DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

sábado, 23 de mayo de 2015

EL PODER PRÁCTICO DE NUESTRA ESPERANZA. Por E. W. Bullinger

El Dr. E.W Bullinger vivió en Inglaterra de los años 1837 a 1913. He referido no en pocas ocasiones sus trabajos tan minuciosos y detallados en “El Apocalipsis o el Día del Señor” y “Diez Sermones sobre la Segunda Venida”. En ellos, el Dr. Bullinger expone a detalle como él, hace más de cien años, a través de las Escrituras y observando la cercanía del cumplimiento de ciertas profecías, sabía que el día del retorno de Cristo se estaba aproximando.

Definitivamente no estamos viviendo en medio del Apocalipsis, el cambio de administración será justo después de “Nuestra reunión con él (con Cristo)”. La Palabra expone claramente que todos aquellos que hemos creído en Cristo desde el día de Pentecostés hasta el momento que se toque la final trompeta de la Era de Gracia, seremos arrebatados en esa gran reunión para encontrarnos con el Señor en el aire, y “así estaremos siempre con el Señor”.

Este escrito del Dr. Bullinger es muy vivo y vigente el día de hoy. Si él observaba estas cosas en su tiempo, mucho más ocurren ahora lamentablemente entre la Iglesia de Dios.

Ojalá que los cristianos nos diéramos más a la tarea de empaparnos y estudiar con seriedad y minucioso detalle en las Escrituras la profundidad de nuestra gloriosa esperanza. ¡El gozo y la gran expectativa que ella produce en nuestros corazones son indecibles!

¡Dios los bendiga!

Con amor en Cristo,

Claudia Juárez Garbalena

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ARCHIVO DE PUBLICACIONES ANTIGUAS
(25 de junio de 2013)
EL PODER PRÁCTICO DE NUESTRA ESPERANZA
Un extracto de la publicación “Things to Come” (“Cosas que están por venir”)
Vol. II. No. 2 – Noviembre 1894 
El retorno de nuestro Señor del cielo y la esperanza que en Él tenemos es el tema más práctico en la Palabra de Dios. Sabemos que aquellos que mantienen esta esperanza son vistos, por quienes no la tienen, como si fueran fanáticos, confiando en algo puramente imaginario. La esperanza es vista como algo con lo que podemos pasarla muy bien sin tenerla en cuenta. Sin embargo yo tengo una lista de cien preceptos tomados del Nuevo Testamento, cada uno de ellos conectado con esta bendita esperanza. Alguno podrá libremente decir que no deberíamos considerar este tema como si fuese un deber y una responsabilidad asociada con el vivir cristiano, ya que no es inmediatamente vivido, y dicen ellos, que no se sienten obligados a permanecer con la esperanza del retorno de nuestro Señor en sus mentes. Pero veamos un simple ejemplo: En Colosenses 3:4 leemos: Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros seréis manifestados con Él en gloria. Haced morir, PUES, (con este pensamiento) lo terrenal en vosotros. En 1ª Corintios 15:58, leemos ASÍ QUE, hermanos míos, teniendo en cuenta esta bendita esperanza que tenemos; una vez que se nos ha dejado ver este maravilloso, y glorioso secreto: estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.  
Hay algunas cosas que son objeto de fe, otras que son objeto de esperanza, y también algunas cosas que son objeto de conocimiento saber; y nosotros esperamos que nuestra labor en conexión con esta conferencia que ahora damos no venga a ser en vano. Ni tan siquiera lo creemos. Simplemente lo sabemos. Sabiendo que… vuestro trabajo en el Señor… no es en vano.
Es precisamente esta sola bendita esperanza, queridos amigos, que Dios ha ligado a la santidad de vida. Este es Su propio plan para certificarla. Bien sabemos que el hombre piensa siempre que puede mejorar los métodos de Dios, e incluso Su propia gente no es del todo inocente en esta materia. Por eso mismo hay muchos queridos hijos de Dios diciéndonos que tienen un plan mejor para obtener y asegurar la santidad de vida. Nos dicen que su plan es la fe – y que por un cualquier acto de fe que emprendamos,  lograremos un cambio en nuestras vidas, etc. Pues que me perdonen si les digo que, yo, prefiero el plan de Dios. Dios no asoció nunca nuestro andar en santidad  a la fe, sino a la esperanza. La Esperanza es el secreto de una vida santa, y no la fe. Aquel que tiene esta ESPERANZA en Él – en Cristo – a sí mismo se purifica, así como Él es puro. Este es el testimonio de la Palabra de Dios. Esta esperanza es la garantía de una vida purificada; es una preservación contra todas las perversiones. Yo jamás he visto una vida degradada cuando está aguardando y fijando sus ojos en la venida de Cristo del cielo, y todavía no he visto a nadie en púlpito alguno donde este fuese el tema de consideración. Pero no debería haber sitio ni darse lugar en púlpito alguno para tal persona que no tenga el tema de la esperanza en consideración, y debería ser echado fuera de él sin contemplaciones.
Esta verdad, por encima de todas las demás, es la verdad de todas las edades y específicamente para nuestro tiempo¿Cómo son los tiempos o edades actuales? Son tiempos peligrosos.  Sin embargo, por todas partes se nos exhorta a conformarnos con los tiempos. Pero queridos amigos, son tiempos peligrosos y por tanto, nuestro conformarnos con ellos será también muy peligroso. El fin de los tiempos peligrosos es el juicio, y si nos conformamos con ellos iremos con ellos conformándonos al juicio, también.
Me gustaría llevaros a un precepto, una encomienda – una solemne y práctica encomienda – la cual se asocia con esta bendita esperanza. Se halla en 2ª Timoteo 4:1: Te encarezco, POR TANTO (en la Vers. Inglesa) Observe la palabra por tanto. Es importante, porque toda y cada palabra de Dios es pura. ¿Por qué está puesta la palabra por tanto aquí? Lea el versículo anterior, y podrá comprobar cuál es la razón. Es porque la Palabra de Dios es inspirada, respirada por Dios, y es útil para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Así, POR TANTO, te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en Su manifestación y en Su reino, que prediques la Palabra.
 ¡Esta es una solemne encomienda! ¡Difícilmente hubiésemos pensado que sería necesario introducir un tan simple precepto con un encargo tan solemne! ¿No es predicar la Palabra lo que  todos los ministros profesan hacer? Entonces, ¿Para qué se hace esta solemne encomienda? Pues porque aquí se nos dice uno de los secretos de estos tiempos peligrosos, el cual se escribió hace ahora unos dos mil años atrás. Este secreto lo leemos en el tercer versículo: Porque vendrán tiempos en que no sufrirán la sana doctrina. ¿No están aquí referidos y puestos de manifiesto estos “nuestros días”, queridos amigos? ¿Qué es lo que están haciendo aquellos que profesan “predicar la palabra”? Están simplemente procurando alguna cosa que los hombres puedan sobrellevar y soportar oír. Sin embargo, teniendo en cuenta todo esto, debemos hacer caso de este solemne encargo o encomienda, y predicar la Palabra. Este solemne encargo se nos da en presencia del Juez, de Aquel que juzgará a los vivos y a los muertos. Note el octavo versículo de este capítulo, Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo en aquel día, y no solo a mí, sino también a todos los que aman SU VENIDA. No es de extrañar que, tan simple como es este encargo, requiera ser afirmado con la idea del juicio (vers.1 y 8), y que se introduzca con tan terrible solemnidad. No es de extrañar que se nos lleve a la presencia del Juez para escuchar este encargo,  cuando hay por todas partes y a nuestro alrededor tantas cosas que nos alejan de esta simple senda del deber. Predica la Palabra, porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias.   
Vea 2ª Timoteo 4 a la luz de la totalidad de estas dos epístolas. Nadie puede examinar cuidadosamente estas dos epístolas de Timoteo sin darse cuenta de que, en el paso de la una a la otra, la atmósfera que se respira es diferente. En la primera epístola se ve a la Iglesia en sus reglas, y Timoteo es instruido en cuanto a sus deberes en la casa de Dios, en cuanto a los deberes de sus oficiales -sus cualidades, etc. Pero en el momento que abrimos la segunda epístola nos encontramos delante un escenario completamente diferente. Vemos la Iglesia en su ruina. La visión profética nos lleva a los últimos tiempos, y se nos muestra cómo serán sus características, y cuáles van a ser los sucesivos pasos en el transcurso de su degradación. 
En 2ª Timoteo 1:15, dice: Ya sabes esto, que me abandonaron todos los que están en Asia.
Esta debe haber sido una experiencia muy triste en la vida de Pablo – ver que todos aquellos que estuvieron firmes con él, ahora le abandonasen – sin embargo él conocía a UNO que nunca le abandonaría. En el vers.12 dice: Porque yo sé a QUIEN he creído. Él no dijo, como muchas veces se cita yo sé en Quien he creído. ¡No! sino que dice ¡Yo Le conozco! ¡Yo creo lo que Él dice! Este es también nuestro recurso. Una fe no fingida, referida en el quinto versículo, es la que necesitamos. En estos días, cuando los hombres se apartan de nosotros y nos abandonan, cuando se vuelven a las fábulas, mientras más próximos nos mantengamos del Señor, nada podrá afirmarnos en cualquier lugar mejor, sino una fe no fingida en el Dios viviente.
En el segundo capítulo tenemos descrito otro paso en el transcurso de esta degradación de los días postreros. En el vers.18 leemos: Se desviaron de la VERDAD, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos. Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
En el tercer capítulo llegamos a un paso aún más bajo en el carácter de estos últimos días. En el octavo versículo leemos: Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos Resisten a la VERDAD.  
Es justamente en conexión con esto que tenemos el importante pasaje (2ª Timoteo 3:16) introducido y concerniente a la inspiración de toda la Escritura, diciéndonos, si es que tenemos oídos para oír, que cuando los hombres resisten a la verdad, nuestro único recurso, nuestra única defensa, es la Palabra de Verdad. Esta es la lección que aprendemos por el lugar donde aparece este pasaje: No confiamos en nuestra propia sabiduría en la presencia de aquellos que resisten, sino que dependemos de la Espada del Espíritu, - la cual es la Palabra de Dios.
Tenemos además otro paso en el proceso de la degradación dado en el cuarto capítulo. Bien te puedes preguntar ¿podrá haber algo peor que oponer resistencia de la verdad? ¡Sí, algo bastante peor! Para los que resisten todavía hay alguna esperanza. ¡Sí! !puede haber algo peor!  Porque es posible que los que resistan, lleguen a sujetarse a la verdad. Muchos que, como Saulo de Tarso, resistieron a la verdad, llegaron a ser después sus más celosos abogados. Sí, hay todavía algo peor,  que se da en el terrible carácter de estos últimos días. En los versículos 3 y 4 tenemos: Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina…y APARTARÁN DE LA VERDAD EL OÍDO, y se volverán a las fábulas.  
¿Qué es lo que se puede hacer con los hombres que deliberadamente aparten sus oídos de la verdad de Dios, y que se den por satisfechos con las fábulas del hombre?
¡Absolutamente nada! ¡Humanamente hablando, no tienen esperanza alguna posible!
¿Qué es entonces lo que el siervo de Dios tiene que hacer?
Predica la Palabra (vers.2). Haz obra de evangelista (vers.5).
¿Pero si los hombres no soportan la sana doctrina? – Predica la Palabra.
¿Y si los hombres no la soportan? – No importa – Predica la Palabra.
¿No sería mejor buscar algo que la gente pueda sobrellevar?
¡No! Predica la palabra, y lo más sencilla, dedicada y fielmente posible, porque sabemos que habrá un tiempo en que los hombres no la tendrán.
Esta, por tanto, es la verdad para los tiempos que vivimos. Esta es la verdad para el día en que se traza nuestro destino. No es de admirar que este simple mandamiento, el cual pasa desapercibido para la mayoría, sea introducido con un tan solemne encargo en el vers.1. No es de admirar que sea seguido y acabado por una referencia al Juez justo venidero (2 Timoteo 4:8).
Cuando aquellos que deberían predicar la Palabra están dirigiendo sus esfuerzos para agradar a las personas, y predicando las filantropías de los periódicos, los “buenos hábitos”, y un Evangelio social; cuando aquellos que deberían predicar el Evangelio de la Gracia de Dios están predicando el aumento salarial de las masas para que alcancen un nivel social más elevado; cuando aquellos que deberían predicar el Juicio venidero, y provocar el espanto en los pecadores (Hechos 24:25), están en su desespero inventando nuevos métodos y haciendo todo lo posible por agradar y entretener a los pobres pecadores; cuando vemos a las multitudes de los denominados pastores intentando amansar a las cabras, en vez de procurar y alimentar a las ovejas de Cristo; yo clamo, cuando veamos que es este el carácter de nuestros días, entonces podemos estar bien seguros de que el juicio no está lejos.
Aarón hizo el buey de oro para agradar al pueblo, y el juicio vino repentinamente sobre todos ellos (Éxodo 32:26-28).
Pilato crucificó a Cristo para agradar al pueblo (Marcos 15:15), y el Señor en Su juicio destruyó muy pronto la ciudad y dispersó toda la nación.
Herodes, para agradar al pueblo, azotó a Jacobo, y estaba decidido también a azotar a Pedro, y fue herido por un ángel de Dios – y expiró comido de gusanos (Hechos 12:3, 23).
Bien podéis creerme, queridos amigos, el juicio no está lejos – ¡sí, está a la puerta! Estamos aquí para testificarlo como lo testificó Noé; para andar con Dios como Enoc anduvo; viendo qué tipo de personas debemos ser, mientras repetimos Su profecía en los oídos de una iglesia mundana y un mundo religioso: He aquí vino el Señor con Sus santas decenas de millares (Judas 14).
Pero hay una bendita esperanza ligada con esta cuarta y última característica de estos malos y peligrosos tiempos. Se registra en 2 Timoteo 4:8: Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman Su venida.
E.W. Bullinger   

Traducción Juan Luis Molina
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miércoles, 20 de mayo de 2015

"LOS SUFRIMIENTOS DE NUESTRO SEÑOR: LA ÚLTIMA CENA HASTA SU ENTIERRO" (AUDIO).

CAPÍTULO NUEVE DE
“JESUCRISTO NUESTRA PASCUA”
Por Victor Paul Wierwille

Para la gloria de nuestro Abba Padre les presento el audio de la lectura del capítulo nueve de "Jesucristo nuestra Pascua", de V.P. Wierwille: LOS SUFRIMIENTOS DE NUESTRO SEÑOR [LOS ACONTECIMIENTOS CRONOLÓGICAMENTE ORDENADOS DESDE:] LA ÚLTIMA CENA HASTA SU ENTIERRO.

¡Es tan asombrosamente alto el precio que nuestro Señor y Salvador Jesucristo pagó por nuestra redención! ¡Para traernos de la muerte a La VIDA! En él hemos recibido la completa liberación del pecado, de las consecuencias del pecado, de toda enfermedad y opresión, y también de la muerte. ¡Como hijos de Dios, nos corresponde CREER y RECIBIR CON MANSEDUMBRE esa tan asombrosa liberación y posición que nos ha sido dada por la PURA Y BENDITA GRACIA DE DIOS! ¡A ÉL SEA LA GLORIA Y EL HONOR ETERNAMENTE Y PARA SIEMPRE!

¡DIOS LOS BENDIGA!

Con amor en Cristo,


Claudia Juárez Garbalena


domingo, 17 de mayo de 2015

LAS DOS PARTES DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO. Por Claudia Juárez Garbalena

Muy amados de Dios, les presento el siguiente audio con un breve estudio referente a la las Dos partes de Segunda Venida de Cristo basado en los libros del Dr. E.W. Bullinger “El Apocalipsis o el Día del Señor” y “Diez Sermones Sobre la Segunda Venida”, así como en el libro “¿Están vivos ahora los muertos? De V.P. Wierwille, disponibles en nuestra sección de libros.

Así mismo envió en enlace a la lectura de un audio complementario a este estudio para quien desee ampliar el tema, el título es: “¿Cuándo serán vivificados los muertos? (El Retorno de Cristo)”, que es parte del libro “¿Están vivos ahora los muertos? De Victor Paul Wierwille.

Pido a nuestro Padre más luz y comprensión para Su Iglesia en este bendito y maravilloso tema en las Escrituras: Nuestra gloriosa ESPERANZA.

Adjunto los versículos que sirven de guía al siguiente estudio.

¡Dios los bendiga!

¡GLORIA Y HONOR SEAN DADAS AL SANTO NOMBRE DE DIOS!

Con amor en Cristo,

Claudia Juárez Garbalena




LAS DOS PARTES DE LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
(Versículos del audio)

Hechos 1:10 Y estando ellos [los apóstoles] con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él [Jesús] se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,
1:11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

1 Corintios 15:51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,
15:52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
15:53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
15:54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.
15:55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?
15:56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.
15:57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.
15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

1 Tesalonicenses 4:13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen [aquellos que han muerto en Cristo], para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.
4:14 Porque si creemos [si creímos] que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.
4:15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
4:16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
4:17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
4:18 Por tanto, alentaos [tranquilizaos, confortaos, consolaos] los unos a los otros con estas palabras.

La Segunda Venida de Cristo consta de dos partes:
1. La venida de Cristo POR sus santos, y
2. La venida de Cristo CON sus santos.

2 Tesalonicenses 2:1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,
2:2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor* está cerca [“que ha llegado y se fue”, “que está actualmente presente”, “que ya ha ocurrido”].
2:3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía**, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición.

De V.P. Wierwille “EVHLM”:

*El “día del Señor” no es un día de la semana sino el día en que el Señor del cielo juzgará. Está en oposición al “tribunal humano” (1Corintios 4:3) que es durante la era de la Iglesia del Cuerpo; ahora, cuando son los hombres los que juzgan.
**Correctamente traducida, “la apostasía” es “la partida”, lo cual indica “la reunión”. Antes del “día del Señor”, los creyentes renacidos tienen que haber partido de este mundo para estar con Cristo. Después de esto se cumplirá que “se manifieste el hombre de pecado” que será seguido entonces por “el día de la ira”. En 2 Tesalonicenses 2:3, las palabras griegas son “hë apostasía”. La palabra “hë” es el artículo “la”. El prefijo “apo” quiere decir “alejamiento de”. Si se tiene un círculo, “apo” se ilustraría como una línea en movimiento del exterior del círculo a algún punto distante. “Stasia” quiere decir “separar”, o “stasia” es una separación, un alejamiento de, o un sacamiento fuera de entre; es la partida.

Tesalonicenses 1:10:
y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera.
Romanos 5:9:
Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

De V.P. Wierwille “EVHLM”:
“Si leemos las escrituras que se refieren a la venida de Cristo por su Iglesia y las interpretamos como la venida de Cristo a la tierra con su Iglesia, permanecemos ignorantes de la esperanza bienaventurada y nos encontramos temerosos y frustrados.”

Del libro “Apocalipsis  el Día del Señor” de E.W. Bullinger:

Por esta estructura se puede ver que el Apocalipsis mantiene una relación especial a, y en conexión con Los cuatro Evangelios, y no con las Epístolas. Los Evangelios registran acontecimientos conectados con el Primer Adviento, y el Apocalipsis registra los eventos conectados con el Segundo Adviento. En los Evangelios tenemos “los días del Hijo del Hombre” (Lucas 17:22); en el Apocalipsis tenemos “el día del Señor” (1:10: 1:10 “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta”).

Los Evangelios terminan con la gran profecía del “Hijo del hombre viniendo en las nubes del cielo con poder y gran gloria” (Mateo 26:64; Marcos 13:36; Lucas 21:27); seguido por los relatos de Sus sufrimientos, traspaso y muerte. El Apocalipsis retoma este tema y comienza por declarar el cumplimiento de esta profecía, “He aquí que viene con las nubes y todo ojo le verá, y los que le traspasaron” (1:7); seguido por el recuento de los juicios; la venida y la coronación. Los Evangelios contienen la profecía de la Gran Tribulación: el Apocalipsis contiene su descripción.

En 1ª Tesalonicenses 5:4, se nos dice claramente “Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día (el día del Señor) os sorprenda como ladrón.”
Una vez que la Revelación o Apocalipsis es la descripción de aquel día (1:10, 3:3; 16:15) y de Su “venida como ladrón” (compare Mateo 24:43, 44), está claro que la promesa de Tesalonicenses 5:4,  debe cumplirse antes de que el Señor se revele de esa manera. Aquellos a quien concierne estarán ya en el “reposo”, con Él “cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego para dar justa retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando VENGA en AQUEL DÍA para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron” (2ª Tesalonicenses 1:10).

1 Tesalonicenses 5:1 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.
5:2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;
5:3 que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.
5:4 Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.
5:5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.
5:6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.
Vivimos en la Administración de Gracia, un tiempo que estuvo oculto desde los siglos y edades.

1 Pedro 1:10 Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación,
1:11 escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos.
1:12 A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles.

Lucas 4:18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;
4:19 A predicar el año agradable del Señor.

Isaías 61:1 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;
61:2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados.

Mateo 24:1 Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para mostrarle los edificios del templo.
24:2 Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada.

Lucas 19:43 Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán,
19:44 y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.

Mateo 24:3 Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida [parusia, “venida”, “presencia”, “advenimiento”, y siempre indica la presencia personal de la persona de quien se habla], y del fin del siglo?
24:4 Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
24:5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán.
24:6 Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin.
24:7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.
24:8 Y todo esto será principio de dolores.
24:9 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.
24:10 Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.
24:11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;
24:12 y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.
24:13 Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
24:14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.
24:15 Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda),
24:16 entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.
24:17 El que esté en la azotea, no descienda para tomar algo de su casa;
24:18 y el que esté en el campo, no vuelva atrás para tomar su capa.
24:19 Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días!
24:20 Orad, pues, que vuestra huida no sea en invierno ni en día de reposo;
24:21 porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.
24:22 Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.
24:23 Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis.
24:24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.
24:25 Ya os lo he dicho antes.
24:26 Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis.
24:27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.
24:28 Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.
24:29 E inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las potencias de los cielos serán conmovidas.
24:30 Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
24:31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
24:32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
24:33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.
24:34 De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca.
24:35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
24:36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.
24:37 Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.
24:38 Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,
24:39 y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.
24:40 Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado.
24:41 Dos mujeres estarán moliendo en un molino; la una será tomada, y la otra será dejada.
24:42 Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.
24:43 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.
24:44 Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

Apocalipsis 20:1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.
20:2 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;
20:3 y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

Profecía sobre el reinado del Milenio:

Isaías 11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.
11:2 Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
11:3 Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;
11:4 sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.
11:5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
11:6 Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.
11:7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.
11:8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.
11:9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
11:10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.

Al final de esos Mil Años profetizados, Satanás será desatado.

Apocalipsis 20:7 Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,
20:8 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.
20:9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.
20:10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
Mateo 24:32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
24:33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.

EL TIEMPO ESTÁ CERCA.

Inminente reconstrucción del Templo:

2 Tesalonicenses 2:4 el cual [el hombre de pecado, el anticristo] se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.
Primer templo fue construido por Salomón y derribado por Nabucodonosor II en el año 588 A.C.; el segundo templo fue edificado mas modestamente por Zorobabel en el año 515 A.C. y reconstruido y ampliado por Herodes, y en el año 70 DC fue destruido por Tito en un sitio a Jerusalén.

Restauración de Israel

Oseas 3:4 Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe, sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines.
3:5 Después volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días. (Lev.26:31, Isaías 61:4, 32:13-15, Miqueas 3:12)
Lucas 21:24 Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan.

Desde la época en que Israel fue literalmente hecho polvo por los romanos, ellos fueron esparcidos por la tierra, humillados y pisoteados.
El 14 de mayo de 1948 el Estado de Israel declaró su independencia. La Segunda guerra mundial tuvo lugar entre los años 1939 a 1945, tan solo 3 años después milagrosamente el estado Israelita llegó a ser una nación reconocida por la ONU.

Transferencia de riqueza

Isaías 60:1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.
60:2 Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.
60:3 Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.
60:4 Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.
60:5 Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti.

Ezequiel 37:1 La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.
37:2 Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.
37:3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.
37:4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.
37:5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
37:6 Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.
37:7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.
37:8 Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.
37:9 Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.
37:10 Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.
37:11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos.
37:12 Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.
37:13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.
37:14 Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.

En la administración del Apocalipsis habrá un solo gobierno y una sola religión.

Apocalipsis 13:5 También se le dio boca [a la bestia, el anticristo] que hablaba grandes cosas y blasfemias; y se le dio autoridad para actuar cuarenta y dos meses.
13:6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo.
13:7 Y se le permitió hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También se le dio autoridad sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación.
13:8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo.
13:11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón.
13:12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada.

¿Han escuchado hablar del nuevo orden mundial propuesto por gente muy poderosa? ¿Y han escuchado como se promueve una sola religión en esta tierra?

Los dos testigos:

Apocalipsis 11:3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.
11:4 Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.
11:5 Si alguno quiere dañarlos, sale fuego de la boca de ellos, y devora a sus enemigos; y si alguno quiere hacerles daño, debe morir él de la misma manera.
11:6 Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.
11:7 Cuando hayan acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.
11:8 Y sus cadáveres estarán en la plaza de la grande ciudad que en sentido espiritual se llama Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado.
11:9 Y los de los pueblos, tribus, lenguas y naciones verán sus cadáveres por tres días y medio, y no permitirán que sean sepultados.
11:10 Y los moradores de la tierra se regocijarán sobre ellos y se alegrarán, y se enviarán regalos unos a otros; porque estos dos profetas habían atormentado a los moradores de la tierra.
11:11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron.
11:12 Y oyeron una gran voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.
11:13 En aquella hora hubo un gran terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y por el terremoto murieron en número de siete mil hombres; y los demás se aterrorizaron, y dieron gloria al Dios del cielo.

Mateo 24:32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
24:33 Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas.
24:35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
24:36 Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

Apocalipsis 21:1 Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
21:2 Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
21:3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
21:4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
21:5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.
21:6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

Apocalipsis 1:3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.

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