DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

jueves, 28 de enero de 2016

CINCO PALABRAS PARA VIVIR A TRAVÉS DE ELLAS: "LA BATALLA ES DEL SEÑOR" (AUDIO) De Joseph Prince





Hebreos 4:1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.

En el único lugar donde Dios le dice a su gente que tema, está en Hebreos 4:1,  donde dice que temamos a no descansar, en otras palabras, Él está diciendo: “teme a no estar descansado, reposado”, está disponible que descansemos, aun cuando el problema está ahí, y no está resuelto. Aunque sepamos que la dificultad todavía está allí y la podamos ver, la podamos tocar, Dios nos está diciendo: “descansa, yo quiero que estés descansado porque esto es temporal,  la obra está terminada”.

Hebreos  4:2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, POR NO IR ACOMPAÑADA DE FE en los que la oyeron.

¿Saben porque muchos de los israelitas no creyeron lo que dijeron Josué y Caleb?, porque  no mezclaron con fe lo que oyeron, su mezclador estaba roto. Tenemos que mezclar con fe lo que escuchamos. Algunos de los que están aquí sentados, están aquí pero no están escuchando, están pensando en la comida o están pensando en alguien, o están pensando en la telenovela que vieron ayer y qué es lo que va a suceder después, están aquí, pero no están aquí, no están mezclando lo que yo les estoy diciendo con fe. Señoras saben de lo que hablo, ¿verdad?, como cuando sus esposos están allí, pero no están allí, ¿han experimentado eso?, nosotros debemos estar presentes siempre.
Hebreos 4:3 Pero los que HEMOS CREÍDO entramos en el reposo…

¡Qué sencillo! ¿Cómo entramos en ese reposo? ¡Creyendo! Dios dice: “mi hijo, tus enfermedades, toda enfermedad ya ha sido curada a través de las llagas de Jesucristo”, ¡entonces cree!, pero el diablo te dice, “pero todavía lo sientes”. Sin embargo tu dices: ¡yo creo!, ¡yo te creo Señor!, pero el diablo te dice: “aun puedes sentirlo”, bueno pero yo le creo al Señor, yo creo que he sido sanado, yo creo lo invisible, no lo visible, en lo eterno, no lo temporal, no creo la palabra del diablo, creo la Palabra de Dios, Amen!! yo no creo en los cinco sentidos, creo lo que no puedo ver.

Josué y Caleb, entraron a la tierra prometida creyendo lo invisible. La obra ya está terminada en Jesucristo. Ustedes tienen disponible creer que Dios a preparado todo para sus vidas desde antes de la fundación del mundo, como cuando una pareja amorosa espera un bebe, y prepara su cuarto, prepara los colores de la ropa, la pintura del cuarto, preparan todo  y cuando el bebe, llega, el llega a un mundo preparado. ¡Cuanto más no hará nuestro Padre celestial!, todo eso para ti estaba preparado desde antes de la fundación del mundo por el Señor, y, me preguntan, “¿pastor Prince Dios puede hacer eso?”,  ¡POR ESO EL ES DIOS y tú no! Dios hizo el tiempo, El no toma tiempo, Dios nos da el tiempo, nosotros tomamos el tiempo, Dios nos da el tiempo, Dios vive fuera del tiempo, Él conoce y sabe todo desde el principio hasta el final.

Dios preparo todo para ustedes, si escuchan a Dios, la vida será sencilla. No estoy diciendo, que no van a tener dificultades ni pruebas, pero Jesús dijo: “mi yugo es fácil de llevar”, eso será sencillo para ti en el interior, “el camino de los transgresores es duro”,  ¡Amen!!

Voy a darles ahora una clave. Es la palabra en hebreo “lajam”, esto lo podemos ver Betlehem o Belén, en español, como Betesda, que quiere decir “casa de misericordia”, “betlehem” o Belén, significa “casa de pan”, Jesús nació en la casa de pan, “lejem”  significa “pan o alimento”, pero “lajem”, también significa “pelea”, “hacer una batalla, la guerra”, se deletrean igual, pero hay una diferencia en la puntuación en estas palabras hebreas. “Lajam” es “pan y alimento” y “lajem” es  “batalla”, y también significa alimento. ¿Porque Dios puso esta palabra alimento y batalla como la misma palabra?, por que cuando tú te alimentas, estás peleando, estás peleando con el enemigo. No peleamos, peleando, peleamos comiendo, alimentándonos, es lo que estamos haciendo ahora aquí en la iglesia, estamos alimentándonos, y así van a luchar contra el enemigo.

Dios va a tomar cuidado de tu problema, pero debes tomar tiempo de estar en la casa de Dios, tomar tiempo de estar con Dios, y cuando Dios te alimente, Él va a pelear por ti, es por eso que en Salmos 23 dice: “el Señor es mi pastor nada me faltará”, y dice “preparas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores”, y esa mesa está servida, y noten que no dice que en ausencia de mis enemigos, ¡NO!, ahí dice que lo hace en presencia de tus enemigos. ¿Qué hay si los síntomas están aun en tu cuerpo? ¡Aliméntate! ¿Qué hay si las dificultades siguen ahí? ¡Aliméntate! la adicción puede que esté todavía ahí, pero alimentarte es pelear, y alimentarte es ganar, es por eso que la única pelea para nosotros para pelear, es pelear la buena batalla de la fe.

1 Timoteo 6:12a: Pelea la buena batalla de la fe…

¡Pelea la buena batalla de la fe! ¡Pelea la buena batalla de la fe! y aquí hay otra palabra, griega: “kalos”, que su primer significado es “hermoso o bien parecido”, en 1 Timoteo 6:12 dice “pelea la buena y hermosa batalla de la fe”. Dios está diciendo, cuando tú estás en una batalla, en una dificultad, tu única batalla es permanecer en la fe, pelear para permanecer en la fe, en otras palabras la dificultad sigue ahí, pero tú dices: “Padre gracias por que la batalla es tuya, yo pongo mis ojos en ti, tu vas a sacarme de este problema”. Y el diablo puede venir y gritarte: “pero mira ahí están las circunstancias”, y tu vas a decir: “¡yo pongo mis ojos en ti Señor, ¡Amen!! Esta es Tú pelea, es una hermosa pelea, y el Señor dice que esto es hermoso porque tú tienes la victoria. Siempre que usamos la fe, Dios ama esto, el dice a los ángeles, “mira a mi hijo, mira a mi hija” ¡Aleluya!!!

Yo les voy a dar hoy cinco palabras de gracia para que usen este año 2016, cada vez que tengan una dificultad o problema, digan estas palabras en medio de sus batallas. Pero antes de que se las dé,  les voy hablar de una muy famosa historia, que sucedió en Israel, si ustedes van al lugar, a aquel valle, pueden ver su topografía casi igual, como cuando sucedió en aquella batalla entre David y Goliat.

1Samuel 17:42 Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. 

Aquí estaba este filisteo retando a la gente en Israel por 40 días. Ahí estaban de pie unos frente a otros y no había uno que quisiera pelear contra este gigante, era un hombre de cerca de 3 metros, el era feo, en aquella época un guerrero experimentado, tendría muchísima cicatrices en su cara, así que el menosprecio a David porque le vio joven y le vio hermoso, o bien parecido. Si David hubiera sido un guerrero experimentado, habría tenido muchas cicatrices en su cara, por cierto, entre paréntesis, voy a decirle a toda la gente joven aquí, que la Biblia está llena de esto, es algo por lo que podemos creer, esto está registrado acerca de David, acerca de José, de Daniel, de la gente de Dios y Dios siempre dice de esta gente, que eran hermosos, y cuando habla también de sus esposas, de Rebeca, de Raquel, también dice que eran hermosas y si no eran hermosos ellos se volvieron hermosos, Algunas veces veo que la gente que comienza venir a nuestra iglesia no lucen muy hermosos, pero después realmente se vuelven hermosos. Entonces amados, yo les recomiendo que unas de la posesiones que tiene para poseer este año es que la gente de Dios es hermosa, entonces tu puedes lucir quizás como el filisteo pero vas a llegar a ser como David ¡Aleluya!!, alabado sea Dios.

1 Samuel 7:42  dice, y cuando el filisteo lo miro y vio a David, lo tuvo en poco, porque era muchacho y rubio y de hermoso parecer, 

Y dice también en el versículo 43:

Y dijo el filisteo a David ¿soy yo perro para que vengas a mí con palos y maldijo a David y sus dioses.

y en versículo 44 le dijo luego el filisteo a David: ven a mi y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo.

45 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; MAS YO VENGO A TI EN EL NOMBRE DE JEHOVÁ DE LOS EJÉRCITOS, EL DIOS DE LOS ESCUADRONES DE ISRAEL, A QUIEN TÚ HAS PROVOCADO.

46 Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel.

“Tu vienes a mi con espada”, una espada que es visible, una lanza, que es visible, una jabalina que es visible, pero yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, ¡de Jehová de los ejércitos!, yo vengo a ti en el nombre del Dios eterno del Dios invisible, a Quien tú lo has desafiado.

47 Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; PORQUE DE JEHOVÁ ES LA BATALLA, y él os entregará en nuestras manos.

Ahora memoriza esto, cuando estés delante de tu dificultad di esto a ti mismo, “¡la batalla es del Señor!, ¡no es mía!, ¡no es mía!”, ¡Amén!! Tu puedes decirme: “Pastor Prince mi hija adoleScente esta con mala compañía”, y tú sientes que esa es tu batalla, NO, no es tu batalla no la toques, esa batalla es del Señor, así que di: “la batalla es del Señor” y no la toques, tu ejercito no es tan grande,  tus ojos, tu mirada no alcanza a cubrirla a alcanzarla a ella, Dios es más grande, más poderoso y Dios ama más a tu hija adolescente de lo que tú la amas, así que Dios te dice “no toques esa batalla, esa batalla es mía!”, esa batalla es del Señor. “Pero el problema todavía está ahí”, puedes decirme, bueno ¿cómo vas a salir a su encuentro?, vestido con la armadura, NO, ve vestido como un pastor con una onda y una piedra*. David evidentemente creyó que esa batalla no era suya, que la batalla era de Dios, así que tú ve a tus problemas ahora y di: “¡Esta batalla es tuya Señor, Dios está es tu batalla!”, repite esto una y otra vez durante este año, algunas veces no vas a tener una victoria tan rápida como tuvo David en este pasaje, pero el Señor está ahí, para ti, Él es más grande que tú, así que repite una y otra vez, ¡Señor esta batalla es tuya!, estas son las cinco palabras de gracia que quiero darte hoy, LA BATALLA ES DEL SEÑOR. ¡Amén!

Si el médico te dio un diagnostico terrible, tu vas a decir: “¡Esta batalla es del Señor!”, esa es la buena batalla de la fe, tú estás peleando, pero no estás peleando, tú estás peleando al no pelear, esa es una batalla de gracia.

Tu anhelas llegar a ese lugar donde vas a estar sanado, pero no estás sanado y entonces lo que tu tratas de hacer, es hacer tu mejor, piensas que tienes que ser lo suficientemente obediente para llegar ahí,  que tienes que ser lo suficientemente bueno o santo para llegar ahí, y nunca llegas a ese lugar, esa no es la verdad mi hermano,  la verdad es que tu ya estás allí, tu ya eres sano y el diablo está tratando de quitarte esa sanidad, y tú debes decir: “No, esto es un síntoma mentiroso, yo ya he sido sanado, yo ya he sido sanado, esta batalla es tuya Señor, yo he sido sanado! Es más fácil decir que estás en un edificio, cuando efectivamente ya estás en un edificio, entonces, ¿me escuchas?, tu ya has sido sanado, no trates de ser sanado, el diablo está tratando de arrebatarte esa sanidad, NO tu ya la tienes, pero tú lo que debes hacer es pelear esa buena batalla de la fe, no estoy diciendo que va a ser fácil, por eso debemos alimentarnos constantemente con la Palabra de Dios.

*El Pastor Prince no está hablando de la armadura de Dios descrita en Efesios 6, sino de no venir a esta batalla con tus propios recursos tal como David enfrentó a Goliat. Tenía todo para perder y nada para ganar por los cinco sentidos, ¡pero con la ayuda del Dios fiel y Todopoderoso él obtuvo la victoria porque sabía a Quien pertenecía la batalla!


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martes, 19 de enero de 2016

¿CÓMO SABEMOS SI ES REALMENTE EL SEÑOR? Por Carolyn Molica

Queridos hermanos !Dios los bendiga! Pasé más de 23 años acumulando conocimiento de las Escrituras hasta que Dios en Su misericordia y gracia me permitió entender la sencillez que hay en estrechar una relación viva y vital con Él en la cual, la comunicación de ida y vuelta entre Padre e hijo(a) es algo completamente familiar, natural y sencillo. ¡Nuestro Padre NO ES un Dios inaccesible o inalcanzable que no desee hablar con nosotros mientras le dedicamos tiempo en oración y básicamente en cualquier otro momento del día! Hay una promesa y verdad muy simple en cuanto a escuchar la voz de nuestro Padre e intimar cada día más una relación con Él:

Mateo 7:7 Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
7:8 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
7:9 ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
7:10 ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
7:11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?

¡DIOS ANHELA DARNOS LO QUE PIDAMOS! ¡NO HAY MEJOR PADRE QUE ÉL!!

Jeremías 33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.  

Con esta introducción les comparto el siguiente escrito de Carolyn Molica.

¡DIOS LOS BENDIGA!

En Su amor y servicio,
Claudia Juárez Garbalena

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¿CÓMO SABEMOS SI ES REALMENTE EL SEÑOR?
Por Carolyn Molica

Digamos que conocemos a alguien por primera vez y nos saludamos. Después no vemos a esa persona por un tiempo y un día entra a la habitación donde estamos y dice “hola”, pero nosotros no la vemos. Si sólo la hemos visto una vez, lo más probable es que no reconoceríamos su voz y no sabríamos quién es. Pero si trabajamos con esa persona por una semana y esa persona hiciera lo mismo -entrar en la habitación y decir hola cuando estamos de espaldas, sabríamos exactamente quién es. Es lo mismo con la voz del Señor.

Llegamos a conocer la “voz” del Señor familiarizándonos con ella y eso viene con la práctica y el ensayo.

Hebreos 5:14 nos dice: “Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal”. Aquí está hablando de crecer espiritualmente, algo que todos nosotros deseamos. El alimento sólido es para los adultos, no para los niños pequeños. Todos nosotros tenemos nuestros 5 sentidos regulares y también están nuestros cinco sentidos espirituales y es en los sentidos espirituales que necesitamos entrenamiento. Entonces ¿cómo hacemos eso?

Comienza a practicar. 1 Juan 4:1 dice: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios”. Entonces, no todo lo que sentimos o escuchamos va a ser del Señor, pero en vez de estar temerosos, recordemos que Él nos ama y ya que estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo por seguirle, Él nos va a ayudar. Vamos a hacer más  cosas correctas que incorrectas. Es el adversario, el diablo, el demonio, Satanás, como sea que quieras llamarlo que quiere hacernos temer de ir hacia adelante poniendo a prueba las voces.

Cuando estamos comenzando con esto y aun cuando hemos practicado nuestra fe durante largo tiempo, una de las cosas más importantes a recordar es que el Señor no va a decirnos que hagamos algo que no está de acuerdo con lo que Él dice en la Biblia.

En pequeñas cosas como preguntar si debemos usar calcetines rojos o azules es probable que no vaya a hacer una gran diferencia para el Señor, pero si sientes como que el Señor te está diciendo que vayas y tengas sexo con tu compañera de trabajo que te dijo que ya no ama a su marido, bueno... Eso no concuerda con las enseñanzas de la Biblia, entonces  lo que percibes, no es la voz del Señor. Esa voz es de una boca diferente.

En el Antiguo Testamento vemos a Dios mismo entrenando a Elías a cómo escuchar Su voz: “El [Dios] le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.

 “Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva” (1 Reyes 19:11-13). Y la historia continúa acerca de cómo Dios habló con él y le mostró qué hacer a continuación. El relato es impresionante.

Comenzaremos a reconocer Su voz cuando nos reunamos más con Él en conversación. Lo más sencillo es comenzar con preguntas cuya respuesta sean “sí” y “no”. Luego escucha Su serena respuesta. Ve con la primera respuesta antes de que la racionalización entre. Si cometemos un error, lo sabremos muy pronto.

He oído decir: “El Espíritu Santo es un caballero”. En otras palabras, Él no grita o hará algo escandaloso con nosotros. Algunas personas sienten sólo una silenciosa insistencia, o una “sensación” de que tienen que hacer algo de cierta manera. Algunas personas lo llaman una sensación persistente, o un pequeño empujoncito o incluso como una sensación de “saber” algo. Él espera hasta que nos volvamos a Él y escuchemos.

Una buena manera de empezar a practicar cómo escuchar al Señor es hacer pequeñas preguntas. “¿Qué me pongo hoy?” Después, elije lo primero que viene a tu mente. No te pongas enseguida a adivinar. Simplemente haz el primer pensamiento. Si tienes varias tareas que hacer y tienes opciones en cuanto al orden, pregunta al Señor: “¿Qué debo hacer primero?” Entonces guarda silencio por un segundo, escucha, y luego haz la primera cosa que sientes que estás siendo guiado a hacer.

El Señor no va a permitir que nosotros cometamos un grave error. ¡ÉL QUIERE QUE ESCUCHEMOS SU VOZ!

Práctica. Práctica. Práctica. Prueba. Prueba. Todos los días. No es difícil o agotador, es divertido. Y hacerlo cambia nuestras vidas. Comenzamos con las pequeñas cosas, pero rápidamente aprendemos que los pequeños impulsos del Señor pueden hacer incluso las MÁS GRANDES diferencias en nuestras vidas y en las vidas de los que nos rodean.

Con amor, Carolyn

Traducción por Claudia Juárez Garbalena


viernes, 1 de enero de 2016

UN HOMBRE EN QUIEN ESTÁ EL ESPÍRITU DE DIOS (AUDIO). Por V.P. Wierwille. Capítulo Ocho de "Ordena mis pasos con Tu Palabra".


!La bendita Palabra de Dios es TAN MARAVILLOSA!!! Cuando la miramos a detalle, no a través de los sentidos, sino a través del espíritu, nos cautiva el corazón, siempre nos provee la sana doctrina y la más precisa instrucción que necesitamos a cada paso del camino.

¡La historia de José en Egipto es simplemente sublime y muy hermosa! La Palabra de Dios en unos cuantos capítulos nos relata la significativa vida de un hombre que se mantuvo firme y obediente delante de Dios a pesar de todo y de todos. La trascendencia de la firmeza y la obediencia de José delante de Dios ES TAN EXTRAORDINARIA. No solamente trajo beneficios a su propia vida, al pueblo de Israel, a Egipto y a todo el mundo circundante, sino a toda la humanidad, ya que gracias a esa atenta obediencia a Dios, la simiente prometida pudo preservarse en medio de aquella devastadora hambruna. Ver moverse al Dios Todopoderoso y exhibir Su gloria y majestad en esta tierra a través de un hombre que decidió ESCUCHAR Y OBEDECER LA PALABRA DE DIOS es algo que nos embelesa.

No me cansaré de subrayar que es ABSOLUTAMENTE NECESARIO Y PRIORITARIO que cada hijo de Dios desarrolle y cultive su propia comunión con Dios, que aprenda a agudizar sus sentidos de Cristo en él para que pueda ser alimentado e instruido por Dios. Dios mismo le hace capaz de discernir la verdad del error en el espíritu, cuando se entrena a escuchar Su voz. La forma en que José o Moisés o Josué escucharon a Dios, está absolutamente disponible ya que nosotros tenemos el espíritu de Cristo dentro de nosotros. 

QUIERO APROVECHAR PARA DESEARLES UN MUY FELIZ AÑO NUEVO MUY AMADOS DE DIOS! ES MI ORACIÓN DE TODO CORAZÓN QUE ESTE 2016 SEA EL MEJOR AÑO DE SUS VIDAS! PLENO DE LA GRACIA Y EL DIVINO AMOR DE NUESTRO PADRE! QUE SU PRECIOSA Y PERFECTA VOLUNTAD SE CUMPLA EN CADA UNA DE SUS VIDAS LLENANDOLOS DE SALUD, BIENESTAR, SUFICIENCIA, SABIDURÍA Y TODO BIEN PROMETIDO EN SU SANTA PALABRA! LO PIDO EN EL NOMBRE DE CRISTO JESÚS, AMÉN!!!

Que Él les llene de gran regocijo el corazón. Recuerden que “el gozo de Jehová es nuestra fortaleza”.

Con amor en Cristo,

Claudia Juárez Garbalena.


UN HOMBRE EN QUIEN ESTÁ EL ESPÍRITU DE DIOS
Capítulo 8 de "Ordena mis pasos con Tu Palabra"
Por V.P. Wierwille

Hay un registro en el Antiguo Testamento de un hombre cuya firmeza con Dios, dio lugar a que emergiera la más grande nación del mundo en ese momento. Este hombre fue José. La nación de que hablamos fue Egipto. ¿Qué fue lo que hizo José para traer al antiguo Egipto tal prominencia? José escuchó a Dios, y luego llevó a cabo fielmente Sus instrucciones. Estas dos claves, escuchar y que llevan a cabo, son fundamentales para el éxito de cualquier persona o de cualquier familia o de cualquier nación.

Cuando comencé a entender el registro de José en los capítulos 37 a 41 de Génesis, caminé entre nubes durante días. Ver cómo Dios se movió en la vida de un ser humano fue electrizante. Muy pocas personas a lo largo de la historia han aprendido a escuchar a Dios como lo hizo José; y aún menos han aprendido a caminar en obediencia. Para José, la Palabra de Dios era la voluntad de Dios.

De acuerdo con Génesis 37, José llegó a Egipto en circunstancias adversas. Sus hermanos lo aborrecían intensamente. Estaban celosos de José porque su padre, Jacob, le había dado la túnica del heredero.* Los hermanos fueron aún más antagonizados por José cuando él les habló de sus sueños con aquella imagen gobernando sobre ellos. Los hermanos de José consideraron matarlo, pero su hermano mayor Rubén descartó esa idea. Así que los hermanos convinieron en vender a José como un esclavo. Los dueños de José lo llevaron a Egipto, donde fue revendido y finalmente arrojado injustamente en la cárcel. En medio de todos estos deplorables hechos en la vida de José, Dios estaba haciendo Sus provisiones para la salvación de toda una nación, Israel. Obviamente Egipto también se benefició del plan de Dios, ya que Egipto se convirtió en una de las más fuertes y más perdurables civilizaciones de todos los tiempos. Pero el propósito final de Dios para la prosperidad de Egipto fue mantener su promesa a Abraham, de levantar una gran nación de la descendencia de Abraham, los hijos de Israel.

En este capítulo, quiero centrarme en José y su influencia en la nación de Egipto. Tomemos el registro de José desde el trigésimo noveno capítulo del Génesis, cuando José estaba en la cárcel como un virtual don nadie.

Génesis 39:20 y 21:
Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel.

Pero Jehová estaba con José [incluso en prisión] y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel.

José estaba en una prisión de máxima seguridad, encarcelado con los presos del rey. Pero el Señor estaba con José y le mostró misericordia y le extendió Su favor, poniéndolo en la buena voluntad del guardián de la cárcel.

Versículo 22:
Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.

Estas responsabilidades no fueron dadas a José inmediatamente después de que fue puesto en prisión. Tomó tiempo para que José demostrara al jefe de la cárcel su excelente carácter y habilidades, y para que se ganara la confianza del director.

Versículo 23:
No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.


*La “túnica de diversos colores” de Génesis 37:3 era una prenda dada sólo para el hombre elegido como heredero. Por lo tanto, los hermanos de José estaban celosos porque su padre, Jacob, había elegido al hermano menor como su heredero. Extrañas escrituras que dejan perpleja la mente occidental, por Barbara M. Bowen.
(Grand Rapids: Wm B. Eerdmans, 1944), páginas 43,44.

¿Quién hizo prosperar las obras de José? El Señor. Mire, usted tiene que creer que Dios va a hacer que usted prospere, sin importar dónde se encuentre. En una prisión, una persona no puede hacer mucho por su propia cuenta. Pero incluso allí, si un creyente simplemente hace su parte con integridad, entonces el Señor puede hacer que las circunstancias sean beneficiosas. Un creyente puede prosperar incluso en ese ambiente.

Génesis 40:1-8
Aconteció después de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el panadero delinquieron contra su señor el rey de Egipto.

Y se enojó Faraón [estaba realmente muy enojado] contra sus dos oficiales, contra el jefe de los coperos y contra el jefe de los panaderos,

Y los puso en prisión en la casa del capitán de la guardia, en la cárcel donde José estaba preso.

Y el capitán de la guardia encargó de ellos a José, y él les servía; y estuvieron días en la prisión.

Y ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisión, tuvieron un sueño, cada uno su propio sueño en una misma noche, cada uno con su propio significado.

Vino a ellos José por la mañana, y los miró, y he aquí que estaban tristes.

Y él preguntó a aquellos oficiales de Faraón, que estaban con él en la prisión de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué parecen hoy mal vuestros semblantes?

Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete [no hay alguien que sea capaz de decirnos qué significan nuestros sueños]. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora.

Qué tremenda instrucción para nosotros. Muchas veces carecemos completamente de entendimiento en una situación. Nuestro propio conocimiento a través de los sentidos es tan limitado. Pero la revelación de Dios nos puede dar un conocimiento y una comprensión de las cosas que no se ven. El develamiento de Su Palabra es de Dios, por lo que verdaderamente la interpretación de los sueños pertenece a Dios.

Versículos 9-11:
Entonces el jefe de los coperos contó su sueño a José, y le dijo: Yo soñaba que veía una vid delante de mí,

Y en la vid tres sarmientos; y ella como que brotaba, y arrojaba su flor, viniendo a madurar sus racimos de uvas.

Y que la copa de Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas y las exprimía en la copa de Faraón, y daba yo la copa en mano de Faraón.

Los versículos 9, 10 y 11 describen el sueño del copero. Ahora debemos hacernos la pregunta: ¿Cuál era el significado de la vid con los tres sarmientos? Por conjetura, podría haber significado cualquier cantidad de cosas. José pudo haber utilizado su propia interpretación privada para hacer que el sueño significara algo que él deseaba. Pero José sabía que las interpretaciones pertenecen a Dios. Lo que no puede ser conocido por los cinco sentidos puede ser conocido y entendido cuando Dios da revelación.

Versículo 12:
Y le dijo José: Esta es su interpretación: los tres sarmientos son tres días.

José no pudo haber sabido esto por sus propios sentidos; él necesitó revelación. Dios le reveló la interpretación del sueño a él, porque él no podía saber esa interpretación por su propia observación o conocimiento.

Versículo 13:
Al cabo de tres días levantará Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto, y darás la copa a Faraón en su mano, como solías hacerlo cuando eras su copero.

Esta fue una buena noticia para el copero. José dijo que iba a ser restaurado a su posición anterior dentro de tres días. Sabiendo esto, José hizo una petición al copero.

Versículos 14 y 15:
Acuérdate, pues, de mí cuando tengas ese bien, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí a Faraón, y me saques de esta casa.

Porque fui hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aquí por qué me pusiesen en la cárcel.

José también recibió revelación para decirle al copero que hiciera mención de él a Faraón. Después de hablar con el copero, José enseguida interpretó el sueño del panadero.

Versículos 16-19:
Viendo el jefe de los panaderos que había interpretado para bien, dijo a José: También yo soñé que veía tres canastillos blancos sobre mi cabeza.

En el canastillo más alto había de toda clase de manjares de pastelería para Faraón; y las aves las comían del canastillo de sobre mi cabeza.

Entonces respondió José, y dijo: Esta es su interpretación: Los tres canastillos tres días son.

Al cabo de tres días quitará Faraón tu cabeza de sobre ti, y te hará colgar en la horca, y las aves comerán tu carne de sobre ti.

El panadero estaba esperando una interpretación de aliento similar a la que José había dicho al copero. Pero la revelación estaba muy lejos de lo que el panadero había anticipado. La interpretación del sueño fue que dentro de tres días sería ahorcado el panadero. El relato
de Génesis 40 continúa, mostrando cómo se cumplieron las interpretaciones de los dos sueños.

Versículos 20-22:
Al tercer día, que era el día del cumpleaños de Faraón, el rey hizo banquete a todos sus sirvientes; y alzó la cabeza del jefe de los coperos, y la cabeza del jefe de los panaderos, entre sus servidores.

E hizo volver a su oficio al jefe de los coperos, y dio éste la copa en mano de Faraón.

Mas hizo ahorcar al jefe de los panaderos, como lo había interpretado José.

Y luego el siguiente versículo es tan verdaderamente humano. Tan a menudo nos olvidamos de las personas que han bendecido nuestras vidas.

Versículo 23:
Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó.

Lo mismo sucede con la mayoría de las personas, incluso con los mejores de nosotros. El adversario quiere que nos olvidemos de nuestros benefactores. El copero pudo haber ido a Faraón, y decirle: “La cosa más inusual sucedió mientras estaba en la cárcel”. Y entonces él pudo haberle dicho a Faraón que José había interpretado tanto su sueño, como el sueño del panadero, y cómo acontecieron las interpretaciones tal y como José lo había dicho. Pero el copero no lo hizo; volvió a sus actividades rutinarias de la vida y se olvidó de José.

Génesis 41:1:
Aconteció que pasados dos años…

Este cuadragésimo primer capítulo comienza dos años después de los acontecimientos del capítulo 40. Cuánto tiempo estuvo José en la cárcel antes de esto, no sabemos. Pero sí sabemos que, dos años después de la liberación del copero, Faraón tuvo algunos sueños inquietantes.

Versículos 1-4:
Aconteció que pasados dos años tuvo Faraón un sueño. Le parecía que estaba junto al río;

Y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pacían en el prado.

Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del río;

Y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó Faraón.

Normalmente, las vacas no son caníbales, no se comen unas a otras. Así que Faraón estaba seguro de que este sueño tenía un significado, pero ¿cuál podría ser?

Versículos 5-9:
Se durmió de nuevo [Faraón], y soñó la segunda vez: Que siete espigas llenas y hermosas crecían de una sola caña,

Y que después de ellas salían otras siete espigas menudas y abatidas del viento solano;

Y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño.

Sucedió que por la mañana estaba agitado su espíritu [Faraón estaba turbado], y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios [a todos los espiritistas]; y les contó Faraón sus sueños, mas no había quien los pudiese interpretar a Faraón.

Entonces el jefe de los coperos habló a Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis faltas.

Después de que Faraón había buscado en todo Egipto a alguien para que interpretara sus sueños y todos habían fallado en interpretarlos, el copero se acordó de José, el preciso intérprete tanto de su sueño, como del sueño del panadero. Por fin el copero recordó su promesa de mencionar a José a Faraón. Pasaron dos años antes de que se sacudiera su memoria. Y así, el mayordomo se acercó Faraón para hablarle de José.

Versículos 10-13:
Cuando Faraón se enojó contra sus siervos [estaba recordando el copero], nos echó a la prisión de la casa del capitán de la guardia a mí y al jefe de los panaderos.

Y él y yo tuvimos un sueño en la misma noche, y cada sueño tenía su propio significado.

Estaba allí con nosotros un joven hebreo, siervo del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos interpretó nuestros sueños, y declaró a cada uno conforme a su sueño.

Y aconteció que como él nos los interpretó, así fue: yo fui restablecido en mi puesto, y el otro fue colgado.

Después de dos años enteros, el copero recordó y actuó sobre la simple petición de José de “acuérdate de mí" y “haz mención de mí a Faraón”. En este punto, los acontecimientos en la vida de José comenzaron a acelerarse.

Versículo 14:
Entonces Faraón envió y llamó a José. Y lo sacaron apresuradamente de la cárcel, y se afeitó, y mudó sus vestidos, y vino a Faraón.

Antes de que José se presentase ante Faraón, se aseó y cambió sus ropas para presentarse apropiadamente ante el rey. Mientras representamos a Dios, nosotros también deberíamos ponernos nuestras mejores ropas y lucir tan bien presentados como nos sea posible. La ropa no hace a una persona, pero sin duda ayuda a la impresión que una persona hace en otra. Lo que la gente tiene en su corazón es lo más importante; pero, aún así, como embajadores de Dios, debemos vestirnos como corresponde a los representantes de Dios.

José se afeitó y cambió su atuendo antes de que fuera llevado ante Faraón. Y sin embargo, la Palabra de Dios dice que “lo sacaron apresuradamente de la cárcel”. Estos pequeños detalles, simplemente me deleitan. Que Dios se tomara el tiempo en Su Palabra para decirnos que José se afeitó, nos deja ver que las personas en la Biblia eran tan humanos como nosotros. ¿Por qué la Palabra de Dios incluye detalles como este? Simplemente para enseñarnos acerca de la grandeza de Dios y de lo real y común que era la gente que caminó en esa grandeza. Eso nos alienta a caminar con Dios. Y, quiero decirle, José definitivamente caminó con Dios.

Versículo 15:
Y dijo Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo interprete; mas he oído decir de ti, que oyes sueños para interpretarlos.

Ahora, esta era una muy buena posición para José. Él pudo haber sacado una muy buena ventaja sobre el Faraón, diciendo: “Yo puedo hacerlo, Faraón, pero primero dime cuánto vale para ti esta información. ¿Qué vas a hacer por mí a cambio de que interprete tu sueño?” Pero José no hizo esto. José caminó en el poder de Dios; él confiaba en que Dios estaba trabajando en la situación. Dios era la suficiencia de José, no Faraón. Y, definitivamente Dios tomó cuidado de José de una forma en que José nunca podría haber hecho por su propio poder.

Versículo 16:
Respondió José a Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que dé respuesta propicia a Faraón.

La primera cosa que José puso en claro a Faraón fue que la interpretación era de Dios y no de él. Y luego procedió inmediatamente a consolar a Faraón con la revelación de que la interpretación sería una respuesta de paz.

Versículo 17:
Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño…

Entonces Faraón dijo a José su sueño. ¿Recuerda usted a las siete vacas gordas y las siete vacas flacas y las siete espigas gruesas y las siete espigas menudas? Las vacas flacas devoraban a las vacas gordas y las espigas menudas devoraban a las espigas llenas. Todo esto Faraón lo contó a José.

Versículo 25:
Entonces respondió José a Faraón: El sueño [los dos sueños] de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.
¿Cómo supo esto José? Dios se lo había revelando.

Versículo 26:
Las siete vacas hermosas siete años son

Nosotros por nuestros sentidos no podríamos saber lo que las siete vacas y las siete espigas representaban, más de lo que podríamos saber lo que los tres sarmientos y los tres canastillos en los sueños anteriores representaban. En el sueño de Faraón, siete representaba el número de años.

Versículos 26-32:
Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo.

También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre.

Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón.

He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto.

Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra.

Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima.

Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.

¡Qué gran revelación! La interpretación termina diciendo que debido a que el sueño se duplicó, que lo soñó dos veces, los eventos que se predijeron estaban establecidos y ocurrirían rápidamente. Cuando la revelación es dada dos veces, absolutamente nada puede cambiar el curso de los acontecimientos, porque están establecidos. Todas las oraciones en el mundo no los cambiarán. Cuando se duplica la revelación, nunca va a cambiar y va a ocurrir pronto.*

Después de que José le había dicho a Faraón acerca de los acontecimientos que ocurrirían en Egipto durante los próximos catorce años, ¿qué debería hacer Faraón? ¿Cómo se prepararía? ¿Qué pasaría si a nuestro Presidente se le diera a conocer lo que sucederá en este país durante los próximos catorce años? ¿Qué haría él, incluso para su permanencia en el cargo?


*Vea Deuteronomio 17:6; 19:15; Mateo 18:16; Juan 8:17; Hechos 10:9-18; y II Corintios 13:1.


Supongamos que usted hubiese sido Faraón y que sabía que en los próximos siete años serían años de gran abundancia y los siete años siguientes serían años de una hambruna devastadora. ¿Qué haría usted, como Faraón, al respecto? ¿Cambiaría alguna de sus políticas? ¿Suspendería las exportaciones? ¿Cómo afectaría eso a sus importaciones? ¿Nombraría un nuevo Secretario de Agricultura? ¿Cuánto de su cosecha guardaría para la hambruna? ¿Cómo la almacenaría?

Una vez que José, por revelación, dio a Faraón la interpretación de su sueño, Faraón bien podía aceptar lo que José le reveló o podía rechazarlo. Si Faraón lo aceptaba, tenía que decidir qué acciones tomar. Una cosa es tener el conocimiento; y otra cosa es tener la sabiduría para actuar en ese conocimiento de la mejor manera. Faraón bien pudo depender de su propio conocimiento de los sentidos para determinar lo que debía hacerse en preparación para los próximos catorce años o podía buscar el consejo de Dios al tratar con la situación.

La Palabra de Dios tiene mucho que decir sobre el gobierno y los líderes gubernamentales. Tiene mucho que decir sobre cómo una nación puede funcionar de la mejor manera en el aspecto económico, político, judicial y en muchas otras categorías. Si una nación ha de prosperar y no ser conducida a la depresión, al caos o a la debilidad, debe venir a la Palabra de Dios y a los principios de esa Palabra. En esta situación en Egipto, fue José quien recibió la Palabra de Dios. Y José continuó hablando con Faraón después de que el sueño se interpretó, diciéndole el plan de Dios para la salvación de Egipto durante los siete años de la gran hambruna, que aún estaban a siete años de distancia.

Versículo 33:
Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón [un solo hombre, no un comité] prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.

A la persona que Faraón nombrara para ese cargo de supervisar Egipto se le iba a dar una tremenda responsabilidad. A esa persona también se le daría gran autoridad. Es imposible llevar a cabo una responsabilidad, a menos que se dé también autoridad para ejecutar esa responsabilidad. Ahora bien, si Faraón iba a obtener resultados, a beneficiarse de la Palabra de Dios, forzosamente tenía que creer que José estaba hablando la Palabra de Dios. José había estado en la cárcel. ¿Se puede confiar en un presidiario? Bueno, alguien confió en alguien aquí, como vamos a ver.

Versículo 34:
Haga esto Faraón, y ponga [permita que el hombre que va a nombrar ponga] gobernadores [supervisores] sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia.

José dijo a Faraón que nombrara a un hombre sabio sobre la tierra de Egipto. Entonces este hombre debería nombrar funcionarios o supervisores, para recoger una quinta parte de la cosecha de Egipto por los próximos siete años. Una quinta parte es un veinte por ciento. José dijo que se apartara sólo el veinte por ciento de las copiosas cosechas y que almacenara eso. ¿Qué pasaría con el otro ochenta por ciento de aquellos siete años de abundancia? Podía ser consumido en Egipto y también comerciado con otras naciones. El ochenta por ciento de la cosecha durante los años de gran abundancia dio Faraón una abundancia de trabajo. El ochenta por ciento de la cosecha durante la gran abundancia fue, sin la menor duda, más de un cien por ciento de la cosecha de un año normal.

Versículos 35 y 36:
Y junten [los supervisores] toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo.

Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.

Así que ahora sabemos que no iba a quedar nada de comida cuando los siete años de hambre pasaran, porque todo iba a ser consumido. Recuerde, las vacas flacas devoraban a las gordas, y las espigas menudas devoraban a las hermosas. Y la interpretación era que “aquella abundancia no se echaría de ver, a causa del hambre siguiente”. La comida almacenada se terminaría al final de los siete años de hambre. Sin embargo, ciertamente no habría necesidad de que sobrara cuando la hambruna hubiera terminado.

Versículo 37:
El asunto [el plan de José] pareció bien a Faraón y a sus siervos.

El fallo de Faraón fue bueno; le gustó el plan que a José, por revelación de Dios, le había sido dado. Por supuesto, los funcionarios estuvieron de acuerdo. Si Faraón decía: “Me gusta”, ¿qué podrían decir los siervos? Ellos tenían que estar de acuerdo.

Versículo 38:
Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios?

Esta fue una gran declaración hecha por un líder de la talla de Faraón. Este gran Faraón de Egipto reconoció que José era “un hombre en quien estaba el Espíritu de Dios”. Él no conocía a ningún otro hombre en la nación que tuviera ese espíritu de Dios. Esta fue una gran observación y declaración que vino de Faraón.

Versículos 39-42:
Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.

Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.

Dijo además Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto.

Entonces Faraón quitó su anillo [de sellar] de su mano, y lo puso en la mano de José…

José fue elevado a la posición de administrador de toda la tierra de Egipto. La autoridad para esta administración estaba en el anillo de sellar que Faraón puso en la mano de José. *

… y [Faraón] lo hizo vestir [a José] de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello.

El collar de oro en la cultura egipcia representaba honor.

Versículo 43:
Y [Faraón] lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla!; y lo puso sobre toda la tierra de Egipto.

Porque los egipcios se inclinaron de rodillas, ¿Creían que José era Dios? No. Simplemente significaba que las personas honraban a José como un hombre de autoridad y digno de gran respeto.

Versículo 44:
Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto.

Quiero decirle que a José se le dio una verdadera autoridad. Si José decía: “Saquen a ese hombre de la cárcel”, ¿qué cree usted que pasaba? Nadie cuestionaba la autoridad de José. Él tenía el derecho al control absoluto. José estaba completamente a cargo, daba cuentas únicamente ante Faraón.

José no había sido entrenado para este trabajo por experiencia, pero había sido entrenado para él por caminar de acuerdo a las instrucciones de Dios y por el espíritu de Dios sobre él. La educación es importante, pero sólo los líderes caminando con el espíritu de Dios pueden dirigir una nación fuera de la oscuridad y el caos. José no sólo tenía el espíritu de Dios sobre él, sino que también era recto y honesto.

Estas deben ser las mayores cualidades para cualquiera que desee un cargo público o autoridad.

Versículo 45:
Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea [¡Qué nombre! Significa “el que revela (o revelador) de secretos”]; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.


* El anillo de sellar dado a José era un anillo con el sello del Faraón en él. José entonces tenía la misma autoridad que la firma escrita de Faraón. Para obtener más información acerca de la importancia de los sellos, vea El Nuevo Diccionario de la Biblia de J.D. Douglas. (Grand Rapids: Wm B. Eerdmans, 1962), vea “El Sello de sellar”.
Cuando entendemos el significado de “sellar”, podremos empezar a apreciar la verdad que nosotros como creyentes tenemos el sello o la impresión de Dios sobre nosotros. (Efesios 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa).


Faraón no le preguntó a José si quería casarse con la hija del sacerdote. Sólo le dijo: “Aquí está una esposa para ti”.

Versículo 46:
Era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante de Faraón rey de Egipto…

José mostró mucha sabiduría considerando que era un hombre relativamente joven. Pero la grandeza de José no era sólo la agudeza de su mente; era su fidelidad en permanecer caminando con Dios. Incluso cuando fue vendido como esclavo por sus hermanos e incluso cuando vivió en una prisión egipcia, José permaneció firme, teniendo confianza en Dios y escuchándolo a él. Él tenía el espíritu de Dios sobre él.

… y salió José de delante de Faraón, y recorrió toda la tierra de Egipto.

José no interpretó el sueño de Faraón, se casó con la hija del sacerdote, y viajó a través de todo Egipto en un día. Todo esto sucedió durante un período de tiempo.

Versículos 47-50:
En aquellos siete años de abundancia la tierra produjo a montones.

Y él reunió todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guardó alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus alrededores.

Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número.

Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On.

Así que José tuvo dos hijos durante los siete años de abundancia.

Versículos 51-54:
Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.

Y llamó el nombre del segundo, Efraín; porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.*

Así se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto.

Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.

* José fue verdaderamente uno de los grandes hombres de Dios de todos los tiempos, y por ello sus descendientes recibieron una doble herencia en la Tierra Prometida. Los dos hijos de José, Manasés y Efraín, eran cada uno cabeza de una tribu. Esto fue en un verdadero acto un gran honor, una doble porción de bendición a causa de su padre. Vea Génesis 48.

No sólo en Egipto, sino en todo el territorio vino el hambre. ¿Qué cree usted que ocurrió en los otros países? Estaban en una situación desastrosa, muriéndose de hambre.


Versículos 55 y 56:
Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere.

Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto.

Qué tremenda clave para la eventual liberación de Egipto. José no regaló la comida a los demás países. Ni siquiera se la dio a los egipcios. Él la vendió a ellos. Una nación debe cuidar de su propio pueblo en primer lugar, pero esto no debe ser hecho a través de un programa de asistencia social o de cualquier sistema en el que se espera que la gente no trabaje para comer y vivir. José, caminando por la revelación, vendió el alimento a los egipcios. Sin embargo, como veremos, su andar en sabiduría es lo que les permitió sobrevivir a la terrible hambruna.

El Dios que proveyó para Egipto es el mismo Dios que vive hoy. Dios siempre está interesado en salvar a la gente, ya sea como naciones o como individuos. Dios quiere que la gente tenga vida y que la tengan en gran abundancia; pero para que la gente tenga abundancia, deben operar los principios de la Palabra de Dios. Sólo la adhesión a la Palabra de Dios sostendrá una nación y hará que prospere.

Versículo 57:
Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.

José nunca echó a andar un programa para regalar comida. Otros países hambrientos esperaron para comprar comida, al igual que hicieron los egipcios. ¿Estaba José siendo cruel? No, él estaba operando los principios de Dios. Un programa para regalar comida en realidad no ayuda a nadie.

A partir de estos eventos registrados en la Palabra de Dios, emergió la era más gloriosa en la historia de Egipto. La riqueza de todo el mundo se volcó en Egipto a causa de un hombre de Dios, que sabía por el espíritu de Dios cómo dirigir esa nación.

Esto nos lleva a una conclusión desafiante y extraordinaria. José vivió en el Antiguo Testamento como un siervo de Dios. Él no pudo ser renacido del Espíritu de Dios, como nosotros lo somos. Sin embargo, él, por revelación de Dios, liberó a una nación de lo que podría haber sido una aniquilación total.

Egipto se salvó porque el espíritu de Dios estaba sobre un hombre. Hoy tenemos un gran número de personas en todo el mundo con el espíritu de Dios en ellos. ¿Qué sucedería en nuestro país y en nuestro mundo si las personas creyentes simplemente se pararan firmes por la integridad y la exactitud de la Palabra de Dios y la declararan en toda su grandeza, y luego obedientemente la llevaran a cabo?

Tenemos la oportunidad dada por Dios y la responsabilidad de brillar como luminares en nuestra nación. Hagamos lo que hizo José en el Antiguo Testamento: escuchemos a Dios y cumplamos fielmente Sus palabras. Donde sea que “un hombre en quien está el Espíritu de Dios” habla la Palabra de Dios y permite que Su poder fluya, Dios y todas sus bendiciones son manifestadas. Este registro no solamente habla de un país liberado de la adversidad, sino que provee el ejemplo de obediencia y esperanza para el mundo entero.


Traducción por Claudia Juárez Garbalena. 


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