Libros y estudios

DE GRACIA RECIBIMOS, DAMOS DE GRACIA.

Mateo 10:8

sábado, 18 de octubre de 2014

UN ESTUDIO DE 1 CORINTIOS 13. Capítulo 12 de "Recibiendo el espíritu santo hoy". Por V.P. Wierwille

Antes de comenzar una discusión de 1 Corintios 13, permítame explicarles la palabra “amor” que aparece en la Versión Reina-Valera como una traducción de la palabra griega agapē. Hay dos palabras griegas en la Biblia para el verbo “amar”:

1. phileō – amar con amor natural o humano.
2. agapaō – amar con agapē, amor divino o de Dios.

Cualquier pecador no salvo puede amar phileō con amor natural o humano, pero no con agapē. El amor agapē es posible solamente para los creyentes. El amor de Dios, agapē entra en el hombre renacido en el momento en que nace de nuevo. Si la mente es renovada, y “andando en luz como él es luz”, entonces esta nueva clase de amor será manifestada en el mundo. El decimotercer capítulo de 1 Corintios se refiere solamente al amor agapē llamado amor en la Versión Reina-Valera, el cual es el amor de Dios en la mente renovada del creyente en manifestación. Es el amor “activo” de Dios. Desde el punto de vista de Dios, agapē es un don al hombre, y como tal es espiritual. El “amor de Dios” en el hombre interior es proveniente de Dios en el momento del nuevo nacimiento, y debe ser distinguido claramente de (y no confundido con) el amor de Dios en la mente renovada en manifestación. Esta confusión ha causado un sinfín de conflictos inútiles.

Todo lo que recibimos de parte de Dios es por gracia. Cualquier cosa que el hombre hace, o puede hacer, es obra y no gracia. Cuando agapē es manifestado, debe ser por medio de la mente renovada, lo cual toma un esfuerzo intencional. Por lo tanto, ya que la totalidad de este capítulo trata sobre lo que el hombre hace, lo cual es obras, la palabra agapē debe ser entendida como “el amor de Dios en la mente renovada en manifestación”. (Vean Romanos 12:2; 13:14; Efesios 4:23; Filipenses 2:5; Colosenses 3:5-17.)

1 Corintios 13:1:
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor [el amor de Dios en la mente renovada en manifestación], vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

Todas las nueve manifestaciones del espíritu santo, al igual que todos los dones de ministerios, operan eficaz y correctamente para el provecho del creyente individual solamente según son operados con el amor de Dios en la mente renovada en manifestación. Este versículo no dice que el hablar en lenguas mismo, operado fuera del amor, se hace nada. Dice: “Vengo a ser [la persona viene a ser] como metal que resuena, o címbalo que retiñe”. Sin renovar su mente con el amor de Dios, la manifestación no le da él provecho alguno porque es el amor lo que hace que la manifestación valga la pena para el que la pone en práctica. Un hombre fuera del amor, aunque hable lenguas humanas y angélicas, él, no la  manifestación, viene a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe porque él deja de manifestar el amor de Dios en su mente renovada. Siempre es la voluntad de Dios que la persona que esté ministrando derive provecho así como aquellos a quienes se está ministrando deben derivar provecho también.

Una persona hablando en una lengua siempre estará hablando una lengua humana o angélica. Si habla una lengua humana, es un idioma conocido en algún lugar en la tierra; si habla una lengua angélica, no puede ser un idioma conocido en ningún lugar en la tierra.

Versículo 2:
Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe [creencia], de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor [el amor de Dios en la mente renovada en manifestación], nada soy.

No es la manifestación de profecía, ni el entendimiento de misterios y ciencias (conocimiento), ni la creencia, lo que se hace nada; es el individuo operando las manifestaciones sin el amor de Dios en la mente renovada quien se hace nada. “…Nada soy”. Esto se aplica a todas las nueve manifestaciones del espíritu santo al igual que a los dones de ministerios. El don no es afectado por el hombre; el don es perfecto porque Dios lo dio. Pero el hombre no deriva provecho o beneficio para sí mismo a menos que opere en amor.

Versículos 3-8
Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor [el amor de Dios en la mente renovada en manifestación], de nada me sirve.

El amor [el amor de Dios en la mente renovada en manifestación] es sufrido, es benigno; el amor [el amor de Dios en la mente renovada en manifestación] no tiene envidia, el amor [el amor de Dios en la mente renovada en manifestación] no es jactancioso, no se envanece;

no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor [el amor de Dios en la mente renovada en manifestación] nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

Este último versículo no dice que las profecías y las lenguas cesaron con los días de los apóstoles al igual que no dice que la ciencia (conocimiento) cesó. Este octavo versículo expresa claramente que el amor de Dios en la mente renovada en manifestación nunca deja de ser.

Toda persona sensata sabe que hay ciencia en el mundo hoy día. No se ha acabado. Si la ciencia no se ha acabado, entonces las manifestaciones de lenguas y profecía tampoco han cesado. Si las lenguas han cesado, como algunos afirman, entonces la ciencia también se ha acabado. Háganme el favor de decirme: ¿cómo podría saber una persona que las lenguas han cesado si la ciencia (conocimiento) se ha acabo? ¡Qué ridículo!

Versículo 9:
Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.

Es absolutamente imposible, aun con la operación de las manifestaciones del espíritu santo y los dones de ministerios, que una persona o grupo de personas lo profeticen todo. Lo que profetizamos siempre es específico, orientado a la necesidad de los creyentes en ese momento particular de tiempo y lugar. La necesidad del mañana puede ser diferente y la palabra proveniente de Dios o en nombre de Dios entonces también cambiará para encajar con la necesidad variada.

El versículo 10 es una conclusión sistemática y lógica del versículo 8.

Versículo 10:
mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

Algunos dicen que “mas cuando venga lo perfecto” quiere decir cuando la Biblia fue dada como la Palabra de Dios. Pero en contexto habla sobre verle “cara a cara”, lo cual solamente puede ser cuando el amante perfecto, quien es Cristo, haya vuelto. Hasta ese momento las manifestaciones del espíritu santo y los dones de ministerios serán todos operados por creyentes. Darán provecho al individuo que los usa con su mente renovada y manifestando el amor de Dios, y traerán gran bondad y poder a los creyentes en la Iglesia. Pero, cuando Jesucristo haya venido de nuevo, entonces lo que hemos estado haciendo en parte - a saber, el manifestar del espíritu santo, pneuma hagion, en nosotros para el perfeccionamiento y el avance de la Iglesia -  entonces, y no antes, se acabará; y con razón así, porque cuando Jesucristo venga de nuevo, no necesitaremos las manifestaciones. Le tendremos y seremos como él.

Versículos 11,13:
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

Ahora vemos por espejo, oscuramente [Continuaremos viendo por espejo oscuramente hasta que Cristo venga de nuevo]; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor [el amor de Dios en la mente renovada en manifestación], estos tres; pero el mayor de ellos es el amor [el amor de Dios en la mente renovada en manifestación en el cristiano individual y, por tanto, en la Iglesia].

Ahora somos como niños. Necesitamos “juguetes”  y las manifestaciones del espíritu son como juguetes espirituales para niños espirituales. Pero cuando él venga, “lo que era de niño” ya no se necesitará, porque le veremos cara a cara y seremos como él. Pero hasta su regreso, todas las nueve manifestaciones del espíritu y todos los cinco dones de ministerios estarán en operación entre creyentes.

Este decimotercer capítulo enseña cómo las manifestaciones (1Corintios 12:7-10) y los dones de ministerios (Efesios 4:11) bendicen a los que los operan según ellos los usan. La mayor parte de los creyentes han alabado este decimotercer capítulo de 1 Corintios, volviendo los ojos dudosamente, si no con descrédito, sobre los capítulos anterior y siguiente. Esto nunca se debe hacer si creemos que la Palabra de Dios es la Voluntad de Dios. Este capítulo está intercalado entre los capítulos doce y catorce y nunca puede ser sacado fuera de su contexto, su orden y secuencia, si vamos a interpretarlo con propiedad y “dividir correctamente” la Palabra de Verdad al punto de tener la verdadera Palabra.



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lunes, 13 de octubre de 2014

UN ESTUDIO DE 1 CORINTIOS 12. Capítulo 11 de "Recibiendo el espíritu santo hoy". Por Victor Paul Wierwille

TERCERA SECCIÓN

Esta sección en este libro es de tal importancia vital que cada uno debería leerla y releerla. No solamente aquellos que han hablado lenguas y manifestado otras evidencias del espíritu deberían zambullirse en este estudio de 1 Corintios 12,13 y 14, sino también aquellos que sinceramente deseen manifestar, así como también aquellos que tengan preguntas concernientes a las manifestaciones del espíritu.

La confusión de “dones” y “manifestaciones” en los comienzos de la Iglesia hizo necesario que Dios, por medio del Apóstol Pablo, pusiera  en orden el uso apropiado, no solamente de los dones de Dios, sino también de las manifestaciones del don de espíritu santo, pneuma hagion, las cuales serán consideradas en estos capítulos. Todas las nueve manifestaciones serán señaladas, pero solamente estudiaremos a profundidad las tres manifestaciones de inspiración.


UN ESTUDIO DE 1 CORINTIOS 12
Capítulo 11 

Los capítulos doce, trece y catorce de 1 Corintios le han causado a los creyentes mucha dificultad y confusión. Esto ha sido en gran parte debido a que no hemos leído estos tres capítulos como una unidad. La mayor parte de nosotros, me temo, hemos magnificado 1 Corintios 13, sacándolo frecuentemente fuera de su contexto, a expensas de los capítulos doce y catorce. Hemos hecho esto en prejuicio de nosotros mismos.

Noten que el libro de 1 Corintios fue escrito a la Iglesia.

1 Corintios 1:2:
a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.

La Iglesia está compuesta de creyentes renacidos. Por lo tanto, lo que encontremos en 1 Corintios será a nosotros, y específicamente para nosotros en el presente tanto como a creyentes en cualquier tiempo en la Era de la Iglesia.

Además, el versículo citado nos informa que 1 Corintios fue escrita a los santos. ¿Quiénes son los santos? De acuerdo con la Biblia, los santos del Nuevo Testamento son los creyentes convertidos y nacidos de nuevo, quienes tienen vida eterna.

Este versículo afirma que 1 Corintios fue escrita a los santos en cualquier lugar, o sea, aquellos que invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Nosotros que invocamos el nombre de Cristo Jesús como nuestro señor y salvador personal encontramos que 1Corintios está escrita a nosotros al igual que aquellos en Corinto.
Así pues, 1 Corintios 12 a 14 están escritos a los santos en la Iglesia de Dios, y tratan principalmente el tema de pneumatikos, “cosas del espíritu”.

1 Corintios 12:1:
No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales.

La palabra griega para “espirituales” es pneumatikos, que quiere decir “aquellos que pertenecen a, es determinado por, influenciado por o procede del Espíritu.

La palabra “dones” no está en ningún texto griego. El leer esta palabra “dones” dentro de este versículo ha causado gran confusión, argumentos teológicos y malentendidos denominacionales

Los creyentes pertenecientes a la familia de la fe reciben instrucciones específicas de no ser ignorantes en cuanto a cosas del espíritu, cosas espirituales o asuntos espirituales, pneumatikos, dentro de la Iglesia.

Una traducción literal del versículo 1 de acuerdo al uso sería: “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los asuntos pertenecientes, determinados, influenciados o procedentes del Espíritu”, o tal vez más sencillamente: “No quiero, hermanos, que os falte información acerca de los asuntos espirituales”.

Versículo 2:
Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos.

Un “ídolo mudo” está hecho de madera o piedra y no puede hablar. La razón por la cual los gentiles habían adorado “ídolos mudos” es que ésta era la forma o camino que se les había enseñado. Nadie va jamás, en su búsqueda espiritual, más allá de a donde se le lleva: no puede recibir más allá de lo que cree y no puede creer más allá de lo que se le enseña.

Versículo 3:
Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el Espíritu de Dios [pneuma theou] llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo [pneuma hagion].

El impacto espiritual de este versículo no tiene paralelo. Cualquier hombre, aun un pecador, podría decir con su boca: “Jesús es el Señor”; pero para decirlo de una manera genuina, un hombre debe haberse arrepentido, haber nacido de nuevo del Espíritu de Dios y haber hecho a Jesús señor en su vida. Querer decir verdaderamente que Jesús es el señor de nuestras vidas es llevar a cabo las órdenes de Dios en obediencia a Su voluntad. Hablar “por el Espíritu de Dios” es hablar en lenguas según Dios, que es Espíritu, da que se hable. Nosotros creemos que Dios quiere decir lo que dice y dice lo que quiere decir; y en este versículo la Palabra dice que es imposible que cualquier hombre diga con respecto a su vida “Jesús [es el] Señor, sino por el Espíritu Santo” – que es por medio de hablar en lenguas.
En el versículo antedicho la Versión Reina-Valera añade el artículo “el” y escribe con mayúscula la palabra pneuma, Espíritu, y la palabra hagion, Santo. Esta es una libertad tomada sin fundamento. Añadir el artículo “el” es cambiar el texto. Al omitir el artículo, como en todos los textos críticos griegos, solamente pneuma hagion, casi se explica a sí mismo. Nuestro problema reside en nuestra falta de buena voluntad para creer y cambiar. Aquí pneuma hagion es el don proveniente del Donador. En todo lugar en el Libro de Hechos donde se menciona la evidencia externa inicial con respecto al recibimiento del don, la evidencia es siempre hablar en lenguas. Así pues, por pura lógica, lo mismo se debe aplicar aquí ya que éste no es el Espíritu Santo, sino simplemente pneuma hagion, espíritu santo, que es el don.

El creyente debe verdaderamente hacer a Jesús señor. Nosotros aceptamos felizmente muchos otros puntos, pero este paso final es difícil. Porque cuando de veras le hacemos señor, tenemos que cambiar tanto de nuestro pensar y actuar; y esta renovación de la mente es ciertamente difícil.

Muchas veces “creyentes incrédulos”  me han dicho que es posible maldecir a Dios cuando se habla en lenguas ya que el que habla no entiende lo que habla. Esto, absolutamente, no es verdad. El tercer versículo de este capítulo afirma claramente que nadie llama anatema a Jesús cuando habla por el espíritu de (proveniente de) Dios. Ya que es imposible hablar en lenguas a menos que uno haya recibido el don proveniente del Espíritu Santo, podemos tener confianza completa de que esta manifestación absolutamente nunca puede ser pervertida al punto impensable de maldecir a Dios. Cuando un hombre ha nacido de nuevo del Espíritu y habla en lenguas, el idioma y la materia que él habla se originan en Dios y no pueden hacer otra cosa que glorificar Su nombre. Además: “Y nadie puede llamar [verdaderamente] a Jesús [su] Señor” sino por medio del pneuma hagion, que es el don en manifestación.

Versículo 4:
Ahora bien, hay diversidad* de dones, pero el Espíritu [pneuma] es el mismo.

Los efectos producidos son de diversas clases. La palabra griega para “dones” es charismata, que quiere decir “dones de gracia”, de parte de Dios al hombre. Aquí, la Palabra está hablando sobre dones, no manifestaciones. Los dones de Dios son “asuntos espirituales”, pneumatikos, al igual que las manifestaciones.

Hay dos grupos principales de estos dones de gracia:
    1. A los creyentes – vida eterna (Romanos 6:23)
a.       La habilidad de manifestar espíritu santo.
2.       A la Iglesia del Cuerpo –  ministerios de apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros (Efesios 4:11).

*La palabra “diversidad” es la palabra griega diairesis, una palabra compuesta de día que quiere decir “a través” y haireō que quiere decir “selección” u “opción”. Por lo tanto, el entendimiento literal es charismata, dones, “a través de la selección o la opción de Dios” o “a través de la selección o la opción de Dios hay dones”.


Pero es el mismo Donador - Espíritu, Señor, Dios, en todo caso en que un don es dado.

Noten que en el caso genitivo, según se usa aquí en el versículo 4, “diversidad de dones”, ambos los “dones” y la “diversidad” son los efectos de la operación de gracia de Dios.

Versículo 5:
Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo.

Dios da diferentes ministerios en la Iglesia para beneficiar a ambos los que están dentro y fuera de los confines inmediatos de la Iglesia, todos para la gloria del mismo Señor.

La palabra “diversidad”, como en el versículo 4, es la palabra griega diairesis* que es el acto de dividir a través de la selección o la opción de Dios. Esta es la prerrogativa absoluta de Dios. “Ministerios” es la palabra griega diakonia que quiere decir  “ministerios cuyo servicios benefician a otros”. Esto simplemente prueba que los ministerios, dones de gracia de Dios, han de ser de servicio en beneficio a otros. Los charismata están divididos de tal manera que no sólo son sus ministerios o servicios de beneficio a otros, sino también de provecho al que está ministrando

En esencia este versículo dice que la división de los dones es la prerrogativa de Dios a fin de hacer los ministerios en la Iglesia del mayor servicio y beneficio para todos.

Versículo 6:
Y hay diversidad [diairesis] de operaciones, pero Dios, que hace [energeō] todas las cosas en todos, es el mismo.

El verbo de la Palabra griega para “operaciones” está traducido “hace” en la última parte de este versículo y en el versículo 11, mientras que en el versículo 10 es “hacer”. Quiere decir “aquello que es hecho”. De esta palabra griega energēma, obtenemos nuestra palabra en español “energía”.  Los efectos producidos o hechos son diversidades, diairesis, o clases distribuidas. Dios actúa deliberadamente haciendo división de los dones, tal como apóstoles, profetas, evangelistas, maestros y pastores; mas es el mismo Dios que da energía a todos los dones. Dios no da nueve dones del Espíritu sino que da un don de pneuma hagion que da energía a nuestra habilidad espiritual de manifestar nueve operaciones, además de dar energía a los cinco ministerios de servicio para el cuerpo de la Iglesia.

Las nueve operaciones basadas en una fuente de poder es como la batería de mi carro que acumula energía eléctrica. Esta energía eléctrica produce varias operaciones. Yo utilizo la energía al tocar la bocina o al mover la llave de la ignición o al usar la radio o al encender los faroles o al encender el calentador. Todas estas operaciones son producidas por la misma energía de la única batería.

*La palabra “diversidad” es la Palabra griega diéresis. Una palabra compuesta de día que quiere decir “a través” y haireō que quiere decir “selección” u “opción”. Por lo tanto, el entendimiento literal es charismata, dones,  “a través de la selección o la opción de Dios” O “a través de la selección o la opción de Dios hay dones”
El versículo 6 expone claramente que hay diversidad de operaciones producidas por Dios, eso es a las que da energía el mismo Dios.

Tal vez surja la pregunta: “¿Por qué entonces no manifiesta cada persona llena de espíritu las nueve evidencias del espíritu?” Yo les pregunto: “¿Por qué no empieza la bocina de mi carro a tocar en cuanto me siento en él?” La razón es obvia. Primero debo apretar el botón de la bocina para hacer el contacto; el poder o la energía ya está provista para yo usarla, pero permanece latente hasta que me entero de su existencia y entonces la activo

En esencia este versículo dice: “Entre los dones de gracia que son dados por Dios, hay diferentes clases de efectos producidos, pero es el mismo Dios quien es Espíritu y Señor quien da energía a todos los dones”.

Versículo 7:
Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu  [el pneuma] para provecho.

La palabra “pero” pone este versículo en contraste, no en correspondencia, con aquello que precede. Aquí en el versículos 7 cambiamos de dones a manifestaciones. Ya no estamos tratando sobre dones, estamos tratando sobre evidencias, cosas manifestadas. Todos los dones de Dios son espirituales y no pueden ser vistos en el mundo de los sentidos hasta ser manifestados. No podemos ver espíritu. La palabra “manifestado” quiere decir “demostrado en el mundo de los sentidos o evidenciados”.

El privilegio de manifestar las nueve operaciones sobrenaturales en la Iglesia está determinado por el Espíritu. La razón por la cual la palabra “manifestación” está en su forma singular aunque hay nueve en números es la misma razón por la cual la palabra “fruto” es singular, y aun así hay nueve frutos enumeradas en Gálatas 5:22. Es como un racimo de uvas con nueve unidades en él. Así tenemos un don con nueve manifestaciones o evidencias diferentes.

La manifestación del espíritu santo tiene nueve partes separadas y sin embargo unidas componiendo el todo, y el todo es dado a cada hombre para beneficio a sí mismo y para el bien común de la Iglesia.

Todo creyente lleno del espíritu tiene el privilegio y la responsabilidad de evidenciar o manifestar el espíritu en la Iglesia para beneficio de todos. Noten muy cuidadosamente que “a cada uno le es dada la manifestación”. Por lo tanto, todo el que es renacido de Dios y de tal manera está lleno del don de espíritu santo, tiene potencialmente las manifestaciones. Recuerden, el don es dado a cada uno, pero ya que el don es espíritu entra en manifestación solamente cuando el hombre cree y actúa en conformidad. A menos que el que recibe crea en su habilidad de operar estás manifestaciones, ellas nunca serán evidenciadas. El que recibe debe hablar en lenguas, interpretar y operar las otras siete manifestaciones.

Noten luego las últimas dos palabras – “para provecho”. La palabra “para” es pros indicando el punto de vista hacia el final. También podría ser traducido “hacia”. “Provecho” da el entendimiento añadido de beneficios superiores “enteramente”, en otras palabras, inmediatamente y a lo último. Una traducción literal de acuerdo al uso del versículo 7 sería: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del espíritu hacia provecho para él a lo último, al igual que de inmediato.

Toda la manifestación del espíritu es de provecho. Y se saca provecho del evidenciar cada manifestación. Por eso es que yo busco inmediatamente el provecho cuando la gente manifiesta cualquier cosa que ellos llaman espiritual o proveniente de Dios. Si lo que están manifestando no es beneficioso, no puede ser proveniente de Dios quien es el Padre de nuestro señor y salvador Jesucristo y el Donador del don de pneuma hagion.

Naturalmente, “para provecho” conduce a una pregunta, a saber, ¿cómo da o cómo dará provecho? ¿Cuál es el provecho en cada una de las nueve manifestaciones? La contestación es dada en los versículos 8 al 10.

Versículos 8-10:
Porque a éste es dada por el Espíritu [el pneuma en la Iglesia] palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu [el pneuma];

a otro, fe por el mismo Espíritu [pneuma]; y a otro, dones [charismata] de sanidades por el mismo Espíritu [pneuma].

A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus [pneumata]; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

La primera palabra en el versículo 8 es “porque” que es una conjunción que pone este versículo en correspondencia con el provecho del versículo 7, y nos informa que la Palabra de Dios ahora nos va a dar la información específica en cuanto a cómo este provecho viene a ser.

Las palabras “a éste” en el versículo 8 son una palabra en griego, , que es el caso dativo del pronombre relativo hos; ya que está en el caso dativo esta palabra debe ser traducida “a uno” o “para uno”, y por el contexto debe ser traducida “para uno”. “Uno”, al igual que “éste”, es un pronombre relativo, y se puede intercambiar con la palabra “aquél”. Un pronombre relativo se refiere al sustantivo más cercano que lo antecede. Por lo tanto, usando el sustantivo en lugar del pronombre, el versículo leería: “porque para aquél [queriendo decir el provecho]”.

Con este entendimiento de la usanza griega, los versículos del 8 al 10 serían exactos y más enfáticos si se tradujeran como sigue:

Porque palabra de sabiduría es dada por el Espíritu para provecho;

y palabra ciencia es dada por el mismo Espíritu para otro [allos] provecho;

y fe [creencia] por el mismo Espíritu para otro [heteros] provecho;

y dones de sanidades son dados por el mismo Espíritu para otro [allos] provecho

Y el hacer milagros es dado por el mismo Espíritu para otro [allos] provecho

y profecía es dada por el mismo Espíritu para otro [allos] provecho;

y discernimiento de espíritus es dado por el mismo Espíritu para otro [allos] provecho;

y diversos géneros de lenguas son dados por el mismo Espíritu para otro [heteros] provecho;

e interpretación de lenguas es dada por el mismo Espíritu para otro [allos] provecho.

He marcado en corchetes que la palabra griega para “otro” usada con la manifestación de creencia y géneros de lenguas es heteros, la cual es distinta de allos que es asociada con las otras siete manifestaciones. ¿Por qué se usa heteros dos veces y allos siete veces? Debe haber una razón para el uso de dos palabras griegas diferentes las cuales en todos los casos son traducidas “otro”.

Allos es traducida “otro” y tiene un uso exacto en la forma “otro” cuando pueden haber más de dos envueltos (Véase Mateo 4:21; 21:8, 36,41.)

Heteros se usa para “otro” cuando solamente dos están envueltos. (Véase Mateo 6:24 y Lucas 5:7.)

Dos de las nueve manifestaciones son específicamente para que solamente el creyente individual tenga provecho. La manifestación de lenguas y la manifestación de creencia son un provecho solamente a la persona que está recibiendo de Dios. Hablar en lenguas da provecho al creyente por medio de la edificación de su espíritu. La manifestación de creencia, que se demuestra cuando un hijo de Dios cree para que lo imposible venga a ser según su mandato de acuerdo con su revelación recibida (palabra de ciencia, palabra de sabiduría y discernimiento de espíritus), da provecho solamente al creyente que la opera. Otras personas pueden recibir provecho del resultado de la operación, pero no de la manifestación misma. Ya que ninguna otra persona deriva provecho del uso de creencia y lenguas, heteros se usa porque sólo Dios y el creyente están envueltos, así pues es también una usanza genérica. Todas las otras manifestaciones pueden ser de provecho para otros además de la persona que esté operando las manifestaciones.

Los versículos del 8 al 10 no son una enumeración de las nueve manifestaciones del espíritu, llamadas erróneamente “dones del Espíritu”, en su propia secuencia y orden de manifestación unificada. Ustedes notarán que son evidencias específicas u operaciones como beneficios, a las que da energía del mismo Espíritu. Las manifestaciones son evidencias del don proveniente del Espíritu Santo. No son el don mismo sino las operaciones de él. Si Dios hubiese querido decir “don” o “fruto”, El lo hubiera dicho. El quería decir manifestación, por lo tanto, El lo dijo así.

Las manifestaciones son evidencias del don de pneuma hagion, espíritu santo. Las manifestaciones son nueve en número, ni más, ni menos; y todas las nueve están “envueltas” en el don de pneuma hagion, espíritu santo, que es recibido por el creyente en el momento del nuevo nacimiento.

Si estudian las nueve manifestaciones cuidadosamente, encontrarán que siete de estas nueve evidencias del espíritu santo estuvieron en operación en varios momentos a través de los tiempos del Antiguo Testamento – todo excepto hablar en lenguas y la interpretación de lenguas.

Cuando contemplen las manifestaciones del espíritu santo disponible a todos los creyentes después de Pentecostés, notarán cómo, por su propia naturaleza, se dividen en tres grupos con tres manifestaciones específicas en cada grupo. Estos grupos son:

Ӏ. Manifestaciones de proferimiento, de hablar, de adoración, de inspiración (los nombres sugieren las características de la manifestación particular):

  1. Muchos géneros de lenguas

  1. Interpretación de lenguas.

  1. Profecía

 ӀӀ. Manifestaciones de revelación, de información, de instrucción, de conocimiento (los ojos y oídos de la Iglesia):

1.         Palabra de ciencia

2.         Palabra de sabiduría

3.         Discernimiento de espíritus

       ӀӀӀ. Manifestaciones de acción, de poder, de impartir:

1.    Fe (creencia)

2.    Dones de sanidades

3.    Hacer milagros




El Espíritu Santo, que es Dios, da energía a todas las nueve manifestaciones en cada creyente, por medio de la presencia del don, pneuma hagion, el espíritu santo que mora dentro del creyente. El creyente demuestra el poder desde lo alto en manifestaciones actuando según la Palabra.

Las manifestaciones de inspiración, que ministran al individuo y son de beneficio a la Iglesia, también pueden ser llamadas manifestaciones de adoración porque éstas pueden ser usadas específicamente en adoración pública. También son manifestaciones de “proferimiento” o de “hablar” porque son proferidas o habladas por el creyente según él es inspirado.

Diversos géneros de lenguas, interpretación de lenguas y profecía son las evidencias del espíritu santo que la Palabra de Dios considera específicamente en el decimocuarto capitulo de 1 Corintios. Pablo estaba alarmado a causa del mal uso y abuso de estas manifestaciones en la Iglesia. Como una demostración o evidencia de la presencia del espíritu santo, el poder desde lo alto, las manifestaciones tenían que usarse apropiadamente por parte de todo individuo y en todo momento.

Versículo 11:
Pero todas estas cosas [todas las nueve manifestaciones] las hace [reciben energía de] uno y el mismo Espíritu [pneuma], repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Los versículos del 8 al 10 son una cláusula subordinada refiriéndose al provecho de las manifestaciones. Estos tres versículos, hablando técnica y gramaticalmente, deberían ser un paréntesis en correspondencia con el versículo 7 elaborando sobre el provecho. En el versículo 11 la Palabra de Dios de nuevo coordina el versículo 7 con la conjunción pero, que de nuevo contrasta los provechos antes mencionados en los versículos 8 al 10 y relaciona al versículo 11 con el versículo 7.

Hay un doble reflexivo único en el versículo 11 en las palabras “uno y el mismo Espíritu” con el énfasis hecho por uno y mismo. La palabra que sigue, “repartiendo”, diaireō, es “distribuyendo”.

Las últimas cinco palabras del versículo 11, “en particular como él quiere”, han causado un sinfín de confusión. Algunos enseñan que ningún creyente puede tener más de una manifestación, la cual llaman un don, tal como un “don de hablar en lenguas” o como un “don de interpretación de lenguas”. Aun más, algunos enseñan que estos “dones” sólo pueden ser dados por Dios cuando el creyente está “santificado”, cuando es lo suficientemente santo como para recibir, y que nunca se da más de un “don” a un creyente. Sin embargo dicen que en muy raras ocasiones puede ser posible tener dos “dones” en manifestación.

Francamente, aun en la superficie de tales declaraciones y enseñanzas, uno puede ver fácilmente gran error bíblico. Si esto fuese cierto, entonces Dios haría “acepción de personas”, lo cual la Palabra dice que El no hace (Hechos 10:34; Efesios 6:9; Colosenses 3:25).

Aquellos que enseñan la teoría de “un don” no toman en cuenta la última parte del versículo 11: “repartiendo a cada uno en particular como él quiere”. Ellos dicen: “Dios reparte a cada uno en particular como El [Dios] quiere”. Mi contestación es: ¿cómo puede cambiar la voluntad de Dios cuando Su voluntad está declarada tan claramente en el versículo 7 que todas las manifestaciones son dadas a cada uno? Por lo tanto, “como él quiere” quiere decir “como cada hombre quiere”.

Las palabras “en particular” en el versículo 11 es la palabra griega idia proveniente de idios, queriendo decir “su propio”. Este es el único lugar en la Biblia donde la palabra idios está traducida “en particular”. Idios, por lo general, se traduce “su” o “suyo”. Por ejemplo, “a lo suyo vino”, “sus ovejas”, “su propia tierra”, “sus siervos”, “su casa”.

En 2 Pedro 1:20 idios está traducida “privada”; y si es “privada” de seguro que es “suya”. La palabra idios ocurre 114 veces, pero ni una vez se traduce “en particular” excepto por el versículo 11. Esta traducción en este versículo es lo suficientemente anormal como para ser sospechosa. Sería más consistente con la Palabra de Dios traducir idios como los traductores han hecho en otros lugares, a saber, como “su propio”.
Así pues, si traducimos la última parte del versículo 11 “distribuyendo a cada hombre lo suyo propio”, tendremos la verdad en vez del error. Los exponentes han dicho que la frase “como él quiere” quiere decir “como Dios quiere” implicando muy compacta y precisamente que no es la voluntad de Dios para un creyente que éste posea y opere todas las nueve manifestaciones del espíritu. La voluntad de Dios se puede determinar solamente por medio del la Palabra de Dios. En el versículo 7 Dios declaró Su voluntad específicamente al decir que la manifestación del espíritu (el pneuma) le es dada a cada uno para provecho. En otras palabras, todas las nueve manifestaciones están disponibles a todo hombre; pero cada persona, a causa de su habilidad para creer, puede tener una cualidad de experto muy especial, genos, en una de las manifestaciones en la Iglesia.

Así pues, hay armonía entre los conceptos aparentemente contradictorios de los versículos 7,8 y 11. Justamente otra prueba irrefutable de que la Biblia no se contradice. Todo creyente lleno del espíritu tiene todas las nueve manifestaciones, pero todas las nueve no siempre están en condición de ser operadas en la misma persona porque puede que la persona no crea lo suficiente. Un creyente puede tener un fuerte deseo de manifestar una de las evidencias más que las otras. Entonces este creyente sobresaldrá en ésta como su contribución personal al cuerpo de creyentes llenos del espíritu en la Iglesia, aunque opere eficazmente las otras manifestaciones en su vida privada. Esta es la prerrogativa de un creyente, “como él quiere”. Dios le da energía a todas las manifestaciones en todo creyente, pero el creyente puede manifestar, en la Iglesia, una de las manifestaciones más eficazmente de acuerdo con su propia creencia para beneficios de todos.

Esta es una realidad sorprendente que concuerda con cada segmento de la Palabra. Dios da el don que es espíritu; pero una vez dado, es el que recibe el don, a saber, el creyente lleno del espíritu, el que es responsable por su operación. Como ilustración, usted puede tener la fuerza y habilidad de pararse sobre sus pies, pero puede ser que usted no quiera pararse. En otras palabras, tener habilidad no significa necesariamente que usted utilizara esa habilidad. Ciertamente las leyes de Dios funcionan con tanta precisión como las leyes físicas de la naturaleza.

Las evidencias del don, el espíritu santo, pneuma hagion, en el creyente lleno del espíritu en el mundo de los sentidos son de acuerdo a la creencia de cada hombre. Dios está más ansioso de dar que nosotros de recibir. En este momento, no es Dios, sino nuestra creencia, que hace posible la realidad de nuestro recibir en manifestación. Dios quiere que estas manifestaciones sean demostradas ahora en cada creyente de acuerdo con la creencia del hombre. Si un creyente no actúa, no manifestará nunca el don de Dios.

Reiteremos hasta aquí en 1 Corintios 12. Palabras claves que se hallan en los versículos 4,5 y 6 son las siguientes:

“dones” – charismata – dones de gracia que son habilidades dadas por Dios, siempre en relación vertical al hombre. Dios al hombre.

“ministerios” – diakonia – ministerios, formas de servir, un sirviente que ministra. Esto es siempre charismata en acción aplicada horizontalmente. Hombre al hombre.

“operaciones” – energēmata – efectos, operaciones. Siempre los efectos producidos por la operación interna, energeō, dados energía por el Espíritu, y como tales, evidencias en el mundo de los sentidos.

He aquí la verdad importante: todos los energēmata están en cada persona llena del espíritu santo, pneuma hagion.

Versículos 6:
…pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo [ho de autos estin theos ho energōn ta panta en pasin].

Noten las siguientes traducciones de la última parte del versículo 6:

Versión Reina-Valera 1960 - “…pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo”.

Versión Moderna- “…mas el mismo Dios es el que obra todas las cosas en todos”.

Versión El Nuevo Testamento Viviente – “…pero siempre es un mismo Dios el que realiza la obra en nosotros y a través de cada uno de los que somos suyos”.

Biblia de Jerusalén - “…pero es el mismo el Dios que obra todo en todos”.

Versión Casiodoro de Reina (1569) – “…mas el mismo Dios es, el cual obra todas las cosas en todos”.

Miren de nuevo a la primera parte del versículo 11 para entendimiento adicional.

Versículo 11:
Pero todas estas cosas [las nueve manifestaciones de pneuma hagion en un creyente] las hace [energeō] uno y el mismo Espíritu [pneuma]…

La palabra “hace” es una forma verbal de la misma raíz griega que la palabra energēmata, el sustantivo usado en el versículo 10 cuando se refiere al hacer milagros. En otras palabras, las nueve cosas llamadas “dones” no son dones, sino evidencias, resultados, efectos, las manifestaciones del don, pneuma hagion, producidas por la operación, energeō, del Espíritu, pneuma.

Una traducción literal del versículo 11 es: “Pero todas estas nueve manifestaciones de espíritu santo en un creyente son producidas y dadas energía por el Espíritu, distribuyéndole a cada hombre lo suyo propio, y en los efectos producidos, como el hombre quiere”.

La palabra “dones” en conexión con la manifestación de sanidades en el versículo 9 todavía tiene que ser estudiada si vamos a entender con precisión los versículos 7 al 11. Puesto que las nueve evidencias son manifestaciones del don del espíritu santo en un creyente, ¿por qué entonces hay una manifestación, sanidades, a la que se llama un “don”?
La palabra “dones” está en plural* en el versículo 9, enseñándonos que una vez que Dios, por medio de las manifestaciones en un creyente lleno del espíritu, ha sanado a una persona de una enfermedad, Dios tiene la habilidad y el deseo de sanar a la persona una segunda vez de la misma enfermedad, y así lo hace; entonces se convierte en “dones de sanidad” para el que ha sido sanado. Cuando un individuo cree que va a ser sanado y es liberado de dos o más enfermedades, también es “dones de sanidades” como vemos en la Palabra de Dios en 1 Corintios 12:28.

De todas las nueve manifestaciones de la misericordia y gracia de Dios, sólo sanidades es un “don”, charisma. En efecto, estos dones son entregados a la persona o personas con necesidad de sanidad por aquellos que ministran. Un ejemplo de esto se encuentra en Hechos donde Pedro le habló al inválido en la Puerta Hermosa del templo.

Hechos 3:6,7:
…No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.

Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos.

Ustedes no pueden dar el “don de sanidad” a menos que tengan revelación. Pedro y Juan deben haberle pasado por delante al inválido muchas veces mientras él estaba sentado mendigando, pero éste era el momento para que él fuese sanado. Cuando el “don de sanidad” fue puesto en manifestación, el inválido fue sanado. No solo estuvo en operación aquí la manifestación de sanidad, sino que el “hacer milagros” también estuvo involucrado pues la sanidad fue instantánea.

Ahora procederemos a la próxima sección de Escritura en 1 Corintios 12 que es una ilustración de los primeros once versículos.

1 Corintios 12:12-27:
Porque** así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.

Porque por un solo Espíritu [pneuma] fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu [pneuma].


*La palabra “dones” en el versículo 9 es singular en todos los textos arameos y se refiere a cada sanidad.

** “Porque” pone estos versículos en correspondencia con los versículos 7 y 11 progresivamente. El versículo 7 da las manifestaciones del espíritu (nueve en número) como la voluntad de Dios para cada creyente. El versículo 11 muestra que el creyente sólo manifestará tantas de estas nueve manifestaciones como él quiera manifestar. Entonces en los versículos 12 al 27 los “miembros” son nuevamente tantas de las nueve manifestaciones (versículo 7) como el hombre quiere manifestar, puesto en correspondencia con el versículo 11.


Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?

Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.

Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?

Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.

Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;

y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.

Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,

para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.

De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

Esta sección entera, versículo 12 al 27, es una ilustración usando el cuerpo humano para representar la misma verdad que se aplica al cuerpo espiritual, que ha sido relatada en los primeros once versículos de este capítulo doce.

Los versículos 12 y siguientes proceden a mostrar cómo la Iglesia es un cuerpo y cada miembro está completo como uno en ese cuerpo, pero que cada creyente es un miembro en particular de todo el cuerpo.

Versículos 28-30:
Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan [charismata, dones, de sanidades], los que ayudan, los que administran, los que tienen don [genos, diversidad, clases, géneros] de lenguas.

¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?

¿Tienen todos dones [charismata] de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?

Los versículos 28 al 30 son una expresión de la verdad que cada parte, cada creyente, tiene un ministerio específico que llevar a cabo, pero sin todo el cuerpo ninguna de las manifestaciones podría funcionar.

Los creyentes incrédulos y críticos han tratado de exponer este versículo principalmente para degradar el “hablar en lenguas”. Ellos han dicho: “hablar en lenguas es lo menos importante, por lo tanto, Dios lo puso último”. Tal “lógica” es casi imperdonable. Si usted fuera el último, el más joven en la familia, ¿lo haría eso el menos importante de todos? Alguien o algo tiene que ser último. Sólo porque algo esta último en una lista no conlleva la cualidad de ser el menos importante o no importante. En el lenguaje escrito así como en el hablado, a menudo leemos y oímos: “Este es el punto último y final, pero permítanme recordarles que no es el menos importante” o “Ultimo pero no menor”. La Palabra de Dios no es menos la Palabra de Dios en importancia simplemente porque algo está último. Sigue siendo la Palabra de Dios. Ustedes no pueden escribir dos cosas al mismo tiempo. Una debe ir primero y por necesidad otra debe venir mas tarde. Seguramente, la Palabra de Dios necesita una revisión más honesta que ésa que estos críticos le han dado. Examinemos cuidadosamente lo que los versículos 28 al 30 enseñan. Están llenos de verdad e instrucción para aquellos que quieren aprender.

Una traducción literal del versículo 28, de acuerdo al uso, sería: “Así, Dios ha colocado algunos en la Iglesia que tiene el ministerio de apóstoles, profetas y maestros. Hay algunos que ministran más efectivamente haciendo milagros, algunos que son muy efectivos ministrando las bendiciones de sanidades, algunos que son muy diestros ministrando como ayudantes y administradores, y algunos cuyo ministerio es diversidad de lenguas”.

Las personas que tiene el ministerio de “diversidad de lenguas” no usan una lengua exclusivamente, sino que son diestros en manifestar una variedad de lenguas diferentes. Esto es usar lenguas en un sentido más comprensivo, o sea, el sentido que la palabra genos describe.

El versículo 28 es el plan de Dios para ministrar en la Era de la Iglesia, en la cual estamos viviendo. No conozco ningún pasaje de la Escritura que anule esta orden para la Iglesia de la cual ustedes y yo somos parte. Además, Efesios 4:7 al 18 ayuda a aclarar las charismata, habilidades espirituales, manifestadas en el mundo de los sentidos como ministerios gobernantes en la Iglesia, también Romanos 12:4 al 8 le añaden luz a este asunto mal entendido.

Efesios 4:7-18:
Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don [dōrea]* de Cristo.

Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio dones [doma] a los hombres.

Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;

para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,

sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón;

La palabra “don” en el versículo 7 es dōrea que es un beneficio al individuo. La palabra “dones” en el versículo 8 es la palabra griega doma. Como tales dones, doma, ellos son beneficios en un plano horizontal a la Iglesia. La palabra griega charsima es un don de Dios por gracia en una forma perpendicular y no un doma, no un beneficio en un plano horizontal a menos que sean puestos en uso, puestos en práctica u operados por un creyente.

*Walter J. Cummins, “Gifts of God” (American Christian Press. New Knoxville. Ohio, U.S.A., 1969).(“Dones de Dios”).
Los charismata, habilidades espirituales, como dones doma son a o para la Iglesia: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros, para ministrar beneficios al Cuerpo de Cristo, a saber, para el perfeccionamiento de los santos.

Romanos 12:4-8:
Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,

así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;

o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;

el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Los versículos que acabo de citar son las mismas charismata, habilidades espirituales, dadas por Dios al hombre, que se convierten en ministerios doma en la Iglesia según el creyente los opera. El capítulo doce de Romanos a partir del versículo 4, le da al operador y creyente instrucciones específicas, no sólo acerca de los ministerios, sino también acerca de la conducta de su propia vida.

En Romanos 12:4 la  palabra “función” significa función en un nivel horizontal. “No todos los miembros en el cuerpo tiene la misma función”.

De acuerdo al uso los siguientes versículos en Romanos 12 deberían decir:

Romanos 12:6: “Ustedes, entonces, en la Iglesia, teniendo charismata, habilidades espirituales y funciones, que varían conforme al favor divino o la amistosa buena voluntad de Dios que les es dada, si es un ministerio de profecía, ocúpense en manifestar, profetizando conforme a la proporción de su creencia”.

Romanos 12:7: “O si tiene otro tipo de ministerio, ocúpense en ministrar; o si su ministerio es enseñar, ocúpense en enseñar; o si tiene un ministerio de exhortación, ocúpense en exhortar”.

Romanos 12:8 debería pues comenzar: “Aquel que reparte en cualquier ministerio en la Iglesia, que lo haga con liberalidad; el que tenga un ministerio de gobierno, que lo haga con diligencia; y el que tenga un ministerio que lo haga muy diestro en misericordia, que haga con alegría”. Todas las instrucciones a continuación de estos versículos son sobre comportamiento, es decir, conducta.

Habiendo anotado en detalle la operación de los ministerios y dones en la Iglesia, ahora regresemos al principal capítulo bajo consideración.

1 Corintios 12:29,30:
¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros?

¿Tienen todos dones [charismata] de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos?

La traducción literal es: “No todos son apóstoles, ¿no es así? No todos son profetas, ¿no es así?” Y así sucesivamente. En otras palabras: “¿Tienen todos en operación el ministerio de un apóstol en la Iglesia? ¿Tienen todos en operación el ministerio de un profeta en la Iglesia? ¿Tiene todos en operación el ministerio de un maestro en la Iglesia? ¿Son todos aquellos que ministran los que hacen milagros en la Iglesia? ¿Tienen todos en evidencia las habilidades espirituales de ministrar dones de sanidades en la Iglesia? ¿Ministran todos hablando en lenguas en la Iglesia? ¿Ministran todos interpretando lo que ha sido hablado en una lengua en la Iglesia?”.

La respuesta es: No, no todos hacen estas cosas en la Iglesia. Pero, no hay ninguna implicación ni sugerencia de que estas cosas no podrían estar sucediendo en las vidas de todos los creyentes cristianos individuales.

Pero, en la Iglesia, ustedes verán en manifestación los ministerios en que la persona que ministra es especialmente adepta en hacer ciertas cosas espirituales mejor que otras. Todos los ministerios en la Iglesia, aun aquellos que son “dones”, charismata de Dios en forma vertical, estarán en manifestación o evidencias en el plano horizontal entre los creyentes en la Iglesia sólo conforme a la proporción de creencia del individuo lleno del espíritu que está ministrando. Como ilustración: si un hombre tiene el ministerio de un apóstol, éste no saldrá por sí sólo en doma o forma de beneficio a la Iglesia a menos que él crea que puede ministrar como un apóstol. De igual modo, todos los charismata de Dios, que son dōrea al individuo y doma a la Iglesia según el que recibe cree para operarlos.

Versículo 31:
Procurad, pues, los dones [charismata: en la Iglesia] mejores…

Esta instrucción nos exige a aquellos de nosotros que pertenecemos a la Iglesia a procurar los mejores dones. La palabra “procurad” significa “desear y buscar con ahínco” los mejores dones, con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza, para que podamos tener el poder de Dios en nuestras vidas para ministrar eficazmente en la Iglesia y combatir los ataques contra la Iglesia de Jesucristo. Los “mejores dones” a que se refiere son los charismata. Si tenemos la habilidad, depende de nosotros el lanzarnos al ministerio. Si no tenemos la habilidad espiritual en evidencia en la Iglesia necesitamos desear con ahínco.

¿Cuáles son los “mejores dones”, charismata? La palabra “mejor” nos ha confundido hasta el punto de pensar que un don de Dios puede ser mejor que otro. Esto no puede ser, pues cada don de Dios es “muy bueno”, sí, perfecto. Pero lo que pudiera ser el “mejor” don de Dios para una iglesia local puede no ser lo “mejor” para otro grupo de creyentes en otra iglesia local. Por ejemplo, si una iglesia estuviera localizada, en un área entre muchos que no están salvos, entonces esa iglesia debería “procurar con ahínco el mejor don” de un evangelista. Otra iglesia, en otra área, puede estar localizada entre creyentes cristianos solamente. Esta iglesia  no necesita un evangelista; esta iglesia debería “procurar con ahínco el mejor don” de un pastor. Recuerden que este versículo trata sobre charismata, dones de la gracia de Dios, ministerios de apóstoles, profetas, evangelistas, maestros y pastores.

1 Corintios 12:31:
Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente.

¿Un camino aun más excelente que cuál? Un camino aun más excelente que procurar o desear con ahínco estos dones, charismata. Este mejor camino que procurar es el camino que está expuesto en el capitulo trece. Veremos, según estudiamos este capítulo, que si aplicamos y cuando aplicamos los principios del amor de Dios en la mente renovada en manifestación en nuestras vidas, no necesitaremos más “procurar” o “desear con ahínco” nada, pues Dios conoce cada una de nuestras necesidades y El nos suplirá liberalmente, aun antes que se lo pidamos.

De acuerdo al uso, el versículo 31 debería decir: “Pero deseen con ahínco operar en la Iglesia los mejores dones, charismata, y aun así, yo les mostraré un camino más excelente que procurarlos”.



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