viviendo un momento a la vez. Cuando llegamos a estar plenamente convencidos o persuadidos momento tras momento, lo haremos a través de vivir cada día la vida más abundante.

Alguien dijo una vez: “Pienso y pienso y pienso, y lo único que tengo es un dolor de cabeza”. Puede sucederle lo mismo acerca de Dios y Su Palabra. ¿Usted piensa que tiene un sistema teológico bien trabajado, excepto que ese sistema aparentemente no funciona? Usted puede racionalizar la Palabra de Dios sin dar ningún fruto. La grandeza de Dios en nuestras vidas llega en concreción no por nuestra inteligencia, sino por nuestro compromiso, estando plenamente persuadidos y perteneciéndole a Él. Por lo tanto, el ingrediente principal es la creencia. Cada persona va a ir tan lejos como su creencia lo lleve. Un buen ejemplo de esto fue el apóstol Pablo.

II Timoteo 1:11 y 12:
…Yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.

Por lo cual [a causa del evangelio de la gracia de Dios] asimismo padezco esto; pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

Este versículo, literalmente, debería decir: “Yo sé a quién he creído, y estoy persuadido [completamente persuadido más allá de cualquier sombra de duda] de que Él [Dios] es poderoso para guardar mi depósito que Él me ha entregado [hasta] aquel día”. Esta traducción exacta se da en los márgenes de las Versiones Revisadas de 1881 y 1901. ¡Qué tremendo registro de la Palabra de Dios. Estar plenamente convencido o persuadido, es saber que incluso si usted está en medio del mismísimo infierno, Dios guardará el depósito que Él Mismo le dio. Y ese depósito es la revelación del misterio, que es Cristo en usted, la esperanza de gloria.

Pablo estaba plenamente convencido, persuadido y, en consecuencia, plenamente comprometido, dedicado y entregado. Es por eso que su ministerio vive en las epístolas. Esta es también la razón por la cual obra de Dios se lleva a cabo en la actualidad. Porque hombres y mujeres como nosotros están plenamente convencidos y tienen la seguridad de que Dios cumplirá lo que ha prometido. Estando plenamente convencido, Pablo fue capaz de llevar a cabo y convencer a otros de la gracia salvadora y el poder de Cristo Jesús. Es por eso que usted también debe llegar a estar plenamente persuadido de la integridad y exactitud de la revelación dirigida a la Iglesia del Cuerpo. Estando plenamente persuadido, entonces usted tendrá energía para llevar a cabo su convicción y recoger la mies que está madura.


 Traducción por Claudia Juárez Garbalena

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