Libros y estudios

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Mateo 10:8

miércoles, 27 de agosto de 2014

“…CIERTAMENTE MORIRAS” Capítulo 17 de "Poder para la vida abundante" Por Victor Paul Wierwille

Hace más de 20 años que no abría los libros del Dr. Wierwille para estudiarlos con propiedad. Yo daba por sentado que tenia este conocimiento en mi mente. ¡Qué equivocada estaba! Ahora que Dios me está regalando la bendición de sumergirme en ellos, estoy gratamente sorprendida viendo la forma tan hermosa, sencilla y poderosa en que el Dr. compartió la integridad de La Palabra de Dios, la cual ciertamente es viva y eficaz y trae sabiduría, efervescencia, gozo y gran poder al corazón del creyente.

¡Tenemos un Dios tan amoroso que se revela a Si Mismo a todos los que tienen hambre y sed de justicia! ¡A Él sean la gloria y el honor eternamente y para siempre!

Aliento muchísimo a la Iglesia de Dios a leer con detenimiento el material que tenemos disponible en español del Dr. Wierwille, el cual es una aportación invaluable para el Cuerpo de Cristo y nos muestra con gran sencillez “la vida abundante” que Jesucristo vino a hacer disponible, ya que nos lleva directamente a la maravillosa e incomparable Palabra de Dios.

Como he mencionado antes, a ningún hombre le es posible entender y conocer toda la Verdad. Pero si hay muchas y valiosas gemas que podemos disfrutar aprendiendo la sabiduría de Dios que comparten estos libros que sin duda alguna, fueron escritos con el espíritu de Dios, y con mucho amor y respeto a nuestro Padre celestial.

La prioridad en la vida de todo creyente debe ser acrecentar, edificar y fortalecer cada día más su propia e intima relación con Dios, porque no hay duda que de ahí proviene la vida abundante que nuestro Señor Jesucristo vino a hacer disponible.

¡Este capítulo 17 contiene verdades tremendas! ¡Le pido a Dios que lo disfruten y que les dé más luz sobre el TESORO incomparable que es la Palabra de Dios!

Mi gratitud a Dios y a nuestras hermanas que están ayudándome con la labor de hacer  disponibles estos libros transcribiéndolos.

¡Dios los bendiga!

En Cristo,

Claudia Juárez Garbalena 
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“…CIERTAMENTE MORIRAS”
Capítulo 17 de "Poder para la vida abundante"
Por Victor Paul Wierwille

En la comunicación de Dios con Adán, Dios orientó al primer humano a las reglas de la vida. La única restricción que Dios le puso a Adán está relatada en Génesis 2.

Génesis 2:16.17:
Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer [la versión  Reina-Valera no comunica la grandeza de ese versículo. En el texto original “podrás comer” son las palabras “ciertamente comerás”. Una traducción más correcta de ese versículo sería “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto ciertamente comerás”.];

mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día [no un día, sino en ese mismo día] que de él comieres, ciertamente morirás.

En el principio solamente había uno que estaba por encima de Adán, y ese era Dios. Con excepción de Dios, Adán era el ser supremo. Como soberano de la tierra, Adán tenía solamente una estipulación restrictiva, siendo la consecuencia de desobediencia: “…porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”.

En el principio, el espíritu en el hombre hizo posible que Dios le hablase y que el hombre, a su vez, le pudiera hablar a Dios. El hombre natural de cuerpo y alma solamente tiene sus cinco sentidos con los cuales adquirir conocimiento. En contraste, el primer hombre no sólo podía adquirir conocimiento por medio de sus cinco sentidos, sino que también podía obtener conocimiento a través de su comunicación con Dios, hecha posible por el espíritu de Dios dentro de él. Adán tenía dos formas por las cuales él podía conocerlas cosas, y tenía la libre voluntad para escoger si iba a acumular conocimiento por sus cinco sentidos o por espíritu-Dios hablándole a él.

Cuando Dios creó espíritu dentro del hombre, el hombre tenía comunión perfecta con el Creador en todo momento. Adán también tenía poder supremo en la tierra sobre aquello que Dios le había dado como dominio.

Génesis 1:26:
…y señoree [el hombre] en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra…

Adán tenía dominio sobre toda la creación de Dios porque Dios le había dado este dominio; y mientras Adán andaba según el espíritu, tenía perfecta comunión con Dios. Pero en el momento en que Adán dejó que sus sentidos gobernasen su mente y cuerpo, en vez de andar por el espíritu, el resultado fue calamidad. ¿Por qué? Porque entonces él ya no era regido por Dios. Adán tenía la opción de andar por sus sentidos o andar por el espíritu. El determinaba, por su libre albedrío, si iba a ser guiado por lo que él podía ver, oír, oler, gustar y tocar o si iba a ser guiado por Dios.

En Génesis se desarrolla la historia de Adán. Recuerde que Lucifer, quién había caído, también es llamado la serpiente.

Génesis 3:1:
Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?

¿Sabía la serpiente lo que Dios había dicho? El sabía lo que Dios había dicho. Con este conocimiento, la serpiente fue a Eva y dijo: “¿De verdad que Dios ha dicho esto? ¿dijo Dios que no comáis de todo árbol del huerto?”

Al estudiar la caída del hombre, podemos observar cuidadosamente cómo el Diablo opera consistentemente. Lo primero que el Diablo hizo que Eva hiciera -y lo primero que él nos llevará a hacer- fue que cuestionara la integridad y exactitud de la Palabra de Dios. El le dijo a ella: “¿De verdad que Dios os dijo que no comáis de todo árbol del huerto?” El diablo sabía lo que Dios había dicho. El Diablo también sabía que él quería insinuar una duda en la mente de Eva. Este es el comienzo de los problemas. El Diablo, disimuladamente, consigue que la gente dude la exactitud e integridad de la Palabra de Dios, a medida que se disfraza como un ángel de luz. El Diablo no es tan estúpido como para entremeterse en los asuntos de uno en una manera directa y detestable. El cuestiona astutamente: “¿De verdad que Dios dijo que no comáis de todo árbol del huerto?”

Con esta duda puesta en la mente de Eva, ella reacciona a la serpiente según se relata en el versículo 2. “Y la mujer respondió a la serpiente…” Esta es la próxima trampa. Una persona no puede impedir que se acerquen las influencias satánicas, pero uno puede evitar que ellas hagan morada o permanezcan en la mente. Uno no siempre puede evitar que venga un mal pensamiento, por ejemplo, pero uno se puede abstener de darle cabida e incubarlo. La complicación de la situación con Eva no fue que el Diablo le había dicho ella: “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” El problema tomó raíz cuando Eva comenzó a participar conversando y “razonando” con el Diablo.

Génesis 3:2:
Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer.

Pero  ¿fue eso lo que dijo Dios? De hecho, según el texto original, Dios había dicho “De todo árbol del huerto ciertamente comerás”. ¿Sabe usted lo que hizo Eva? Ella omitió la palabra “ciertamente”. Si se omite una palabra de la Palabra de Dios, ¿sigue siendo todavía la palabra de Dios? No, se ha vuelto una interpretación privada. Omitiendo una palabra, Eva ya no tenía la Palabra. Ella continuó su conversación.

Génesis 3:3:
Pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.

Dios nunca dijo cosa alguna sobre tocar el fruto. ¿Qué había hecho Eva ahora? Ella había añadido a la Palabra de Dios. Cuando uno añade a la Palabra de Dios, ¿es aún la Palabra de Dios? De nuevo, se vuelve interpretación privada. En el momento en que se quita o añade una palabra, uno ya no tiene la Palabra. Dios nunca dijo lo que Eva dijo que El había dicho. ¿Pero estaba siendo sincera ella? Ella estaba siendo sincera, pero estaba totalmente equivocada.

¿Qué más hizo Eva a la Palabra de Dios? “No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis”. Dios había dicho: “Porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”. No había equivocación al respecto. Eva cambió la verdad de la Palabra de Dios de “el día que de él comieres, ciertamente morirás” a “para que [tal vez, algún día] no muráis”. Ella cuestionó la integridad de la Palabra de Dios.

Siguiendo el patrón, lo primero que el Diablo indujo a Eva a hacer fue cuestionar la Palabra de Dios. Eva cometió el segundo error al considerar la pregunta que el diablo había propuesto. En tercer lugar, Eva omitió de la Palabra de Dios; en cuarto lugar, ella añadió a la Palabra de Dios; y en quinto lugar, ella cambió la Palabra de Dios de un absoluto, a un tal vez. Aquí está el camino en espiral hacia abajo. Hasta el día de hoy, siempre que Satanás quiere atacar a hombres y mujeres de Dios, él siempre los lleva a cuestionar la integridad de la Palabra y luego a cambiarla de modo que la Palabra no exista más.

El tercer capítulo de Génesis es tan oportuno hoy y mañana como lo fue en el día en que sucedió, hace muchos miles de años, cuando Adán y Eva pasaron por la experiencia. Cuando hombres y mujeres a través de la historia han escuchado a Satanás, comenzaron cuestionando la integridad de la Palabra de Dios. La gente dice: “Bueno, de todas maneras no es la Palabra de Dios”, o “Tiene muchos mitos en ella, muchas interpolaciones, mucho error. Después de todo, usted no puede creer todo eso, porque fue escrito por seres humanos”. Y así comienza la gente a cuestionar la integridad de la Palabra; ellos comienzan a dudarla. Lo siguiente es que esta gente nos habla a nosotros. Nosotros  comenzamos a considerar sus dudas. “Bueno, tal vez tiene razón. Tal vez el hombre sí vino de un animal unicelular”. Antes de que nos demos cuenta, pensamos que es una buena idea que el hombre haya venido de una ameba, así que comenzamos a cambiar la Biblia. Omitimos una palabra o añadimos una palabra o cambiamos algunas palabras. Arreglamos la Palabra a nuestra conveniencia y, por lo tanto, no tenemos la verdadera Palabra.

Después de que la mujer, Eva, le respondió al Diablo, él continuó la conversación.

Génesis 3:4:
Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis.

El Diablo sutilmente llevó a Eva hasta el punto de cuestionar la Palabra omitiendo una palabra, añadiendo una palabra, cambiando una palabra. Cuando él finalmente tuvo a Eva en un estado de mente dócil, salió y mostró sus verdaderos colores. El Diablo, audaz y llanamente, dijo: “No moriréis”. Esa declaración no es una omisión, una adición o un cambio. Es una contradicción directa de lo que Dios había dicho en Génesis 2:17. La verdadera Palabra de Dios decía: “Ciertamente morirás”, y el Diablo dijo: “No moriréis”.

Las mismas cosas diabólicas suceden hoy en día. Cuando un hombre está muerto, nosotros vamos a la funeraria y vemos su cadáver. El está muerto. Pero alguna dulce persona viene y dice: “Oh, él no está muerto, él está volando por allá en el cielo porque yo supe de él anoche en una sesión espiritista”. La misma clase de mentira que el Diablo propuso allá en Génesis 3, aún es propuesta por iglesias hoy en día. El Diablo dijo: “No moriréis”. Los que lloran al muerto dicen: “El no está realmente muerto; él simplemente salió de este mundo hacia algo mejor”. Estas son verdaderas contradicciones de la Palabra de Dios.

El blanco primario del Diablo es la Palabra porque si él se puede deshacer de la Palabra, no queda nada. Queda poco de la Palabra en las iglesias de hoy. Satanás siempre está causando divisiones con cosas ajenas a lo que importa para que la gente no tenga cuidado, o tiempo, de estudiar la Palabra. La gran tragedia es que él ha tenido bastante buen éxito. Hoy en día la gente solamente habla de la Palabra. Ellos no la creen. Más aun, ellos no pueden juntar la Palabra de modo que encaje con exactitud y precisión. Una persona puede asistir a la mayoría de los colegios bíblicos en el mundo y aún no conocer la Palabra de Dios. Uno puede ganar un conocimiento impresionante alrededor de la Palabra, pero no conocerá la Palabra. De otra manera, no estaríamos cayendo en las mismas trampas que Adán y Eva si nuestros maestros y predicadores supieran la Palabra.

Cuando Dios dijo: “Ciertamente morirás”, y el Diablo dijo: “No moriréis”, uno de ellos tenía que estar mintiendo. Siga el discurso del Diablo en Génesis 3:

Génesis 3:4,5:
Entonces la serpiente dijo a la mujer: no moriréis.

sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

El Diablo dice lisonjeramente: “Van a ser tan inteligentes como Dios. Van a saberlo todo”.

Lo que sigue está relatado en Génesis 3:6. “Y vio la mujer…” ¿Está “vio” en la categoría del espíritu o de los sentidos? Está en la categoría de los sentidos. Mientras Adán y Eva vivieron por revelación de Dios, la vida fue perfecta; pero en el momento en que se permitió a los sentidos que dominasen sobre el espíritu, resulto la calamidad.

Génesis 3:6:
Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos [los sentidos], y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Así que cayó el hombre porque fue desobediente a la Palabra de Dios. La Palabra de Dios decía: “Usted puede hacer esto, pero no aquello”. El Diablo dijo: “Prosiga usted y hágalo porque será tan listo como Dios”. Eva, según lo dice el relato, anduvo definitivamente por sus sentidos; luego Adán, por su propia voluntad, la siguió a la catástrofe. Dice en la Biblia que Eva fue engañada por el Diablo. Adán nunca fue engañado; él simplemente la siguió.

El error de Adán fue cataclísmico, pues Dios había dicho: “Porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”. ¿Qué murió en el día en que Adán y Eva comieron del árbol del conocimiento del bien y del mal? ¿Tenían todavía Adán y Eva cuerpos y almas? Ciertamente que sí. Lo que ellos ya no tenían era su conexión con Dios, espíritu. Por esto es que Dios dijo: “El día que de él comieres, ciertamente morirás”. Muchas veces gente del clero, teólogos o comentarios han dicho: “Bueno, ellos no murieron realmente. Fue solamente que las simientes de muerte espiritual fueron plantadas en ellos, porque la Palabra de Dios dice que Adán vivió algunos 800 años después de eso”. La Palabra no está de acuerdo con esta explicación. La Palabra dice: “El día [el mismo día] que de él comieres, ciertamente [absolutamente] morirás”. Uno tiene que entender el hombre de cuerpo, alma y espíritu, para estar consciente de exactamente qué sucedió en el día en que Adán contravino la única regla de Dios.

El espíritu desapareció. La razón por la que el espíritu fue llamado muerto es que ya no estaba ahí. Toda su conexión espiritual con Dios se perdió. Desde ese mismo día Adán y Eva fueron sólo cuerpo y alma-como cualquier otro animal.

El hombre, siendo cuerpo y alma, tenía que depender solamente de sus cinco sentidos. Desde el día en que Adán comió del árbol del conocimiento del bien y el mal, hasta el día de Pentecostés, miles de años más tarde, Dios se presentó en concreción siempre que le quiso hablar al hombre. El tenía que presentarse en alguna forma para que los sentidos del hombre percibieran y de tal modo entendieran. Moisés, viajando por el desierto, vio una zarza ardiendo; y del medio de la zarza ardiente oyó una voz. Los sentidos de Moisés percibieron a Dios. Los hijos de Israel podían ver los Diez Mandamientos. Este fue el medio por el cual Dios se presentó en forma concreta para pedirles qué hacer. Anualmente, en el día de expiación, el sumo sacerdote entraba en el santo de los santos para hacer sacrificios. Ponía sus manos sobre el macho cabrío y luego lo enviaba al desierto a morir. Dios había dicho que con la certeza con que los israelitas veían el macho cabrío irse al desierto, sus pecados iban con él. Ellos podían  ver el macho cabrío, podían ver las tablas de piedra, podían ver la zarza ardiente.

Dios tenía que presentarse en forma concreta porque los hombres no tenían medios con que entender cosas espirituales. Pero puesto que el hombre todavía tenía los cinco sentidos, podía creer. Esto explica por qué nació Jesucristo. Jesucristo nació de modo que la gente lo pudiera ver a él; él tenía que ser manifestado en forma física. Jesús dijo: “…El que me ha visto a mí, ha visto al Padre…” Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo. Jesús era la concreción.

Cuando un hombre de cuerpo y alma me dice: “No creo en su Dios”, yo digo: “Lo sé”. El puede mirar a un lado y a otro, aturdido, porque esperaba luchar por su posición, pero no consigue lucha porque yo conozco la exactitud de la Palabra-él no puede conocer a Dios pues es un hombre natural y solamente entiende el mundo de los cinco sentidos.

1 Corintios 2:14:
Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

El hombre natural no puede conocer cosas espirituales porque se han de discernir espiritualmente. Habiendo resumido la situación en un versículo de Escritura, Dios no se podía haber expresado más claramente. Porque las cosas de Dios son espirituales, ellas deben conocerse por el espíritu. Por eso es que la Palabra dice que las cosas espirituales son locura para el hombre natural, científicos. El hombre natural va según su razón-según lo que puede ver, oír, oler, gustar y tocar-y no según la Palabra revelada de Dios.

1 Corintios 1:21:
Pues ya que en la sabiduría de Dios [sabiduría espiritual], el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría [sabiduría de conocimiento de los sentidos]…

Después de haber entendido una vez el cuerpo, alma y espíritu, esta sección entera de la Palabra de Dios se descubre por sí misma. Romanos 8 es ahora fácil de entender.

Romanos 8:1-8:
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne [por los cinco sentidos], sino conforme al Espíritu [por revelación de la Palabra de Dios o por revelación directa de Dios].

Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne [por medio de los sentidos], Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne [según los cinco sentidos], sino [que andamos] conforme al Espíritu.

Porque los que son de la carne piensan en [son obedientes a] las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Porque el ocuparse de la carne [guiarse por los cinco sentidos] es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.

Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios [El cerebro de muchos está en conflicto con Dios-los sentidos versus revelación.]; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden;

y los que viven según la carne [quienes viven según sus cinco sentidos] no pueden agradar a Dios.

La carne no puede agradar a Dios porque Dios es Espíritu.

Previamente, nosotros vimos el origen de la Palabra de Dios. El hombre no escribió la Palabra por el uso de sus cinco sentidos. Gálatas 1 da más testimonio de esto.

Gálatas 1:11,12:
Mas os hago saber [garantizo], hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;

pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

Si el hombre no recibió el evangelio de hombre alguno, no lo recibió por medio de los cinco sentidos. Pablo continua:

…sino por revelación de [proveniente de] Jesucristo.

Pablo recibió el Evangelio por revelación.

Jeremías 17 también señala la inhabilidad del hombre natural para conocer a Dios y asuntos asociados con El.

Jeremías 17:5-8:
Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y [quien] pone carne [los cinco sentidos] por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.

Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.

Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Un hombre confía en el brazo de la carne y el otro confía en Dios. El contraste es obvio.

Observe la instrucción en Proverbios 3.

Proverbios 3:5,6:
Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.

Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.

¿Ve usted las dos divisiones? Apoyarse en la propia prudencia de uno es andar por los cincos sentidos, mientras que reconocer a Dios es andar según la Palabra revelada de Dios o por revelación.

Porque Adán escogió andar por sus sentidos antes que por la Palabra de Dios, la posición de Adán y la productividad de la tierra cambiaron drásticamente.

Génesis 3:17:
Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor [trabajo] comerás de ella todos los días de tu vida.

En los capítulos uno y dos de Génesis no había ninguna maldición. Antes de que el pecado hubiera venido, antes de que Adán y Eva hubieran actuado de forma contraria a la voluntad de Dios, no había maldición de la tierra. Adán estaba en control absoluto de todos los asuntos terrenales; pero inmediatamente después de la caída, el testimonio en la Palabra dice que la tierra fue maldita. Dios dijo: “Con dolor [trabajo] comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá”. No había espinos y cardos en el paraíso. Donde no había pecado, no podía haber un rompimiento como éste. No había enfermedad, no había males, no había muerte. ¿Por qué? Porque no había pecado. El pecado, cuyo originador es el Diablo, produce enfermedad, mal, muerte; el pecado produce todo lo negativo que se relata después del tercer capítulo de Génesis.

Génesis 3:19:
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Cuando Adán desobedeció la condición impuesta por Dios, algo ocurrió que estableció la muerte física dentro del hombre. Siempre que rompemos las leyes espirituales de Dios, traemos para nosotros mismos calamidades físicas.

Génesis 3:22,23:
Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
El verdadero Dios y su archienemigo el Diablo estaban envueltos en una batalla sin cuartel. Si se le hubiera permitido a Adán y Eva que permaneciesen en el paraíso después de la caída, el diablo podría haber vencido a Dios. El Diablo hubiera podido entonces mantener al hombre para siempre en ese estado de pecado irremisible si éste hubiera comido del árbol de la vida después de haber pecado una vez. De modo que esto no sucediera, Dios expulsó a Adán y Eva del jardín o paraíso.

La interrogante surge en cuanto al dominio de este mundo después de que Adán escuchó al Diablo y desobedeció a Dios. Jesús habló del dominio de este mundo mientras él estuvo aquí en la tierra.

Juan 14:30:
No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

En los capítulos uno y dos de Génesis, el príncipe de este mundo era Adán. En Juan 14, sin embargo, Jesucristo declara que el príncipe de este mundo nada tiene con él- ¿Quién es el príncipe de este mundo? Es el Diablo. Observe Lucas 4.

Lucas 4:5,6:
Y le llevó el diablo [a Jesús] a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra.

Y le dijo el diablo [a Jesús]: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy.

El Diablo le dijo a Jesús “A ti te daré toda esta potestad”. ¿Puede una persona dar algo si no lo tiene? Sin embargo Lucas 5:5 dice que el Diablo le estaba ofreciendo todos los reinos, toda la gloria, toda la potestad a Jesucristo.

Si en un momento Adán tenía todo el poder, dominio y autoridad, ¿cómo entonces llegó a tenerlo el Diablo? El Diablo dijo: “…a mí me ha sido entregada”. ¿Quién se la entregó? Adán lo hizo. Adán transfirió aquello que Dios le había conferido a él, al archienemigo de Dios: el Diablo. Esto hizo al pecado original, en términos legales, alta traición en contra de Dios. Adán dio el poder que Dios le había dado a él, al archienemigo de Dios.

En el principio Dios había conferido el derecho de gobierno, dominio, autoridad y poder sobre toda la creación de Dios a Adán. Teniendo libre albedrío, Adán podía escoger cómo deseaba utilizar aquello que Dios le había dado. El pecado original fue la elección de Adán de transferir su poder conferido, al archienemigo de Dios: el Diablo. El Diablo entonces, llegó a ser el dios de este mundo.

2 Corintios 4:4:
En los cuales el dios de este siglo [el dios de este mundo, Satanás] cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Luego hay dos dioses. Uno es el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, y el otro es el dios de este mundo, el Diablo. Si un hombre dice: “Yo creo en Dios”, siempre le pregunto cuál. La Palabra dice que hay dos.

El Diablo tiene ahora el gobierno, el dominio, la autoridad, el poder que Adán poseía originalmente sobre la creación de Dios. Siempre que el Diablo quiere inundar el territorio, lo inunda. Cuando él quiere matar gente, los mata. Todo mal y enfermedad son lo opuesto de lo que el verdadero Dios haría. Para leer un ejemplo clásico de sufrimiento humano, examine la biografía de Job. Fue el Diablo quien mató a los hijos de Job en contra de él; fue el Diablo quien mando la tormenta. ¿Por qué? Porque él tiene el poder, el gobierno, el dominio, la autoridad sobre la tierra.



martes, 26 de agosto de 2014

CUERPO, ALMA, ESPIRITU- FORMADO, HECHO, CREADO. Capítulo 16 de "Poder para la vida abundante". Por Victor Paul Wierwille

Han sido sentados ya los cimientos para entender la exactitud de la Palabra de Dios con respecto a cómo la Escritura se interpreta a sí misma, cómo vino a existir la Palabra de Dios y cómo se puede confiar en esta Palabra de Dios cuando está correctamente dividida. Ahora estamos listos para proceder a trabajar la Palabra para hacerla una realidad en nuestro entendimiento y nuestras vidas.

Uno de los grandes temas en la Palabra de Dios es el nuevo nacimiento. Es el punto crucial del cristianismo. El nuevo nacimiento es el milagro de todos los milagros. Yo no lo puedo explicar; pero creo que, por la misericordia y la gracia de Dios, podemos ir a la Palabra y se explicará a sí mismo de modo que podemos entender.

Antes de pasar a estudiar el nuevo nacimiento en una forma profunda debemos darnos cuenta de algunos términos fundamentales. Cuando yo hablo del “hombre natural”, hablo del hombre de cuerpo y alma, el hombre que no es nacido de nuevo del Espíritu de Dios. Este es el uso bíblico preciso de “hombre natural”. Los cinco sentidos son las únicas avenidas de aprendizaje que tiene el hombre natural para ganar conocimiento. Todo lo que alguna vez llega a la mente de un hombre natural tiene que venir por uno, o una combinación, de estos cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto, tacto.

Nosotros, a través de nuestros cinco sentidos, recolectamos información de una o varias fuentes exteriores a nosotros mismos. Sacamos conclusiones del conocimiento que hemos acumulado y entonces creemos lo que creemos. Estando en conocimiento del proceso de aprendizaje, llegué hace muchos años a la conclusión de que, para mí, la Palabra de Dios (no la versión Reina-Valera, sino la Palabra de Dios, la cual fue dada cuando “…santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”) sería mi fuente para encontrar la verdad. Este es mi centro de referencia para aprender.

Por años leí alrededor de la Palabra de Dios, siendo escritores de obras externas centro de referencia para mí. Después de poco estaba sufriendo de una enfermedad común llamada confusión mental, pues hombres igualmente grandes se contradecían entre sí con respecto al mismo versículo. Cuando empecé a considerar el proceso de aprendizaje, finalmente llegue a la conclusión de que en vez de pasar mi vida en confusión con las opiniones de los hombres, aceptaría un centro de referencia para encontrar verdad que estuviera fuera de mí mismo, y ése era la Palabra de Dios.

Si la Palabra de Dios está equivocada, yo voy a estar equivocado; pero si la Palabra de Dios está en lo cierto, entonces tengo todo para ganar al tomarla como mi único centro de referencia. Yo creo que la Palabra toma lugar del Cristo ausente, y que el espíritu santo toma el lugar de Cristo en nosotros por medio de la Palabra de Dios. Yo creo que la Biblia nos da la verdad con respecto a la redención del hombre, su domino y autoridad y poder sobre toda la creación de Dios. Yo creo que la Biblia nos da la verdad con respecto a Jesucristo, su venida, su muerte, su resurrección, su ascensión, cómo Dios nos da la verdad con respecto al nuevo cielo y la nueva tierra, los cuales Dios va a establecer. Yo creo que la Biblia da verdad, no hechos. Cualquier cosa que el hombre hace, cualquier cosa que el hombre forma, es un hecho. Yo creo que la Palabra de Dios es Verdad-Verdad que es eterna, la misma ayer, y hoy, y por los siglos. Yo creo que la revelación de la Palabra de Dios es una necesidad absoluta para el hombre natural. Si el hombre de los sentidos va a ser un hombre completo tiene que tener un conocimiento preciso de la Palabra de Dios.

Una escritura muy condensada que debemos dominar a fondo para entender el origen del hombre es Isaías 43:7.

Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

“Los he creado, los formé y los hice”. ¿Son sinónimas las tres palabras: “creado”, “formé”, e “hice”? La mayoría de las personas en mis clases dice “si”. Si la Palabra quiere decir lo que dice y dice lo que quiere decir, estas tres palabras no pueden ser sinónimas. Cuando Dios dice formé, El quiso decir formé. Cuando dice hice, El quiso decir hice. Cuando dijo he creado, El quiso decir he creado. Si El hubiera querido decir formé todo el tiempo, diría formé en los tres lugares. Pero dice: “Yo he creado a los hombres, Yo los he formado, Yo los hice”. Debemos averiguar ahora qué se quiere decir cuando El ha creado, hecho y formado al hombre.

1 Tesalonicenses 5:23:
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

¿Son sinónimas esas tres palabras: “espíritu”, “alma” y “cuerpo”? No son nada sinónimas como tampoco lo son creado, formado, y hecho. Cuerpo quiere decir cuerpo, alma quiere decir alma, y espíritu quiere decir espíritu. Ahora tenemos que ir a la Palabra y dejar que la Palabra hable en cuanto a qué es “formado”, qué es “hecho”, y qué es “creado”, y qué es “cuerpo”, “alma” y “espíritu”.

En el principio -cuando sea que eso haya sido- el hombre fue formado, hecho y creado. Para seguir el desarrollo de la Escritura, comencemos con Génesis 2:7.

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra…

La palabra hebrea para “formó” es yatsar, “dio forma a partir de algo que ya estaba en existencia”. Génesis 2:7 dice que Dios formó al hombre de polvo de la tierra. La palabra “hombre” es adam, que quiere decir “tierra roja”. El cuerpo del hombre está compuesto de los mismos elementos que están en el polvo de la tierra.

Génesis 3:19:
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelva a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

El cuerpo del hombre fue formado (yatsar) del polvo de la tierra. Y, a causa de la ley de que todo tiene que regresar últimamente a su estado original, el cuerpo tiene que regresar al polvo, Eclesiastés 3:20 dice: “…Todo es hecho polvo, y todo volverá al mismo polvo”.

La siguiente palabra a observar es la palabra “alma” la cual en hebreo es nephesh y en griego psuchē. ¿Qué es alma? El alma en el hombre es aquello que le da vida al cuerpo, su vitalidad. Observen de nuevo en Génesis 2:7.

Entonces Jehová Dios formó al hombre [el cuerpo del hombre] del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente [nephesh chai, alma viviente].

“Sopló en su nariz” es la figura condescensio. Dios puso vida en Adán; hizo al hombre un alma viviente. La palabra “hizo” en hebreo es asah: “una sustancia requerida de la cual consistía la cosa hecha”. El alma no es nada más ni nada menos que aquello que da vida al cuerpo de una persona. A veces es llamada “el espíritu del hombre”. El alma no tiene nada que ver con que si usted es un cristiano o un no-cristiano. Mientras una persona respire, tiene un alma.

La confusión entre el alma y el espíritu ha causado un sinfín de dificultades para la gente. Ellos dicen que el alma es inmortal, por ejemplo. Hablan de la transmigración del alma, la inmortalidad del alma. Todos éstos son usos erróneos de palabras que se usan con exactitud y precisión en la Palabra de Dios.

Para observar el uso de la palabra “alma” vean en 1 Pedro 3:20.

los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.

La palabra “personas” es en griego psuchē, alma. Este versículo está hablando de ocho almas que fueron salvadas durante el gran diluvio. ¿Eran cristianos? No. Cristo no había venido todavía. Noé, su esposa, sus tres hijos y las tres esposas de sus hijos -todas las ocho personas, ocho almas- fueron salvados.

Hechos 27:37:
Y éramos todas las personas [psuchē, almas] en la nave doscientas setenta y seis.

El versículo de Hechos se refiere a la nave en que Pablo y Lucas navegaban hacia Roma. A excepción de Pablo y Lucas, el resto a bordo eran no creyentes, no-cristianos; y sin embargo, el texto dice: “Y éramos todas las personas [almas] en la nave doscientas setenta y seis”. “Alma” significa persona viva; es aquella parte que da vida al cuerpo.

La iglesia moderna ha sido ilógica en este asunto particular porque generalmente enseña que el alma es espíritu de vida eterna y vuelve a Dios; pero luego los maestros niegan que una vaca que tiene un alma, vida, deba volver a Dios. Si el alma vino de Dios, ella tiene que regresar últimamente a Dios, así como el cuerpo del hombre tiene que regresar últimamente al polvo. Si lo que ellos enseñan es verdad, todos los animales tienen que volver a Dios. Pero no es verdad, porque el alma no es espíritu de vida eterna. El alma es aquello que le da a uno vida de aliento.

Génesis 1:30:
Y a toda  bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, ya todo lo que arrastra sobre la tierra, en que hay vida…

La palabra “vida” en Génesis 1:30 es “alma”. Este versículo dice que toda bestia tiene un alma viviente.

Génesis 1:20:
Dijo Dios: produzcan las aguas seres vivientes…

La palabra “seres” es la palabra “alma”.

Génesis 1:21:
Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todos ser viviente que se mueve…

La palabra “ser” es la palabra “alma”. Si hay un alma, hay movimiento, hay vida de aliento.

Génesis 1:24:
Luego dijo Dios: Produzca la tierra los seres vivientes…

La palabra “seres” es de nuevo la palabra “alma”. Estos son algunos de los lugares en Génesis 1 donde se usa la palabra “alma” con respecto a criaturas tanto como al hombre. El alma, entonces, es aquello que le da vida a un ser. La palabra nephesh es “alma”. Chai quiere decir “vida que se mueve, alma que se mueve”. Nephesh chai es siempre usado en la Palabra de Dios como vida viviente, en contraste con un alma muerta, un alma que ha perecido.

Dios hizo toda bestia en que hay un alma o vida. La pregunta que debemos hacer ahora es dónde está la vida de alma del hombre y la bestia.

Levítico 17:11:
Porque la vida de la carne en la sangre está…

La vida de alma está en la sangre y se transmite cuando la esperma impregna al óvulo en el momento de la fecundación.

¿Qué pasa con el alma finalmente? Así como el cuerpo vuelve al polvo, el alma es pasada de una persona a su progenie. Si una persona no tiene descendencia su alma deja de ser cuando muere; no existe más. Si mi alma ha dejado de ser, soy una persona muerta y la Biblia habla de mí como de un alma muerta. No hay nada inmortal acerca del alma así como tampoco hay nada inmortal acerca del polvo. El cuerpo del hombre está hecho de polvo y regresa al polvo. Cuando el hombre toma su último aliento, su vida de alma termina.

Después de estudiar “formado” y “hecho”, todavía tenemos que considerar el uso bíblico de la palabra “creado”. ¿Qué parte del hombre fue creada?

Para encontrar el primer uso de “creado”, miramos el primer libro de la Biblia.

Génesis 1:1:
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

“Crear” (bara) quiere decir literalmente “obtener algo de la nada” o “traer a existencia algo que nunca existió antes en forma alguna”.

Muchos profesores de escuelas dominicales (si es que todavía usan la Biblia) dicen que “en el primer día Dios creó esto y aquello, y en el segundo día Dios creó algo más, y así sucesivamente. Pero eso no es lo que dice la Palabra de Dios. En el versículo 3 Dios dijo: “…Sea la luz…” ¿Por qué no la tuvo que crear? Porque lo que sea de que la luz esté compuesta, ya había sido creada en Génesis 1:1, en el principio cuando Dios creó los cielos y la tierra. Todo lo que El tenía que hacer era “hablar” para que la luz existiese.

El versículo 6 dice: “Luego dijo Dios…” Versículo 9: “Dijo También Dios…” Versículo 11: “Después dijo Dios…” Versículo 14: “Dijo luego Dios…”

En el versículo 21 Dios creó “los grandes monstruos marinos y todo ser viviente que se mueve…” Sus cuerpos fueron producidos de las aguas. El agua y la tierra ya existían, de modo que la substancia que formaba sus cuerpos no tenía que ser creada. ¿Qué tenía que ser creado en este punto? Vida de alma, porque nunca antes existió. En los versículos 24-26, Dios produjo de la tierra el ganado, las bestias y el hombre -teniendo todos ellos la vida de alma que fue creada en el versículo 21.

A medida que Dios progresaba en Su obra de formar, hacer y crear la tierra y sus habitantes, llegó finalmente a efectuar su obra culminante-el hombre.

Génesis 1:27:
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

Dios ya había formado y hecho al hombre; el hombre ya tenía su cuerpo y un alma. Luego, ¿qué estaba haciendo Dios al crear al hombre a su imagen? ¿Cuál es la imagen de Dios? Juan 4:24: “Dios es Espíritu…”

Un espíritu no tiene carne o huesos. Dios creó dentro del hombre Su Espíritu (ruach), Su imagen. Entonces el hombre se volvió cuerpo, alma y espíritu. Después de que Dios creó al hombre a Su propia imagen, Dios tuvo un compañero; no en las partes del cuerpo y el alma del hombre, sino en el espíritu. Es ésa la parte del hombre que hizo posible que Dios hablase al hombre y que el hombre se comunicara con Dios. Esto les dio comunión a ellos. Este es el hombre de cual leemos en Isaías y Tesalonicenses donde las Escrituras dicen que el hombre fue formado, hecho y creado, y que él era cuerpo, alma y espíritu.

Los científicos hoy en día hablan de crear vida. Este es un término inapropiado. Ellos pueden redescubrir, rehacer, reorganizar, readaptar, o recomponer; pero no pueden crear porque crear algo es traer algo a existencia que no existía en forma alguna. Los científicos siempre empiezan con alguna substancia así que no están creando.

Génesis 1:1,2:
En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

Y la tierra estaba [se volvió] desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Hay un largo período de tiempo entre Génesis 1:1 y Génesis 1:2. Yo no sé cuán largo, pero sí sé que cuando el versículo 2 vino a ser “la tierra estaba [se volvió] desordenada y vacía…” La tierra no fue creada desordenada y vacía; se volvió de esa forma.

Ahora, la cuestión es: qué causó que esta creación original en Génesis 1:1 (la cual era perfecta) se volviera desordenada y vacía. Para ver la tremenda exactitud de la Palabra, tenemos que estudiar escrituras como Isaías 14:12; Ezequiel 28:15-19; Romanos 8:22; 1 Timoteo 3:6; Apocalipsis 12:4. Estas escrituras explican que en el principio Dios creó ángeles bajo tres líderes: Gabriel, Miguel y Lucifer. Estos tres arcángeles eran responsables por todos los otros ángeles. Lucifer, quien era llamado un ángel de luz, quiso usurpar el trono de Dios. El causó un motín en el cielo, por decirlo así. Por lo tanto Lucifer fue expulsado del cielo junto con una tercera parte de los ángeles quienes, bajo el liderazgo de Lucifer, habían conspirado contra Dios. Después de haber sido expulsado del cielo, Lucifer se convirtió en “Satanás”, “la serpiente”, “el Diablo”. El  y una tercera parte de los ángeles del cielo forman el mundo de los espíritus malos o de los espíritus diabólicos, acerca del cual la gente conoce muy poco y cree menos.

El motín de Lucifer y sus ángeles en el cielo fue tan cataclísmico que mientras tomaba lugar la guerra, todo lo que Dios había creado originalmente en Génesis 1:1 cayó en  la ruina. Así pues, el versículo 2 de Génesis 1 dice: Y la tierra estaba [se volvió] desordenada y vacía…

¿Cuánto tiempo hubo entre Génesis 1:1 y 1:2? Yo no sé. Pudo haber habido eones de tiempo. El versículo 3 simplemente comienza la narración de las acciones de Dios al hacer la tierra habitable para la humanidad-humanidad de cuerpo, alma y espíritu.

¿Hubo “hombres” antes del hombre de cuerpo, alma y espíritu? Para los científicos, sí; pero en cuanto a la Biblia, según define al hombre en Génesis 1:27, no. Cuando los científicos observan un fósil o un esqueleto, y el vestigio sugiere una forma como la del hombre, lo ponen en la especie de homo sapiens, aunque no saben, y no tiene manera de saber, qué clase de vida hubiera animado ese fósil. De la existencia de alguna clase de vida antes de Génesis 1:2, la Biblia no niega la posibilidad, pero no puede haber existido el hombre tal como define Génesis 1:27.

La razón por la que estoy interesado en esta exactitud es que el versículo 24 del primer capítulo nos dice que Dios creó al hombre tal como lo conocemos: cuerpo, alma y espíritu. ¿Qué clase de vida había en el supuesto hombre anterior a Adán y Eva? No sé porque la Biblia no me lo dice. Ni tampoco saben los científicos porque ellos no pueden restablecer esa vida. Yo sí sé, sin embargo, que lo que esa vida haya sido entonces, no era la vida que Dios creó cuando creó vida de alma para el animal.

Hay muchas cosas que uno debería saber sobre la gran precisión de la Palabra de Dios en Génesis porque en ella está el fundamento de la exactitud de Su inigualable Palabra.

Génesis 1:11 dice:
Después dijo Dios: produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género…

Producir según su género quiere decir, por ejemplo, que cuando se planta una semilla de tomate se cosechan tomates. Cuando se planta una semilla de cebolla se producen cebollas. Todo viene según su género. La palabra “género” es la palabra griega genos. Si se fecundan vacas nacen terneros. Si se fecundan perras nacen perritos. Un gato y un perro no se pueden cruzar para obtener un “perrito gatuno”. El cruzar a una vaca y un caballo no trae una “vaca cabelluda” o un “caballo vacuno”. ¿Por qué? Por la ley de que todo es según su género. Por eso es que usted puede tener variedad dentro de las especies, pero no en género. Hay una gran diferencia en características entre una vaca “Guernsey”, una “Holstein” y una “Parda suiza”, por ejemplo; pero ellas pertenecen al mismo género; el género es bovino. No hay superposición de géneros. Usted no puede cruzar una vaca con un caballo porque no son del mismo género. Hay evolución dentro de las especies, pero no entre géneros. Todas las teorías de evolución mueren antes de empezar a menos que se las mantenga dentro de la categoría de especies y no de género.

La Palabra de Dios dice: “… árbol de fruto que dé fruto… que su semilla esté en él…” La semilla está siempre en él mismo y es la semilla que tiene vida. Tome una semilla, póngala en tierra, añádale un poco de agua y sol y pronto una hoja sale. ¿Por qué? Porque la semilla tiene vida en ella misma.

Cuando se trata del hombre, ¿quién tiene la simiente? La vida que está en la carne es aportada por la esperma del varón. Cuando la esperma fecunda el huevo, la esperma lleva vida de alma y la vida de alma está en la simiente. Esto es de suma importancia para el estudio del nacimiento del Señor Jesucristo.

¿Cuántas veces creó Dios alma? La Biblia dice que (excepto por el nacimiento de Jesús) Dios la creó solamente una vez y eso fue cuando los animales aparecieron por primera vez. Dios simplemente tomó el alma de vida creada previamente y se la dio al hombre cuando Dios formó e hizo a Adán. Adán  entonces tuvo progenie; y sus hijos e hijas, a su vez, tuvieron progenie. La vida de alma que estuvo en Adán fue traspasada a sus niños y a los niños de sus niños. Cuando Adán tomó su último aliento, su alma personal se acabó; pero su alma de vida vivió en Caín, Set y en el resto de sus hijos e hijas. Hasta el día de hoy la misma vida de alma, la cual Dios puso originalmente en Adán cuando Dios lo hizo, continúa en la humanidad.

Hechos 17:26
Y de una sangre ha hecho [Dios] todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra…

Si todos los hombres vienen de la misma sangre, derivándose nuestra vida de alma de la misma fuente común (Adán), ¿por qué hay tantas variaciones físicas entre la gente? Por ejemplo: ¿por qué son algunas personas blancas, algunas amarillas, algunas negras y algunas roja? ¿Cómo da uno razón de todo esto? Para entender variaciones físicas, uno debe tener conocimiento de genes y cromosomas y características dominantes y recesivas. La ley de Mendel explica el proceso de características dominantes y recesivas en plantas y animales. Los procesos genéticos controlan o determinan las variaciones dentro de la especies.

En el principio del hombre, el gene que determinaba el color de la piel llevaba ambas características: la obscura y la clara. Después de generaciones, al casarse la gente de piel más obscura con gente de piel más obscura, y la gente de piel más clara con gente de piel más clara, eventualmente los grupos genéticos resultan en obscuros más obscuros y claros más claros de los que existían originalmente, todo debido a la selección natural y a las características dominantes, así se desarrollaron los colores diferentes y las distintas razas del hombres que habitan sobre la faz de la tierra hoy en día. No contradice en nada la Palabra de Dios y no contradice a la ciencia genética.

Otra pregunta que siempre surge es: ¿con quienes  se casaron los hijos de Adán y Eva? Puesto que no había vecinos alrededor, ¿a quienes podían tomar los hijos como compañeras? ¿Con quien se casó Caín, por ejemplo? El se casó con su hermana. ¿Con quién más se podía casar? Encontrar una compañera no era problema porque, como dice Génesis 5:4:

Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años, y engendró hijos e hijas.

Los hijos de Adán se casaron con sus propias hermanas. Si nosotros tuviéramos una corriente sanguínea pura, nos podríamos casar con nuestras hermanas. La razón por la que no se nos permite casarnos con nuestras hermanas es que las impurezas en nuestras corrientes sanguíneas causarían complicaciones en la próxima generación y en aquellas que siguen.

A causa de tener sangre más pura la gente vivía vidas más largas como lo dicen los primeros pasajes bíblicos. Algunas personas explican la longevidad del hombre antiguo diciendo que sus años no eran tan largos como los nuestros. Pero el tiempo entonces era el mismo que ahora. La razón para tal longevidad era que su sangre no se había vuelto tan contaminada, tan impura. El matrimonio y el pecado empezaron eventualmente a producir gente mas débil que por lo tanto moría a una edad más temprana.

Previamente “alma” ha sido definida como “aliento de vida”. Las plantas no tienen vida de aliento y sin embargo obviamente tiene vida en el sentido que crecen y dan fruto. Las plantas tienen vida de crecimiento, pero no tiene vida de aliento. Los animales tienen tanto vida de crecimiento como alma o vida de aliento. El hombre, como fue originalmente creado, sobrepasó el reino animal en el sentido de que no tenía solamente cuerpo y alma sino también espíritu. Fue el espíritu que separó al hombre del resto de la creación. Porque el hombre tenía espíritu. Dios podía comunicarse con Su obra maestra final.